Existen en el mercado diferentes tipos de cava con diversos aromas y
sabores característicos, pero cada uno de ellos se ve de una manera
distinta y especial pensando en trasmitir las más exquisitas
sensaciones al ser combinados con los alimentos adecuados.
Sobre el momento más oportuno para el consumo del cava existen muchas
opiniones y muy dispares. Hay quien lo prefiere en el aperitivo
acompañando platos como croquetas de ibérico o un buen foie. También
hay quien lo degusta en el postre, combinándolo con dulces o
chocolates o con fruta.
Por la gran variedad que existe de cavas, gracias a los diferentes
tipos de uva y su carácter abierto y versátil, este vino espumoso se
puede combinar con los cuatro sabores básicos: amargo, dulce, salado
y ácido. Un grado de acidez equilibrado, su frescor y la presencia
del gas carbónico son los responsables de la buena asociación del
cava con los alimentos. A la hora de combinar tapas y cava tenemos
que tener en cuenta factores como la afinidad, cuando gustos
similares se refuerzan, o de la complementariedad, cuando sabores
opuestos se compensan.
Para buscar el equilibrio entre plato y cava existen algunos
criterios. Uno de ellos es la cantidad de azúcar que posee cada cava
para determinar así cual es el plato más idóneo, bien por semejanza o
por contraste de sabores, al que debe acompañar.
El cava se clasifica según el grado de dulzor. Hay una gran variedad
de cavas en función de los azúcares añadidos. Si no se le ha añadido
azúcar se denomina Brut Nature. Le siguen, en función de su dulzor,
el cava extra brut, el brut, el extra seco, el seco y el semi seco y,
por último, el más meloso de todos, el cava dulce.
El cava combina muy bien con la mayoría de los platos, excepto con
los muy condimentados. Los extra brut y brut pueden acompañar a todo
tipo de fiambres y asados de carnes blancas mientras que los semi-
secos son perfectos para los postres. El cava marida bien con los
sabores dulces porque se produce un balance interesante al combinarse
con el efecto efervescente.
También se puede hacer una diferenciación de tipos de cava de acuerdo
con sus meses de crianza. De ahí las menciones 'reserva' y 'gran
reserva'. Los primeros espumosos reposan un mínimo de 15 meses y
tienen un carácter e ingenio especial que despierta los sentidos,
ideal para el marisco y para la buena carne. Los segundos vinos se
esconden en la profundidad y la penumbra durante más de 30 meses. Sus
aromas maduros y generosos y su intenso sabor ligan a la perfección
con un foie o con carnes de caza que necesitan un cava poderoso para
equilibrar su fuerte sabor y para contrarrestar la sensación grasa en
boca.
Publicado en la web: http://www.larioja.com/20081212/sociedad/ideas-
para-armonizar-cava-20081212.html