"Los esclavos felices
Los futuristas especulan con la idea de que una intervención humana
permitirá recrear la naturaleza desde la bioquímica y la clonación,
como si el mundo fuera un decorado de Hollywood. La masa ni se lo
plantea. No siente esa necesidad.
No puede ni imaginarlo, en primer lugar, porque el ser humano está
siendo educado a machamartillo para poder prescindir de todo eso:
alienado bípedo de supermercado, pagador de hipotecas y votante
teledirigido. El hombre tiene bastante con sobrevivir: Homo
simpsonianus.
Primero por necesidad, luego por virtud, lo artificial gana terreno
haciendo de lo sucedáneo el rey de nuestras vidas.
Somos monos que buscan la felicidad a través de cables y pulsores,
placebos evasivos y responsabilidades estúpidas. Nuestras hembras
pronto llevarán pechos de serie de silicona, y nuestros machos
perderán los espermatozoides definitivamente. Los visionarios más
optimistas aseguran que lo del chip es simplemente cuestión de horas.
Somos reacios a diferenciar entre naturaleza y técnica porque tenemos
algo de insectos. Nuestra generación está a medio camino entre lo
natural y lo artificial, de ahí que todavía nos planteemos estas
cosas.
Los verdaderos modernos sueñan con un hormiguero telepático que
resuelva todos nuestros problemas. Ellos sí que saben.
Igual que resulta estúpido y retrógrado limitar el uso de cualquier
descubrimiento, es necesario que veamos los efectos de nuestras
grandes obras, empezando por el clima. El equilibrio de la vida es
demasiado precario como para dejarlo en manos de los titanes.
La naturaleza está siendo destruida y castigada como jamás lo ha
sido. Comemos basura, respiramos humos, destruimos y torturamos
especies, aniquilamos civilizaciones en medio de una alienación que
afecta a gran parte de la especie... ¿Alguien da más? La tierra tiene
un límite y todavía no tenemos billetes para Marte ni políticos en la
Luna, afortunadamente.
El mundo de nuestra infancia, tal y como se conservó para muchas
generaciones, resulta hoy irreconocible. Está siendo sustituido por
un montón de centros comerciales y parques temáticos. Construimos
sobre escombros. Estamos ante un verdadero Apocalipsis de culturas y
especies.
El ciudadano consumidor planetario es la resultante de este mundo.
Una mirada al futuro hace casi inevitable pensar en aquella ciudad
cloaca de Blade Runner."
Texto de Javier Esteban en "El Blog del Anarca":
http://blogs.periodistadigital.com/elblogdelanarca.php/2005/11/16/p399
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