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desde rosario, arg- Cuba: Entre la senilidad de la revolución, la   Lista de mensajes  
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alejandro benedetti

Cuba: A 53 años del Moncada, a 47 años de la toma del poder, a los 80 de
Castro
Fecha Wednesday, 26 July a las 10:29:12
Tema Internacionales

a.one:link {text-decoration: none} a.one:visited {text-decoration: none}
a.one:hover {text-decoration: underline} -->Cuba: Entre la senilidad de
la revolución, la lucha fraccional y las perspectivas futuras
- Fidel a los 80: ¿Traerá su desaparición la continuidad, la reforma o la
contra-revolución?
Por Sebastián Robles



Las preguntas se las hacían todos los activistas de izquierda de Cuba y el
mundo, pero solo algunos se atrevían a preguntarlo en voz alta. Es como si
discutir la cuestión hubiera sido un secreto de estado o una discusión que solo
podría darse entre aquellos que son hostiles a la revolución y desearían verla
caer. Todo esto cambió cuando el 1ro de Agosto Carlos Valenciaga, secretario de
Fidel, leyó una proclama de éste informando su enfermedad y depositando
”temporariamente” casi todo el poder (fuerzas armadas, presidencia del Consejo
de Estado y la titularidad del partido) en manos de su hermano Raúl Castro.
Esta es, sin embargo, una discusión de vital importancia para la izquierda,
particularmente en Latinoamérica. ¿Qué pasará cuando Fidel, el líder
indiscutido de la revolución cubana, muera? ¿Quién lo sucederá en la dirección
definitiva del estado? ¿Qué rumbo tomará Cuba y la revolución con los sucesores
de Castro? ¿Qué fracciones hay entre los dirigentes
cubanos y como ven, cada una de ellas, la sucesión y el futuro de la Isla?
¿Cómo afectará el desenlace de estos acontecimientos en los procesos políticos
de masas que ocurren en nuestro continente? Carlos Lage, que venía actuando
virtualmente como vice-presidente del país, y con gran ascendencia sobre la
juventud, partes del ejército y la seguridad de estado, así como también entre
sindicatos y otras organizaciones de masas, recibió en la proclamación de Fidel
la responsabilidad de la política energética y compartir junto con Raúl Castro
la responsabilidad de administrar el triunvirato de los fondos estatales, donde
un tercer miembro se dice es cercano a Lage. Como veremos mas adelante, la
posición de Lage es lejos de ser débil, ya que el sector energético se eleva
hoy día como el más estratégico de Cuba. Esto desmiente a gran parte de la
izquierda continental que se niega a discutir o ver diferencias en el proceso
de sucesión a Fidel en el poder, que no se
plantea una discusión sobre el mero hecho de que el poder este concentrado de
tal forma en una sociedad como la cubana, o que se conviertan en simples
repetidores de la propaganda del gobierno Cubano sin cuestionar para nada lo
que sucede. Estos es la negación absoluta del internacionalismo. Nosotros
hacemos esa discusión y planteamos que debería ser la propia dirección cubana
quien debería estar a la vanguardia del debate internacional. Las tres
primeras cuestiones en disputa Tres días después del traspaso del poder a
Raúl Castro, este todavía no había podido aparecer públicamente debido a lo que
se dijo fueron “cortocircuitos” con dirigentes de la UJC (Unión de Juventudes
Comunistas) y los editores y periodistas de la mayor parte de los órganos de
difusión del estado que exigen algo mas que una “proclama” de Fidel para
movilizar y propagandizar al nuevo hombre en el poder. La polémica en el Buró
Político del PCC se centra en varios aspectos que
los partidarios de Raúl Castro claman son formalismos. En el último congreso
del partido se aprobó una enmienda por la cual, si Fidel muriera (o no pudiera
ejercer sus poderes en forma permanente), sus responsabilidades irían
automáticamente a manos del 2do Secretario político y Vicepresidente del
Consejo de Estado, Raúl Castro por seis meses, luego de los cuales debería
confirmarlo en ese cargo una reunión del Comité Central del partido. Según
algunos miembros del Buró Político esta cláusula solo se dispararía en caso de
muerte de Fidel, no por una intervención quirúrgica y un tiempo de reposo como
lo anunciado. En este caso, la distribución de las tareas en forma temporaria
debería hacerse por aprobación mayoritaria del Consejo de Estado y el
parlamento. Ricardo Alarcón dijo algo respecto al tema que los partidarios de
Raúl Castro interpretaron como táctica dilatoria. Alarcón dijo que las medidas
de la “proclama” debían ser ratificadas por el parlamento
“cosa que sin duda hará”. Pero no fijó fecha para la reunión en que el
parlamento lo haría. La segunda disputa es que dirigentes claves de la UJC,
periodistas de rango y algunos ministros desean tener una entrevista con Fidel
para ratificar las medidas anunciadas y “conversar” sobre ellas. Un eufemismo
que indicaría el desacuerdo al menos de algunos de ellos. La UJC y los medios
de difusión son clave para la movilización del pueblo por lo que la
presentación pública del nuevo Comandante en Jefe fue postergada dos veces.
Resultado: Raúl Castro, a tres días de haber sido “nombrado” en sus cargos, aun
no ha hecho acto de presencia frente a las masas. Ricardo Alarcón dió una
entrevista el 2 de Agosto a un programa radial de liberales pro-Fidel en EEUU
(“Democracy Now”) donde dijo que el se había entrevistado durante media hora
con Fidel antes que su “proclama” fuera leída en la TV. Esto parecería indicar
que la dirección cubana quiere calmar los ánimos de los
sectores dentro de la propia Cuba que exigen la presencia física de Fidel para
que ratifique su delegación y para poder plantearle, a su vez, sus posiciones.
