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desde rosario, argentina: ¿Se Puede Alcanzar la Unidad de la Izqu   Lista de mensajes  
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alejandro benedetti




¿Se Puede Alcanzar la Unidad
de la Izquierda y los Revolucionarios?tc "¿Se Puede Alcanzar la Unidad de
la Izquierda y los Revolucionarios?"

Es necesaria la unidad de la izquierda para luchar y para llamar a votar
cuando haga falta (o abstenerse cuando no es necesario) En los partidos existen
miles de luchadores que aspiran a esto. Nadie tiene la exclusividad y negarlo
sería un acto de sectarismo. Fuera de las organizaciones también hay miles más
que desearían una izquierda unificada para decidirse a participar en ella.
Casi nadie comienza a militar sino con el objetivo de participar en un
proceso revolucionario y construir las herramientas que lo hagan posible: el
Frente Único Obrero y la Unidad de Acción para hacer avanzar al conjunto del
movimiento a través de Acuerdos Tácticos; Frente de los Revolucionarios que
tengan objetivos estratégicos comunes; construcción de un Partido
Revolucionario que eduque, organice y movilice a la vanguardia para ganar el
apoyo de la mayoría obrera y popular y la juventud combativa.
En general, los trabajadores y estudiantes que despiertan a la vida política y
simpatizan con la izquierda, adhieren en un primer momento al partido de que
tengan más cerca o que conocen por los compañeros de trabajo o estudios, con el
que han hecho alguna experiencia práctica. Desde ese punto de partida, comienza
un aprendizaje que es difícil de asumir con ojo crítico, ya que es lo único que
se conoce.
Las direcciones burocráticas de muchos partidos aprovechan eso para
fortalecer sus tendencias sectarias: reclamando - por ejemplo - que todos los
demás vayan al pie cuando llaman a realizar algún acuerdo mínimo, o mediante
ultimátums por los puestos en las listas, cuando se trata de construir frentes
electorales.
Esto, que termina frustrando a muchos, es la fuente de interminables luchas
fraccionalistas - no fraccionales - entre sectores de un mismo partido o entre
partidos que se miran entre sí como si fueran peores que los propios enemigos
de clase. Miles de activistas miran desde afuera de las organizaciones y (a
pesar de sus simpatías por la izquierda) el espectáculo que presencian los
desalienta a integrarse a la militancia. Hay que revertir esta situación.

Acuerdos tácticos y estratégicos

La Unidad de Acción1 para organizar algún hecho sobre un punto específico o
la unidad en un Frente Único Obrero2 para hacer avanzar al conjunto del
movimiento, independientemente de su dirección a través de un frente electoral,
son acuerdos tácticos y no implican la disolución organizativa de sus
componentes, entre los cuales se debe dar (al mismo tiempo que marchan juntos)
un debate fraternal sobre las diferencias.
Estos acuerdos tácticos se hacen también para “competir” con otras
organizaciones en el sentido de ver cual de ellas tiene una dirección más
consecuente en llevar adelante la lucha y los acuerdos.
Estos acuerdos son importantes para el desarrollo de la lucha de clases y
para la maduración y la prueba de las direcciones y tienen la virtud de
multiplicar geométricamente la fuerza e influencia de aquellos que los
realizan, porque atraen a muchos obreros y jóvenes que quieren la unidad para
luchar más efectivamente que separados.

Las Oportunidades que se han Perdido

Está comprobado que la izquierda ha perdido numerosas oportunidades de lograr
estos tipos de frentes o unidades de acción en el pasado inmediato: En la
crisis revolucionaria del 2001, el desorden, el sectarismo y las tendencias
socialdemócratas de la mayoría (PCR, MAS, MST, PO) impidió transformar la
situación en revolucionaria.
En lugar de impulsar juntos la construcción y masificación de las asambleas y
comités de barrio (por ejemplo) la mayoría insistió en aparatear estos
incipientes organismos de lucha. En el movimiento de desocupados la situación
fue aún más patética: En vez de crear una organización militante y democrática
de masas entre todos, cada partido se esforzó por encorsetar un segmento de los
desocupados en sus respectivos “frentes partidarios”.
En las elecciones, los candidatos que se auto proclamaron como «La Izquierda»
(MST, MAS, PTS), los que giraron a la derecha como el PC, o los que se
abstuvieron (apoyando de hecho a las variantes de la burguesía como el PCR)
fueron divididos... y fracasaron estruendosamente.
El pasado 24 de Marzo, cuando el gobierno montó un operativo para copar la
Plaza de Mayo, la izquierda no supo planificar de antemano, no discutió una
estrategia común y solo evitó una derrota catastrófica gracias a la debilidad
de las fuerzas pro-gubernamentales.
Cuando la represión se descargó contra los trabajadores de Las Heras por
ejercer su derecho a la autodefensa, la izquierda social democratizada del MST,
PO y PTS tardó semanas en luchar por los presos y jamás reivindicó el derecho
de los luchadores (de los que luchan, no en abstracto) a la autodefensa. En la
represión en Misiones y en Neuquén la izquierda también se negó a unirse para
luchar por la autodefensa.
Los frentes o unidades de acción para participar en las elecciones o apelar
al derecho democrático a la autodefensa son los más básicos, los que la
izquierda debería encarar sin muchas complicaciones.
Un frente electoral permite una variedad de oportunidades propagandísticas a
los participantes, a la par que es lo suficientemente flexible como para
exponer las diferencias sin la expectativa de ruptura. La autodefensa es una
necesidad tan básica de la actividad política que no habría siquiera necesidad
de discutirla mucho.

