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Economia andaluza, Estado español y Unión Europea (Recordatorio)   Lista de mensajes  
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La Junta denuncia la pérdida de 656.000 millones en inversiones
L. B. | Sevilla EL PAIS
La consejera de Economía, Magdalena Álvarez, denunció ayer en el Parlamento
andaluz que el reparto de los fondos europeos que realizó el Gobierno central
entre las regiones objetivo 1, aquellas cuya renta pér cápita no llega al 75% de
la media de la Unión Europea, supone una pérdida de 656.000 millones de pesetas
(3.942.639.404?; 3.604.395.604$), para la comunidad andaluza en el periodo
2000-2006. Afirmó también que la Junta ha ejecutado completamente los fondos
europeos del Marco de Apoyo Comunitario 1994-1999.

En marzo de 1999, la Comisión Europea hizo el reparto de los fondos
estructurales y asignó a España casi siete billones de pesetas. Bruselas tomó en
consideración tres criterios para hacer esta distribución (renta, población y
desempleo) y en julio de ese año apuntó que a Andalucía le correspondía el 40,5%
de esta partida adjudicada a España, es decir, 2,65 billones de pesetas. Sin
embargo, posteriormente, el Gobierno español, que tiene libertad absoluta para
hacer el reparto de ese dinero entre las comunidades pese a las indicaciones de
Bruselas, adjudicó a Andalucía 1,99 billones de pesetas (el 30,5%).

'La decisión del Gobierno central es un mazazo para las expectativas del
desarrollo andaluz, pues estos recursos son fundamentales para acelerar y, por
tanto, impulsar más el proceso de convergencia real de esta comunidad autónoma,
por lo que con su decisión, el Gobierno central frena las posibilidades de
desarrollo de Andalucía', afirmó ayer Álvarez ante la comisión de Economía del
Parlamento.

La titular de Economía puso tres ejemplos para significar la importancia de esta
medida. Afirmó que esta reducción equivale a cinco veces el coste previsto del
AVE Córdoba-Málaga; habría permitido incrementar las inversiones de la Junta en
este periodo un 20% al año y habría propiciado un crecimiento económico de la
comunidad en casi dos puntos en esos siete años.

'Sorprendente'

Además, la consejera se quejó de la 'sorprendente' distribución de los recursos.
Aseguró Álvarez que el Gobierno de José María Aznar se ha reservado el 64% de la
gestión de la partida asignada a Andalucía y que la Junta gestionará el 34%
restante pese a que la mayoría de las competencias afectadas están transferidas
a la comunidad autónoma.

En dinero, esto significa que el Ejecutivo central gestionará 1,28 billones de
pesetas (7.692.954.936?), mientras que el andaluz, 714.000 millones
(4.291.226.425?), En este caso, reveló que la Administración central se reserva
gestionar 69.000 millones de pesetas del Feoga, fondo para la agricultura y la
ganadería, cuando esta competencia está transferida al 100% a Andalucía.

El diputado del PP Juan Ramón Casero reconoció que la ejecución de los fondos en
el marco de 1994-1999 había llegado al 100%, pero cuestionó el destino de las
partidas. Así, dijo que buena parte de los fondos Feder han ido a arreglar la
A-92 debido a sus errores iniciales de construcción. Además, Casero señaló que
el montante total de recursos europeos que han llegado a la comunidad en los
últimos años no han servido para que ésta recorte las diferencias con otros
territorios. Puso también el acento en que la posible ampliación de la Unión
Europea y la entrada de países más pobres supondrá, en el futuro, una merma de
fondos europeos para Andalucía, por lo que, en los próximos, años será clave
cómo se gestionan los recursos disponibles ahora.

El portavoz popular dijo comprender el discurso de Álvarez sobre los fondos que
debían asignarse a la comunidad, pero añadió que el Gobierno español tiene que
'poner orden' en el reparto de los recursos para equilibrar entre las diferentes
comunidades, argumento que la consejera replicó diciendo que el PP debería
defender también la llegada de este dinero.