Un argumento que recorre los corrillos de todos los ministerios y reuniones en
Cuba afirma que “si Castro pudo presentarse con un brazo y una rodilla rotos
hace un tiempo ¿Por qué no puede hacerlo hoy día?” y “Si pudo reunirse con
Alarcón durante media hora antes del anuncio ¿Por qué no puede hacerlo por
televisión por el mismo lapso o reunirse con los dirigentes que hacen de una
tal entrevista una necesidad política?”, “si pudo escribir, como afirma Raúl
Castro y afirmó Valenciaga en la televisión, de su propio puño y letra una
proclama y enviar otra nota a un programa de televisión, porque nadie pudo
entrevistarlo hasta ahora para darle veracidad a los hechos y decisiones?” La
tercera disputa parece indicar que Carlos Lage aspira también a la jefatura del
país. Aunque algunas fuentes habrían indicado
que Ricardo Alarcón también estaría compitiendo por los cargos, otras
manifestaron que apoyaría abiertamente a uno de los otros dos contendientes. La
presión de Raúl Castro sobre Alarcón para que este convoque al parlamento y
apruebe sin mas la “proclama de Fidel” y la demora en realizar la tarea
parecería indicar que Alarcón al menos centrea sobre la perspectiva. El que
haya salido públicamente a “justificar” en una entrevista que él se reunió con
Fidel antes de que se diera a conocer la proclama, parecería que juega a las
dos puntas. Raúl Castro, que en los 80s militara en la fracción “ortodoxa” y
pro-soviética del partido y gobierno cubano, se pasó con armas, bagajes y sus
estructuras al ala “China” del estado cubano, es decir la de aquellos que
quieren una restauración progresiva de las leyes del mercado y los capitales
extranjeros pero manteniendo, como hace el PC Chino, la autoridad del partido a
sangre y fuego. La socialdemocracia europea favorecería,
como lo expresaran públicamente algunos grupos comerciales de aquel
continente con intereses en Cuba, así como también algunos personajes
influyentes del Partido Demócrata de EEUU, esta salida a la “China”. Se le
oponen a esta tendencia un conglomerado de personajes, casi todos jóvenes,
nacidos después del triunfo de la revolución, pero con notable influencia
política en el estado, las juventudes, los sindicatos y la seguridad del estado
que ven un curso futuro de Cuba mas independiente – o menos dependiente – de
Europa, así como la preservación de las bases originales de la revolución
cubana y el re-animamiento de los contactos internacionales en vistas a
reorganizar algún tipo de movimiento a la izquierda de la socialdemocracia
internacional. Lage, por estas posiciones, ha sido repetidamente tildado de
“trotskista”. Esta última “tendencia” vería en Lage su adalid. Fidel, se ha
dicho, navega entre dos aguas en relación a esta discusión y mientras estuvo a
cargo de todas las palancas del estado buscó un equilibrio entre ambas
fuerzas. Ese equilibrio se ha roto según con quien se hable o porque Fidel ve a
la tendencia “China” como más realista o porque todavía pesan los pocos años de
los dirigentes de la otra. A menudo le endilgan a Lage, aun hoy, la caída del
Ministro de Relaciones Exteriores Robaina, sacudido por un escándalo por “abuso
de poder” que terminó con el dirigente despojado de todos sus cargos y la
membresía en el partido aunque no se le acusó formalmente de ningún crimen
concreto. Robaina había sido un protegido de Lage y amigo desde sus tiempos en
la UJC. Esta discusión es de vital importancia para los socialistas de todo el
continente y el mundo ya que de cómo se desenvuelva la situación de una Cuba
sin Fidel depende, en gran medida, la sobrevivencia del único estado obrero del
continente. El impacto de cambios profundos en Cuba tendrán una gran influencia
en lo que suceda en nuestro continente.
Solo basta recordar como afectó al movimiento de masas internacional la caída
de la Unión Soviética y como ello facilitó, por una década, al imperialismo. El
imperialismo y la reacción gusana en Miami también están interesados en la
discusión pero no para resolverla a favor de la clase trabajadora sino para que
sirvan a sus intereses: acelerar la restauración capitalista en la isla y
probarle a los trabajadores que luchan de todo el mundo que toda resistencia es
inútil. Afortunadamente, estos planes chocan con dos realidades cubanas: 1.
Ninguna de las dos fracciones mayores del estado y gobierno cubanos tiene ni
remotamente la propuesta de volver atrás en las conquistas que aun permanecen
del periodo de ímpetu de la revolución. 2. La corriente “Gorbachovista” del PCC
y el gobierno cubano – que en algún momento fue mayoría en los 80s – se
desmoronó cuando la aplicación práctica de esa política significó el
desmoronamiento de la Unión Soviética y el Este
Europeo o lo que los cubanos llaman “el colapso del campo socialista.” Nadie
en su sano juicio en Cuba quiere pasar por los horrores que significaron
política, social y económicamente para los rusos, el proceso de transición
hacia el capitalismo. EEUU incluso ha decidido invertir cientos de millones
dólares (públicamente han informado de un fondo de $80 millones que no incluye
las operaciones encubiertas o el financiamiento de emisoras como Radio Martí)
en un proyecto oficial para influir sobre el futuro de Cuba y asegurarse una
sucesión a Castro que le facilite sus planes. Mientras los sectores gusanos mas
derechistas de Miami han llamado a un ilusorio “levantamiento cívico-militar”
contra el régimen de Cuba otros, los llamados “dialogueros”, coinciden con la
mayor parte de la prensa norteamericana y un sector de liberales y aun de
conservadores de derecha que plantean “no poner en un mismo saco a Fidel y
Raúl, levantar el embargo que se ha vuelto
contraproducente y sostener una política cuidadosa en relación a la extrema
derecha del exilio.” El gobernador de Florida, Jeb Bush, ha anunciado,
reflejando esta política de discusión del imperialismo sobre que hacer, que “se
evitaran los cruces del estrecho de y para Cuba”. La Guardia Costera
norteamericana y el Department of Homeland Security (Departamento de Seguridad
de la Patria) de EEUU han anunciado medidas concretas para poner ciertos
límites a las actividades de la extrema derecha del exilio cubano, al menos
hasta que la situación y la política del imperialismo se clarifiquen. Una
discusión que la dirección Cubana no quiere hacer públicamente Por
supuesto que la dirección Cubana, comenzando por el propio Fidel, el Consejo de
Estado, el Partido Comunista Cubano deberían ser los que promovieran esta
discusión, de manera amplia y pública, e internacionalmente. No lo hacen
respondiendo a su carácter burocrático y al temor que una discusión tal
desate un fenómeno incontrolable como lo fue el despegue de la “Perestroika”
Y “Glasnost”, iniciado por Gorbachev en la Unión Soviética quien perdió el
control de la situación y terminó en la caída del estado obrero soviético y el
Este de Europa. Fidel Castro en persona se ha ocupado de prevenir una discusión
demasiado pública sobre el asunto. Lo hizo en el pasado a través de bromas y
chistes, asegurándoles a “los pequeños vecinos del norte” que “no llegaré a los
100 en el poder”. Para rematar, en una carta dirigida al pueblo cubano y a los
simpatizantes de la revolución alrededor del mundo, Fidel también habría
escrito que la cuestión de su salud, y el anuncio de un agravamiento o mejoría
constituía, debido a las acechanzas del imperialismo norteamericano, “un
secreto de estado”. Castro comete un error garrafal, si en realidad esa es su
posición, porque en estos momentos el silencio, el sigilo y el secreto son las
armas mas potentes con las que cuenta la
contrarrevolución y la Casa Blanca. Otros han sido mas directos, como su
hermano de 75, Raúl Castro quien ha dicho que “solo el Partido Comunista --
como la institución que reúne a la vanguardia revolucionaria y siempre
garantizara la unidad de los Cubanos – puede ser el único heredero de la
confianza depositada por el pueblo en su líder”, que significa traducido a la
realidad política que serán las fuerzas armadas, quienes controlan el partido,
quienes decidirán. Raúl Castro dirige el ejército. Lage, aparentemente
Alarcón, la UJC y muchos otros ministros y dirigentes jóvenes del estado,
gobierno y el propio partido opinan que el reemplazo de Fidel debe ser una
cuestión decidida por el estado y el gobierno y solo secundariamente por el
partido. Obviamente porque ellos se sienten fuertes en esos sectores y porque
de hecho saben que el partido, los míticos CDRs, incluso los sindicatos y
asociaciones profesionales, tienen poco poder de convocatoria y son
organismos despojados de toda capacidad de procesar una discusión publica.
