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desde rosario, argentina: Salio "el trabajador" Nº 84 septiembre d   Lista de mensajes  
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El trabajador
con todos los que luchan
Numero 84 - septiembre de 2006
Prensa de CONVERGENCIA SOCIALISTA
EDITORIAL:
LAS TAREAS DEL ACTIVISMO
Impulsar la Resistencia
y Prepararse para la Ofensiva

El análisis marxista de las relaciones de fuerzas entre las clases (que es
indispensable para elaborar una política justa) no puede limitarse a contar los
hechos tal cual se suceden. Para eso bastaría con la existencia de buenos
periodistas revolucionarios. Lo que hacen falta son caracterizaciones precisas
que sirvan para entender el curso de los acontecimientos, única manera de
preparar a la vanguardia para enfrentar los conflictos que se vienen.

Cuando la realidad tiene un signo claro es relativamente
sencillo prever su dinámica y proponer las orientaciones del caso. En ese
sentido, cuando todo “va para adelante” hay que “empujar” y levantar consignas
ofensivas, como las huelgas generales o parciales con ocupación de fábrica y los
organismos para desbordar a los sindicatos tradicionales (comisiones de lucha,
coordinadoras, etc.)
Por el contrario, cuando la iniciativa la tienen los de arriba
y la clase obrera retrocede, se debe organizar la retirada, preservar al
activismo y levantar tácticas más defensivas (como petitorios, huelgas
parciales, marchas, etc.) fortaleciendo el terreno conquistado dentro de los
organismos sindicales más tradicionales.
El error más frecuente de los marxistas es reducir las
caracterizaciones a esquemas en donde, o todo va para adelante o todo va para
atrás, algo que casi nunca ocurre, porque la realidad no es “blanca” o “negra”,
está llena de matices y de elementos contradictorios. Por ejemplo, en la
actualidad se combinan rasgos de una situación “no revolucionaria” (estabilidad
entre las clases, luchas defensivas, avance de la derecha, etc.) con elementos
propios de una situación «prerrevolucionaria» (conflictos ofensivos, avance en
la conciencia obrera, crisis en las alturas, etc.)
Si esto no se entiende bien, se pueden cometer errores muy graves.
Uno muy frecuente es tomar unilateralmente los aspectos positivos de la
situación y salir a pelear sin medir las consecuencias. Así ocurrió en varias de
las luchas que se perdieron, como en el Frigorífico Tango Meat de Pacheco, donde
los delegados “pisaron el palito” de la provocación patronal, que mediante el
despido de uno de ellos, los empujó a ir a un paro por tiempo indeterminado que
terminó desgastándolos.
Algo parecido sucedió en Coca Cola, donde activistas muy
inexpertos (algunos con apenas un año de empresa) presentaron una lista
sindical, demolida por la patronal, que cesanteó a su principal promotor. El
error opuesto es caracterizar que todo camina a favor de los de arriba,
ubicándose siempre por detrás de la situación, frenando sistemáticamente todo
tipo de confrontación. Esto último pasó a principios de año en el subte, cuando
los delegados combativos desaprovecharon las condiciones existentes para “patear
el tablero” y salir a la huelga para romper el techo salarial del 19% que
impusieron la burocracia sindical y el gobierno.

El movimiento obrero pelea “duro” cuando cuenta con dirigentes “duros”

Kirchner asumió el poder para recauchutar las instituciones del
régimen (Poder Ejecutivo, Parlamento, Justicia, Fuerzas Armadas, etc.)
debilitadas por la crisis revolucionaria que explotó en diciembre de 2001 y por
la debacle del sistema capitalista semicolonial. Para hacerlo tomó en sus manos
una herramienta poco utilizada por sus antecesores, la demagogia y el populismo.
Con esa política (similar a la que están aplicando la mayoría de los gobiernos
latinoamericanos) está tratando de evitar que estallen nuevas crisis
revolucionarias, o al menos, que cuando estas exploten no adquieran la
continuidad necesaria para estabilizar la situación como abiertamente
revolucionaria.
De esa manera, apoyándose en la burocracia sindical y las fuerzas
represivas, ya ha obtenido algunos éxitos parciales, como, por ejemplo, haber
frenado la oleada de huelgas que tuvo lugar a principios de año, imponiendo las
paritarias “truchas” y un techo salarial por debajo de la inflación. Pero lo
peor del caso no fue la actitud de los burócratas (que ya sabemos para quien
trabajan) sino la política de los dirigentes antiburocráticos, particularmente
aquellos que están al frente del Cuerpo de Delegados del Subte e impulsan el
Movimiento Intersindical Clasista, MIC.
Estos compañeros aceptaron el 19% antes que el propio Moyano, sin
siquiera convocar a una Asamblea General para que la base resolviera que hacer
al respecto. Varias semanas después, esos mismos dirigentes permitieron que la
policía desalojara los túneles, sin llamar a los trabajadores, a los sectores
combativos y a la izquierda a organizar piquetes de defensa y a ocupar las
estaciones para impedir el atropello. La excusa fue la misma que cuando
aceptaron el 19%: “la situación no daba…”

¿La situación no da...?

El razonamiento de los compañeros (que rehuzaron presentarse
como dirección alternativa para el conjunto de la clase obrera) es falso, ya
que más allá de los avances del gobierno y las patronales, la situación continúa
siendo favorable para las luchas. Esta afirmación no es caprichosa, sino que se
apoya en un hecho que niegan los delegados de Metrovías: El movimiento obrero
está dispuesto a pelear duramente, cada vez que al frente de sus reclamos se
ubican dirigentes combativos y democráticos dispuestos a ir hasta el final.
Las huelgas triunfantes de Textil Pagoda y el Puerto de Buenos
Aires (ver notas específicas) son dos ejemplos elocuentes de esta realidad, que
también se manifiesta en donde no ha madurado una dirección antiburocrática,
como en Córdoba, donde los trabajadores estatales y docentes repudiaron a la
burocracia cuando pretendió conformar a las bases con las migajas ofrecidas por
el gobernador De la Sota.
Estos conflictos, como los del Puerto de Mar del Plata, Jabón
Federal, los choferes de la Ciudad de Paraná o el propio Subte (que paró contra
la incorporación de un supervisor «capanga») son síntomas de las reservas y
combatividad de la nueva clase obrera argentina, compuesta por miles de jóvenes
que no son dirigidos ni contenidos por los viejos y decadentes burócratas
sindicales. Estos últimos están tan en crisis que el propio Moyano tiene que
actuar permanentemente como “bombero”, reemplazando en los hechos a varios de
los desprestigiados secretarios generales de los sindicatos más importantes del
país.
Si los nuevos dirigentes obreros impulsan las asambleas
democráticas, se apoyan en la base, aprenden a organizar a los activistas y se
valen de los métodos más radicalizados, las luchas que estos dirijan se podrán
ganar. Esos triunfos tonificarán a la resistencia, que todavía es débil y
fragmentada, ayudando a transformarla en una poderosa ofensiva de masas contra
las patronales, el plan de ajuste y el gobierno.
Para avanzar en ese sentido hay que seguir el camino que ya
comenzaron a trazar los trabajadores de Textil Pagoda y el Puerto de Buenos
Aires. Si los jóvenes luchadores asumen sus enseñanzas, estarán sentando las
bases sobre las cuales construirán los organismos que harán falta para unificar
las futuras luchas ofensivas (las comisiones de lucha, las coordinadoras
regionales y el centro coordinador nacional) Estas son algunas de las tareas que
deberán encarar los nuevos activistas obreros, y que la izquierda tiene que
asumir como propias para ayudar a cambiar la relación de fuerzas entre las
clases.

