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El investigador P. J. Michaels
Patrick J. Michaels, profesor de la Universidad de Virginia, refuta
la tesis de AL GORE
El efecto sobre el calentamiento global, como Kyoto, sería demasiado
pequeño para medirse, aunque EE.UU. se convertiría en la primera
nación en la historia que quemó su oferta de alimentos para complacer
una masa política.
Diarioexterior.com
24 de marzo de 2007
Al Gore ganó un Oscar por su documental sobre el calentamiento global
llamado Una verdad inconveniente (An Inconvenient Truth), una obra
fascinante de ciencia-ficción.
El mensaje principal de la película es que, al menos que se haga algo
serio muy pronto sobre las emisiones de dióxido de carbono, la mayoría
de las 630.000 millas cúbicas de hielo en Groenlandia se caerán al
océano, subiendo los niveles del mar por más de veinte pies para el
año 2100.
¿Donde está el apoyo científico para esta afirmación? Con certeza no
está en el recientemente publicado Resumen Político del anticipado
compendio acerca del cambio climático de las Naciones Unidas. De
acuerdo al panorama de emisiones de gases invernaderos de medio
alcance del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático (IPCC) de la ONU, una subida en el nivel del mar de entre 8
y 17 pulgadas está prevista para el año 2100. El documental de Gore
exagera el incremento por aproximadamente un 2.000 por ciento.
17 pulgadas puede incluso ser muy alto porque presume que la
concentración de metano, un gas invernadero importante, está creciendo
rápidamente. La concentración atmosférica de metano no ha cambiado
perceptiblemente por siete años y el Premio Nóbel Sherwood Rowland,
pronunció recientemente que los panoramas de emisiones de metano del
IPCC son "muy improbables".
No obstante, el extremo superior de la nueva proyección de la ONU es
un 30 por ciento menor de lo que era en el 2001, el año de su último
reporte. "Las proyecciones incluyen una contribución a las tasas
observadas desde 1993 debido al flujo creciente de hielo desde
Groenlandia hacia Antártica", según el IPCC, "pero estos flujos
pudieran aumentar o disminuir en el futuro".
De acuerdo a los datos publicados en Science en noviembre del 2005,
Groenlandia estaba perdiendo cerca de 25 millas cúbicas de hielo al
año. Dividiendo eso por 630.000 resulta en el porcentaje anual de
hielo perdido, el cual, multiplicado por 100, demuestra que
Groenlandia estaba desechando hielo a 0,4 por ciento por siglo.
"Estaba" es la palabra operativa. A principios de febrero, Science
publicó otro ensayo demostrando que la aceleración reciente de la
pérdida de hielo en los glaciares inmensos de Groenlandia se ha
invertido repentinamente.
En ninguna parte de la literatura científica tradicionalmente
criticada y analizada se encuentra algún apoyo para la hipótesis de
Gore. En su lugar, hay un editorial que carece de revisión y crítica
tradicional realizado por el activista del clima de la NASA, James E.
Hansen, en el diario Climate Change —editado por Steven Schneider de
la Universidad de Stanford, quien dijo en 1989 que los científicos
tenían que escoger "el balance correcto entre ser eficaz y ser
honesto" cuando se trata del calentamiento global— y un ensayo en los
Procedimientos de la Academia Nacional de Científicos que sólo fue
revisado por una persona escogida por el autor, una vez más, el Dr.
Hansen.
Estas son las fuentes para la noción de que solamente tenemos diez
años para "hacer" algo inmediatamente para prevenir un tsunami
institucionalizado. Y dado a que Gore concibió su documental hace
aproximadamente dos años, ¡el tiempo verdadero debe ser ocho años!
Sería agradable si mis colegas realmente discutieran con políticos
varias "soluciones" para el cambio climático. El Protocolo de Kyoto,
si fuese cumplido por cada firmante, reduciría el calentamiento global
por 0,07 grados centígrados cada medio siglo. Este es un número
demasiado pequeño para siquiera ser medido puesto que la temperatura
de la tierra varía por más de eso de año a año.
El proyecto de ley Bingaman-Domenici en el senado hace menos que el
Protocolo de Kyoto —es decir, menos que nada— por décadas, antes de
asignar reducciones de emisiones por mandato más grandes, las cuales
sólo tendrán un efecto pequeño después de alrededor del año 2075.
(Imagínese, tan solo como un experimento de pensamiento, si el senado
de 1925 se hubiese propuesto dictar la política energética para hoy).
Deshonestidad sobre el calentamiento global viene de los dos partidos
políticos. El presidente Bush propone que se reponga, durante la
próxima década, 20 por ciento del consumo de gasolina actual con
etanol. Pero se sabe que aunque se convirtiera en etanol cada núcleo
de maíz americano, se desplazaría sólo 12 por ciento del consumo anual
de gasolina. El efecto sobre el calentamiento global, como Kyoto,
sería demasiado pequeño para medirse, aunque EE.UU. se convertiría en
la primera nación en la historia que quemó su oferta de alimentos para
complacer una masa política.
Y aunque se encontrará una manera de convertir eficientemente la
celulosa en etanol, sólo un tercio de las emisiones de gas de
invernadero provienen de transportación. Incluso el desplazamiento
optimista de un 20 por ciento de gasolina reduciría las emisiones
totales sólo por 7 por ciento debajo de los niveles actuales —dando
lugar a emisiones de alrededor de 20 por ciento por encima de lo que
Kyoto permite.
Y existe otra legislación dictando reducciones de emisiones por un 50,
66 y 80 por ciento para el año 2050. ¿Cómo se llega a ese punto si ni
siquiera podemos efectuar las demandas de Kyoto?
Cuando se habla de calentamiento global, aparentemente la verdad es
inconveniente.
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Sáb, 24 de Mar, 2007 3:22 am
"Guillermo Percuoco" <guillermopercuoco@...>
guillermoper...
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