Opinión/Fondos europeos, robos españoles e impotencia andaluza.
En un país normal un anuncio como el efectuado por la Consejera de Economia
llevaria a dos escenarios: o bien a la dimisión de la consejera por embustera o
bien, en caso de confirmarse su denuncia, a una declaración de guerra politica e
institucional en toda regla entre el país robado y el Gobierno ladrón. Como
Andalucía no es un país normal sino un país drogado; lo único que ha ocurrido es
que los periódicos han tenido tema para llenar un dia un par de columnas (y
algunos, ni eso).
Resulta que se reconoce que el Gobierno español le roba con todo descaro a
Andalucía en torno a un tercio de su presupuesto anual (a sumar a otros robos,
estables o eventuales) y ni la llamada oposición ni los presuntos regionalistas
consideran el asunto de entidad como para montar el menor jaleo político.
Los fondos europeos no son un regalo. Son una menguada compensación a cambio
de la entrega de un mercado de cerca de ocho millones de personas, entre
residentes y transeuntes. Son tambien un instrumento para la homogeneización de
infraestructuras que faciliten la penetración europea, a la vez que un recurso
para atenuar situaciones sociales potencialmente explosivas y generar
europeismo.
El imperialismo español va por América Latina de nuevo rico, mientras
Andalucía le financia. Como si estuvieramos de nuevo en el siglo XVII, cuando
Andalucía sostenía el grueso de las cargas del dichoso Imperio habsburgo
español. Al Estado español se le devuelven desde Bruselas recursos, precisamente
por la pobreza y el subdesarrollo andaluz y el Gobierno español va y los coge
para invertirlos donde le parece, robandolos a los andaluces. Y de los que
magnanimamente considera que deben dejarsele a Andalucía se reserva el control
de un 64% de lo que nos deja. Y ¿qué hace el presunto Gobierno andaluz?.
Alegrarse porque tiene tema para dar carnaza a los gacetilleros un día.
Abrumador. Esta es la Andalucía estatutaria y constitucional.
La lista de injurias es tan larga como evidente nuestra impotencia. Un motivo
más para la Independencia.
[BoletinAndaluciaLibre] nº 81 - España roba millones - SOC - Jesus Albarracin
- Euskadi - Cataluña - lunes, 05 de marzo de 2001 3:50 -
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/indice/61/msg/87/



Opinión
Andalucía y la ampliación de la UE
Andalucía no está presente en la cumbre de Niza. Andalucía es un objeto
político nacional dentro de la UE, que sufre sus orientaciones y prioridades,
pero no es sujeto político que participe en la determinación de su futuro con
voz propia en función de sus intereses nacionales. Sus 7.250.000 habitantes (más
inmigrantes y expatriados), más que Dinamarca, Finlandia, Irlanda o el gran
ducado de Luxemburgo, entre los Estados ya miembros; más que Eslovaquia,
Lituania, Letonia, Eslovenia, Estonia, Chipre griego y Malta, entre los
candidatos, no tienen representación propia. Su lugar esta subsumido y usurpado
por el Estado español.