Exigencia y desborde
Dos tácticas que se complementan

La organización de las luchas requiere un trabajo meticuloso. Nada puede
quedar librado al azar. Ya no estamos como antes del 2001 - o un par de años
después – donde debido al descalabro del régimen, para ganar los conflictos
bastaba con “empujarlos”.
La relativa “calma” social impuesta por Kirchner, el espacio reconquistado por
la burocracia, la reactivación económica y la crisis de la izquierda
fortalecieron a los de arriba y a sus herramientas de poder, razón por la cual
cobra importancia la tarea de elaboración de la “línea” para cada conflicto.
Tanto, que un error táctico puede derivar en una derrota importante que
desmoralice y afecte negativamente al resto de los que están preparándose para
salir a pelear.
La nueva vanguardia que se pone al frente de las luchas tiene que apoyarse en
las asambleas de base, la organización del activismo y los métodos más
radicalizados, como las huelgas con ocupación de empresa, los piquetes de
autodefensa, etc. Pero eso solo no basta para ganar, también hay que utilizar
todo tipo de tácticas, especialmente aquellas que sirvan para unir en la acción
a los sectores de vanguardia con los retrasados.
Los dirigentes combativos no deben olvidarse que existen muchas desigualdades
en la base, que si no se toman en cuenta pueden dividir el frente de batalla: No
son lo mismo los jóvenes que los viejos, los que están bajo convenio que los
tercerizados, los que están en blanco y los que están en negro, los
sindicalizados y los no afiliados…
La política de exigencia a los burócratas para que se pongan al frente de los
reclamos o al menos apoyen los conflictos, es un recurso que sirve para unir a
los más viejos y conservadores (aquellos que aún tienen expectativas en el
sindicato y sus dirigentes) con los más jóvenes y radicalizados (los que quieren
pasar por encima de estos) El embrete sirve para que los sectores de retaguardia
(más allá de lo que hagan los burócratas) terminen haciendo la experiencia con
los dirigentes traidores y se decidan a pelear sin esperar el “amparo” de los
cuerpos orgánicos o la “legalidad” sindical.



MOVIMIENTO OBRERO

Textil Pagoda:
Las Asambleas y Piquetes que
Rompieron el Techo Salarial del 19%
(tomado de la página web de la COR, Corriente Obrera Revolucionaria)


Villa Mercedes es el tercer cordón industrial de la Argentina.
Con la Ley de Promoción Industrial, a lo largo de los años distintas empresas se
radicaron en la provincia de San Luis, para aprovechar las ventajas económicas
que implican la reducción impositiva y de servicios. Actualmente en Villa
Mercedes hay más de 12 mil trabajadores industriales, en un cordón que cuenta
con grandes fábricas como Bagley, Arcor, Dánica, Niza, Metalcentro y otras
empresas del grupo Techint, Acindar, CRAFMSA, Cerámica San Lorenzo, el grupo
Ledesma, que tiene plantas de papel y glucosa, por solo nombrar algunas.
La característica principal de este cordón industrial es su
composición, formada por una clase obrera joven (18 a 35 años) que está llevando
adelante sus primeras experiencias, en el marco de una escasa tradición sindical
y lucha. Luego del conflicto de Bagley en el 87, la derrota de los noventas
implicó la ausencia de combates duros. Esto se terminó con la lucha de Tersuave
en el 2005, en el marco de la aparición del movimiento obrero a la ofensiva por
reclamos salariales en todo el territorio nacional.
El conflicto de Pagoda se inscribe en una situación nueva, donde
el gobierno de Kirchner, de la mano de las patronales y la burocracia sindical,
abre un proceso de paritarias a nivel nacional, a partir del acuerdo con Moyano,
donde se establece un techo salarial del 19%. Lo que Kirchner busca es
consolidar un pacto social para desmovilizar a la clase trabajadora que venía
dando luchas ejemplares e incluso por fuera de las conducciones, como el subte,
Garrahan y los petroleros de Las Heras.
Las cúpulas de la CGT y la CTA, que vienen tomando cada vez un rol
más político a partir de su proyecto de reconstrucción del PJ, mediante las
paritarias intentan no solo represtigiarse sino también reglamentar las luchas
salariales, por ello las medidas que impulsaron en el marco de las paritarias
fueron solo para llegar al techo del 19%.
Sin embargo, este proceso de fortalecimiento de la burocracia
sindical recién comienza y es desigual. Esto genera “eslabones débiles”, es
decir, lugares donde las conducciones no han tenido recambios ni han logrado
tener base, por lo que tienen menos peso, lo cual da aire para que aparezcan
nuevas direcciones. Tanto la lucha en Tejeduría y Tintorería Pagoda como la de
Tersuave, se han dado en este marco y quizás anticipen futuros procesos en el
movimiento obrero industrial.

EL PROCESO DE REORGANIZACIÓN SINDICAL EN PAGODA

La lucha de los trabajadores de la textil no puede comprenderse
sin tomar de conjunto el proceso de reorganización al interior de la fábrica que
se vienen dando los trabajadores desde el 2004. Pagoda se encuentra dividida en
Tintorería y Tejeduría, una maniobra de la patronal para figurar como 2 pequeñas
empresas y sacar mayores ventajas de la Ley de Promoción Industrial. Antes del
2004, la mayoría de los trabajadores de la fábrica (con un total de 150
efectivos y 50 contratados) no estaban afiliados.
En tintorería, por ejemplo, nunca hubo delegados. En el 2004,
luego de una campaña de afiliación, los trabajadores impusieron a la burocracia
la figura de “delegado normalizador” cuya tarea era organizar el llamado a
elecciones para construir la comisión interna. Como parte de esta lucha, se
conquistó el derecho de tener un delegado por turno, dando una pelea contra la
burocracia que decía que por la cantidad de trabajadores debía haber un total de
2 delegados.
A pesar del boicot constante de la burocracia de la AOT, y de su
vocero el Secretario General de la Regional San Luis, Rodolfo Garciarena, los
trabajadores lograron realizar sus elecciones y poner en pie una Comisión
Interna que consta de 6 delegados entre Tejeduría y Tintorería. Este proceso
significó una nueva experiencia para los trabajadores, que comenzaron a
organizarse en asambleas para tomar todas las decisiones y discutir los
problemas laborales.
Esta Comisión Interna organizó durante todo este tiempo
importantes luchas por recomposición salarial (blanqueo de dinero en negro,
conquista del 20% sobre el remunerativo en ticket canasta incluido el aguinaldo
y vacaciones, aumento global del 13% en el básico en noviembre pasado) contra la
persecución política por parte de la patronal, por mejoras en las condiciones de
higiene y seguridad. Una de las conquistas más importantes fue la efectivización
de 15 contratados.
Al mismo tiempo, se solidarizó con las distintas luchas a nivel
nacional y llevó adelante la preparación del Acto del Primero de Mayo durante
este año, al cual concurrió la Comisión Interna de Bagley dirigida por la Lista
Azul y Blanca, la Interna de Tersuave, delegados textiles, municipales
autoconvocados y delegados de ATE, trabajadores de Anses, la agrupación Tesis XI
de la Universidad, entre otros. Todo este proceso fue formando un activismo
obrero en la fábrica y una dirección combativa que sentó las bases para lo que
sería una de las luchas obreras más duras del país y la única que hasta hoy ha
conseguido romper el techo salarial en paritarias.

