"EL DON DE LA EUCARISTIA"
En tu bondad hacia nosotros, Padre,
has querido que el don interior del Espíritu
fuese acompañado de una sseñal viva y eficaz
del don que Jesucristo hizo de su propia vida
a ti y a todos los hombres.
Por eso, el dìa antes de morir en la cruz;
Jesús lavó los pies a sus discípulos
y, mientras cenaban con ellos,
se dio a su mismo en alimento,
bajo los signos de pan y vino,
que su palabra omnipotente
habìa transformado en su Cuerpo y en su Sangre,
mandándoles
repetir este gesto en memoria suya
hasta el fin del mundo.
Cada vez que nosotros,
convocados por el Espíritu en la comunidad,
presidida por los suscesores de los apóstoles,
iluminados por la escucha de la palabra
anim ados por la fe en el Hijo de Dios,
muerto y resucitado por nososotros,
obedecemos al mandato de Jesús
y hacemos memoria de él.
Semos realmente visitados por la presencia del Señor
y quedamos insertos en el misterio de su pascua.
No solo podemos contemplar la Cruz
sino que nos hacemos una sola cosa con Jesús crucuficado.
No solo podemos aspirar
a una fraternidad más sincera con cada hombre
y ha dado la vida por cada hombre.
Te damos gracias, Padre,
por todos los dones de vida
que nos has ofrecido en tu Hijo Jesús
y que están compendiado en la Eucaristía
Te damos gracias porque en la Eucaristía
tu mismo nos ofreces el modo de darte gracias
como a Tí conviene, en tu Hijo Jesús.
Amén.
(Monseñor Carlo María Martini)
_____________________________________________
VISITA AL SANTISIMO SACRAMENTO
ADORACION AL SANTISIMO
Te adoro como a mi Dios.
Te obedezco como a mi Señor.
Te amo como a mi Padre.
Te temo como a mi Juez.
Te pido como a mi único Dador.
Te doy gracias como a mi único Bienhechor.
Ojos de Jesús, mírame.
Labios de Jesús, háblame.
Oídos de Jesús, escuchadme.
Pies de Jesús, síganme.
Manos de Jesús, llévenme.
Corazón de Jesús, recíbeme y lléname.
Que yo sea puro como tu blanca Hostia.
Que yo sea humilde como tu pequeña Hostia.
Que yo sea obediente como tu manejable Hostia
Que yo haga el bien calladamente como tu benéfica Hostia.
Que yo viva escondido en el Sagrario como tu oculta Hostia.
Que yo me transforme en Tí como tu Sagrada Hostia.
Que yo crea en Ti, ya que eres la misma veracidad.
Que yo espere en Ti, ya que eres la misma fidelidad.
Que yo me enamore de Ti, pues eres la misma bondad.
Que yo me admire de Ti, pues eres la misma beldad.
Que yo te tema a Ti, ya que eres la misma equidad.
Que yo te respete a Ti, ya que eres la misma majestad.
Palabra del Padre, enséñame.
Pan del cielo, aliméntame.
Fuente de aguas vivas, refréscame.
Luz celestial, alúmbrame.
Vía segura, condúceme.
Puerta del paraíso, admíteme.
Oh Jesús:
Yo te amo porque no te aman.
Te consuelo porque te entristecen.
Te alabo porque te blasfeman.
Te recuerdo porque te olvidan.
Te reconozco porque te ignoran.
Te visito porque te abandonan.
Quiero recibirte porque de Ti se alejan.
Tu sagrario me recuerda la cueva de Belén; ¡qué za!
El taller de Nazaret; ¡qué humildad!
El cenáculo de Jerusalén; ¡qué caridad!
El calabozo de Caifás; ¡qué humillación!
El Pretorio de Pilato; ¡qué torturas!
El sepulcro del calvario; ¡qué anonadamiento!
Oh Jesús, tú nos invitas a este sagrado banquete:
Para hablar con nosotros, que yo sepa escucharte.
Para unirte con nosotros, que yo sepa amarte.
Para unirnos unos con otros que yo sea caritativo con mis hermanos.
Para consolarnos; sé nuestra alegría.
Para curarnos; sé nuestra medicina.
Para alimentarnos; sé nuestro pan de cada día.
Oh Jesús, tu sagrario:
Es como un rincón: ¡Cuántos te tienen arrinconado!
Es como un refugio: de cuántos eres perseguido y maltratado.
Es como una cárcel: cuántos te tratan como a un ladrón, o a un
malhechor.
Es como un lugar de burla: cuántos te miran como a un loco y
anticuado.
Es como un patíbulo: cuántos te atormentan con blasfemias
profanaciones, sacrilegios y toda clase de desacatos.
Es como un sepulcro: cuántos quisieran que fueses en el olvido
sepultado.
Oh Jesús:
Aquí tienes mi cabeza para conocerte.
Aquí tienes mi lengua para ensalzarte.
Aquí tienes mis manos para servirte.
Aquí tienes mis rodillas para adorarte.
Aquí tienes mis pies para seguirte.
Aquí tienes mi corazón para amarte.
Oh Jesús, yo quisiera adornar tu sagrario:
Con todos los lirios de pureza.
Con todas las violetas de humildad.
Con todos los heliotropos de obediencia.
Con todas las rosas de caridad.
Con todos los crisantemos de penitencia.
Con todas las flores de santidad.