¿Alguien cree que el Estado español considera prioritarios los intereses
de este país de camareros y productores de vino, aceitunas y tomates?. Ninguna
de las empresas industriales importantes del Estado español es andaluza; ninguno
de esos bancos que ahora pastorean Latinoamérica por ejemplo, tiene sede matriz
en Andalucía. Los centros políticos y económicos del imperialismo español no
residen aquí; están en Madrid, en Euskadi, en Cataluña... En Andalucía tenemos
el flamenco, un tercio de la población en paro y otro precario; la inversión en
infraestructuras más baja por habitante del Estado español y una masa de
energumenos dispuesta a jalear a la selección española de futbol cada vez que lo
necesite. Somos un mercado, una playa, un week-end romántico a la sombra de la
Alhambra... Ya no exportamos mano de obra barata porque hay otros al Sur y al
Este más necesitados aún, dispuestos a trabajar más por menos aún que los
andaluces; pero aún hoy nuestro salario medio es sustancialmente inferior al de
otras zonas del Estado; no digamos de la UE. ¿Alguien cree que el Estado español
hará algo por desarrollar industrialmente Andalucía?. ¿Alguien cree que lo hará
la UE?. Álvarez Colunga, el jefe de la sección andaluza de la patronal española,
acaba de admitir que "Andalucía tardará entre 30 y 40 años en converger con la
media de la UE" y que hoy "Andalucía se encuentra en el 60% de convergencia con
la media de UE y que este tiende a incrementarse". Ante esto, siguiendo su
tradición centenaria, la burguesía andaluza sólo se acomoda al marco existente;
instalada en la subsidiariedad acepta su subordinación y la de Andalucía; las
sobras ya le resultan suficientes. Nada puede esperarse de ese lado.
La integración en la UE ha favorecido la agroexportación andaluza a
Europa, concentrada en frutas y hortalizas. Ha traido las ayudas agrarias, muy
desigualmente repartidas y que favorecen fundamentalmente a los latifundistas.
Ha traido tambien los fondos de cohesión, invertidos en algunas infraestructuras
y en cursillos para desempleados. Estos fondos, que el Estado español recibe
como retorno compensatorio de la UE -básicamente por la situación de paises como
Andalucía- han sido distribuidos arbitrariamente por el Gobierno español,
robando millones que corresponderían a Andalucía y que han terminado invertidas
en otras zonas desarrolladas del Estado. Los fondos, por su cuantía escasa y por
su uso, no han modificado el paisaje y el papel económico de Andalucía. De igual
manera que el español Fondo de Compensación Interterritorial, establecido en la
Constitución española y uno de los argumentos tramposos que fueron usados en su
día en su defensa en Andalucía, es inoperante y un auténtico insulto a la
dignidad andaluza. Las transferencias de competencias administrativas y de
gestión a la Junta de Andalucía se han hecho en condiciones leoninas sin que
haya ninguna perspectiva de que algun día se abonen desde el Estado español las
cantidades que configuran lo que se conoce usualmente como deuda histórica. En
la renta familiar andaluza y por tanto en el ambiente político y social nacional
tienen, paradojica y tristemente, mucha mayor importancia las transferencias vía
pensiones o el subsidio agrario (cuyo gasto anual equivale a la compra de un
avión de combate F-18). No hay mejor manera de resumir la brutalidad de la
condena a la que esta sometida nuestra nación. Ahora, además y en fiel
aplicación de la doctrina neoliberal del deficit cero, con su propuesta sobre
limitaciones presupuestarias, el Gobierno español del PP quiere ya no sólo de
hecho sino de derecho impedir a la Junta de Andalucía cualquier veleidad futura
de política expansiva; a pesar de que en sus veinte años de Gobierno andaluz el
PSOE ya ha demostrado sobradamente que es un fiel, leal y aplicado discipulo en
esos menesteres. La integración en la UE ha facilitado, por otro lado, el copo
del mercado andaluz y la compra de empresas andaluzas. Quizá lo más espectacular
ocurra en el ramo de la distribución comercial y la agroindustria, pero es un
fenómeno ampliamente extendido.
La Unión Europea es un engendro capitalista. Un proyecto pensado y
construido al servicio del capitalismo en general y de los mayores capitalistas
en particular. Su objetivo es estabilizar política y economicamente Europa,
protegiendo los intereses de las potencias imperialistas europeas y manteniendo
su jerarquia. La desigualdad social y nacional, dentro y fuera de Europa, es
consustancial a la UE. Forma parte de su naturaleza profunda, al margen de la
retórica que use coyunturalmente. Responde a una dinámica antigua del desarrollo
capitalista, ya atisbada claramente a principios del siglo XX por los marxistas.
