ORACION EN EL DIA DE LAS MADRES
Señor Jesús:
Gracias por las madres que nos has dado.
Los más nobles sentimientos que tenemos,
los sembró en nosotros nuestra madre:
la fe, la honestidad, el amor al trabajo.
Señor Jesús:
En esta hora de retos y desafíos,
las madres necesitan de tu ayuda:
para atender a la casa y al trabajo,
para hacer de padre y madre,
para educar en los valores cristianos,
para defenderse de la tentación,
para no caer en el pecado.
Señor Jesús:
Que la Virgen Madre las llene de fortaleza.
Señor Jesús:
Que la Virgen María siga siendo
modelo de todas las madres.
Señor Jesús:
Que también ellas luchen por la justicia
y que confíen en el Dios de los pobres:
El Dios que quiere pan en todas las mesas
y paz en todos los hogares;
el Dios que destruye el poder corrompido
y protege a los indefensos y humillados.
Señor Jesús:
Ilumina la vida de nuestras madres.
Premia sus desvelos y trabajos.
Da paz a las madres ya difuntas.
Bendice a todos los hogares.
Y que los hijos sean siempre
gloria y corona de las madres.
Amén.
Autor: Desconocido
Tomado del ecelente sitio www.churchforum.org
OREMOS POR LAS MADRES
Señor: tu también tienes una Madre. La tuya está en el cielo. Es María, pero en
algún tiempo estuvo en la tierra. Ayúdanos. pues, a pedir por nuestras madres,
aunque tu no necesitas pedir por la tuya. Ellas -nuestras madres- siempre están
pidiendo por nosotros. Justo es que nosotros alguna vez pidamos por ellas.
De las madres se han dicho cosas bellísimas. Todas se las merecen ellas.
Ojalá nunca pudiera decirse nada malo de las madres. Sin embargo..., y para que
no se diga. Señor. concédenos madres que sepan cuál es e1 fin principal de
ellas: la maternidad. Que jamás traicionen esa misión tan maravillosa.
Concédenos madres que sepan amar a sus hijos con amor intenso, con amor
cristiano. El amor de instinto no basta.
Que amen a Dios en sus hijos. Que todo su amor sea para encaminarlos a Él.
Con amor que lleve hasta el sacrificio. La madre debe ser toda para sus hijos.
Tiene que ser capaz de sacrificar por ellos su cuerpo, su belleza.
Olvidarse de todo menos de que es madre.
Siempre para sus hijos. No sólo madre al traerlos al mundo, si no siempre. Hasta
la muerte.
Que críen a sus hijos con esmero y delicadeza, y que sean ellas quienes los
eduquen directamente. No hay pretexto que las exima de ese deber.
Educándolos. vigilándolos; con una educación completa, con una vigilancia llena
de amor y caridad.
Haz, Señor, que el modelo de nuestras madres sea tu Madre bendita. Que la
protectora de nuestras madres sea ella, Maria. Que a ella acudan en sus afanes.
Que a ella imiten en sus acciones. Ella, Maria, tu Madre -también nuestra Madre-
siguió todos tus pasos, sin dejar un instante de manifestar.. Madre. Así
necesitamos a nuestras madres: ¡siempre madres!
Lo más sublime de una mujer es ser madre buena.
Señor, haz que así sean ellas. Amén.
Autor: Desconocido
Tomado del ecelente sitio www.churchforum.org