La dirección cubana se eleva a la superestructura Castro ha desechado
hace tiempo las relaciones internacionales a partir de contactos con partidos
de izquierda o comunistas. Aunque mantenga con ellos reuniones y los reciba en
La Habana, Fidel ha privilegiado las relaciones políticas con los gobiernos de
Europa, Latinoamérica y sus contactos con dirigentes del Partido Demócrata de
EEUU. Esa política internacional no es sino el reflejo de su política doméstica
donde el PCC ya no cumple sino tareas formales y organiza mítines (mayormente
organizados por su ala juvenil, la UJC), pero como la Asamblea Nacional por el
Poder Popular o parlamento unicameral de Cuba, sus funciones son cosméticas al
régimen en términos de discusiones y de diseño de políticas. En el plano
internacional Fidel lidia con líderes y presidentes – esa es su fuente
fundamental de influencia, intercambios,
negocios, apoyos y discusión – y dentro de Cuba con la elite del régimen,
concentrada en el Consejo de Estado, el Consejo de Ministros y sus organismos
adláteres que han desplazado al PCC y el parlamento. Las apariciones en el
parlamento de Fidel, Raúl y otros dirigentes, han sido siempre utilizadas como
una tribuna para comunicar y autenticar decisiones tomadas en otros ámbitos.
Dentro de esa élite se toleran los alineamientos tendenciales informales y los
que sostienen una u otra línea de sucesión. De allí para abajo se deja la
suposición, la adivininanza, el rumor, y la acción de los organismos estatales
centralizados. Basado en la información anecdótica, el intercambio de
comunicaciones entre dirigentes cubanos y revolucionarios de otros países – y
dirigentes del entorno de aliados de Cuba como los cuadros alrededor de Chávez,
Evo Morales y los Sandinistas de Nicaragua, algunos documentos que se han
filtrado al exterior, el estudio de las perspectivas
aparecidas en los medios de prensa cubano y lo que los gobernantes del régimen
dicen públicamente, es posible determinar al menos algunas de las discusiones
entre las tres fracciones principales representadas en el gobierno y estado
cubanos. Fidel se ha ocupado varias veces en el pasado de nombrar a su hermano
Raúl como su heredero – pero algunos objetan esta designación diciendo que ha
caído en desuso y tiene más de solidaridad y confianza personal que una
decisión tomada del líder para su reemplazo. De hecho, dicen estos críticos, la
“proclama” de Fidel solo le da a Raúl dos terceras partes del poder, destinando
el otro tercio a Lage y lo hace “temporariamente”. Es decir, para “probar” o
“ensayar” una sucesión y ver el grado de conflicto que eso genere en el estado,
el gobierno, el partido y en el pueblo cubano, además de las reacciones que
cause internacionalmente. Raúl Castro, por su lado, le ha advertido
públicamente a los EEUU con anterioridad que
sería mejor que comenzara sus negociaciones sobre el futuro de Cuba sin Fidel
que cuando esté él aun vivo. Esto no ha sucedido y es incompresible que lo sea,
ya que toda negociación con el imperialismo a este respecto revelaría la
debilidad del régimen de Castro que se sostiene, capeando crisis tras crisis,
sostenido en gran medida por su popularidad entre los partidarios de la
revolución y el respeto que se granjeó entre sus adversarios y opositores. En
cuanto al imperialismo, sobre todo en manos de la derecha Bushista, está
ideológicamente atrapado en un anti-Castrismo que se relaciona tanto a la
ideología de los de la Casa Blanca como a cuestiones críticas de política
doméstica. Jeb Bush, el hermano del presidente, es el gobernador de Florida y
fue en Florida precisamente donde se centró la lucha política, y el fraude
electoral, que le dió a Bush la victoria sobre Al Gore. Todavía están frescas
las movilizaciones de gusanos cubanos y centroamericanos a
favor del ascenso del por entonces candidato Republicano. La aseveración de
Raúl Castro sería también un reconocimiento elíptico a la fuerza de la
oposición con el estado bajo su mano, para tomar medidas pragmáticas de
apaciguamiento del imperialismo norteamericano y de fortalecimiento de las
relaciones con la socialdemocracia europea. Que este inmiscuirse de la
socialdemocracia europea existe se demuestra por dos elementos vitales: las
inversiones europeas en Cuba y el hecho de que las dirigencias mas serviles de
la dirección cubana en Latinoamérica, sectores importantes del FMLN salvadoreño
y el FSLN nicaragüense, así como los seguidores de los cubanos en México y
otros países ya son parte integral y secciones de la socialdemocracia. “Ninguno
de ellos lo habría hecho” – dicen a menudo cuadros del PCC – “sin la consulta
con y aprobación de Cuba, es decir, con Fidel”. Las etapas de la revolución
Cubana Las revoluciones, como todo, avanzan,
retroceden o mueren y los estancamientos son solo condiciones temporarias que
preceden o suceden a cambios sustanciales.
