" 15 MINUTOS EN COMPAÑIA DE MARIA INMACULADA "
Gracias, Corazón bondadosísimo de María Inmaculada.
Vos sois manantial de las divinas bendiciones;
de Vos he recibido favores sin número.
¡Y cuántas veces, sin darme cuenta de ello!
Cuando Jesús me redimía en el Calvario,
allí estabais Vos, juntando vuestra compasión a sus dolores, y
vuestras lágrimas al torrente de su sangre redentora.
Tengo mis delicias junto al sagrario en la Santa Eucaristía; mas ese
pan de ángeles es fruto regalado de vuestra sangre y vuestro amor.
¡Oh Corazón dulcísimo de mi Madre!, Vos sois el canal señalado por
Dios mismo para distribuir todas sus gracias a los hombres. De Vos
recibí aquella inspiración..., aquella fuerza para vencer..., aquel
consuelo en mi aflicción.
De vos me vino aquella luz que me mostró el abismo a que corría...,
aquella gracia que me movió a dolor de mis pecados... Aquel peligro
conjurado..., aquella salud recobrada.., me vinieron de Vos. ¡No
tienen número vuestros favores!. ¡Gracias, Corazón dulcísimo,
gracias!
Y Vos, Corazón compasivo, ¿qué habéis recibido de mi? ¡Oh!, lo
sabéis Vos, y yo también lo sé, para confusión mía.
A vuestro amor y ternura he respondido con fría ingratitud. Esa
espada que os atraviesa de parte a parte, ¡oh Corazón de María!, os
la he clavado yo, hijo ingrato...; y no una, sino muchas veces.
Aquellas miradas..., aquellos sentimientos..., aquellas intenciones
inconfesables..., aquella soberbia oculta..., aquella
sensualidad..., aquel escándalo.. Que os hubiese ofendido otro menos
favorecido de vuestro amor, sería tolerable; pero que os haya
disgustado yo, después de pruebas tan elocuentes y repetidas de
vuestro amor... ¡Oh Corazón Santísimo de María!, yo me confundo y
arrepiento; yo os pagaré amor con amor..., yo arrancaré la espada
cruel que os atormenta..
¡Reparación, reparación! Si, os la quiero ofrecer siempre. ¡Os amo
tanto! ¡Me duelen tan de veras la ingratitud y las continuas ofensas
con que los hombres corresponden a vuestro amor!
¡Oh Corazón dulcísimo de María!, la espada cruel que os atraviesa
nos habla de la pasión y muerte de Jesús y de los pecados de los
hombres que os colman de amargura; pero desde hoy yo he de
consolaros. Bendecid mis resoluciones. Yo amaré siempre a Jesús,
para que no se pierda en mi el fruto de su sangre...; yo os prometo
morir antes que pecar, porque no quiero renovar vuestros dolores...;
yo pensaré en Vos, por los que os olvidan...; os alabaré por los que
os blasfeman; yo os amaré con todas las fuerzas de mi alma...
Por vuestro amor, ¡oh Corazón Inmaculado!, me apartaré de aquella
ocasión..., mortificaré mis sentidos...; haré que mis ojos, mis
oídos, mi lengua, mis manos..., imiten vuestros ejemplos de
modestia, de caridad, de servicialidad...
¡Oh Corazón de mi Madre!, para reparar las injurias que los hombres
os hacen, me impondré entre día algunos pequeños sacrificios..., os
ofreceré diariamente el rezo del Santo Rosario..., os consagraré los
primeros sábados de mes, comulgando fervorosamente en honor
vuestro...
Y tengo que pediros nuevos favores, ¡oh Corazón dulcísimo! Os lo
expongo con plenísima confianza de obtenerlos, si convienen a mi
eterna salvación. ¿No dijo vuestro Jesús: "Pídeme por el Corazón de
mi Madre, y alcanzarás cuánto deseas"?
Pues concededme que no vuelva a caer en el pecado...; que os ame en
todos los instantes de mi vida...; que al acabarse este destierro,
me llevéis a gozar de vuestras ternuras en el cielo...
Corazón dulcísimo de María, Vos me habéis de salvar...; yo recojo
vuestra regaladísima promesa de asistir en la hora de la muerte con
las gracias necesarias para salvarse a cuantos hayan comulgado cinco
primeros sábados de mes seguidos. Yo os daré ese consuelo, y confío
en vuestra bondad y ternura.
Y ahora, ¡oh Corazón Inmaculado!, Vos conocéis mi debilidad...;
dadme fuerza para vencer aquella dificultad...; para cortar con tal
ocasión... Alcanzadme esa virtud que Jesús me pide hace tanto
tiempo... Y el asunto que llevo entre manos.., y la preocupación que
conocéis..., arregladlo todo para mayor gloria de Dios.
Os pido por mis padres, hermanos, amigos (por aquel especialmente
que anda alejado de Dios)..., por la conversión de todos los
pecadores, por la perseverancia de los justos, por el alivio de mis
queridos difuntos..., por los sacerdotes, para que sean santos, por
los misioneros...
Corazón bondadosísimo, dadme Vos mismo las gracias que sabéis serme
necesarias...
Despedida. ¡Qué dulce es, María, gozar de tu amor! ¡Qué hermoso y
qué tierno tu gran Corazón! ¡Y qué bien se está a vuestro lado! Pero
tengo que irme: me llaman mis obligaciones. ¡Corazón amantísimo de
mi Madre! Me voy, pero quiero dejar mi corazón aquí a vuestro lado,
encerrado en vuestro seno amoroso... A lo largo del día volverán a
Vos mi recuerdo y los afectos de mi alma... Cuanto antes pueda
volveré con algún pequeño obsequio practicado en vuestro honor, con
algún pequeño sacrificio amorosamente aceptado en reparación de las
injurias que se os hacen.
¡Oh Corazón de mi tierna Madre, adiós! Haced que sienta durante el
día vuestra protección y vuestro amor. Ahora, recibid todo entero el
del último de vuestros hijos...
¡Amen!
Enviada por Lidia Fernandez
-------------------------------------------------------------------
SUSCRÍBETE A GRUPO DE ORACIÓN SANTO CURA DE ARS.
oracionsantocuradears-subscribe@yahoogroups.com
REVISA LOS ANTERIORES MENSAJES
http://groups.yahoo.com/group/oracionsantocuradears
PARA DEJAR DE RECIBIR LOS MENSAJES
oracionsantocuradears-unsubscribe@yahoogroups.com
para compartir un mensaje envíalo a
Lourdesgl@...