Josep Ferrer, presidente de honor de Freixenet, invierte en una
bodega para recuperar los cavas que elaboraban sus padresRegreso a
los orígenes.
RAMON FRANCÀS - Sant Sadurní d´Anoia - 27/11/2008- La Vanguardia.
A sus 83 años recién cumplidos, el presidente de honor del grupo
Freixenet, Josep Ferrer Sala, continúa al pie del cañón liderando la
expansión y las inversiones del líder mundial de los vinos espumosos.
Ferrer supervisa estos días la construcción de una bodega en la finca
argentina de 317 hectáreas que adquirió en Tupungato en el 2003 (en
el Valle de Uco), donde elaborará vinos de gama alta con los que
completar los caldos que comercializan bajo la marca Viento Sur. Esta
bodega, con capacidad para elaborar dos millones de botellas,
completa una inversión en Argentina que suma 15 millones de euros.
Josep Ferrer, además, acaba de ver finalizar el romántico proyecto de
bodega que ha impulsado con su patrimonio personal en Sant Quintí de
Mediona. De esta bodega del Alt Penedès acaba de salir Can Sala, la
primera añada de un exclusivo cava artesano gran reserva del que sólo
han elaborado 20.000 botellas y con el cual Ferrer quiere homenajear
los orígenes de la firma. Ferrer ha invertido algo más de un millón
de euros para recuperar Can Sala, la masía de 1901 de su madre,
Dolors. En la bodega, que se encontraba en desuso desde los años
setenta, se elaboró el primer cava de Freixenet. Como en los primeros
cavas de la firma, Can Sala, que se ha convertido en el cava más caro
de la historia de la marca, se ha elaborado con removido manual de
las botellas en los tradicionales pupitres de madera. ...
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