La unificación mercantil de Europa se ha intentado en ocasiones históricas
precedentes por la fuerza de las armas; ahora se hace por medio de los acuerdos
diplomáticos y la presión en los despachos. El discurso europeista dominante es
adormecedor y alienante; pretende justificar con nobles y elevados propósitos la
defensa de mezquinos y egoistas intereses. Cada paso adelante de la unificación
capitalista europea ha supuesto mayores retrocesos para la izquierda;
sustrayendo espacios de decisión susceptibles de ser influidos o determinados
desde el ámbito nacional; justificando presuntos inevitables y fatales recortes
o retrocesos. La Unión Europea no es reformable. Es un enemigo. La Unión Europea
no lleva en germen los Estados Unidos Socialistas de Europa -recordando la vieja
consigna de Trotsky- sino que es su antitesis; más bien estos sólo podrían
surgir de la ruina de la UE, lo que no está lamentablemente a la orden del día.
El internacionalismo no tiene nada que ver con el librecambismo; de igual manera
que la constatación de la dinámica economica capitalista no ha de conllevar la
aceptación del escenario político multinacional más adecuado y coherente a esa
dinámica.
Reconocida la UE como enemiga, que la izquierda nacionalista andaluza no
plantee como propuesta política inmediata la salida de la UE sólo es un
reconocimiento responsable, no sólo de su debilidad sino tambien de la
correlación de fuerzas en Andalucía y en la escena europea. La cuestión es cómo
avanzar en la oposición a lo que la UE es y representa y cómo defender en el
camino de mejor manera los intereses andaluces y la toma de conciencia nacional,
plasmando en la coyuntura este análisis. Esto significa buscar en cada momento
los elementos que de mejor manera pueden conciliar oposición a la denominada
construcción europea y a sus mecanismos de legitimación. La izquierda
nacionalista ha de hacer el esfuerzo de pensar qué defendería para Andalucía si
ya fuera un Estado nacional miembro de la UE, sin olvidar a la vez que no lo es
y que lo que proponga ha de ayudar a avanzar hacia ese objetivo.
La denuncia de la ausencia de Andalucía en la UE ha de ser un dato
persistente, estable. Tambien la vulneración del derecho a consulta democrática:
a la población andaluza no se le permitió manifestarse sobre el ingreso, ni
sobre el euro ni tampoco se le permitirá pronunciarse sobre la reforma
institucional o la ampliación al Este.
La normalidad, la dinamica natural de las cosas... va en contra de los
intereses andaluces. Andalucía debería estar a favor de todos los mecanismos
institucionales que le proporcionaran mayor capacidad de veto y bloqueo y un
mayor nivel de Soberanía; en contra pues, de todos las propuestas que favorecen
la determinación de politicas y decisiones por vía mayoritaria; bien sea
intergubernamental bien sea a traves de la codecisión del Parlamento de
Estraburgo. Las dos vias favorecen la construcción capitalista de la UE y la
consolidación de la desigualdad. No podemos admitir que, segun los temas a
conveniencia, nos refrieguen argumentos presuntamente democráticos. No es
democrático tratar de igual manera a los que parten de situaciones desiguales
pues esta presunta neutralidad objetiva lo que favorece es a los que se
encuentran mejor de partida. Además nunca hay que olvidar que la correlación
política y social en la Unión asegura por mucho tiempo aún que todos los avances
en ese sentido, reviertan en contra de los intereses andaluces. La historia de
la Unión Economica y Monetaria, desde el Acta Unica a Amsterdam pasando por
Maastricht asi lo atestiogua. En contra pues de todo federalismo europeo o
similar.
