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Confesión de un sicario económico estadounidense
Michael Sondow

John Perkins, ciudadano estadounidense, era un respetado miembro de
la comunidad financiera internacional, pero en realidad se dedicaba a
operaciones económicas ilícitas en el Tercer Mundo para el gobierno
de Estados Unidos.

Acaba de publicarse en Estados Unidos la autobiografía (2) en la que
John Perkins detalla cómo ayudó a Washington a estafar a países
pobres prestándoles dinero que no podrían devolver para después
apoderarse de sus economías. En una reciente entrevista (3) con Amy
Goodman, locutora del programa Democracy Now (La democracia ahora)
del National Public Radio en Estados Unidos, Perkins confiesa lo que
todos sospechan pero nadie ha querido creer. Lo que sigue fue
extractado de esa extensa entrevista.

- Explíquenos qué quiere decir sicario económico.

- Básicamente, lo que nos enseñaron a hacer es reforzar el imperio
estadounidense. Crear situaciones donde el máximo número de recursos
naturales fluyan a este país, a nuestras corporaciones y nuestro
gobierno, y en efecto hemos tenido mucho éxito. Construimos el
imperio más grande de la historia. Esto se logró durante los últimos
cincuenta años, desde la Segunda Guerra Mundial, con muy poca
intervención militar. Es sólo en casos como Irak donde lo militar
entra como último recurso. Este imperio, a diferencia de cualquier
otro de la historia, fue constituido principalmente a través de la
manipulación económica, de la estafa, el fraude, la seducción de la
gente por nuestra manera de vivir, y a través de operativos
económicos. Estuve muy involucrado en todo eso.

- ¿Cómo llegó a eso? ¿Para quién trabajaba?

- Inicialmente fui reclutado, cuando estudiaba negocios en la
universidad en los años sesenta, por la National Security Agency
(Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos), la organización
nacional de espionaje más grande y menos conocida, pero luego trabajé
para corporaciones privadas. El primer verdadero sicario económico en
los años cincuenta fue Kermit Roosevelt, nieto de Teddy, quien
derrocó al gobierno de Irán, un gobierno elegido democráticamente –el
gobierno de Mossadegh-, y quien fuera el "hombre del año" de la
revista Time. Y tuvo enorme éxito haciendo eso sin derramar sangre,
bueno, hubo algo de sangre pero ninguna intervención militar, sólo
gastando millones de dólares y reemplazando a Mossadegh por el sha.
Entonces nos dimos cuenta de que esta idea del sicario económico era
muy buena. El problema fue que Kermit Roosevelt era agente de la CIA.
Era un empleado del gobierno. Si lo hubiesen atrapado, nos habríamos
encontrado en un lío. Habría sido un escándalo. Entonces allí se tomó
la decisión de usar organizaciones como la CIA y la NSA para reclutar
potenciales sicarios económicos como yo, y después enviarnos a
trabajar para empresas privadas, consultorías, de ingeniería, de
construcción para que, si nos agarraban, no hubiera conexión con el
gobierno.

- Bien, ahora explíquenos el trabajo que hizo.

- La compañía para la cual trabajé se llamaba Charles T Main, de
Boston, Massachussets. Éramos alrededor de dos mil empleados y yo era
el economista principal. Terminé teniendo cincuenta personas en mi
equipo. Pero mi verdadero trabajo fue el de hacer tratos, dar
préstamos a otros países, enormes préstamos, mucho mayores de la que
ellos podrían devolver. Una de las condiciones de un préstamo,
digamos de unos mil millones de dólares, a un país como Indonesia o
Ecuador, era que este país tendría que dar 90 por ciento del préstamo
a una empresa estadounidense para construir infraestructura, una
Halliburton o Bechtel. Eran grandes. Esas empresas entonces entraron
y construyeron un sistema de energía eléctrica o puertos o
autopistas, y estos proyectos básicamente servían sólo a algunas de
las familias más ricas de esos países. La gente pobre de aquellos
países quedaba clavada con esta asombrosa deuda que no podrían
devolver. Un país como Ecuador hoy debe destinar más del 50 por
ciento de su presupuesto nacional sólo para pagar la deuda. Y no
puede hacerlo. Lo tenemo con el agua al cuello. Entonces, cuando
queremos más petróleo, vamos a Ecuador y le decimos: "Mire, no puede
pagar sus deudas, pues entregue sus bosques amazónicos, que están
llenos de petróleo, a nuestras compañías petroleras". Y hoy estamos
entrando y destrozando la Amazonia, obligando a Ecuador a
entregárnosla porque acumuló tanta deuda. Hacemos un préstamo enorme,
la mayor parte del cual vuelve a Estados Unidos, el país queda con la
duda más los intereses, y básicamente ellos se convierten en nuestros
sirvientes, nuestros esclavos. Es el imperio. No hay que equivocarse.
Es un inmenso imperio, y ha sido muy exitoso.

- Usted dice que a causa de sobornos y otras razones no escribió este
libro durante mucho tiempo ¿Qué quiere decir? ¿Quién lo sobornó? ¿Qué
sobornos aceptó?

- Acepté un soborno de medio millón de dólares en los años noventa
para no escribir el libro.

- ¿De?

- De una empresa importante de la construcción.

- ¿Cuál?

- Se llama Stoner Webster. Legalmente, no fue un soborno, fue ... me
pagaron como consultor. Todo de acuerdo con la ley. Pero
esencialmente no hice nada. Estaba entendido, como expliqué
en "Confesiones de una sicario económico", que cuando acepté el
dinero como consultor no tendría que hacer mucho trabajo, sólo no
escribir este libro, que en ese momento se llamaba "La conciencia de
un sicario económico".