La revolución cubana ha pasado, en su medio siglo de existencia por varios
estadios. El ímpetu revolucionario de los primeros años se convirtió en solidez
a partir de la derrota de la invasión programada por EEUU en la Bahía Cochinos
y la superación de la crisis de los misiles (una derrota para la Unión
Soviética, un avance para los cubanos que obtuvieron la promesa del
imperialismo de no invadir Cuba a cambio del retiro del armamento
intercontinental soviético), el apoyo internacional de masas a la revolución y
los procesos políticos generalmente favorables a Cuba de los 60s y principios
de los 70s. A esta etapa de ímpetu revolucionaria correspondieron también las
medidas mas progresivas de la revolución – propiedad colectiva de la tierra,
eliminación de la renta urbana, los grandes planes de salud, educación y
vivienda para la población – pero también la consolidación de una economía
dependiente del monocultivo (azúcar y en mucha menor medida el tabaco) y
de la ayuda y los subsidios proporcionados por la Unión Soviética. Si bien la
salida del Che de Cuba y su asesinato en Bolivia por tropas entrenadas por los
EEUU fue desde un punto de vista un fracaso cubano, una derrota, el prestigio
cobrado por la figura del Che a partir de su muerte le dieron a Cuba una dosis
extraordinaria de popularidad. Aquí es de notar que las diferencias políticas
que sostenía el Che con la dirección cubana que lo llevaron al alejamiento
hacia Bolivia incluso jugaron a favor de esta luego de su muerte. Ese prestigio
– mas allá de las razones políticas que lo motivaron – se ensanchó en los 70s
con la intervención Cubana en África, particularmente en Angola (también en
Etiopía), donde Cuba manifestó – luego del fracaso de la derrota del foquismo –
el “internacionalismo” militar bajo los auspicios de la Unión Soviética. Pero
ambos experimentos – que fueron opuestos en la práctica militar por los EEUU,
Sudáfrica y China – terminaron en
derrotas y el retiro de las tropas cubanas. Estas retiradas marcaron el
comienzo de un retroceso de la revolución. La ayuda soviética no era gratuita,
Cuba debía servirle a la URSS en su política exterior, tiñendo a la burocracia
del Kremlin con el prestigio de la revolución caribeña. Castro cometió
entonces algunos de sus peores errores a finales de los 70 y principios de los
80s: aconsejar a los revolucionarios chilenos la “vía pacífica” al socialismo
que terminó en la dictadura pinochetista; la política cubana en Centroamérica
que impidió el desarrollo de la revolución primero y luego determinaron el
fracaso en Nicaragua, El Salvador y Guatemala y su alianza económica con el PRI
en México que lo llevo a abandonar los movimientos revolucionarios en ese país.
“El Periodo Especial”: el colapso del modelo soviético Ese fue el
comienzo de una decadencia política sostenida del proceso cubano. Ese retroceso
se convirtió en desastre con la caída de la
Unión Soviética, el fin de los subsidios a su economía, el colapso de sus
alianzas militares, las derrotas a manos de la reacción en México,
Centroamérica y el Cono Sur que se pobló de dictaduras militares o gobiernos
reaccionarios. La década del 90, que trajo la reacción mundial, el imperio del
capitalismo más salvaje, se representó en diferentes países con diferentes
matices y formas. Los triunfos de las derechas en Europa y EEUU, el Menemato en
la Argentina, el gobierno de Fox en México, la derecha gobernando por doquier,
aislando al movimiento de masas. En Cuba, esa reacción se manifestó con el
colapso del modelo económico de la revolución y la crisis social. En la
primavera de 1980 esa crisis del modelo cubano tendría una advertencia, un
adelanto de su futuro en los 90s, que podría haber sido fatal. Cientos de miles
de cubanos se amotinaron en diversos barrios de la capital, La Habana, en una
verdadera ola insurreccional. Reclamaban la reforma
estructural del régimen y pre-anunciaban la crisis económica-social de los
90s, aunque mayormente se expresara en una ola de gigantesca frustración con el
gobierno. Solo la intervención personal de Castro – que se presentó incluso a
discutir con los insurrectos – y la apertura del éxodo masivo como válvula de
escape de los que después serían llamados Marielitos (por su puerto de embarque
en Mariel), permitieron al régimen capear la crisis. Eso y que el ímpetu de la
economía y las ganancias sociales de la revolución aun le permitían cierto
juego en el manejo de la situación, junto a medidas represivas selectivas,
permitió al régimen desandar lo que podría haber sido una crisis terminal. Mas
de 250.000 cubanos abandonaron la isla en busca de la “tierra prometida” en
Miami, solo para encontrarse, mayormente, con la discriminación de sus
antecesores gusanos y campos de concentración del Servicio de Inmigración de
los EEUU. Otras decenas de miles le siguieron y
terminaron engrosando la enorme comunidad Cubana en el exilio que representa
hoy mas del 20% del total de la población de la Isla, que el ultimo censo pone
en alrededor de 11 millones. Por supuesto, no es el país de Latinoamérica que
tiene mas exiliados e inmigrantes pero no se supone que lo sea, allí ha habido
una revolución y los que lo superan en cantidad son países donde el capitalismo
es mas salvaje. La etapa de la senilidad revolucionaria En los 90s,
arrasados por la crisis económica, aislados por la reacción mundial y cercados
por sus propios errores, la revolución Cubana entró en su fase senil, en donde
se tejieron compromisos de subsistencia económica con el capitalismo
internacional, particularmente europeo y luego con el chino y se abandonaron
todas las iniciativas internas de “reforma” y de “internacionalismo” hacia
fuera del país. Esta situación se vio agravada por la existencia en Cuba de
instituciones y mecanismos burocráticos
copiados de la Unión Soviética y los países del Este de Europa que no hicieron
sino reproducir los mecanismos rígidos de estos países ante los problemas
políticos y sociales. La iniciativa se había perdido y el proceso
revolucionario estaba exhausto, sangrante de la herida del monocultivo en
crisis, arrastrando tras de si el cadáver de un estado burocratizado, corrupto
en algunos segmentos e incapaz de solucionar ni siquiera las promesas básicas
de la revolución de 1959. El régimen apeló a las medidas mas estrictas para
sobrellevar la catástrofe del “Periodo Especial” y se lanzó a una carrera de
sobrevivencia que combinó el mantenimiento del orden – en 1992, 1993 y 1994 se
dieron corridas de “balseros” que abandonaron la isla, pero esta vez el
gobierno, previéndolo, tuvo la política de dejar hacer y no oponerse para
evitar otro “Mariel.” En el orden económico, y dirigido este por Lage, Cuba se
lanzó a una apertura agresiva de sus playas y centros turísticos
al capital extranjero, particularmente europeo, pero también chino. Así como
en el orden interno el régimen privilegió las relaciones con las empresas de
turismo y hotelería mundiales e hizo del turismo caro, exótico y de baja
calidad al que Fidel llamó “la nueva locomotora de la economía cubana”, el país
se asentó sobre una base social que comenzó a cambiar rápidamente. Las
diferenciaciones sociales, que nunca desparecieron en la Cuba post
revolucionaria pero se habían amenguado notablemente, volvieron a crecer
vertiginosamente. Los empleados de la hotelería, con acceso a dólares,
comenzaron a disputar a los funcionarios del partido sus privilegios o, mejor
dicho, a compartir algunos de ellos. Actualmente, miles y miles de
profesionales formados para ser médicos, ingenieros o arquitectos se desempeñan
como camareros, guías y guardias de seguridad de los hoteles. Cuba tuvo que
admitir la circulación de tres tipos de cambio y dos monedas nacionales
diferentes, además del dólar, para acomodar esta nueva clase media emergente y
dar, a cada estamento social, su propia moneda de desempeño. Los empleados de
las zonas turísticas comenzaron a superar en ingresos al otro sector
relativamente privilegiado: los profesionales de la salud que trabajan en
clínicas y hospitales que sirven al comercio exterior cubano que también se
intensificó para procurar divisas fuertes. Por otro lado, los negocios del
turismo también trajeron aparejados los negocios a la sombra de las
multinacionales explotados por cubanos que pusieron restaurantes, compañías de
transporte y entretenimiento para solaz de los turistas o servir a las
necesidades de los crecientes números de extranjeros que venían a la Isla por
tratamientos médicos. Estos sectores son hoy similares a los viejos “Kulaks”
que se formaron de la mano de la NEP durante el régimen Estalinista de los 30s.
