De acuerdo con R. Urtiaga en su comentario. El desarrollo del "modelo
venezolano" impulsado por Chávez es hoy por hoy uno de los
fenómenos políticos más interesantes de entre los que se están dando
en el planeta.
Naturalmente, Gustavo de Arístegui se despacha a su gusto
simplificando la figura de Chávez dentro de las habituales
ecuaciones criminalizadoras del sistema: "todo lo que amenaza el
idílico nuevo
orden mundial de las multinacionales (el sistema) es fascismo. Todo
fascismo es el mal absoluto. Chávez amenaza el idílico nuevo orden
mundial de las multinacionales (el sistema). Chávez es fascista.
Chávez es el mal absoluto."
Y, de paso, el amigo Arístegui aprovecha para criminalizar a su
vez a las izquierdas más radicales y a la "alianza antisistema" (¿?),
como avisando a todos aquellos que puedan mostrar su simpatía hacia
Chávez de cuán malos son los que lo apoyan.
Ocurre sin embargo que su demagogia no se mantiene en pie. Baste
decir que en los últimos siete años el pueblo venezolano ha
acudido a las urnas once veces. Y lo ha hecho con todas las garantías
democráticas (como han certificado los observadores de la OEA y
del Centro Carter en según qué casos bien a su pesar). Chávez
sigue en el poder por los votos de los venezolanos. Por eso mismo la
oposición se ha retirado de la última convocatoria, incluso después
de haber llegado a un acuerdo con los observadores internacionales al
respecto de la polémica interesada acerca de las máquinas de votación
electrónica.
En realidad parece que la jugada está inscrita dentro de una
estrategia a más largo plazo, coordinada, cómo no, por los
estadounidenses, con el fin de restar toda la legitimidad posible al
gobierno legítimo de Venezuela. Berreando a coro que "la
democracia en Venezuela está en grave peligro", que está en fase
terminal, y
denunciando que la única representación que existe en el
parlamento es la bolivariana rápidamente llegan a la sorprendente
conclusión de que lo que hay en Venezuela es una dictadura igual que
la cubana.
Esa estrategia ya se usó en Nicaragua por los ochenta. En general
es un hobby muy yanki ese de ir creando vacíos de poder y crisis
políticas allá donde se quiere intervenir. Lo ocurrido el
domingo no es más que otro paso adelante dentro del empeño de los
EEUU por machacar el "modelo venezolano".
Ahí está uno de los grandes retos de Chávez, por otra parte.
No permitir que lo aíslen. Contar con el mayor número de apoyos
posibles, fundamentalmente en el continente americano -de ahí el
profundo escozor que han producido en el "sistema" (tan caro a
Arístegui) los acercamientos de Argentina, Brasil o Chile hacia el
campo de Chávez.
Por lo demás, personalmente creo que ese tipo de modelos -tipo
bolivariano: democrático, socialista y nacional -hoy por hoy
sólo son posibles en la américa no "occidental" (EEUU y Canadá). Allí
la fragmentación social es palmaria, con unos abismos entre clases
que ayudan a superar la esclerosis intelectual que se vive en las
sociedades "occidentales" todavía atrapadas en el limbo del
consumismo y demás.
Allí el modelo yanki ultracapitalista se percibe por la inmensa
legión de pobres como aquel que los mantiene sumidos en la miseria
y el que pretende robar toda su riqueza. Aquí todo lo más el
modelo yanki ultracapitalista es percibido como maleducado y un poco
prepotente.
Y así nos irá (ya nos va yendo)
Saludos
Lexga (Malco en labores no moderacionales)
--- En paginatransversal@yahoogroups.com, "Rafael Urtiaga"
<rurtiaga@y...> escribió:
> Amigos foristas:
>
> En mi opinión, el presidente Venezolano representa, en la
actualidad, el
> máximo exponente de lo que algunos podemos entender como práctica
> transversal, es decir, la unión de un maximalismo social junto a un
> maximalismo nacional o patriótico. Os traigo a colación un párrafo
de un
> artículo de Gustavo de Arístegui (Portavoz del Partido Popular en la
> Comisión de Exteriores) publicado en el diario "El Mundo" el pasado
> 29/11/2005.
>
> "(...) Lamentablemente, las izquierdas más radicales han
adoptado como
> símbolo y como icono a un caudillo muy poco democrático que tiene un
> discurso que de haber sido promovido en Europa habría sido tachado,
con
> razón, de extrema derecha mussoliniana".
>
> "(...) Es el líder emblemático de la alizanza antisistema
(...). Resulta
> paradógico que la reencarnación del fascismo más puro se haya
convertido en
> el referente de la izquierda más radical".
>
> Vayan estas ideas para la reflexión, ahora que se han realizado
> elecciones en Venezuela y el miedo de la oposición a sufrir un
estripitoso
> fracaso les ha llevado a solicitar la abstención, quedando la Cámara
> totalmente en manos del Comandante Chávez.
>
> Salud,