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EL SAHARA OCCIDENTAL Y ESPAÑA

Prologo


Carlos Ruiz Miguel,
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de
Compostela


El núcleo de las reflexiones de este libro lo constituye, aparentemente, el
Sahara Occidental. Sin embargo, es la preocupación por España lo que late en el
corazón de este trabajo. Ocurre que, a mi modesto entender, los procesos de
conquista, colonización y, sobre todo, descolonización del Sahara Occidental han
tenido y tienen una repercusión trascendental para España.


Esta obra es, ciertamente, multidisciplinar y abarca la Historia, el Derecho y
la Política. Pero es ésta última el núcleo de la misma. Mi punto de partida es
el concepto de lo político tal y como fue formulado (descubierto) por Carl
Schmitt, a saber, la contraposición existencial amigo-enemigo. Por su posición
geopolítica y por razones históricas y culturales (lucha entre la civilización
occidental y la islámica) España está abocada a un Drang nach Süden, por
parafrasear a los alemanes. Ese empuje hacia el sur nos lleva a enfrentarnos a
unas gentes diferentes (por la religión, la lengua, el Derecho, etc.) lo cual
conduce a una lucha de civilizaciones (Gumplowicz, Toynbee) o contraposición
amigo-enemigo (Schmitt). La toma de conciencia política española (esto es, la
percepción de este fenómeno) coincide con los períodos de mayor vitalidad
nacional. Sin embargo, el olvido político (o, en otras palabras, la
inconsciencia respecto a aquella contraposición) suele ir parejo con la
decadencia política de la Nación española.


El proceso fatal de descolonización del Sahara Occidental no sólo supuso lo que
con justicia se ha llamado una traición al pueblo saharaui (de la que no cabe
responsabilizar a la Nación española, sino a algunos elementos dirigentes del
Estado español) cuyas consecuencias aún hoy perviven; sino que, además, resultó
ser un auténtico suicidio político para España.


Este suicidio político tiene dos vertientes íntimamente concatenadas: una
exterior y otra interior. De un lado, en lugar de prevenirnos frente a
Marruecos, nuestro enemigo concreto, geopolítico, histórico y cultural, le
fortalecimos política y económicamente. Es como si el reo le diese al verdugo la
soga con la que va a ser colgado. Pero de otro lado, también existe una
vertiente interior. Como consecuencia de lo anterior, las energías políticas
españolas ya no podían con-fluir frente al enemigo externo y se liberaron en un
marco exclusivamente interno. Así adquirieron un auge extraordinario los
movimientos disgregadores y separatistas. Los pueblos españoles, al quedar
privados de un enemigo común que los unificara (lo que no deja de ser un
proyecto común, en el sentido en que hablaba Ortega), han iniciado una decadente
lucha entre ellos de la que todos están siendo perjudicados.


El estudio de la política africana española desde la segunda mitad del siglo XX
es un análisis de la decadencia nacional cuyo inicio puede datarse en 1956. La
noción de decadencia que aquí se utiliza no es de carácter ideológico, subjetivo
o valorativo. Antes bien, para aplicar ese concepto nos basamos en un hecho
objetivo tal y como lo ha propuesto Julien Freund: la pérdida de territorio. Es
precisamente esta pérdida el único elemento objetivo e indiscutible para poder
calificar una etapa política como decadente. Y lo cierto es que tras los graves
hechos de 1898 la Nación española no se postró, sino que acreció sus territorios
en un proceso que concluye en 1936, poco antes del inicio de nuestra guerra
civil. Sin embargo, desde 1956 se desenvolverá nuestro proceso de decadencia a
través de diversos hitos: 1956 (independencia del protectorado norte de
Marruecos), 1958 (cesión de Villa Bens, también llamado protectorado sur de
Marruecos), 1968 (independencia de Guinea Ecuatorial), 1969 (entrega de Ifni) y
1975 (entrega del Sahara). El último hito es la entrega del Sahara y
precisamente la considerable entidad política, económica y geográfica de ese
hecho le da también un carácter simbólico.


Lo dicho hasta ahora permitirá entender el enfoque que doy al tratamiento de la
cuestión del Sahara Occidental. Hay numerosos trabajos sobre el particular,
algunos excelentes, pero, aun estando escritos por españoles, gravitan sobre el
Sahara. En este libro, sin embargo, cambia el centro de gravedad. Lo que me
preocupa es España y en función de ello trato del Sahara Occidental. El
propósito perseguido es que el lector tome una conciencia política. Confío en
que las limitaciones y deficiencias de esta obra y de su autor no sean obstáculo
para la obtención de ese resultado.