EL CONFLICTO

El aumento del 13% que se conquistó en noviembre del 2005 superó
el convenio. Por dar un ejemplo, Alpargatas cobra $1,85 la hora y Pagoda $4,39
la hora. La empresa se había comprometido a reanudar en Marzo las negociaciones
por un nuevo aumento salarial, entre otros puntos. Esto fue incumplido por la
empresa, que pospuso la negociación indefinidamente. La respuesta de los
trabajadores fue comenzar con asambleas informativas por turno, lo que de hecho
llegó a parar la producción por horas, reduciendo los ritmos al 80%. Ante esta
situación la patronal endureció su posición descontando las horas de asambleas y
quitando el presentismo y suspendiendo a 23 trabajadores.
Frente a esto, los trabajadores en asamblea decidieron impedir el
ingreso a la fábrica de jerárquicos y carneros, mediante piquetes en la puerta
lo que de hecho se convirtió en dos días de paro. Luego de esto intervino el
Ministerio de Trabajo dictando la conciliación obligatoria lo cual fue aceptado,
pero luego de una fuerte lucha política en asambleas.
Dentro de los días de conciliación los trabajadores comenzaron a
hacer quite de colaboración bajando la producción a niveles inéditos y se rompió
la cadena de mando dentro de la fábrica, de tal manera que solo se respetaba la
decisión de las asambleas y no las órdenes de los supervisores.
En una maniobra burda, debido a un supuesto corte de luz la
empresa denunció sabotaje por parte de los trabajadores y paró la producción
durante 8 días, en medio de la conciliación obligatoria, sin lograr presentar
pruebas fehacientes del supuesto sabotaje. En este lapso la patronal se negó a
negociar, argumentando que solo se atendría a lo acordado en las paritarias
nacionales.
Estas si bien aun no estaban homologadas, fueron reconocidas por
la patronal preventivamente y el incremento del 19% fue incorporado al salario,
lo que reforzó la postura de la patronal con la complicidad del sindicato, cuyo
rol era cada vez más nefasto.
Se retomaron las medidas. Los trabajadores votaron en asamblea y
llevaron adelante el corte total de todos los accesos del Parque Industrial,
impidiendo el ingreso tanto de los camiones como de los colectivos que llevaban
diariamente a los trabajadores a las distintas fábricas, paralizando la
producción de todas las empresas. Arcor perdió 330.000 dólares de facturación
por camión (ténganse en cuenta que saca 10 camiones por día) Metalcentro, que
produce piezas para empresas petroleras también tuvo perdidas millonarias, solo
por nombrar algunos casos.
El conflicto salió del ámbito del Ministerio de Trabajo y pasó a
la Justicia Laboral. Sin embargo la jueza Villar a los pocos días se declaró
incompetente. El corte, que duró unas 36 horas, contó con la simpatía y el apoyo
activo de distintos sectores obreros, como Bagley, Tersuave, Cannon, Kraft y
Petrilac. Muchos trabajadores se bajaron de los colectivos sumándose en forma
activa al piquete, principalmente los trabajadores de Tersuave. El piquete
obrero contó también con la solidaridad de amplios sectores de la población.
De esta manera se dio en Villa Mercedes un paso en una de las
acciones más subversivas del movimiento obrero: la unidad de las filas obreras,
donde trabajadores de distintas ramas de la producción sostuvieron activamente
una lucha ofensiva por salarios. El conflicto tomó un carácter cada vez más
político, lo que hizo que intervenga el Ministerio de la Legalidad e incluso el
gobernador en persona, convirtiéndose la lucha de Pagoda en una causa
provincial.
Esto aterrorizó a la Cámara Industrial, que rápidamente se reunió
para discutir la “anormalidad” del caso Pagoda, presionando a la patronal
coreana a no dar ningún tipo de aumento para impedir un efecto dominó, al mismo
tiempo que decidió descontar a sus respectivos empleados los días no trabajados.
La patronal de Pagoda reforzó esta política despidiendo a 26 trabajadores en los
que se encontraba toda la Comisión Interna, y presentó 100 telegramas más de
despido como forma de chantaje.
Lejos de amedrentarse, los trabajadores de Pagoda redoblaron la
ofensiva cortando por 15 días la entrada a la fábrica e impidiendo su
funcionamiento. También se realizó el 14 de junio una marcha de más de 350
personas en el centro de V. Mercedes. Uno de los elementos centrales que
permitió la continuidad de la medida fue la organización que se dio entre los
trabajadores en lucha. Se votaron Comisiones de Prensa, Finanzas y Relación con
las otras fábricas. Se votó e impulsó un fondo de lucha para que la medida no se
quebrara por hambre. Se organizaron las guardias en los dos accesos posibles a
la fábrica (Puesto 1 y 2) de tal manera que los cortes estuvieran siempre
garantizados.
El piquete obrero implicó impedir la entrada de los carneros y los
contratados en cada turno. Varios contratados y algunos efectivos fueron ganados
en la lucha para sumarse al piquete. El día martes 20 de junio la patronal llevó
a todos los contratados y carneros a denunciar en la justicia que no se los
dejaba trabajar. Los trabajadores en lucha fueron hasta el Centro Cívico para
impedir que realicen la denuncia haciéndolos retroceder. Durante el día
miércoles, la empresa llevó adelante una política de desgaste con amenazas
falsas de represión y supuestas órdenes de desalojo, sin conseguir quebrar la
lucha.
Finalmente el jueves 22 la patronal mandó 4 colectivos con
carneros, contratados y la burocracia sindical, con el objetivo de entrar por la
fuerza a la fábrica. Los trabajadores en lucha armaron desde la madrugada
barricadas en el camino de la fábrica para impedir el paso de los colectivos. Se
llamó a los distintos sectores que venían apoyando el conflicto a hacerse
presentes en el piquete para resistir.
La policía, junto a los mercenarios del grupo COE (fuerza
represiva especial) armó un cordón para proteger a la patronal, a la burocracia
y los carneros. Sin embargo, estos fueron rotundamente derrotados. La fuerza y
convicción de los trabajadores en lucha de Pagoda hizo retroceder a los
carneros. Los contratados no participaron de los forcejeos, sino que se
mantuvieron a distancia.
Se impuso una negociación entre los delegados y la patronal en
medio del piquete. Esta última, que venía desconociendo a la Interna como parte,
se vio obligada a reconocerla e iniciar la negociación. La patronal fue
derrotada: los trabajadores le arrancaron la reincorporación de todos los
despedidos, un aumento salarial del 13% por encima de la paritaria nacional y el
compromiso de iniciar la negociación por la efectivización de los contratados y
la antigüedad.



