La nueva patronal de los pequeños elaboradores de cava, Pimecava, que se separó en febrero pasado del Instituto del Cava, reclamó ayer en su primera comparencia pública la mitad de los puestos del Consejo Regulador del Cava reservados a las empresas.
Según su presidente, Xavier Nadal, el peso de los 74 asociados a Pimecava, que agrupa a 244 bodegas que representan el 91% del sector, pero sólo el 11% de la producción y el 16% del valor total; requiere una reforma del reglamento del Consejo Regulador para dar más protagonismo a las pymes con un puesto más en el Consejo.
El colectivo de pequeños y medianos elaboradores de cava factura de media 585.000 euros cada uno y produce unas 103.000 botellas al año con una plantilla de cinco trabajadores por empresa, unas cifras muy alejadas de los grandes colosos del sector, Freixenet y Codorniu, a quienes recaen cuatro puestos en el Consejo Regulador. Entre los miembros de Pimecava destacan bodegas como Gramona, Agustí Torelló, Canals y Canals, Mas Tinell, Rovellats o Can Ràfols dels Caus, entre otros.
Sobre las reticencias que la creación de la patronal ha levantado en el sector, Nadal puso el simil de que «si uno durante 30 años tiene el mando de la televisión y te lo quitan, uno se enfada, pero la tele tiene que seguir funcionando».
En presencia del conseller de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat, Jordi William Carnes, del presidente de la patronal Pimec, Josep González, y de muchos de sus asociados, Nadal aseguró que el sector vitivinícola necesita de convenios colectivos largos (4 años frente a 1 que reclaman los sindicatos) porque, de lo contrario, «es difícil invertir» con perspectiva en aspectos como la innovación y la comercialización del producto.
El sector se encuentra en plena negociación del convenio colectivo con los sindicatos, que para el próximo viernes han convocado una manifestación en la feria del Tastavins en Sant Sadurní d´Anoia (Barcelona), en la tradicional celebración de al Setmana del Cava.