Carlos Ruiz Miguel, Prologo de l Libro publicado por la editorial Dykinson,
Madrid, 1995)

http://tomdsm.multimania.com/analyses.html



----------




Selección de Citas textuales.

Todas extraídas de EL SAHARA OCCIDENTAL Y ESPAÑA: HISTORIA, POLÍTICA Y DERECHO.
ANÁLISIS CRÍTICO DE LA POLÍTICA EXTERIOR ESPAÑOLA, de Carlos Ruiz Miguel (Sólo
hemos añadido los epígrafes)





1. Marruecos es España


*No puede, en consecuencia, extrañar que la Reconquista no sólo se dirigiera a
recuperar la Península, sino también la provincia hispánica de la Tingitania.
(...) De un lado, Sancho IV de Castilla, va a estar empapado en la idea de la
Reconquista de toda Hispania (y, por tanto, también de la Tingitana), en cuanto
hijo de Alfonso X el Sabio, gran reivindicador de esta herencia gótica, como se
ha visto.


*En la praxis jurídica medieval las guerras de religión sólo se autorizaban para
la recuperación de Tierra Santa y para la Reconquista de territorios otrora
cristianos. (..) Como ha demostrado Baeza la documentación refleja cómo Ceuta y
el norte de África eran tierra de Reconquista. Isabel la Católica en su
testamento insistió en proseguir la Reconquista de África.




2º. La "Reconquista" vuelve a la acción.


*La victoriosa guerra llevada a cabo por O´Donnell parecía significar un
verdadero punto de inflexión en el que España iba por fin a expandirse en su
área natural. El Tratado de Tetuán de 26 de abril de 1860 , sin embargo, produjo
cierto desencanto al suponer la devolución de numerosas tierras conquistadas a
los marroquíes por las presiones británicas


*La Guerra de 1860 contra Marruecos fue vista aún por los obispos españoles con
un carácter de Reconquista, como una Cruzada y una ocasión de evangelizar a los
infieles. También el pueblo, consideraba así a la guerra. Una de las primeras
medidas adoptadas por los españoles tras tomar Tetuán fue transformar la
mezquita principal en templo católico, poniéndolo bajo la advocación de Nuestra
Señora de las Victorias. Sin embargo, la paz firmada con el derrotado Marruecos
produjo un gran desencanto, pues incluso se devolvió parte de las tierras
conquistadas y se renunció en cierta medida al objetivo evangelizador, al menos
como objetivo estatal.




3. Razones para la anexión de Ifni


*El territorio de Santa Cruz se hallaba dominado por el jeque Hebib Beiruk,
independiente del Sultán. Al jeque le interesaba el establecimiento de España
concertado con él por cuanto supondría un reconocimiento de su independencia y
soberanía. Sin embargo, España, por un inexplicable afán de mantener una
política amistosa con Marruecos (que persistía en su hostilidad con España) no
quiso, en varias ocasiones, articular esa posibilidad que suponía un
desmembramiento del Imperio del Sultán , a pesar de que el establecimiento
español en la zona, fuese cual fuese el emplazamiento exacto de Santa Cruz, nos
hubiera permitido dominar toda la costa hasta el Senegal




4. Fundamentos del colonialismo español


*Las acciones decisivas para retomar la Tingitania, para la ocupación del Sahara
Occidental, de la región de Villa Bens (también llamada Cabo Juby o Tarfaya) y
del Ifni van a recibir su impulso definitivo con la pérdida del Imperio
americano y asiático español. Estas operaciones marcan una fugaz línea de
recuperación internacional que sin embargo no se mantuvo con el pulso requerido.
Esa tenue línea de recuperación se quebrará ya en pleno franquismo en 1956,
fecha en la que comienza el desmembramiento del modesto imperio africano de
España. Fracasa así la consolidación de uno de los aspectos de la última
formulación serena y sólida de la política exterior española que es la de
Vázquez de Mella. El antiguo estudiante en la Facultad de Santiago enunció (yo
diría, descubrió) los tres aspectos axiales de nuestra política exterior:
dominio de las dos orillas del Estrecho, federación con Portugal y unión con los
Estados hispanoamericanos (llamados "los tres ideales de España" o "los tres
dogmas nacionales"). El dominio del Estrecho exigía inexcusablemente la
incorporación a España del Norte de África .