MOVIMIENTO OBRERO:

Huelga del Puerto de Buenos Aires
Un Triunfo que Marca el Rumbo
La terminal 5 del puerto de Buenos Aires está concesionada a la empresa
BACTSSA,
donde sucedió otra huelga, que como la de Textil Pagoda se apoyó en la
democracia sindical y los piquetes.

Durante el primer año de la crisis post De la Rua, cuando la
producción y el intercambio comercial se vinieron a pique, la empresa estuvo al
borde del cierre y sus trabajadores fueron obligados a tomarse largas licencias,
quedando al borde de ser despedidos en forma masiva. Sin embargo, con la
reactivación y la reorientación del aparato productivo las terminales volvieron
a operar a un ritmo muy superior al de años anteriores y con la ventaja de tener
las tarifas dolarizadas.
Durante 2001 BACTSSA fue comprada por un testaferro nacional del
capital chino, dándole un nuevo impulso a la empresa, duplicando la plantilla de
personal (en total cerca de 600 empleados). El promedio de edad de los
ingresantes fue de 25 años, con estudios secundarios, siendo en general su
primer trabajo estable.
Pero con las nuevas incorporaciones comenzaron también los
problemas. Los nuevos empleados no fueron contratados directamente por BACTSSA,
sino a través de agencias que los incorporaron a varias de sus empresas
satélites, variando caprichosamente las condiciones de trabajo y salario,
dependiendo en cual tuviesen la suerte de caer (todo esto a pesar de que un
trabajador de una tercerizada realiza las mismas tareas que el de la otra).
En la medida en que pasó el tiempo y se afianzaron las relaciones
del personal antiguo con el nuevo y entre los trabajadores de las distintas
empresas, fueron tomando conciencia de que solo mediante una gran lucha, que
además fuera del conjunto, iban a poder remediar semejante distorsión. Así fue
que empezaron a organizarse: Primero sacaron a los delegados que respondían a la
Federación Marítima (organismo que nuclea a los sindicatos del sector) y
eligieron a compañeros más luchadores y dispuestos a unir a todos en la misma
pelea.
Luego de la traición de la burocracia, que firmó el aumento del
19% (12% a mitad de año y 7% en diciembre) y el rechazo de los trabajadores (el
Presidente de la Federación llegó a decir que le “chupaba un huevo lo que
piensan los trabajadores”) las bases no aguantaron más, y en una asamblea masiva
eligieron a mano alzada una Comisión Interna integrada por los delegados
“formales” y compañeros de las empresas tercerizadas que no tenían
representación; en los hechos una verdadera Comisión de Lucha, superadora del
organismo tradicional burocrático.
La nueva comisión llevó adelante dos tareas. La primera, dar a
conocer el pliego único de reclamos a la patronal, y la segunda, organizar el
trabajo a reglamento el 13 de julio, como una medida de presión. La acción fue
un éxito dejando a la terminal en un 40% del ritmo normal. La patronal
enfurecida y enceguecida, actuó torpemente, despidiendo a 11 trabajadores,
(entre ellos a los delegados sin fueros).
Los trabajadores contestaron la provocación parando por tiempo
indeterminado la terminal. Inmediatamente se pusieron en funcionamiento los
mecanismos del régimen y el Ministerio de Trabajo citó a BACTSSA y a la
Federación, dictando la conciliación obligatoria por 10 días hábiles. En ese
contexto la Federación presionó a los trabajadores para que acaten, diciendo que
no podía “quedar por fuera de la ley”. Además, mediante disculpas y excusas
mentirosas, les prometieron ponerse a la cabeza del reclamo una vez finalizada
la conciliación.
Los trabajadores acataron pero no así la patronal, que impidió el
reingreso de los despedidos. La bronca que esto generó fue enorme. Por eso los
compañeros de la terminal 5 impulsaron asambleas en el resto de las terminales.
Estas tuvieron una buena adhesión, obligando al gremio a cumplir su palabra,
llamando al paro general para el día 4 de agosto. La medida tuvo un 100%
de acatamiento en la terminal 5. Sin embargo el resto “apretados” por la
patronal y la Federación no se prendieron. Tan solo un grupo de trabajadores de
las terminales 1 y 2 pararon.
Estos fueron inmediatamente separados de servicio. El Ministerio
volvió a intervenir dictando nuevamente la conciliación, ante la cual la
Federación presionó nuevamente a la terminal 5 para levantar la medida, pero los
trabajadores pusieron condiciones para volver a trabajar: la Comisión Interna
debía ser parte de las negociaciones, los despedidos debían volver a trabajar y
se tenía que poner en discusión el pliego de reclamos.
Tras 96 horas de paro con toma de la empresa, y habiendo perdido
la patronal mucha plata (110 mil dólares diarios) y con la amenaza de perder el
contrato con la empresa de transportes marítimos más grande de sudamérica,
BACTSSA aflojó y aceptó la mayoría de las condiciones, aunque no así la
discusión del pliego de reclamos.
En esas circunstancias, sin el apoyo de la Federación y con el
resto de las terminales a la retaguardia, lo obtenido se puede considerar un
triunfo. Por eso los trabajadores evaluaron la situación, aceptando 5 días más
de conciliación para tomar aire y salir otra ves la semana que viene.
Más allá del resultado que llegue a tener el conflicto, la huelga
nos muestra el tipo de conflictos que seguirán estallando en los sectores más
jóvenes y explotados del nuevo proletariado y una dinámica hacia acciones
radicalizadas, en las cuales pueden volver a surgir organismos de lucha
independientes de los cuerpos orgánicos. En este caso una Comisión de Lucha
asentada en asambleas masivas, que unificó en la pelea a compañeros de distintos
gremios, bajo convenio y tercerizados. Una verdadera enseñanza de cómo se deben
encarar las luchas que se avecinan.



MOVIMIENTO OBRERO:


La Insalubridad Laboral
en las Cabinas de Peaje

Los trabajadores de las autopistas forman parte de esa moderna clase obrera
que está creciendo en el país desde que comenzó la reconversión económica.
Conocer las condiciones de trabajo de los peajistas sirve para entender como la
pelea por las condiciones laborales pasó a ser uno de los ejes reivindicativos
de la actual situación de la lucha de clases, junto con las consignas
salariales.