En el concreto asunto de la ampliación al Este sería justo reclamar un
referendum. Y pronunciarse por el NO, de la misma manera que hicieron en
Dinamarca contra la adhesión al euro. La ampliación al Este favorecerá a
Alemania y al norte de la Unión. En este marco político neoliberal donde ni se
contempla la posibilidad de mayores presupuestos, una fiscalidad unica,
homologación salarial y de servicios etc la ampliación significará una
disminución de los retornos compensatorios directos y via PAC a Andalucía que
tenderan a coger camino hacia el Este para abrir paso y consolidar la
penetración fundamentalmente alemana en Polonia, Chequia, etc. A Andalucía como
nación es obvio que no le interesa la ampliación; a su izquierda tampoco. Si las
fuerzas políticas mayoritarias en Andalucía no lo expresan así es: 1º. Porque
son sucursales de fuerzas políticas españolas; 2º. Porque dado el fatalismo
dominante, dado que la consideran inevitable, prefieren no contribuir a
deslegitimar a la UE. A los pueblos del Este tampoco les interesa objetivamente,
porque consolidará la transición al capitalismo en condiciones de subordinación
y estabilizará sus regímenes políticos. Es muy posible que buena parte de sus
poblaciones no lo vea hoy así -como tampoco se veía en Andalucía antes del
ingreso y aún todavía;como tampoco se ve mayoritariamente a la independencia y
al socialismo como objetivos posibles o siquiera deseables- pero esto no ha de
detenernos; más aún cuando desde Andalucía no podemos intervenir eficazmente en
la evolución de la conciencia social en países tan lejanos. La ampliación
fortalecerá a medio plazo a la UE -la que hemos concluido que es nuestra
enemiga-, consolidando su status vía justificaciones a costa de la ampliación y
además no tiene nada de integradora o idealista; cabe recordar que excluye de
partida a Ucrania, Bielorrusia, Armenia, Georgia y Azerbaiján, entregadas de
antemano a la voracidad de Rusia.
Nuestro planteamiento no significa desconocer el contexto internacional en
que nos movemos. Más bien lo contrario. Leyendo la realidad pueden atisbarse
datos contradictorios pero lo importante es determinar cuales son los dominantes
-aunque sean aparentemente paradójicos- y cuales secundarios. Las contracumbres
son tribunas positivas; buenos escaparates de la rabia contra el capitalismo, la
globalización o la opresión nacional. La coordinación de luchas y el intercambio
de experiencias y reflexiones son tareas positivas. Pero construir mecánicamente
a partir de ellas una estrategia política es iluso y desproporcionado en su
interpretación revolucionaria y paralizante en su versión reformista. Lo
sustantivo no es lo ocasional sino lo cotidiano. Como un ejemplo cualquiera, lo
realmente significativo es que no haya todavía una sola tabla de salarios
unificada y homogénea a nivel de la UE y para toda la Unión de una multinacional
de la automoción y por tanto una negociación colectiva europea, no se sabe
cuantos años después de que se fundara el Mercado Comun. No hemos olvidado que
Trotsky tenía razón -y así lo ha confirmado la historia- cuando recordaba que el
socialismo no se puede construir en un sólo país pero hoy aunque la economía
tienda a ser global la política es y será fundamentalmente nacional o estatal y
es ahí donde podemos y debemos intervenir.
[BoletinAndaluciaLibre] nº 61 - Andalucía y la UE - Euskadi - Venezuela - El
Borbón - El Porquero - domingo, 10 de diciembre de 2000 20:20 -
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/indice/31/msg/63/



Opinión
Variantes de expolio y alternativa nacional
El momento político es propicio para que vuelva a abrirse un debate publico
que va más allá de la mera financiación autonómica y que realmente atañe al
lugar que ocupan las diferentes naciones dentro del Estado español.
De una parte, el 31 de Diciembre de este año caduca la vigencia de la Ley del
Concierto Económico* que regula las relaciones fiscales entre la Comunidad
Autónoma Vasca y el Estado español. La coyuntura postelectoral convierte a esta
negociación crucial en un barómetro ideal para medir tanto los objetivos
políticos a medio plazo del Gobierno español del PP como las aspiraciones reales
de un PNV reconducido al autonomismo y a la vez, intuir tanto el grado de
maduración de las posiciones terceristas para resolver el problema nacional
vasco que han tenido como animadores intelectuales a Herrero de Miñón o Elkarri
-que cuentan con la simpatía de Maragall, IU y algunos otros sectores- como el
nivel en que por esas fechas ande la posible adscripción del PSOE a esa vía. De
lo que se trataría es de medir si se consolida o no la opción por, aún negando a
Euskadi su derecho a la soberanía nacional y a la autodeterminación, concederle
un status privilegiado consolidado dentro del Estado español (ampliable en otros
ámbitos políticos a Cataluña y por extensión a Galicia) como medio estratégico
de normalización política española en Euskadi, en el marco de una relectura del
régimen constitucional español.