El Acuerdo Estratégico: La Unidad Entre Partidos

Periódicamente, sin haber logrado las unidades de acción o los frentes
únicos, algunos partidos como el PTS y ambas fracciones del MST lanzan
propuestas de fusión para formar partidos en común. Generalmente estas
propuestas son solo maniobras retóricas para ganarse algunos militantes de las
otras tendencias. ¿Cómo podría entenderse sino, cuando esos mismos partidos no
pueden acordar en cosas tan simples, como los ejemplos descriptos más arriba?
Así, estos partidos siembran confusión y enlodan las relaciones partidarias
proponiendo acuerdos profundos, que son a todas vista simples maniobras
fraccionales. ¿Si no pudieron el PTS y el PO sentarse a discutir listas comunes
en las elecciones universitarias o un simple frente electoral, puede el PTS
plantearle al partido de Altamira la fusión en un mismo partido, y encima
diciéndole que debe renunciar a la mitad de sus posiciones?
¿Cómo puede el MST plantear la creación de un partido común a una docena de
partidos, incluyendo el PTS, PO o Praxis, si ni siquiera puede acordar con
ellos un método común de intervención en las elecciones sindicales o en las
marchas de protesta?
Claro está, los MST (que son conscientes de eso) proponen un partido que,
desde el vamos, esté conformado por fracciones de los partidos que resuelvan
crearlo. ¡Es decir, no proponen un partido, sino un frente de partidos! La
confusión no puede ser mayor. Cualquiera tendría el derecho a pensar que ambas
fracciones del MST buscan desesperadamente la “unidad” con alguien que tape la
inminente ruptura entre ellos.
Un Frente único Revolucionario (FUR) se plantea entre dos o más
organizaciones que acuerdan no solo en una serie de principios fundamentales,
un programa general de consignas, sino fundamentalmente en el método de
intervención en la lucha de clases y de construcción partidaria.
Las dos fracciones del MST están tan en desacuerdo con estos últimos aspectos
que tienen fracciones públicas separadas, periódicos propios en donde se lanzan
ataques brutales y hasta marchan separados en las manifestaciones.
Es de notar que varias organizaciones de izquierda están llamando a una
reunión para discutir la “unidad de la izquierda” dos días después del acto de
coronación de Kirchner en Plaza de Mayo, que marcará también el retorno de las
fuerzas pro-burguesas al control de la misma después de años en que no pudieron
hacerlo. La izquierda no pudo ponerse de acuerdo – ni siquiera lo intentó –
para dar una respuesta común ante esta ofensiva del gobierno patronal. ¡Y dos
días después habrá quienes plantearán la unidad en un mismo partido...!
Es innegable (y solo Altamira se anima a negarlo, aunque lo disfrace ante la
evidencia del absurdo) que ninguna de las organizaciones existentes será el
partido revolucionario que ganará peso de masas y dirigirá el proceso
revolucionario.
Mucho menos construyéndose en una forma lineal y mecánica, de acumulación
progresiva. Ese Partido Revolucionario se dará en el marco de los acuerdos en
la lucha de clases entre muchos de los que hoy están en todas esas
organizaciones, después de rupturas y nuevos acuerdos, en forma convulsiva y
desigual.
Pero el entendimiento de esta cuestión no resuelve por sí mismo las
cuestiones de tácticas y estrategias, programa, método y dirección que hay que
ir resolviendo en la práctica común y el debate fraternal. Saltearse estos
pasos llevará a muchos militantes a nuevas frustraciones.