Las condiciones en las que se trabaja en las cabinas de peaje,
sobre todo en las autopistas de mucho caudal de tráfico y de tránsito pesado, se
tornan cada vez más insoportables. Luego de más de una década de actividad, las
consecuencias de la insalubridad del trabajo saltan a la vista en la cantidad
desproporcionada de trabajadores con enfermedades tanto físicas como
psicológicas.
A diario, durante ocho horas o más, el trabajador está expuesto a
la emanación de gases tóxicos de autos, camiones, colectivos, micros de larga
distancia, a las vibraciones del transporte pesado, a las agresiones, insultos y
bocinazos de los usuarios, además de los ruidos constantes de los caños de
escape y los motores al frenar y al acelerar.
Enfermedades respiratorias, problemas en la vista, no sólo por los
gases sino también por la exposición de tantas horas frente a los monitores,
enfermedades en codos y muñecas, afecciones en la espalda y los hombros, ataques
de pánico, y trastornos psicológicos, son el saldo lamentable que el absurdo del
sistema de peajes genera: trabajo insalubre que no deja ninguna satisfacción ni
crecimiento ni desarrollo, en definitiva una tarea que la toman trabajadores
porque no tienen otra alternativa.
A pesar de las ganancias millonarias y de los subsidios que
reciben del gobierno, las empresas recurren al fraude laboral para no reconocer
de hecho la condición de insalubridad del trabajo. El permanente ingreso de
trabajadores con contratos basura es un ejemplo de ello.
El peajista tiene una vida útil no mayor a 5 ó 6 años y
constantemente es reemplazado por sangre nueva a menor costo, o sea por otro
trabajador dispuesto a entregar algunos años de su vida para llenar las arcas de
las autopistas y después ser desechado con la salud deteriorada.
Como los salarios se encuentran bastante por debajo del valor de
la canasta familiar, las jornadas de trabajo se hacen cada vez más largas debido
a que el sueldo no alcanza y hay que hacer horas extras para poder cubrir los
gastos básicos de una familia, lo que se dice “llegar a fin de mes”.
A través de la perversidad del sistema de horas extras, en vez de
aumentar la cantidad de personal para aliviar la sobrecarga de trabajo, pagando
sueldos bajos las empresas obligan a sus empleados a realizar horas extras por
demás. La reducción de la jornada laboral por insalubridad permitiría la
creación inmediata de más puestos de trabajo y la extensión del tiempo libre
para el disfrute, para el estudio, para el deporte, o cualquier otro desarrollo
de las capacidades humanas.
Es por esto que la pelea por la insalubridad cobra una importancia
vital para los trabajadores de las autopistas, comenzando por el reconocimiento
por parte de la ART de las enfermedades profesionales, y por un Convenio
Colectivo que se ajuste a las necesidades de los trabajadores y que no sea una
herramienta para flexibilizar y aumentar los ritmos de trabajo.
Hoy en día hay condiciones para dar la pelea y ganar. Las
ganancias de las empresas están garantizadas gracias a los aumentos de tránsito,
el aumento de las tarifas y los nuevos contratos de explotación que les dio el
gobierno, con lo que cuentan con los recursos suficientes para crear nuevos
turnos y más fuentes de trabajo.
La clave y el desafío para este sector joven y sin mucha
experiencia está en su capacidad para organizarse y salir a dar una pelea de
conjunto, en un reclamo que aglutine a todos los trabajadores del sector, más
allá del gremio al que pertenezcan.



MOVIMIENTO OBRERO:

Elecciones en el SOIP Mar del Plata
Respuesta al Partido Obrero
Por Rodolfo Gutierrez,
integrante de la Coordinadora de Trabajadores del Puerto


Hace unos días apareció una nota en el periódico del Partido Obrero
responsabilizando a nuestra organización por la derrota que sufrió la lista
encabezada por compañeros de este partido en las elecciones del Sindicato del
Pescado en Mar del Plata (los militantes de C.S. impulsaron una lista
independiente de la que organizó el PO, que perdió la elección por muy pocos
votos, razón por la cual acusan a nuestro partido de divisionista) El compañero
Rodolfo Gutiérrez, militante de C.S. e integrante de la Coordinadora de
Trabajadores del Puerto de esa ciudad, realizó la siguiente nota, contestando la
acusación.

La industria del pescado enMar del Plata está compuesto por
7.500/ 8.000 trabajadores, entre los que 4.500/ 5000 se encuentran en negro.
Algunos trabajan regularmente, mientras otros lo hacen sólo algún día a la
semana y a veces nisiquiera eso. Con 2/3 de los trabajadores en negro, podrá
entenderse por qué todas las luchas registradas en el sector desde principios de
siglo han sido realizadas por los trabajadores informales.
El proceso electoral anterior arrancó en medio de los
acontecimientos del 2001, situación que golpeó a las dirigencias sindicales
peronistas, que vieron estallar los bastiones que dirigieran durante décadas.
Este fue el caso del SOIP, cuya dirigencia se desplomó producto de la
movilización que, apoyada sobre los sectores obreros en negro, pujaban por el
blanqueo laboral.
En ese contexto se gestó el triunfo de la lista impulsada por el
Partido Obrero. En aquel momento todos apoyamos esa lista y pusimos nuestra
militancia al servicio del auspicioso cambio. Durante los primeros meses y bajo
el aluvión de optimismo, se puso en marcha un proceso con luchas y tomas de
plantas que prefiguraba un futuro esperanzador, pero que duró sólo algunos
meses.
La conducción comenzó a retacear el apoyo a las luchas y luego a
encaminarlas hacia la negociación con el Ministerio de Trabajo y las mesas con
la burocracia de la CGT. En ese contexto, el régimen a través del aparato
judicial y el Ministerio de Trabajo presionó a la conducción del PO negándole la
certificación electoral de su triunfo. Tampoco le entregaron en principio la
Obra Social y las empresas no depositaban sus cuotas sindicales. La patronal
armó tomas del local sindical por parte de sus alcahuetes, que fueron
respondidas desalojando a los usurpadores, con la presencia de nuestros
compañeros de la Coordinadora de Trabajadores del Puerto, junto a los
trabajadores en conflicto de la planta Solimeno, con sus dirigentes a la cabeza.
Sin embargo el PO, que no confió en la lucha de los trabajadores
que los habían encaramado, comenzó a sostenerse en la burocracia cegetista y en
el cuerpo de delegados heredado, representante de lo más conservador de la
minoría en blanco. Así fue que desaparecieron las asambleas de afiliados,
comenzaron los insultos al activismo de izquierda tildándolo de “agentes de la
patronal” por exigir plan de lucha y asambleas.
El año 2003 transcurrió en medio de luchas y piquetes obreros,
algunos enormes que recorrían el puerto instando a parar y sumarse a paros que
la conducción sólo convocaba luego de jornadas, donde en la práctica no había
actividad y no le quedaba remedio alguno. En esas condiciones no hubo asambleas
desde noviembre de 2002 a octubre de 2003, y ésta última fue arrancada contra su
voluntad. La siguiente y última asamblea que se realizara en el gremio se
produjo en abril de 2004 para la elección de delegados paritarios.
Infinidad de veces planteamos elegir delegados en las plantas
truchas y afiliar a todos los trabajadores en negro, echando al vendido cuerpo
de delegados para reemplazarlo por los nuevos votados en sus plantas. También
reclamamos la necesidad de hacer asambleas en forma permanente e integrar a todo
el activismo obrero de izquierda a la conducción del gremio. Nada de eso
hicieron. ¡Entonces no pretendían concretar la unidad que ahora, que perdieron
la elección, reclaman!
Para mayo de 2003 la conducción gremial del PO comenzó a proponer
entre la base un proyecto de nuevo convenio colectivo flexibilizado denominado
convenio PyME, argumentando que ése era el camino para blanquear a los obreros
en negro, ya que la patronal no aceptaría hacerlo con el convenio en vigencia.
Cabe aclarar que ésta es una de las pocas actividades donde el convenio del
sector conserva muchas de las conquistas laborales obtenidas durante 1975 y que
actualmente sólo perdura de manera residual en muy pocas actividades. Pocos
meses después el aparato judicial decretó la certificación del triunfo electoral
del PO y un tiempo después le entregó la obra social.
El creciente enfrentamiento de la conducción con la vanguardia y
las luchas no transcurrió sin contradicciones. Ya para septiembre/octubre se
parte en dos fracciones, una de ellas expulsa del partido al principal dirigente
del gremio (el militante del PO Mamerto Verón) quien a su vez expulsa a sus ex
camaradas de la conducción del gremio.
A partir de allí quienes fueran parte de la conducción pasaron al
rol de oposición rabiosa sin el menor elemento de balance ante los trabajadores
que justificare tamaño cambio ni mucho menos autocrítica alguna. En todo caso
ambos siguen teniendo en común el profundo desprecio que manifiestan hacia la
oposición obrera de izquierda, que los apoyó hasta físicamente en los momento
más difíciles, sin callar las críticas a sus inconsecuencias y agachadas.
Otro caso testigo fue el conflicto marítimo que durante casi 80
días mantuvo paralizado al puerto local y parcialmente en el sur del país. Desde
la Coordinadora invitamos a toda la oposición – incluido PO y PCR – quienes
aceptaron discutir y realizamos varias reuniones conjuntas, pero una vez más los
acuerdos terminaron muy rápido a partir de que PO/PCR decidieron cambiar su
política y siguiendo la propuesta de activistas ligados al SOMU, pasaron a
impulsar la colocación de una carpa frente a la municipalidad y movilizar hacia
allí para reclamar frente a las autoridades. Esta decisión, que como todas
las que toma PO no está dispuesto a someterla a discusión en asamblea, implicaba
retirar a los trabajadores del Puerto, donde necesitábamos concentrar fuerzas,
buscando movilizar a las plantas y cortar el ingreso y egreso de materia prima a
las mismas.
Pocos días después terminaron sentados a la mesa local de
concertación junto a las cámaras empresarias, los distintos burócratas
sindicales y el intendente local quien declamaba a todos los vientos la
necesidad de sentar a la mesa de negociación a los actores del conflicto para
terminar con el paro. Allí tampoco necesitaron la unidad con nosotros.