De otra, las próximas elecciones gallegas y sobre todo la preparación de las
elecciones catalanas -que pueden colocar a Maragall y al PSOE, llevando tras de
si a IC, ERC y EUiA en el Gobierno catalán sustituyendo a CiU- es muy probable
que impulsen de nuevo la agitación política sobre el agravio catalán, es decir,
el saldo desfavorable entre las contribuciones catalanas a la hacienda española
y las inversiones estatales en Cataluña. En ello coinciden tanto Pujol como
Maragall.
Además y prueba de ello es el estudio del que se informa antes de este
comentario, los más plecaros observadores del funcionamiento del Estado español
de las autonomías desde una posición favorable al mantenimiento del orden
nacional y social que representa, llevan mucho tiempo criticando la inexistencia
de unas reglas de funcionamiento estables que despoliticen la regulación de la
financiación consolidando un sistema regularizado, asentado presuntamente en
variables técnicamente asepticas. Desean que desaparezca del escenario político
estatal una siempre peligrosa vía de relación nacional especifica y un espacio
político periódicamente abierto a ser utilizado como escenario de confrontación,
con unas potencialidades deslegitimadoras que, no por no haber sido
convenientemente usadas hasta el momento, no dejan por ello de ser claras para
quien quiera verlas con cierta perspectiva. Los cambios, costes y riesgos que
van a acompañar al establecimiento del Euro y la ampliación al Este de la Unión
Europea introducen elementos de urgencia para resolver este negocio.
En esa situación, como en casi todo, Andalucía se encuentra inerme. Los
partidos españolistas (PSOE-PP-PCE/IU), como es lógico, afrontan este asunto
-como todo- en clave de responsabilidad estatal. Ni actúan ni actuaran en
atención a los específicos y singulares intereses nacionales andaluces en el
contexto español y europeo. Compartiendo una filosofía jacobina, sus posibles
diferencias se insertan dentro del mismo análisis estratégico y no tienen ni
tendrán el menor interés en resaltar las posibilidades y las necesidades
andaluzas. Lo más que puede esperarse es una nueva utilización instrumental de
Andalucía (en función además de cómo evolucionen las cosas en Euskadi, Cataluña
y el Estado y de cómo se sitúen ante ellas cada una de estas fuerzas) bajo el
socorrido discurso del agravio comparativo. Es decir, volver a colocar a
Andalucía como ariete en defensa de un pretendido interés por mantener una
hacienda lo más centralizada posible, como único recurso protector o
redistribuidor. De los regionalistas andalucistas la experiencia avala que nada
se puede esperar. Su vacío ideológico es sólo comparable a su cobardía,
oportunismo y falta de principios; así que cualquiera sabe a cual de los
posibles bandos españolistas terminaran por apuntarse.
De entrada una reflexión nacionalista habría de partir de constatar el
resultado de la historia. Nada hay más ridículo que defender desde Andalucía -a
la luz de su situación económica y social- los argumentos del españolismo de
izquierda que convierten a la Hacienda estatal en un factor esencialmente
redistribuidor y reequilibrador. Llevamos a la espalda doscientos años de
hacienda española unificada y a la vista está para qué han servido a Andalucía:
su subdesarrollo, dependencia, subsidiariedad y marginación son evidentes. Es
muy posible que recurran en este punto a las cifras de transferencias por
pensiones, subsidios y ayudas personales y su participación en la conformación
de la renta de los andaluces, como presuntos argumentos a favor de las ventajas
de esa situación. Con ello no mostraran más que la mezquindad de sus
planteamientos y reflexiones y la aceptación de fondo por su parte del papel
nacionalmente subordinado de Andalucía; atenuado lo justo para mantener la
estabilidad social, incidiendo en la autodesconfianza y el complejo de
inferioridad crónicos de los andaluces. En esta línea coincidirán probablemente
con las organizaciones de la burguesía andaluza; una clase instalada en el
parasitismo.