El Frente Único Revolucionario de Lenín y Trotsky

Sin un Frente Único Revolucionario (que actúe como mediación y preparación
para la construcción del partido) no existirá nunca el Partido de la Revolución
Socialista. De la misma forma que el Partido Bolchevique en Rusia jamás hubiese
ganado la mayoría de los Soviets durante el proceso revolucionario sin haberse
fusionado con la Coordinadora Interbarrial (dirigida por Trotsky, Lunarcharsky
y otros dirigentes) y varios grupos y desprendimientos de los Mencheviques,
Social Revolucionarios y otras organizaciones.
Es decir, sin la aplicación de una política del Frente Único Revolucionario
(combinada con una audaz política de Unidades de Acción y Frentes Únicos con
partidos como los Social Revolucionarios rusos y los Mencheviques
Internacionalistas de Marthov) no hubiesen progresado y madurado en meses para
estar listos para la toma del poder, como finalmente hicieron.
Los Frentes Únicos Revolucionarios no nacen del papel o las cabezas de los
dirigentes, sino de una intervención conjunta en la lucha de clases y una
compresión común del régimen y el método de construcción partidario.
Por eso Lenin observó que “una vez acordada la cuestión del Partido, no hubo
mejor bolchevique que Trotsky” y Trotsky resumió la fusión entre su
organización y la de Lenin diciendo que la publicación de las Tesis de Abril
por Lenin (donde este abrazaba la teoría de la teoría de la Revolución
Permanente de Trotsky) había eliminado las barreras teóricas y de método entre
los bolcheviques de dentro y fuera del partido de Lenin.

El seminario sobre la unidad de la Izquierda del 27-28 de Mayo

Más de una docena de organizaciones han convocado para los días 27 y 28 de
Mayo a un seminario programático sobre la “unidad de la izquierda.” Las dos
fracciones del MST, Praxis, el PCT (Partido Comunista de los Trabajadores),
Cimientos, Soberanía Popular (de Mario Cafiero), el MTR- 12 de Abril, El
Militante, el Frente José Martí y otros han presentado extensos documentos para
ser discutidos en esa reunión. Esta es la continuación de un encuentro anterior
donde se discutió, fundamentalmente, llegar a este nuevo evento.
Esta iniciativa, por sí misma es saludable aunque responda, en nuestra
opinión, a una necesidad defensiva ante el relativo retroceso de la izquierda.
También son loables los esfuerzos anti-sectarios como el de Praxis, que se
tomó el trabajo de publicar todos los documentos de las demás fuerzas en su
página.
De la misma forma es risible que el Partido Obrero haya enviado un texto
denominado “Tareas para la Reconstrucción de la Cuarta Internacional” elaborado
por no otro que Jorge Altamira... ¡en el año 2004!
Un documento que nada tiene que ver con la propuesta y el cual -
prácticamente - se proclaman como los únicos revolucionarios de todo el
planeta.
Una primera lectura de los textos parece indicar que constituyen la base para
crear... una bolsa de gatos, ya que no hay acuerdos en las caracterizaciones,
ni el tipo de unidad, ni en las tareas a realizar en forma conjunta, ni en la
posición con relación a Chávez y otros gobiernos Latinoamericanos, etc.
Esto no quiere decir que no haya algunos aportes positivos en algunas de las
contribuciones. Pero nos parece que, en primer lugar, campea la confusión entre
tareas tácticas (Unidad de Acción, Frente Único) y las estratégicas (Frente
Único Revolucionario, Partido Revolucionario)
Y, en segundo lugar, se parte de la discusión desde arriba, es decir desde la
estratosfera; planteando unas pocas generalidades como base para crear, ¡no
solo partidos comunes, sino hasta una internacional! con fuerzas que ni
siquiera son conocidas - en su mayoría - por los militantes de las
organizaciones que se proponen semejante unidad.
Lo que tendría que ser el objetivo a lograrse después de un proceso, en el
cual lo teórico y lo programático debería estar supeditado a los acuerdos
concretos en la lucha de clases, se convierte en lo central, ya que se plantea
resolver en los papeles lo que todavía no se pudo consolidar en la intervención
en la realidad. Este es el método equivocado de poner el “carro delante de los
caballos...”

Barajar y dar de nuevo: ¿Por dónde comenzar?