5. "Fallos"


*España no utilizó una carta pacífica en la colonización que podría haber tenido
largo alcance, a pesar de que se hicieron proyectos muy interesantes en ese
sentido. Para proceder a esa colonización ni siquiera era necesario estimular
desplazamientos masivos a los territorios africanos de población española, pues
bastaba con las siguientes medidas: primero, estabilizar a la muy numerosa que
ya existía en el norte de África (incluida, por supuesto, Argelia); segundo,
canalizar la emigración existente desde tierras levantinas (sobre todo hacia el
norte de Marruecos); y, tercero, canalizar hacia el Sahara la emigración canaria
que se dirigía a América





6. Opciones coloniales en el Sahara


*En 1958 se produce un hecho de enorme importancia. Se puso fin, no
expresamente, al África Occidental Española (AOE). y al status colonial del
Sahara, al erigir a éste y a Ifni en provincias españolas. España tuvo dos
opciones: o "fabricar" un Estado filial que, por razones de supervivencia,
estaría estrechamente ligado a España o "provincializar", esto es, españolizar,
el Sahara. Quizás la primera hubiese sido más inteligente para un largo plazo.
En todo caso se adoptó la segunda, medida ésta que hubiese sido plausible de
haberse mantenido con tenacidad y coherencia, cosa que no se hizo.


*desde que en 1963 la delegación española afirmó que aplicaría el principio de
autodeterminación, podía en cualquier momento haber puesto en marcha la
autodeterminación del Sahara, y ello antes de que se hubiese creado el Frente
POLISARIO.


*Se desoyeron varios informes que preconizaban una descolonización inteligente.
En primer lugar, Fernando Morán, a la sazón subdirector general de África, con
gran visión política, defendió la puesta en marcha de la autodeterminación (en
1971) o simplemente la concesión de la independencia previa firma de unos
acuerdos de cooperación (en 1972) convirtiendo al Sahara, hasta ahora objeto
inerte de reivindicaciones e intereses contrapuestos, en pieza clave, de la mano
de España, del equilibrio regional.(...)




7. Cuando el POLISARIO se equivocaba (según Ruiz Miguel).


*se gritó ¡Fuera España! a la par que se escupía a los españoles, todo ello en
el momento en que España estaba defendiendo la causa saharaui ante el Tribunal
Internacional de Justicia. Meses después, con ocasión de las ejecuciones de
terroristas del FRAP y de la ETA en octubre de 1975, en vísperas de la Marcha
Verde y cuando España estaba dispuesta a defender la independencia saharaui, el
POLISARIO atacó al Gobierno español por estos hechos. En definitiva,
políticamente, el POLISARIO, de un lado, desestabilizó la posición española sin
darse cuenta de que estaba tirando piedras sobre su propio tejado; pero además,
de otro lado, sus coqueteos políticos con grupos de extrema izquierda les
granjearon la reticencia de los Estados Unidos y de la OTAN, algo que el astuto
Hassán II, supo aprovechar eficazmente.




8. España y el Rif, o colonia o neocolonia.


*Abd-El-Krim, antiguo profesor de lengua bereber , luchaba por un Rif
independiente (la Dawla Jumhuriya Rifiya, nación republicana del Rif o Estado
Independiente del Rif), no por un Marruecos independiente


*La presencia española en el Rif parecía destinada a perdurar. Sin embargo, la
concesión por Francia, unilateralmente, de la independencia del Marruecos bajo
su protectorado, pilló por sorpresa a la diplomacia española que no supo
reaccionar. Como resultado de la sorpresa, apenas un mes después, España, de
forma precipitada, otorga la zona norte del Protectorado marroquí al sultán
Mohamed V.