Las elecciones

Llegamos al proceso electoral con varias certezas, todas
claramente informadas en números anteriores del ET. Una de ellas tiene que ver
con la relevancia que adquiere en cualquier caso lo que hagamos, ya que para la
gran mayoría de los trabajadores, esta es una elección entre sectores
fundamentalmente de izquierda, y esto es así aún para aquellos que hoy están en
el oficialismo y que hace solo un par de años atrás eran militantes de PO con
una larga trayectoria en el gremio. Aquí no debemos desprendernos de nuestra
responsabilidad política que excede largamente al gremio, ya que pone en juego
el rol de la nueva burocracia de izquierda, que incluso con un pasado marxista
no muy lejano y un presente de irrestricto apoyo a la patronal, nos involucra
políticamente frente a la clase.
Otra certeza consiste en precisar que el sector ex PO, al frente
del gremio había soltado todos los lastres y librándose de los pruritos de sus
ex camaradas, había girado resueltamente a la derecha, buscando consolidarse
como el reemplazo burocrático devolviendo estabilidad al convulsionado gremio.
Comenzaron a implementar abiertamente el convenio flexibilizado a la baja,
mantuvieron la política de no convocar asambleas, y ya con la Obra Social en sus
manos apuntaron a ganar consenso entre el sector formal a través del servicio de
salud, abandonando definitivamente a su suerte a los trabajadores en negro.
Quizás la mayor traición consumada fue el ponerse a la cabeza del
boicot al paro de los trabajadores embarcados de casi 80 días de duración
durante el segundo semestre de 2005, llegando incluso a convocar una
manifestación para pedir a las autoridades que “tome medidas contra la
inactividad” a la que concurrió el PO con su viejo argumento que si ellos van le
cambian el contenido al acto.
A partir de Octubre de 2005 el PO comienza a desaparecer de los
escenarios de lucha, para comenzaban a organizar su participación electoral
entre los trabajadores en blanco, por lo que buscaban asumir un nuevo perfil,
menos combativo, más moderado, buscando congraciarse con ese sector.
La Coordinadora de Trabajadores Del Puerto por su trayectoria
entre los sectores más castigados de la clase obrera portuaria, no contaba con
organización entre los trabajadores en blanco de la industria al momento del
llamado a elecciones, sin perjuicio de lo cual y buscando construir una
alternativa de lucha decidimos intentar hacerlo. En esos días tuvimos la buena
noticia de llegar a un acuerdo con los compañeros del MTR y del Espacio
Comunista; elaboramos un programa y nos pusimos en marcha. Nuestras primeras dos
propuestas consistieron en:

a) Proponer a todas las agrupaciones movilizarnos para exigir la participación
de todos los trabajadores en negro en las elecciones a efectos de poder
postularse y votar.
b) Apoyar todos los conflictos de los trabajadores en negro que aparecieran
antes de las elecciones y no prometer soluciones para después.

Por supuesto, nada de eso se concretó, y todas las agrupaciones
–incluido el PO- accedieron a ir a elecciones frente a la proscripción de 2/3 de
los trabajadores, no casualmente los que más luchan y aún de muchos de sus
propios dirigentes, con la promesa que después lo cambiarían una vez que
triunfaran. Durante el proceso electoral hubo muchas luchas por planta, donde el
PO estuvo desaparecido, ocupado en su campaña entre los trabajadores en blanco.
Sólo una semana antes de las elecciones nos solicitaron que retirásemos nuestra
lista y llamásemos a apoyar a la suya.
Ante eso, en la Coordinadora hicimos lo que ellos jamás hicieron,
incluso dirigiendo el gremio: pusimos su propuesta en discusión y aún varios
compañeros –entre los que me incluyo- sostuvimos la posición de acordar, sin
embargo no logramos convencer a la mayoría de nuestros compañeros quienes nos
replicaban que difícilmente si ganara el PO/PCR sería un triunfo para los
sectores más postergados de los trabajadores, descartando que nuestra sola
presencia “pudiera cambiar el contenido”, sosteniendo que no había ningún
elemento que ameritara suponer que si volvieran por segunda vez a la conducción
del gremio, harían algo distinto a lo que hicieron cuando estuvieron
dirigiéndolo.
Los compañeros de Convergencia Socialista que integramos la
Coordinadora, estamos orgullosos de la tarea conjunta que llevamos adelante
junto a un grupo de honestos luchadores, muchos de ellos con una dilatada
trayectoria, independientes, comunistas, MTR y del Espacio Comunista, no dudamos
en que es el primer paso de un largo trabajo, y que haber presentado lista en
estas elecciones es un jalón en el camino de construir una organización
democrática y de lucha para todos los trabajadores del puerto.
Actualmente hemos presentado las impugnaciones junto al resto de
las listas, pero descreemos de las instituciones de la burguesía para que medien
a favor de los trabajadores, más aún, sostenemos que si no logramos movilizar,
ellos mantendrán la actual situación en el limbo del pleito jurídico
administrativo.
Pero el elemento fundamental, el que debe reafirmar
categóricamente la voluntad de llevar adelante la tan mentada unidad, debe ser
movilizar tras la exigencia de que se realicen nuevas elecciones con la
participación de todos los trabajadores en negro y dejar las cuentas y agachadas
electoralistas de lado. Bajo ese supuesto, Convergencia Socialista hace el
compromiso público una vez más, de luchar por la unidad de las listas que estén
dispuestas a llevarlo adelante.



