Walter E. Williams*
Fairfax, Virginia (AIPE)-
La mayoría de los climatólogos coinciden en que la temperatura de la
Tierra ha aumentado en alrededor de un grado durante el último siglo.
El debate se centra en qué parte de ese aumento se debe a la
actividad humana.
Recientemente, el Canal 4 de la televisión británica produjo el
documental "El gran engaño del calentamiento global", destruyendo la
mayoría de los alegatos del movimiento ambientalista. Los científicos
entrevistados incluyeron a los más destacados climatólogos de MIT y
otras prestigiosas universidades alrededor del mundo.
El documental muestra muchas realidades científicas que chocan de
frente con la propaganda ambientalista: las emisiones de dióxido de
carbono provocadas por la gente son alrededor del 5 por ciento del
total y el resto proviene de causas naturales como volcanes y la
muerte de animales y plantas. Cada año, los volcanes producen más
dióxido de carbono que todas las actividades humanas. La mayoría de
los gases invernaderos son causados por los océanos y la conclusión
es que el clamoreo de los ambientalistas es pura verborrea.
A lo largo de miles de millones de años ha habido infinidad de
períodos de calentamiento y de enfriamiento. De hecho, en el siglo X,
cuando no existían ni automóviles ni aviones, el clima era
considerablemente más caliente que ahora. El mayor calentamiento del
siglo pasado ocurrió antes de 1940, mientras que a lo largo de varias
décadas después de la Segunda Guerra, durante la masiva
industrialización del mundo, ocurrió un enfriamiento de la Tierra.
Lo que presenta un peligro mucho mayor para la humanidad es el empeño
de los ambientalistas en reprimir cualquier opinión diferente a la de
ellos. Según el reportaje publicado el 11 de marzo por el periódico
Sunday Telegraph de Londres, Timothy Ball, ex profesor de
climatología de la Universidad de Winnipeg en Canadá, ha recibido
cinco amenazas de muerte desde que cuestiona que los humanos afecten
los cambios climatológicos. Richard Lindzen, profesor de ciencias de
la atmósfera de MIT, mantiene que "los científicos que no están de
acuerdo con el alarmismo pierden apoyo económico, se desprecia su
trabajo y son acusados de ser secuaces de los industriales". Nigel
Calder, anterior director de New Scientist, dice que "los gobiernos
tratan de lograr unanimidad, reprimiendo a científicos que discrepan.
Einstein no hubiera logrado ningún apoyo financiero bajo el actual
sistema".
Tratar de reprimir opiniones diferentes no es algo nuevo. Por no
creer que la Tierra es el centro del universo, Galileo fue llevado
ante un tribunal en 1633. Amenazado con torturas, se retractó y se le
prohibió salir de su casa durante el resto de su vida.
Los nuevos inquisidores son gente como la Dra. Heidi Cullen del
Weather Channel, quien insiste que la Sociedad Americana de
Meteorología desapruebe a cualquier meteorólogo de la televisión que
ponga en duda el calentamiento global causado por la gente. Por su
parte, el columnista Dave Roberts exige un juicio tipo Nuremberg para
los "bastardos" que causan el calentamiento global.
___* Profesor de economía de la Universidad George Mason y académico
asociado del Cato Institute.