Oh Jesús, aquí estás de asiento en el sagrario:
Como quien espera: desde la eternidad estabas esperando este rato.
Como quien está cansado: así te sentaste un día junto al brocal de un
pozo; el estar con nosotros es tu descanso.
Como quien enseña: así te sentabas sobre el monte de las
Bienaventuranzas, o sobre la barca de Pedro; Tú sigues enseñándonos.
Como quien vela y acecha: velas por nosotros que somos tu heredad, y
nos acechas porque quieres cazarnos con los dardos de tu amor.
Como quien gobierna: las grandes obras se hacen en el silencio; Tú
riges el universo desde el sagrario.
Como quien reina: éste es el trono del amor; desde aquí reinas en
miles de corazones por toda la tierra.
Oh Jesús, la pequeñez de tu Hostia me habla:
De tu pequeñez cuando viniste al mundo: te hiciste niño.
De tu pequeñez en tu familia: elegiste por padres unos pobres
carpinteros.
De tu pequeñez en tu patria: tuviste por pueblo a Nazaret, de donde se
decía no poder salir cosa buena, y te hiciste de nación judío la raza
más ha sufrido de la tierra.
De tu pequeñez en tus relaciones sociales: tu circulo social eran los
niños, los pobres y los enfermos. "Venid a Mí todos los que estáis
cansados y cargados".
De tu pequeñez en tus apóstoles: eran unos pobres pescadores.
De tu pequeñez en tus pretensiones terrenas: huiste cuando quisieron
nombrarte rey, y tu doctrina fue el sacrificio, la humillación, la
pobreza.
Oh Jesús, tu sagrario:
Es la clínica donde curas las almas, ¡oh celestial Médico!
Es la escuela donde nos enseñas las más grandes virtudes, ¡oh divino
Maestro!
Es la audiencia donde resuelves favorablemente nuestros litigios, ¡oh
Juez misericordioso!
Es el despacho donde das gratuita y abundantemente tus gracias, ¡oh
generoso Limosnero!
Es el templo donde intercedes por nosotros, ¡oh benigno Abogado!
Es el altar donde te ofreces por nosotros, víctima y sacerdote, ¡oh
manso Cordero!
Para que me sacie, que estoy sediento de bien.
Para que riegue mi alma, que está árida y falta de virtudes.
Para que me lave, porque estoy manchado con muchos vicios.
Para que me ablande, porque estoy endurecido por muchos pecados.
Para que me refrigere, porque son muchas las pasiones y amores
terrenos por los que estoy abrasado.
Para que me eleve como un surtidor a la vida eterna: "El agua que Yo
le daré, vendrá a ser dentro de él un manantial, que saltará hasta la
vida eterna".
Oh Jesús, tu Sagrada Hostia me dice:
Que eres bueno como el pan: un trozo de pan es el símbolo de la
bondad.
Que eres barato como el pan: el Dios de los humildes, el Pan de los
pobres.
Que eres sabroso como el pan: nunca cansas, y más gustas cuanto más se
te come.
Que eres nutritivo como el pan: das fuerzas para practicar la virtud y
vencer las tentaciones.
Que eres blanco como el pan: eres la misma pureza, y castificas a
quien te come.
Que eres corriente como el pan: de todos los tiempos, de todos los
países, de todas las fortunas y de todas las complexiones.
El que venciere será igualmente vestido de ropas blancas, y no borraré
su nombre del libro de la vida. Digamos con David: "Lávame, Señor, y
quedaré mas blanco que la nieve".
Oh Jesús, heme aquí en tu presencia:
Como un pobre ante su limosnero; ampárame.
Como un enfermo ante su médico; cúrame.
Como un discípulo ante su maestro; enséñame.
Como una oveja extraviada ante su pastor; hállame.
Como un criado ante su señor; mándame.
Como un hijo ante su padre; cuídame.
Ojos piadosos de Jesús, que miraste compasivos a los desgraciados y a
los pecadores, que yo sea compasivo.
Ojos agradecidos de Jesús, que se elevaron al cielo para dar gracias
al Eterno Padre, que yo sea agradecido.
Ojos despiertos de Jesús, que para orar pasabas las noches en vela,
que yo ande siempre vigilante y atento.
Ojos llorosos de Jesús, que lloraron sobre la ciudad deicida, que yo
llore mis pecados.
Ojos vendados de Jesús, que fueron cubiertos en son de burla con un
sucio trapo, que yo vende mis ojos para las malas lecturas y
espectáculos.
Ojos moribundos de Jesús que se llenaron con tinieblas de muerte, que
se iluminen los míos el día del juicio con resplandores celestiales.
Extiende, Señor, tus manos y tócame con ellas para santificar las mías
en las obras que hicieren.
Dirige, Señor, a mí tus pies santísimos, para que enderecen los míos y
sean conformes a los tuyos mis pasos, y así todo mi cuerpo sea un
retrato de la santidad del Tuyo. Así sea.
_____________________________________________________________________
SUSCRÍBETE A GRUPO DE ORACIÓN SANTO CURA DE ARS.
oracionsantocuradears-subscribe@yahoogroups.com
REVISA LOS ANTERIORES MENSAJES
http://groups.yahoo.com/group/oracionsantocuradears
PARA DEJAR DE RECIBIR LOS MENSAJES
oracionsantocuradears-unsubscribe@yahoogroups.com
SI QUIERES COMPARTIR ALGUN MENSA