INTERNACIONAL:

MEDIO ORIENTE

Ninguna Confianza en Hezbollah

Nadie puede negar la victoria de Hezbollah. Durante 34 días se mantuvo
luchando frente al ejército con fama de “invencible” en el Medio Oriente y ahora
se ha puesto al frente de la lucha por la reconstrucción, mientras sigue
acechando al invasor Israelí que continua sus operaciones militares contra lo
ordenado por el “cese al fuego” de la ONU.

Hezbollah, y su máximo dirigente Nasrallah, han ganado el
prestigio de haberse enfrentando al ejército Sionista y obtenido lo que las
masas del Medio Oriente perciben como una victoria histórica. Deslumbrados por
la victoria militar y por el apoyo de masas que recibe Hezbollah en el Medio
Oriente, muchas organizaciones de izquierda han procedido a darle al Partido de
Dios un cheque en blanco, aun cuando en algunos casos esté disfrazado de “apoyo
militar” o “apoyo táctico”.
Nada más equivocado. En la cumbre de su prestigio, y sin
desmerecer su victoria táctica contra Israel y ubicándonos en el terreno de la
defensa del Líbano y su pueblo contra la invasión Sionista apoyada por EEUU y
Europa, es necesario delimitar y definir el papel que juega Hezbollah en la
guerra y la política del Líbano.
Debemos decir categóricamente que la izquierda no tiene
políticamente y en tanto a objetivos nada que ver con Hezbollah. Más aun, la
izquierda se opone a su teoría y práctica política. Desde el punto de vista
militar, Hezbollah conduce a las masas del Líbano a un callejón sin salida.
Nasrallah, jefe de Hezbollah, advierte, en un reportaje a un
periódico turco maoísta (ver www.izquierda.info) que está dispuesto a aceptar un
frente único contra el imperialismo con el “movimiento socialista”, pero le
indica antes que nada que no se les ocurra a estos socialistas “decir que la
religión es un opio”. Niega con ello, categóricamente, lo elemental de todo
frente único o unidad de acción antiimperialista: la lucha contra el enemigo
común sosteniendo el derecho irrenunciable a las posiciones políticas propias.
Hezbollah no lleva a cabo ningún frente único con la izquierda del
Líbano a la que critica por no haber luchado a su lado. Esto es así, porque el
Partido de Dios no admite ningún trabajo en conjunto que no hegemonize con
organizaciones populares, mientras llega a acuerdos por arriba con las
organizaciones burguesas sunitas o cristianas. Llevando esto al extremo,
Hezbollah se niega a trabajar en conjunto con la izquierda en las operaciones de
rescate y ayuda de refugiados ya que en ello ven una fuente de influencia
política partidaria.
El movimiento socialista se opone, por principio, a los estados
teocráticos, la imposición religiosa desde el estado, a la religión misma como
fraude ideológico para sostener el estatus quo o facilitar un estadio más
reaccionario aun que la “democracia” burguesa. Los socialistas no tememos al
debate libre sobre estas cuestiones. Nasrallah y Hezbollah no solo temen a este
debate, sino que lo prohíben. Muchas veces a través de la violencia.
Demás está decir que el retrato del movimiento socialista que
pinta Nasrallah nada tiene que ver con la realidad. Habla, en la entrevista que
mencionamos, de grupos marginales terroristas turcos que combinaban el
estalinismo del tercer período con posiciones ultra-nacionalistas y reformistas
de alianza con la burguesía, particularmente de las nacionalidades como la
kurda.
También dice el dirigente de Hezbollah que se alegra de que el
movimiento socialista haya salido públicamente “algo que no venía haciendo en
los últimos tiempos” para oponerse al imperialismo. Nada más falso. Los
movimientos de masas contra la guerra en Europa, EEUU, Latinoamérica o Asia
simplemente no existirían – y existen con altibajos desde la primer Guerra del
Golfo – sin la organización y movilización de la izquierda socialista.
Más aun, es Hezbollah y Nasrallah quienes se han mostrado ausentes
de toda lucha internacional contra el capitalismo o la acción imperialista.
Excepto en las regiones de mayorías musulmanas del planeta, a lo que restringe
su acción contra el imperio. No se conoce ni una sola manifestación de protesta
en apoyo a grandes luchas de masas contra el imperialismo europeo o
norteamericano en países o regiones donde el Islamismo no exista o sea una
minoría insignificante.
Hezbollah es a la vez un grupo religioso, fundamentalista, que
tiene como objetivo la creación de un estado islámico regido por leyes
religiosas en el Líbano y una organización representativa, y cada vez más, de la
burguesía shia del país. Nada tiene que ver esto con la ideología, los
principios o los objetivos del movimiento socialista.
Hezbollah – y la mayoría de sus dirigentes en forma individual —
son propietarios de cadenas de supermercados, estaciones de radio y televisión,
hoteles, tierras de cultivo, granjas, agencias de viajes y centros financieros.
En ellos trabajan decenas de miles de libaneses con los que se relacionan en
base a la religión, no a las relaciones laborales, en una forma similar a la que
funcionan las sectas shias en el poder en Irán o la secta multimillonaria
Coreana de Moon.
Obviamente, esto se contrapone por el vértice con la práctica de
los socialistas, al menos los socialistas revolucionarios, que fomentan la
creación de sindicatos y la independencia política de los trabajadores de la
clase burguesa y las iglesias. Hezbollah reprime o coarta los derechos de los
trabajadores y los supedita a sus necesidades políticas y religiosas. Ni
hablemos de las mujeres quienes tienen un rol secundario en la sociedad dominada
por el Partido de Dios, donde no se les permite el libre accionar, ni siquiera
en la defensa armada contra la invasión Sionista.
Hezbollah, a pesar de sus objetivos fundamentalistas, ha tomado
una línea pragmática para la prosecución de los mismos. En el plano nacional es
parte del gobierno burgués del Presidente Emile Lahoud, un ex General del
ejército, donde participa con dos Ministros de su gabinete en el cual confluyen
los partidos burgueses representantes de las burguesías Sunita, Shia y
Cristiana.
Su permanencia en el gobierno se basa en la defensa de sus propios
intereses y en un pacto que, de hecho, divide el país en zonas de influencia
entre las distintas religiones. El llamado de Hezbollah a la “unidad nacional”
para defenderse del enemigo común, Israel, se limita entonces a la defensa de
todos los sectores burgueses y del status quo. Esto choca violentamente contra
los objetivos socialistas de unificar a la clase trabajadora y el pueblo libanés
sobre bases de clase, no de defensa de los intereses de los diversos
explotadores.
Esta política de Hezbollah es un espejo de la adoptada por sus
jefes políticos en Irán que instauraron una dictadura teocrática a través de una
contrarrevolución que dió por tierra las grandes conquistas de la revolución que
derrocó al Shah a finales de los 70s. Esa contrarrevolución tuvo su epicentro en
el desmontaje, a través de la represión más salvaje, de las organizaciones
obreras y juveniles de Irán.
En el plano internacional, la política de relaciones exteriores,
la diplomacia de Hezbollah, no es sino la continuación de su política doméstica.