De otra parte, desde Euskadi, Cataluña o Madrid pueden emanar discursos que
intenten colocarnos las orejas coloradas aduciendo que Andalucía vive a cuenta
de lo que se allí se recauda. Las cifras del saldo fiscal per capita
probablemente se nos harán muy familiares de ahora en adelante.
En esta tesitura y aunque la correlación de fuerzas resulte desfavorable y las
previsiones pesimistas, el movimiento nacionalista andaluz ha de actuar con
inteligencia y responsabilidad. Ha de trabajar por ser la voz alternativa de una
Nación sin voz. Lo primero para ello es esbozar y extender una propuesta
política propia.
Andalucía habría de afirmar, primero, que su pleito no es con vascos,
catalanes o baleares. No es nuestro problema de donde salen o dejan de salir los
fondos. Nuestro interlocutor se llama España. Nuestra situación no es definible
en términos de llamada solidaridad (eufemismo de caridad) sino de devolución,
dignidad y justicia. Así de rotundo, simple y claro.
Aqui viene a colación un recordatorio histórico. La situación diversa de las
diferentes naciones del Estado no es un hecho que provenga de una coyuntura
inmediata. Tiene profundas raíces históricas y ha de analizarse con parámetros
de similar naturaleza para ser rigurosos. Es la historia la que ha hecho a unos
ricos y a otros pobres; es la historia también la que ha determinado unas
relaciones u otras con y en el Estado español. No necesitamos remitirnos al pago
de las parias taifas a la Corona de Castilla. Simplemente habremos de recordar
que, mientras a unos sus fueros o su pobreza de entonces los mantenían exentos
de cargas, otros como los andaluces cargaban con el peso de los tributos hasta
la extenuación (hasta el punto de animar movimientos como el de Medina Sidonia y
Ayamonte en 1641) para sostener a la Monarquía Habsburgo. Habremos de recordar
lo que supusieron el vino de Jerez, el plomo de Almería, el cobre de Huelva...
para el mantenimiento de la Hacienda borbónica y luego las remesas de nuestros
emigrantes o nuestro mercado cautivo para el despegue industrial de otros. La
llamada deuda histórica, el censo no reconocido, el robo español de los fondos
europeos... son sólo los últimos eslabones de una cadena que se remonta muy
atras. Ahora que el mercado interior se hace europeo, conviene tener presente
que los papeles de cada cual no se adjudicaron ayer.
Además, convendría recordar también que la tributación puede hacerse en un
sitio sobre beneficios y patrimonios adquiridos en otros y que el balance fiscal
es sólo una parte del balance economico. Para situarlo en su justa proporción
habría que acompañarlo y sumergirlo con otros elementos como los que pueden
derivar del control de los recursos del ahorro, del intercambio desigual o de
las ventajas diferenciadas que pudieran obtener y haber obtenido unos sectores
económicos u otros en función de su entidad y cercanía a los círculos
neurálgicos del poder político y económico (acabamos de tener un ejemplo claro
de ello con el abandono español del sector pesquero andaluz o podemos
remontarnos a la negociación de la entrada en la UE, etc).
Pero incluso así, aún demostrando la justicia de nuestra posición nacional, el
argumento clave andaluz habría de sostenerse en razones políticas de dignidad e
interés nacional.