La sociedad se vió también conmovida por la aparición sin mucho
control de la prostitución, las drogas, el mercado negro y la corrupción que
se crearon en los callejones de la economía de los centros turísticos. El
lumpenismo creció vertiginosamente al mismo tiempo que la clase obrera
industrial se encogió con el cierre de industrias, molinos, procesadoras e
ingenios azucareros. En el otro extremo de la escala social cubana, la enorme
mayoría de los cubanos no tenia acceso a los dólares, ganaban salarios que
rondaban los $100 – 130 dólares por mes y se les empieza a negar o retacear el
acceso a los bienes de cambio introducidos a la isla con la avalancha de
turistas extranjeros y pacientes de lujo de todo el mundo que concurren a los
sanatorios y clínicas del país. Los subsidios de comidas, vivienda, educación y
salud al conjunto de la población sufrieron enormemente. La crisis económica
obligó al gobierno a reducir a una fracción el número de alimentos y útiles
racionados anteriormente; la infraestructura de escuelas y
edificios públicos se deterioraron; los cubanos comenzaron a sentir el
“desabastecimiento”. La ausencia de planes masivos de viviendas convirtió a las
viviendas entregadas en usufructo a los trabajadores después de la revolución
en verdaderos conventillos a medida que las familias crecían, se formaban
nuevas parejas y familias y las casas se dividían y sub-dividían para acomodar
a todos.
Las tres fracciones del Fidelismo Cuba, Fidel y el régimen prácticamente
perdieron toda iniciativa política internacional durante esta década,
dedicándose exclusivamente a salvar lo que se pudiese del estatus quo. A fines
de los 80s existían tres fracciones bien diferenciadas en el aparato del Estado
y entre los cuadros dirigentes de la revolución. Una mayoría “Gorbachovista”
que vieron en las reformas del líder ruso una salida viable a la crisis y una
continuidad del status quo. Antes de la caída de la Unión Soviética y el Este
de Europa, esta fracción contaba con la simpatía de la mayoría de la elite
gobernante en la isla. A ella se enfrentaban una que sostenía la “salida china”
a la crisis, es decir una combinación de tolerancia cero para la disidencia
por fuera del PCC y una apertura controlada a los capitales multinacionales,
además de una transformación social lenta del estado obrero hacia formas de
diferenciación social. Esta última era todavía una
fracción minúscula. Los reflejos de seguir un camino independiente de la Unión
Soviética se habían perdido y el Gorbachovismo aparecía como el salvador
reformista del estalinismo. Entre ambas fracciones, funcionaba una tercera,
“ortodoxa”, para cuyos dirigentes – incluido Raúl Castro – no debía haber
ningún cambio y las circunstancias económicas sociales de crisis eran un
fenómeno pasajero. Esta fracción anidaba fundamentalmente en las Fuerzas
Armadas, mas específicamente en sus cuadros jerárquicos superiores, y en
algunas secciones de la seguridad del estado. Los “chinos” – que poco y nada
tienen que ver con el Maoísmo clásico – finalmente pasaron a ser una fracción
casi dominante en las esferas de poder cubano cuando la catástrofe social que
se desató en la Rusia post-soviética, amedrentó a los “gorbachovistas” que se
replegaron aterrorizados ante las consecuencias de la contrarrevolución en la
“Patria del Socialismo” y se replegaron en masa a la “salida
china”. Muchos “ortodoxos” cambiaron de bando también porque veían en la
alternativa de la “salida china” una resolución pragmática a los problemas de
“seguridad” desatados, según ellos, por las “reformas” de Gorbachov. Los
realineamientos tuvieron que ver con la realidad política cambiante después del
colapso de lo que los cubanos llaman el “campo socialista”. Pero fue
enormemente facilitado por el hecho de que ninguna de las tres fracciones
desafiaba el poder y la popularidad de Fidel. Las tres sostenían que la
presencia del líder era la máxima, y tal vez única, garantía de relativa
estabilidad. ¿En presencia de un renacer económico y político cubano?
Fidel, la revolución cubana y su economía parecen sin embargo dirigirse hacia
una potencial salida positiva . Por un lado, la política económica pragmática
y pro-capitalista – con la que tuvo que ver mucho Carlos Lager – ayudo a
sostener a Cuba a flote y el turismo – alimentado por masas de
socialdemócratas europeos y norteamericanos y turistas de Latinoamérica –
parecen funcionar por lo menos a un nivel sustentable. A eso se agregaron los
enormes proyectos de construcción – viviendas y hoteles mayormente – que se
hacen con inversiones provenientes de Europa y China, pero también de otros
países como Canadá. No hay que despreciar el esfuerzo industrial de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias comandadas por Raúl Castro que, hoy por hoy, dirigen
cerca de la mitad de la economía Cubana y de las empresas del estado,
incluyendo ahora – después que Lage fue desplazado de la misma – gran parte del
turismo. La infraestructura del turismo y la construcción, sin embargo, no son
ni eran suficientes para avanzar en nuevas conquistas para los trabajadores y
campesinos cubanos, ni siquiera para regresar a los niveles anteriores al
“Periodo Especial”. Entonces las condiciones políticas del continente
Latinoamericano comenzaron a cambiar favorablemente para el
régimen Castrista. Brasil, Argentina, Venezuela primero y luego Bolivia
comenzaron a resurgir económicamente después de la crisis de los 90s y la
situación de esos países, empujadas por la lucha de los trabajadores,
campesinos, pueblos originarios y jóvenes cambio, poniendo en el poder a
fuerzas burguesas y pequeño burguesas que no son hostiles a Cuba. Chávez de
Venezuela, mayormente, se transformó en un aliado estratégico de Fidel
extendiéndole un certificado de sobrevivencia en la forma de petróleo
subsidiado a un tercio del valor internacional (cuando el precio internacional
ronda los $80 por barril, Cuba se lo paga a Venezuela a $25) y créditos
baratos, así como asistencia en la renovación de infraestructura critica para
Cuba. Brasil y Argentina, y en general el MERCOSUR, han incrementado por tres
el intercambio comercial con la Isla y las multinacionales que residen en esa
región han incrementado sus negocios e inversiones en la patria de Fidel. De la
mano de Chávez, Cuba está ahora ingresando a la alianza regional.