*Así, en 1958 los rifeños, que no se consideraban (ni se consideran) marroquíes,
se levantaran en armas (con más ánimo que armamento, a decir verdad) contra
Rabat. Su pretensión era dejar de pertenecer a Marruecos y reclamaban o bien un
Estado rifeño propio o la unión con España. El propio Cordero se asombra de
comprobar cómo "con el tiempo España vio que los xenófobos rifeños devenían
furibundos españolistas, poco entusiastas de una independencia manejada por los
arabizados de Tetuán y menos por los de Rabat" . Por eso mismo, pidieron ayuda
al Ejército español que mantenía aún guarniciones en el Norte de Marruecos. Sin
embargo, España con gran indignación de los insurgentes y nula gratitud de los
represores denegó su ayuda a los rifeños


*Una acción inteligente de España hubiera debido utilizar estos sucesos para
conseguir diversos objetivos. El primero sería retrasar y aun negar la
devolución de la zona sur del Protectorado, de gran importancia estratégica y
económico-pesquera. El segundo sería bien integrar el Rif en España o bien
apoyar un Estado independiente distinto de Marruecos que serviría de
amortiguador frente a las pretensiones de éste sobre Melilla. En tercer lugar, y
dado que desde el 25 de febrero de 1958 Marruecos proclamó solemnemente su
pretensión de apropiarse del Sahara español, lo que constituía un acto claro y
expreso de hostilidad hacia España, la desestabilización en el Rif suponía un
arma de inapreciable valor para debilitar la posición marroquí en sus ataques
contra los intereses españoles (Sahara, etc) , algo de lo que parece que se ha
dado cuenta, tarde, el Gobierno español. En cuarto lugar, este arma tenía
también una importantísima virtualidad de cara a la recuperación de la
integridad territorial de Ifni (que, como vimos, no se logró tras la guerra de
1957). En definitiva, un nuevo error, gravísimo, de la política exterior
española.


*En este sentido, esa política debiera encaminarse, de un lado, hacia el apoyo
absoluto (financiero, militar, diplomático) de la causa saharaui y, de otro,
promoviendo un partido independista rifeño-bereber en el norte de Marruecos que
pueda ser más tarde apoyado por España, así como emisoras y publicaciones en el
idioma bereber.





9. Fundamentos estratégicos: España y Marruecos


*El tradicional enemigo de España, Marruecos, era un país dividido, débil y de
escasa entidad territorial. Sin embargo, ha sido España, su potencial víctima
quien ha trabajado denodadamente por unificarlo, fortalecerlo y engrandecerlo.


*En el norte de África, es claro que nuestro enemigo era (es) Marruecos, nuestro
amigo era (¿es?) el pueblo saharaui, y el enemigo de nuestro enemigo era (es,
mientras los islamistas no lleguen al poder) Argelia. Pero la cesión del Sahara
no sólo ha fortalecido a nuestro enemigo, sino que además ha debilitado a
nuestro amigo (saharauis) y al enemigo de nuestro enemigo (Argelia).


*Podría pensarse que Marruecos estaría satisfecho con España, una vez que ésta
concedió la independencia de la zona norte del Protectorado (1956), reconoció de
facto la ocupación marroquí de casi todo el Ifni (1957-1958), obtuvo la zona sur
del Protectorado (1958), consiguió el apoyo de España frente a la rebelión de
los rifeños y de los erguibat (1958) y, por si fuera poco, no fue atacada
directamente por España pese a su directa implicación en la agresión a Ifni y al
Sahara en 1957. Pero todas estas cesiones del Estado de una Nación que se
definía como "una, grande y libre" a un Estado harapiento no hicieron sino
aumentar la ambición de éste.

*Marruecos ya no se contentaba con el dominio de facto de casi todo el Ifni,
sino que exigía la humillación española: quería que España de iure reconociera
el dominio marroquí y sin renunciar a nada a cambio




10. España, Marruecos, Francia, Sahara, EEUU y el neocolonialismo


*El apoyo de Francia podría haberse intentado persuadiéndola de lo negativo a
largo plazo que puede ser para sus intereses que exista una potencia autóctona
de tipo medio, como Marruecos, que pueda desasirse de su tutela y aun
neutralizar su influjo en otros países de la zona (Magreb, Mauritania, Senegal,
etc.


*En segundo lugar, el interés para España (¡!) de un Marruecos fuerte y
prooccidental (cuando a España le interesa un Marruecos débil y a ser posible
antioccidental para que la ayuda de EE.UU. se vierta en España y no en
Marruecos).


*La diplomacia española podría haber jugado contra Hassán utilizando su misma
combinación de cartas. Es decir, que sería más "rentable" para EE.UU. el apoyo a
España (que podría incluso con el POLISARIO crear un Estado saharaui controlado
longa manu desde Madrid), que el apoyo a un rey debilitado como Hassán, con
riesgo de ser derrocado de forma violenta. Es más, España, con una victoria en
el Sahara hubiera contribuido al derrocamiento de Hassán y su sustitución por un
militar afecto a los EE.UU.



