La lucha contra el terrorismo pone en jaque a la privacidad
Steve Kettmann
21 de octubre, 2002
Un ex funcionario del gobierno de Bill Clinton a cargo de cuestiones
relacionadas con la privacidad advierte que si no se aprende de los
errores del pasado, la caza de brujas que hoy se lleva a cabo con el fin
de combatir el terrorismo, podría cercenar las libertades individuales.
Por Steve Kettmann.
Un ex funcionario del gobierno de Bill Clinton que estuvo a cargo de
temas vinculados a la privacidad advirtió el viernes que el gobierno del
presidente estadounidense George Bush se arriesga a hacer retroceder
varias décadas al país en materia de políticas de privacidad si no tiene
en cuenta las lecciones del pasado.
Peter Swire, un profesor de derecho de la Universidad del Estado de
Ohio, evocó la atmósfera de caza de brujas que caracterizó a la "lucha
anticomunista" para ofrecer un recordatorio de los peligros que entraña
la restricción de las libertades individuales en aras de la guerra
contra el terrorismo.
"A mediados de la década del 70, había pruebas sólidas de la ilegalidad
con que actuaba el FBI, la CIA y otros organismos federales en sus
prácticas de vigilancia", dijo en un discurso pronunciado ante la
International Association of Privacy Officers (Asociación Internacional
de Funcionarios encargados de la Privacidad), en Chicago.
"No permitan que las medidas antiterroristas de hoy se conviertan en los
excesos anticomunistas de ayer", señaló Swire. "Hemos sido testigos de
las características que adquieren los abusos cometidos en nombre de la
libertad: ausencia de rendición de cuentas e ilegalidad
institucionalizada. Debemos garantizar que esto no vuelva a suceder".
Swire, asesor principal en temas de privacidad durante el gobierno de
Clinton, mantuvo un bajo perfil en su desempeño de la función pública.
Señaló que temía que los hechos recientes hubieran desviado de su curso
inicial al actual gobierno, que según él arrancó dando fuertes señales
de compromiso con la protección de la privacidad.
"Al comienzo de su gestión el presidente Bush formuló declaraciones
favorables a la protección de la privacidad", dijo Swire. "Creo que el
gobierno se encontraba en camino de nombrar a un funcionario a cargo de
las cuestiones de privacidad si las circunstancias no hubieran cambiado.
Pero el 11 de septiembre alteró por completo el curso del gobierno.
"Debemos ser precavidos en relación con la Ley Patriot -que otorga
amplios poderes de vigilancia a las fuerzas del orden- y con la
anulación de leyes que creamos como respuesta a aquella época de
ilegalidad. Debemos tener presente la historia o correremos el riesgo de
reiterarla".
Ari Schwartz, director asociado del Center for Democracy and Technology
(Centro por la Democracia y la Tecnología), de Washington, dijo que
pensaba que Swire se había ocupado de destacar con justicia el
tratamiento que el gobierno de Bush le diera a las cuestiones relativas
a la privacidad al comienzo de la gestión.
Schwartz también señaló que Nuala O'Connor Kelly, asesor en jefe de la
Administración de Tecnología del Departamento de Comercio, había
compartido un panel con Swire en el que destacó varios logros del
gobierno de Bush vinculados a la privacidad, en particular en materia de
robo de identidad y protección de información médica.
O'Connor Kelly se encontraba en viaje, por lo que no fue posible
establecer contacto con él.
Schwartz, que está a favor de la idea de contar con un funcionario a
cargo de la privacidad, manifestó que ese terreno tiene demasiada
importancia como para dejarlo en manos de personas que no tengan esa
función específica. Agregó que dado que el cargo en el que antes se
desempeñaba Swire está vacante, no hay quien se ocupe de fomentar el
intercambio de ideas ni las acciones gubernamentales en este terreno,
por lo cual la probabilidad de que se tomen iniciativas de gran interés
es menor.
"En este momento, la Casa Blanca no desempeña un papel de liderazgo en
cuanto al tema de la privacidad", dijo. "Hay una menor rendición de
cuentas en este aspecto. Al mismo tiempo, el gobierno cuenta con menor
control de la actividad de las fuerzas del orden. No tenemos dirigentes
que se ocupen de controlar el respeto de las libertades individuales,
pero en cambio sí tenemos dirigentes que podrían cercenar esas
libertades".
Swire señaló que confiar en las protecciones garantizadas por la
Constitución podría no ser suficiente.
"La retórica empleada por el gobierno de Bush encierra una trampa
seductora", destacó Swire. "Dicen que protegerán la privacidad tal como
lo establece la Constitución. Eso suena bien, pero lamentablemente la
mayor parte de las protecciones efectivas de la privacidad se originan
en leyes y no en la Constitución misma. Se trata de una receta para
dejar sin efecto todas las leyes que generamos en la década del 70 para
poner fin a la ilegalidad y el abuso de poder".
http://wired.terra.com.uy/wired/politica/02/10/21/pol_54986.html
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