Un hecho, sin embargo, vino a ayudar en ese proceso y a magnificarlo. El
descubrimiento de una gran reserva petrolera entre Cuba y Estados Unidos (más
cerca de Cuba). Cuba ha estado a la búsqueda de petróleo, no siempre con éxito,
durante décadas. Con ayuda soviética descubrió en 1971 el pozo de petróleo de
Varadero, a ocho kilómetros de la costa Cubana, que hoy produce unos 75.000
barriles diarios o 40% del total de la producción del país. La calidad del
petróleo, sin embargo, es mala, pesado y agrio. En julio del 2004, hubo un gran
golpe de suerte. La compañía española Repsol-YPF, en sociedad con la compañía
petrolera estatal, CUPET, identificó reservas de petróleo de “alta calidad” en
aguas profundas de los Estrechos de Florida, 30 kilómetros al Noroeste de La
Habana. Siete meses después, un informe del US Geological Survey lo confirmó.
Con fotografías especiales satelitales afirmó que el yacimiento tenía entre
4.500 y 9.300 millones de barriles de crudo y
de 9.8 trillones a 21.8 trillones de pies cúbicos de gas natural. De
inmediato Cuba dividió el área de más de 100.000 kilómetros cuadrados en 59
áreas de exploración y llamó a las compañías multinacionales petroleras a
explotar en sociedad con el gobierno cubano estas inmensas reservas. Compañías
petroleras de China y Canadá se sumaron así a Repsol-YPF que a su vez formó una
sociedad con la compañía India de petróleo y la Norks Hydro ASA de Noruega para
explotar el petróleo y gas hallado en 6 de las 59 áreas de aguas profundas a lo
largo de la costa de Cuba. La compañía canadiense Sherrit International Corp a
su vez, se hizo cargo de 4 de las áreas y Venezuela está a punto de concretar
lo que sería – después de sus proyectos de la Cuenca del Orinoco – la mayor
empresa nueva de extracción petrolera y gas de ese país. Junto a estas
perspectivas, una docena de países de Europa y Latinoamérica, notablemente
Venezuela, están realizando acuerdos para construir la
infraestructura necesaria para la explotación del petróleo y gas natural
cubano. Esto le ofrecería a Cuba una nueva oportunidad de un salto adelante en
el aspecto económico y la posibilidad de diversificar su base industrial y
productiva. Una nueva oportunidad para el régimen Cubano y su gobierno de
recuperar la iniciativa y renovar – abandonando la senilidad en la que había
caído. El nuevo ímpetu revolucionario podría darse a condición, claro esta, de
que el régimen y gobierno cubanos rectificaran profundamente su alineamiento
internacional procurando promover y aliarse con los procesos revolucionarios,
re-creando nuevas formas de internacionalismo y atacando de lleno los problemas
sociales y económicos que pesan sobre el pueblo cubano. De la misma forma,
Cuba debería abordar de inmediato una verdadera revolución política, es decir
el mantenimiento de sus estructuras de estado obrero, acompañadas por una
activación del potencial revolucionario y movilización
de sus propias masas obreras y campesinas y un llamado a la solidaridad con
las masas en lucha del mundo, en primer lugar de Latinoamérica. El pueblo
cubano, para acompañar y fortalecer un tal proceso, debería controlar el nuevo
bastión económico energético y las fuentes industriales creadas a su alrededor,
así como recuperar el control de sus industrias actuales como el turismo y la
construcción. Ello podría lograrse a partir de su movilización y la creación de
instituciones obreras democráticas. Todo improbable bajo la dirección de Fidel
o la de muchos de los que aspiran a sucederlo. La lucha fraccional
contemporánea Hoy esas fracciones de finales de los 80s y principios de
los 90s son irreconocibles y otras, basadas casi exclusivamente en la línea de
sucesión a Fidel Castro las han reemplazado. Esto no quiere decir, sin embargo,
que las que existen hoy día no sean fracciones con programas u objetivos, sino
más bien que estos se corporizan en los
candidatos a jefe de estado. En los 90s, la economía cubana colapsó debido a
la caída de la Unión Soviética y sus subsidios e intercambio. La crisis social
y económica fue tremenda y el régimen adoptó medidas de emergencia. Este
periodo se conoció como “Periodo Especial) donde el control partidario se hizo
primero extremo, luego este mismo fue eliminado a favor del control estatal por
una élite por encima de las instituciones como el propio partido, el
parlamento, los sindicatos y los CDRs. Todas las instituciones de masas fueron
prácticamente convertidas en sellos de goma, se reestructuró la economía
centrándose en el turismo y las ciencias médicas para exportación y se abrió el
país para inversiones extranjeras, particularmente europeas y chinas. En el
plano político se clausuró la etapa, iniciada en 1974 en la provincia de
Matanzas y seguida en 1976 a nivel nacional de “apertura” de los órganos de
poder a través de elecciones bajo control estatal y
limitadas a la Asamblea Nacional por el Poder Popular (parlamento unicameral
cubano). A partir de principios de los 90s el Consejo de Estado ha reemplazado
al parlamento y el partido y los famosos Comités de Defensa de la revolución
(CDR) han prácticamente dejado de funcionar mas que como simples
distribuidores de parte de los subsidios estatales a la población. Los
sindicatos, que siempre tuvieron una función paraestatal, no independiente,
perdieron toda posibilidad de alterar las condiciones de trabajo o negociar con
sectores del poder. Prácticamente todas las discusiones políticas y las
decisiones mas importantes del gobierno y el estado cubanos se dan en el
Consejo de Estado – sus miembros son apenas unas docenas – y en sus Ministerios
– donde los cuadros con poder de decisión son centenares –, secretarías y
cuadros de las mismas, agrupando unos 3-4,000 cuadros políticos. Dentro de
esta élite, menos de 150 dirigentes de Ministerios, la intelectualidad,
las Fuerzas Armadas, la seguridad del estado, llevan sobre sí toda la
responsabilidad y el privilegio de tomar todas las decisiones. Es en ese