*La entrega del Sáhara supuso una frustración desde ambas perspectivas. En
primer lugar, se privó a los españoles de enfrentarse (lo que es algo distinto
que hacer la guerra: pudo haber enfrentamiento sin haber llegado a la guerra, y
la Marcha Verde es un ejemplo elocuente) con su enemigo secular, cultural y
geopolítico. Al desaparecer el enemigo común desaparece uno de los elementos de
cohesión interna. Pero también, en segundo lugar, se frustró una gran empresa
colectiva cual era la de haber procurado el nacimiento, consolidación y
desarrollo de un nuevo Estado que hubiera, necesariamente, mantenido unos
importantes lazos filiales con España.


*la penosa entrega del Sahara ha supuesto un aumento de la influencia francesa
en el Magreb a costa de España. España podría haber jugado un importantísimo
papel en la zona. De una parte, mantenía crecientes y muy importantes relaciones
con Argelia (contrato del gas), país que, por contra, se hallaba bastante
distanciado de París. De otra parte, en un Sahara independiente, es indudable el
peso que hubiera tenido Madrid





11. Las colonias de Ceuta y Melilla


*Todo lo dicho en relación con las Islas Afortunadas puede reproducirse en
relación con los territorios españoles del Norte de África (Ceuta, Melilla,
Peñón de Vélez, islas Alhucemas e islas Chafarinas).


*En primer lugar, la existencia de un Sahara independiente y aliado de España en
el sur de Marruecos o la presencia de un conflicto bélico o diplomático en el
sur de Marruecos son elementos que contribuirían a concentrar la atención de
este país en ese problema meridional dejando de lado una posible política de
agresión bélica o diplomática en su parte septentrional (Ceuta y Melilla).




12.. Economía


*Si se consolidara el dominio marroquí, la explotación plena y pacífica de los
fosfatos del Sahara convertiría a Marruecos en poseedor de las tres cuartas
partes de las reservas mundiales de fosfatos, lo que de facto le situaría en una
posición de monopolio peligrosísima ante la eventualidad de que Hassán, si así
conviene a su permanencia en el trono, dé un giro antioccidental y proislamista,
o de que, ante la corrupción del régimen hassaniano, los islamistas se hagan con
el poder. Es mucho más prudente que las reservas de un mineral tan estratégico
como los fosfatos estén en varias manos y no sólo en unas.


*En primer lugar, Argelia está abandonando el socialismo y abrazando el
capitalismo (si los integristas no lo impiden). Ello supone que también se
podrían hacer negocios con Argelia y, por ende, con su protegido, el POLISARIO.
Es más, el apoyo de la posición argelina y saharaui sería la vía para que los
EE.UU. iniciara una penetración ideológico-económico en un espacio no hollado
por ellos hasta ahora. En unas circunstancias en que la RASD asumiría la
economía de mercado sería peligroso dejar en manos de un Marruecos demasiado
listo y poco fiable el monopolio mundial del mercado de los fosfatos.


*económicamente, la ocupación española del Sahara (o la independencia del Sahara
formando un Estado amigo), por una parte, facilitaría las actividades pesquera y
portuaria canarias sin crear una dinámica de competitividad que pudiera
perjudicar a las islas y, por otra, constituiría un mercado natural para los
productos canarios



Todos los textos están extraídos de:


Carlos Ruiz Miguel, EL SAHARA OCCIDENTAL Y ESPAÑA: HISTORIA, POLÍTICA Y DERECHO.
ANÁLISIS CRÍTICO DE LA POLÍTICA EXTERIOR ESPAÑOLA (Libro publicado por la
editorial Dykinson, Madrid, 1995)


No se han reproducido, pero se recomiendan, los párrafos en que se "explica" la
matanza de El Aaiun (1970) realizada por la Legión Española. También todo el
capitulo en que se vincula el expansionismo en Marruecos con la defensa de
España frente a los nacionalismos "separatistas" disgregadores. No tiene
desperdicio tampoco la parte sobre el POLISARIO como barrera contra el
islamismo...


El libro se ha descargado en la dirección web:

http://tomdsm.multimania.com/sahara.html



FORO PARA DISCUTIR SOBRE EL SAHARA:

http://www.melodysoft.com/cgi-bin/foro.cgi?ID=asps80







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Do, 17 de Mar, 2002 5:28 pm

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