...

- En su libro usted habla de cómo ayudó a poner en práctica un plan
secreto para redirigir miles de millones de petrodólares de Arabia
Saudita a la economía de Estados Unidos, y que cimentó la íntima
relación entre la familia Saud y sucesivos gobiernos de Estados
Unidos. Explique.

- Fuimos a Arabia Saudita a principios de los años setenta. Sabíamos
que Arabia Saudita era la clave para acabar con nuestra dependencia
de la OPEP, o para controlar la situación. Arreglamos un trato a
través del cual la familia real Saud aceptó reenviar la mayor parte
de sus petrodólares a Estados Unidos e invertirlos en bonos del
Tesoro. El Departamento del Tesoro usaría los intereses de esos bonos
para pagar a empresas estadounidenses que construirían en Arabia
Saudita -ciudades, nueva infraestructura-; cosa que hemos hecho. Y la
familia Saud aceptó mantener el precio del petróleo dentro de los
límites aceptables para nosotros, lo que hicieron todos estos años, y
nosotros prometimos mantener a la familia Saud en el poder mientras
respetaran el trato, cosa que también hemos hecho, y es una de las
razones por las cuales invadimos Irak. Allí, intentamos implantar la
misma política que tuvo tanto éxito en Arabia Saudita, pero Saddam
Hussein no aceptó. Cuando los sicarios económicos fracasamos en este
escenario, viene la próxima etapa que es la que llamamos de los
chacales. Los chacales son individuos habilitados por la CIA que
entran e intentan fomentar un golpe de Estado o una revolución. Si
eso no da resultado emplean asesinatos, o lo intentan. En el caso de
Irak, no pudieron llegar a Saddam Hussein. Sus guardaespaldas eran
demasiado buenos. Él tenía dobles. No pudimos llegar a él. Entonces
la tercera etapa, si los sicarios económicos y los chacales fracasan,
son nuestros jóvenes, que enviamos para matar y morir. Que es
obviamente lo que ha pasado en Irak.

- ¿Puede explicarnos cómo murió Torrijos?

- Omar Torrijos, el presidente de Panamá. Omar Torrijos había firmado
el Tratado del Canal con Carter ... y usted sabe que nuestro
Congreso lo ratificó por un solo voto, fue un asunto muy contencioso.
Torrijos entonces se adelantó a negociar con los japoneses para
construir un canal al nivel del mar. Los japoneses querían financiar
y construir un canal al nivel del mar en Panamá. Torrijos habló con
ellos de este tema, lo que molestó mucho a la empresa Bechtel, cuyo
presidente era George Schutz y su consejero mayor Caspar Weinberger.
Cuando echaron a Carter (y ésa es una historia interesante; ver cómo
sucedió realmente), cuando perdió las elecciones y entró Reagan con
Schutz como secretario de Estado -que venía de Bechtel- y Weinberger -
que vino también de Bechtel- como secretario de Defensa, estaban muy
enojados con Torrijos. Intentaron convencerlo de renegociar el
Tratado del Canal y no hablar con los japoneses. Se negó
rotundamente. Era un hombre de principios. Tenía sus problemas, pero
era un hombre correcto. Un hombre asombroso, Torrijos. Entonces murió
en la caída de un avión en llamas, conectado a una grabadora con
explosivos dentro, que ... yo estaba allí, estaba trabajando con él.
Sabía que nosotros, los sicarios económicos, habíamos fracasado.
Sabía que los chacales se acercaban. Y acto seguido, explotó su avión
con una grabadora conteniendo una bomba. No cabe duda de que fue
organizado por la CIA y muchos investigadores estadounidenses
llegaron a la misma conclusión. Por supuesto, nunca nos enteramos de
eso en nuestro país.

...

- ¿Con qué proximidad trabajó usted con el Banco Mundial?

- Muy, muy de cerca. El Banco Mundial proporciona la mayor parte del
dinero que financia a los sicarios económicos, él y el FMI. Pero
cuando ocurrió el 11 de setiembre, tuve un cambio de sentimientos.
Sabía que tenía que contar esta historia porque lo que pasó el 11 de
setiembre es el resultado directo de lo que están haciendo los
sicarios económicos. Y la única manera en que vamos a estar seguros
otra vez en este país, y en que vamos a sentirnos bien de nosotros
mismos, es si usamos estos sistemas que creamos para efectuar cambios
positivos en el mundo. Creo sinceramente que podemos hacer eso. Creo
que el Banco Mundial y otras instituciones pueden ser recreadas para
cumplir su misión original, que es la reconstrucción de las partes
del mundo devastadas. Ayudar, genuinamente ayudar a los pobres. Cada
día mueren 24 mil personas de hambre. Podemos cambiar eso.



(1) Michael Sondow es periodista y traductor.

(2) Confessions of an Economic Hitman (Confesiones de un sicario
económico), San Francisco: Berrett-Koehler, 2004. Todavía no
traducido al castellano.

(3) El derecho de reproducción de la entrevista en América Latina ha
sido concedido a este periodista por el productor del programa radial.


Publicado en Brecha. Montevideo, 30 de setiembre de 2005. Se
reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y
educativos. Publicado el 5 de octubre de 2005.

Fuente:
http://www.globalizacion.org/desarrollo/PerkinsConfesionSicaroEconomic
o.htm









Sáb, 3 de Dic, 2005 1:10 pm

lexgaia
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lexgaia
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3 de Dic, 2005
1:20 pm
Avanzado

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