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acabo de leer mi reflexión anterior y casi me he conmovido. Desde
abril que nadie ha pasado por aquí, se acercan las navidades y esta
nostálgica irredenta se arrima a los espacios vividos para recuperar
el alma combativa que todavía los habita
porque la verdad es que anda floja de ánimos
y no puede ser!!!
yo...,que sueño que camino a zancadas por el aire,
que no necesito tocar tierra para impulsarme siquiera,
que me recojo en un ovillo, que me ensancho,
saco fuerzas del vacío que se cobija bajo el nudo de mi garganta
y deseo una feliz navidad a los hombres y mujeres de buena voluntad
y un mundo más justo
(en el que al menos se pueda dormir libremente en una roca, debajo
de un puente o dentro de una cabina telefónica sin que unos
desalmados atenten contra tu integridad)
y ahora, dejo la mesa puesta y la puerta abierta para que se sirva
cada uno a voluntad.
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