pequeño grupo y en su periferia inmediata de unos miles más es en donde se
dirime la discusión – y se tomarán las resoluciones – sobre la sucesión y el
curso futuro de la revolución cubana. El Consejo de Estado, órgano de la
sucesión Teóricamente un órgano del parlamento que funciona entre las dos
sesiones del mismo, ha pasado a ser el organismo que decreta desde la vida
económica hasta las sanciones políticas, pasando por todas las decisiones de
importancia en el estado cubano y llevando a cabo la política exterior de la
isla. Junto al Consejo de Ministros, ambos presididos por Fidel hasta su
operación quirúrgica, en ellos se concentran los poderes del estado y el
gobierno. A la muerte de Fidel, quien tenga la mayoría entre estos cuadros,
será el encargado de suceder al líder y de enmarcar la política futura
de la revolución. Sin embargo, dentro del mismo Consejo, no todos tienen el
mismo peso específico en las decisiones. Por empezar, solo una docena de estos
cuadros tienen cierta popularidad entre los cubanos, mientras el resto son casi
desconocidos para el conjunto de la población. Entre ellos destacan tres con
las suficientes credenciales, objetivos políticos, ambiciones políticas y
alrededor de ellos se organizan el resto: Raúl Castro, Carlos Lage y Ricardo
Alarcón. Es probable que Raúl Castro haya caracterizado que el Consejo y aun el
propio parlamento le hubieran sido adversos, por eso esta basando toda su
presunción de heredero de Fidel basándose en el partido, y ni siquiera en sus
órganos de base, sino en su Buró Político y en el Comité Central. Esto es así,
porque es allí donde la vieja guardia y los cuadros militares tienen un peso
exorbitante. Un simple vistazo de las estadísticas de la Asamblea Nacional por
el Poder Popular, que refleja en gran
medida la composición del propio Consejo de Estado, da una pauta que son los
sectores más jóvenes y cercanos a dirigentes como Lage quienes tienen la mano
ganadora en ese ámbito. La edad promedio de los integrantes es de 47 años, y de
los 600 miembros, unos 180 tienen menos de 40. Los miembros de 41 a 65 años son
359, mientras los de la generación de Raúl Castro, aquellos mayores a 60 años
son solo 65. Los universitarios son una abrumadora mayoría de 493. Los nuevos
diputados, es decir aquellos que fueron promovidos por Lage y el propio Alarcón
son absoluta mayoría con 378 puestos. El espectro de la revolución y la
democracia obrera Es necesario determinar, o por lo menos elaborar una
hipótesis de que clases subyacen en las diferentes tendencias del PCC. Sabemos
que los trabajadores fabriles y sectores más conscientes del campesinado cubano
empujan por una re-estructuración favorable a ellos de la economía y que
subyacen en esos estamentos sociales
un deseo de “participación” que, junto a la masiva juventud, podrían dar el
marco de una renovación de la revolución. Existen estamentos medios, muchos de
los cuales podrían considerarse como clases medias privilegiadas (sectores de
la burocracia estatal, los trabajadores del turismo, los miembros del aparato
estatal y político y algunos intelectuales y deportistas). Estos sectores
estarán mucho mas presionados para acelerar el curso de la restauración
capitalista completa y de encontrar un status quo más “razonable” con el
imperialismo norteamericano y europeo. Luego están los sectores incipientes de
una burguesía de poca monta estableciéndose en los márgenes de la sociedad
cubana, los lumpenes, los traficantes, los beneficiarios a gran escala del
mercado negro, los contrabandistas… que constituyen un numero mucho mayor de
los que muchos creen. Para estos sectores, auque su coherencia y estructuración
social los diferencie notablemente entre ellos, tienen
en común una profunda hostilidad a cualquier regreso a las fuentes de la
revolución original y mucho mas aun a una reforma revolucionaria y un
re-lanzamiento radical del proceso político cubano. Habrá que ver a qué sector
cada tendencia del Fidelismo apela para sustentarse y movilizar por sus propios
intereses. Por ahora, parece haber un acuerdo tácito de mantener la lucha
fraccional en la superestructura del poder, en la élite. Todas las tendencias
comprenden que desplazar esta lucha a la estructura social de clases de la
sociedad cubana podría tener resultados impredecibles: o un giro de sectores
importantes que hoy no existen a apoyar la contra-revolución abiertamente o que
el deseo de un salto delante de la revolución obtenga apoyo de masas y que
éstas, movilizadas, obliguen a sus dirigentes a ir mucho mas allá de lo que
quieren. Lo interesante de todo este proceso es la potencialidad de un salto
adelante en el proceso revolucionario que lo salve de su
muerte segura poco después del velatorio de su máximo dirigente, Fidel Castro.
A eso deberían jugarse todos aquellos a la izquierda de la socialdemocracia en
Cuba y para ello estos deberían convocar a las masas trabajadoras y populares
de Latinoamérica. Un aspecto a favor es que las postrimerías del “Periodo
Especial” y el comienzo de la visualización de una perspectiva mejor
económicamente, a mas de la apertura que significó la reconversión económica de
Cuba que atrajo a cientos de miles de visitantes a la Isla, es que a los
márgenes aun, pero importantes márgenes, se esta formando una corriente mas
radical, rebelde, de la sociedad cubana. Han surgido “Trotskistas” en la Isla.
A veces se llama así a hipercríticos revolucionarios del actual proceso; otras
veces a quienes están un poco a la izquierda, moderadamente a la izquierda, de
los “aparatchiks” y otras a revolucionarios sinceros o intelectuales que buscan
una explicación al triunfo inicial, a los
fracasos posteriores y a las posibilidades del futuro. Libros de Trotsky y
otros autores a la izquierda de aquellos que constituyeron las enseñanzas
tradicionales de las generaciones anteriores comienzan a circular y existen
grupos y eventos informales de esta nueva disidencia dentro de la revolución.