Afortunadamente, algunas de las contribuciones escritas plantean una
advertencia similar a la nuestra, diciendo que no se pueden saltear los
objetivos inmediatos y a mediano plazo en busca de acuerdos estratégicos
desprolijos y apresurados que solo sobrevivirían las reuniones en los que sean
firmados.
Estas advertencias deberían servir para que los participantes de la reunión
del 27-28 de mayo se pregunten ¿qué tipo de unidad están dispuestos y listos
para emprender en este momento? Cuya respuesta no se puede dar sino a la luz
de las necesidades de la vanguardia obrera y popular y del movimiento de masas,
no de las direcciones de los partidos de izquierda.
En este marco, los militantes de Convergencia Socialista, que más allá de
estas críticas deseamos dar pasos concretos hacia la unidad de los luchadores y
la izquierda, proponemos discutir, no alrededor de grandes manifiestos
programáticos, sino sobre algunas cuestiones concretas como las siguientes:

1) Unificar la participación en las luchas y sindicatos:

La política antiobrera del gobierno y la barrera que oponen las burocracias
sindicales a las propuestas de lucha son los aspectos fundamentales que deben
enfrentar las organizaciones de izquierda. Entonces ¿por qué no formar una
coordinadora nacional de todas las comisiones internas, cuerpos de delegados,
sindicatos y partidos de izquierda para intervenir juntos en los conflictos,
para solidarizarse con ellos, para dirigirlos cuando sea el caso? ¿Por qué no
planificar la intervención en las elecciones sindicales con listas unitarias
donde el programa y los candidatos se discutan y voten en asambleas de base?
¿Porqué no unificar a todos los movimientos de desocupados dirigidos por la
izquierda en una coordinadora nacional, cuya dirección y programa se discuta en
asambleas populares y barriales.

2) Ejercitar el derecho a la autodefensa:

Los conflictos son cada vez más duros, particularmente cuando los dirige la
izquierda o cuando se salen de los marcos impuestos de techo salarial y el
orden burocrático. Es hora de que la izquierda impulse en los conflictos el
derecho obrero a la autodefensa contra la represión y los provocadores.

3) Un frente de izquierda para las elecciones:

Es hora de terminar con la dispersión y presentar un frente único también en
las elecciones. El objetivo es romper con el monopolio político e ideológico en
este plano de la burguesía y procurar que las luchas de los trabajadores
irrumpan en las contiendas electorales. De lo que se trata es de desechar las
aspiraciones electoralistas (y las alianzas espurias de direcciones de
izquierda con sectores del “progresismo” burgués) y anteponerles las
necesidades de organización y movilización de la vanguardia y la clase
trabajadora. No a los acuerdos electorales por arriba y un rechazo a los
simples repartos de cargos en una lista. Asambleas locales, regionales y
provinciales de todos los partidos de izquierda para debatir el programa y
elegir los candidatos.

4) Por organismos y partidos democráticos:

Los trabajadores y los jóvenes tienen todo el derecho a desconfiar de
direcciones de izquierda que hoy hablan de la unidad y han sido responsables de
la dispersión y la fragmentación de los partidos de izquierda a partir de
purgas, expulsiones y campañas de desprestigio contra aquellos que piensan en
forma distinta en sus propias filas. O que impulsan organismos “amplios” en
realidad controlados por el partido como los movimientos piqueteros o lo que
intentaron hacer con las asambleas barriales que terminaron desapareciendo.
Toda dirección de izquierda tiene que probar que aplica y aplicará métodos
democráticos y que (al mismo tiempo que debate sus diferencias con otros en
todos los planos) se abstiene de lanzar campañas de calumnias, ultimatistas y
auto proclamatorias contra quienes disientan con sus puntos de vista.
Si logramos la concreción de estos cuatro aspectos, habremos dado un paso
gigantesco en el proceso de unificación de la izquierda revolucionaria y se
habrá hecho muchísimo más que acordar un extenso documento que nadie recordará
en poco tiempo, ni servirá para nada.

1 Unidad de Acción es la forma más elemental de acuerdo, limitada a una
ocasión o actividad, en base a un punto especifico, como “Libertad a los presos
políticos”. Es una actividad amplia, que puede incorporar no solo a
organizaciones obreras o de izquierda, sino de la burguesía que acuerden con la
demanda democrática propuesta.
2 Frente Único Obrero: es un frente propuesto entre organizaciones obreras
de masas. Sin embargo, aunque la propuesta se extienda a organizaciones que no
sean de masas, el método que se aplica es el mismo al del F.U.O., aunque la
responsabilidad en cuanto a la influencia en la lucha de clases sea muy
inferior ya que las organizaciones a las cuales se les propone, (exclusivamente
obreras y/o de izquierda) sean diferentes, inferiores a las de masas.

www.convergenciasocialista.org
www.izquierda.info
www.leftparty.org


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