Andalucía ha de defender lo que le interesa a Andalucía. Como se dijo en su
día: "Que nadie se confunda. A modo de ejemplo, la deuda histórica con Andalucía
no se paga ni de lejos consiguiendo la tan negada nivelación de servicios e
infraestructuras públicas. Se saldará sólo cuando Andalucía tenga, como mínimo,
el mismo nivel de empleo y de armónico desarrollo económico y social que la
media estatal. Hasta entonces, Andalucía es acreedora neta y requiere un
concierto económico singular y una soberanía fiscal que institucionalicen la
transferencia de recursos en magnitud eficaz para conquistar la igualdad. Si
España quiere a Andalucía de verdad, la forma efectiva de demostrarlo es
haciendo posible el desarrollo andaluz. Entonces, en uso de su soberanía, sería
responsabilidad del pueblo andaluz dotarse de otra política económica que nos
permitiera salir del pantano". A Andalucía (y particularmente a su clase obrera)
no le interesa diluirse entre la recua de comunidades autónomas artificiales
surgidas de la Transición española; mucho menos perderse en relaciones
multilaterales que nublen la naturaleza política bilateral del conflicto entre
Andalucía y España.
El programa nacional andaluz conlleva la exigencia de un Concierto económico
propio construido sobre bases políticas nitidas. Andalucía habría de poder
establecer su propio régimen tributario y encargarse de la exacción, gestión,
liquidación, recaudación e inspección atendiendo a las normas que para la
coordinación, armonización fiscal, supervisión y contribución, en su caso, a un
Fondo de Compensación estatal, se contuvieran en su Concierto. Dichas normas
estarían en concordancia con las que dictara el Parlamento andaluz para
idénticas finalidades en nuestro ámbito nacional. El Concierto fijaría un cupo
global que, formalmente, podría ser positivo o negativo, revisable
periódicamente, constituido como participación nacional en las cargas generales
y -en su caso- en el Fondo de Compensación estatal. El Concierto habría de ser
debatido y aprobado por el Parlamento andaluz. Dado que Andalucía se encuentra
por debajo de la media estatal de bienestar social y grado de desarrollo
económico, circunstancia acreditada a partir de los indicadores socioeconómicos
(desempleo, déficit de equipamientos e infraestructuras, población...) Andalucía
de hecho cuantificaría su cupo negativo en su Concierto a través de una
negociación política con el Estado español y por tanto recibiría transferencias
netas del Fondo de Compensación estatal como aportación para la nivelación de
recursos en aplicación del principio de discriminación positiva. Andalucía
tendría pues la permanente capacidad de medir la suficiencia y conveniencia de
su relación económica, tributaria y hacendística con España; de presionar
políticamente en defensa de sus intereses y en su caso, de fundamentar la
ruptura de relaciones con España.
Seguramente, habrá quien diga que este proyecto resulta inaceptable para unas
u otras naciones desarrolladas del Estado español. A ello baste recordar desde
una perspectiva andaluza que este es un problema entre ellas y España; si no les
convence que decidan romper con ella.
Y otros filisteos, también es muy posible que afirmen que resulta de imposible
aplicación porque va en contra del funcionamiento reconocido en la Constitución
española. A estos últimos, sólo cabe exigirles que escojan a quien sirven: si a
la Constitución española o a Andalucía.
Por lo que nos toca, no tenemos dudas: ¡Andalucía!
[BoletinAndaluciaLibre] nº 89 - Financiacion autonómica: Alternativa nacional
- Córcega - Portugal - Pacto social - Miniwatt - Isidoro Moreno - Pesca - Rock
independentista - domingo, 27 de mayo de 2001 2:41
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/indice/61/msg/98/

Direcciones útiles del Boletín ANDALUCÍA LIBRE:
* Alta: andalucialibre-alta@...
* Baja: andalucialibre-baja@...
* Sitio: http://www.eListas.net/lista/andalucialibre
* Correo: http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/contacta.html
* Archivo de Boletines: http://www.eListas.net/lista/andalucialibre/archivo
* Archivo de Documentos: http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/ficheros/

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Mié, 15 de Oct, 2003 4:49 pm

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