Algunos de estos elementos, como Celia Hart, una especie de Trosko-Fidelista de
las que hay muchos exponentes en la Isla, son tolerados. Otros serán
resistidos. Estos nuevos elementos revolucionarios tienen que buscar el camino,
ante todo hacia la juventud, donde reside todo el potencial para salvar el
proceso revolucionario, y de la clase obrera – que está destinada a ser el
único motor de la revolución dentro de la revolución – con una propuesta que
combine un plan de acción revolucionario e independiente al mismo tiempo que
las herramientas democráticas (concilios de obreros y campesinos, control
obrero de la producción y los planes económicos, así como de
la distribución) que son necesarias. Dentro de ese marco, los grandes
peligros son las tendencias hacia la “vía China” de desarrollo por un lado –
donde la restauración capitalista se combine con un control aun mas burocrático
del aparato del estado – y la de los intentos contrarrevolucionarios del
imperialismo el cual, aunque para algunos parezca irreal, podría tranquilamente
inclinarse hacia la “vía china” como una medida de transición perfectamente
compatible con sus planes a largo plazo. Por otro lado, un error de cualquiera
de las tendencias en la superestructura, podrían desencadenar fenómenos
impredecibles. El nerviosismo que hoy recorre las filas de los altos rangos del
ejército, la policía y la seguridad de estado, y la paralización de los organos
destinados a tomar decisiones formales, podrían alentar a algun sector a
intentar un golpe de mano, o incluso un golpe palaciego – si es que ya no hay
uno en curso – para lograr ventaja sobre sus
adversarios. Los próximos acontecimientos que se sucedan en esta lucha y cómo
ésta encuentra eco en el pueblo cubano y las masas Latinoamericanas y la
izquierda – que hasta ahora se ha declarado de palo – tendran entonces una
importancia decisiva. En Cuba, los hilos del avance y el triunfo primeros
fueron dirigidos por Fidel, Camilo, Frank y el Che. De ellos solo queda Fidel
vivo. Su gran popularidad entre quienes lo apoyan y el enorme respeto del que
goza aun entre aquellos a quienes no les gusta su régimen han sido hasta ahora
los garantes de la permanencia de esos triunfos del pasado. Por otro lado, el
equilibrio entre la naturaleza del estado obrero deformado y los embates
capitalistas que pugnan por restaurar el viejo orden se está perdiendo a
grandes pasos, si no es que se ha perdido definitivamente. Fidel está por
cumplir 80 años, la revolución ya tiene 47. Después del retroceso de los 90s y
la caída de la Unión Soviética, la revolución muestra rasgos
de senilidad y Fidel no puede darse el lujo de salir de escena graciosamente.
El lo ha dicho “un error de la revolución nos puede significar un desastre”.
Nada se pierde, todo se transforma. La muerte, en política, no es
necesariamente el fin. El Lenin momificado le sirvió a Stalin durante décadas.
La muerte anticipada, y muchas veces anunciada, de Fidel, no significa
necesariamente el fin de la revolución cubana No habrá culto a la personalidad,
sin embargo, que salve a su sucesor si todo lo que cuenta es con una momia. Si
alguien sin la popularidad y autoridad de Fidel ante las masas quisiera
continuar las cosas tal cual son hoy, estará perdido. Si la contrarrevolución
le gana de mano a la reforma, también. Solo la revolución política, es decir la
reforma radical del sistema, no su liquidación, podrá transformar la
revolución, dándole nueva vida.

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Enlaces relacionados • ¿Qué son Cuba y Fidel?
Un análisis y caracterización Marxista

Por Gina Álvarez
“Uno no puede negar categóricamente y por anticipado la posibilidad teórica de
que, bajo la influencia de circunstancias completamente excepcionales (la
guerra, la derrota, el crack financiero, la presión revolucionaria de las
masas, etc.) los partidos pequeño burgueses, incluyendo los estalinistas,
puedan ir más allá de lo que ellos mismos quisieran en el camino de la ruptura
con la burguesía.”
León Trotski, El Programa de Transición, 1938
• Las palabras de un león herbívoro:
Lo que dijo y no dijo Fidel en Córdoba
Por Isabella Donato
Pocos días antes de celebrarse el 53 aniversario del 26 de Julio de 1953, el
mítico Asalto al Moncada, y pocos días antes de su cumpleaños 80s, Fidel Castro
volvió a la Argentina para ratificar lo que ya había dicho en el 2003 cuando
dijo que para obtener lo que los trabajadores necesitan “no hace falta hacer
una revolución socialista”.
• Galería de Fotografías de Fidel y Cuba



PARA ADHERIR Y PARTICIR
CONCENTRACION Y MARCHA
BAJO LAS CONSIGNAS
• ALTO AL GENOCIDIO DEL TERRORISMO ISRAELI
• FUERA EL IMPERIALISMO YANQUI Y SUS ALIADOS DEL MEDIO ORIENTE
• SOLIDARIDAD CON LA RESISTENCIA IRAQUI, PALESTINA Y LIBANESA
• POR LA RUPTURA DE RELACIONES DEL GOBIERNO ARGENTINO CON ISRAEL
MIERCOLES 9 de AGOSTO
A LAS 18,30 HS.
PLAZA PRINGLES (CORDOBA Y PARAGUAY)
CON LECTURA DE TODAS LAS ADHESIONES: MAXIMO 5 (CINCO) RENGLONES
ACTIVIDAD PREPARATORIA:
VOLANTEADA EL SABADO 5 DE GOSTO A LAS 11 HS. DESDE PLAZA PRINGLES.
Convocan:
CONFEDERACION DE ENTIDADES ARGENTINO ARABES DE LA REPUBLICA ARGENTINA –
F.E.A.R.A.B. PROV. SANTA FE - CIRCULO DE PROFESIONALES ARGENTINO / ARABES –
CENTRO CULTURAL ARGENTINO / IRAQUI – ESCUELA ARABE ROSARIO –ASOCIACION UNION
ISLAMICA –ASOC. COOPERADORA EEMPA REPUBLICA DE IRAK –
A.P.D.H. ROSARIO – COMISION POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLITICOS Y EL
DESPROCESAMIENTO A LOS LUCHADORES POPULARES ROSARIO – CEPRODH – HERMINIA
SEVERINI: MADRE DE PLAZA DE MAYO –
P.T.S. - REFUNDACION COMUNISTA –PARTIDO INTRANSIGENTE – CONVERGENCIA
SOCIALISTA- ATTAC – MOVIMIENTO POR EL SI DE LOS PUEBLOS – CORRIENTE DE
INTRANSIGENCIA SOCIAL – P.O.R. – PARTIDO COMUNISTA – F.J.C. – ASOC. COOP. EEMPA
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