Mas allá del hecho de que Hezbollah aceptó la “tregua” (en realidad imposible de
sostener como lo demuestran las constantes incursiones del ejército Israelí) y
que le dió un respiro a las tropas sionistas cuando se encontraban en riesgo de
colapsar en sus objetivos militares, sostiene la metodología de negociación con
los distintos sectores del imperialismo mundial (uniéndose alternativamente con
unos u otros) y la presentación de dichas negociaciones como la mejor
estrategia.
Hezbollah se juega a ganar a sectores del ejército libanés y a la
incompetencia de las fuerzas militares de la ONU, o la negativa de muchos países
a ser parte de ellas por temor a tener enfrentamientos con Hezbollah que generen
atentados en sus países. Esto no es políticamente una estrategia para ganar sino
para extender en el tiempo y la geografía el conflicto militar. La estrategia de
ganar a sectores del ejército libanés es el reconocimiento que, a no ser por un
golpe de estado o una guerra civil, el Partido de Dios no obtendría el poder
total del país.
Y aquí sobreviene la crítica militar más aguda de la estrategia de
Hezbollah, y la más peligrosa para el Líbano y, particularmente, para su clase
trabajadora. Así como Israel necesita, para mantener la ayuda militar y
económica del imperialismo y la comunidad judía mundial, para sobrevivir como
estado, a través de la guerra permanente, Hezbollah busca la misma estrategia de
“guerra sin fin” para asegurarse el fluir de la ayuda militar y económica de
Siria e Irán y de los estados y comunidades islámicas del Medio Oriente y el
mundo.
Así como el Estado de Israel, enclave del imperialismo, se
derrumbaría con el corte de la ayuda internacional, la red del clientelismo y
los “planes sociales” de Hezbollah, verdadero pivote de su poder político en el
Líbano, colapsaría sin un estado de guerra perpetua con Israel. Para los
socialistas revolucionarios, solo una estrategia revolucionaria y el poder de
los trabajadores podrían detener esta espiral guerrerista de los negocios de
Hezbollah e Israel. Claro está, guardando las diferencias entre un estado con
pretensiones de desarrollo industrial y supremacía sobre la región (Israel) y
los tenderos de Hezbollah.
La derrota militar de Israel es clave en esta estrategia. La paz
armada, el conflicto permanente sin definición, la supresión de las energías
revolucionarias de las masas del Medio Oriente – contenidas por un lado por los
regímenes despóticos árabes y las organizaciones como Hezbollah y en el propio
Israel a través del fraude del mantenimiento de un estado artificial religioso–
solo garantizan la prosecución sin fin de la guerra. La paz solo puede
sobrevenir en el Medio Oriente a través de la revolución, la fraternidad de los
trabajadores de los distintos países, la Federación Socialista del Medio Oriente
y un cuadro de frente sólido, militar y político, contra Israel y el
imperialismo norteamericano y europeo.
La izquierda reformista, incluidos aquellos que otrora fueran
revolucionarios y hoy están en proceso de socialdemocratización, apoyan (aunque,
repetimos, algunos digan que críticamente) a Hezbollah como una extensión de su
política de transar alianzas con la burguesía de sus países en frentes
populares. No importa que Hezbollah represente un salto al pasado, a las etapas
más oscuras de la historia de la humanidad en términos estratégicos.
Por supuesto que esta “izquierda” de la reforma y las etapas
artificiales en el proceso revolucionario aducirán: “en una guerra hay dos
bandos, y el que no esta con uno, esta con el otro.” La izquierda revolucionaria
debe responder a esta falsedad con energía: el único bando en el terreno
militar, así como en el político, está determinado por los intereses de la clase
obrera. Esta misma “izquierda” fue la que adujo razones similares para sostener
los regímenes Sandinista (que ya vimos en lo que terminó), o “la vía pacifica al
socialismo” de Chile bajo Allende (que llevó directamente a la dictadura
Pinochetista) o que debatían la importancia de apoyar sin críticas al
“socialismo real” de la Unión Soviética antes de su colapso.
Ahora, apoyando a Hezbollah o Hamas, o la dirección Iraní,
desarman al movimiento de izquierda y los trabajadores del mundo y retroceden
aun más, a formas mas retrógradas de apoyo a salidas pro-burguesas.
Esta manía de apoyar sin debatir a cualquier fuerza en la línea de
fuego ha sido la fuente de muchos fracasos, el de apoyo al fundamentalismo
islámico es la preparación de uno mucho más desastroso.
Hezbollah no está solo en el Líbano, aunque hoy por hoy hegemonize
la lucha militar contra Israel. Existen las tradiciones, la cultura y la
organización – aunque sean pequeñas – de una izquierda laica, con tendencias
democráticas y aun algunos grupos revolucionarios de izquierda. Ellos deben ser
los depositarios de la ayuda material y política de la izquierda mundial. Si no
existieran en el Líbano, las organizaciones revolucionarias y de izquierda de
importancia a nivel nacional e internacional, deberían volcar todos sus
esfuerzos en crearlas, reclutando y enviando cuadros y ayuda material.
Hezbollah no quiere un frente único contra el imperialismo e
Israel aunque lo predique para las tribunas de la izquierda reformista de
Occidente. La izquierda revolucionaria debe imponérselo por sus propios medios:
a través de la movilización contra la agresión de Israel, el apoyo irrestricto a
la izquierda revolucionaria en el Líbano y el debate democrático entre las
masas, del Líbano e internacionalmente, con Hezbollah, Hamas, la dirección
Iraní, los gobiernos burgueses corruptos y decadentes del Medio Oriente…
Mientras defendemos al Líbano, Palestina, Siria, Irán e Iraq
contra los ataques de EEUU y su enclave, Israel, luchamos por la formación de
una corriente internacional y partidos de los trabajadores y la izquierda
revolucionaria en la región. Golpeamos juntos aunque marchemos definitivamente
en forma separada. Así también podrá la izquierda revolucionaria ganar para sus
filas a muchos trabajadores del Medio Oriente que, por la falta de una política
realmente de izquierda, se ven compelidos a seguir a las direcciones
fundamentalistas, y reformistas, cuando no retrógradas, como Hezbollah y Hamas.
Los trabajadores y jóvenes del Medio Oriente deben ver que existe
una oposición al imperialismo y al Sionismo en la región que lucha en forma
consistente contra ellos a nivel internacional, despojada de prejuicios
religiosos y sectarios. Estamos seguros que verán en esas fuerzas el futuro.
Esto es posible a condición solo de que las mismas no capitulen a las
direcciones existentes que, en el plano histórico, llevaran a las masas de la
región a un callejón sin salida.



MUJER:

Mujeres Rehenes de la Iglesia y el Gobierno

El caso de la adolescente deficiente mental violada en la localidad de
Guernica, a quien una jueza le negó la posibilidad de terminar con el embarazo,
conmocionó a la opinión pública provocando rechazo al fallo judicial, a la vez
que puso en cuestionamiento la responsabilidad del propio gobierno.

El segundo caso en el que la justicia intervino para impedir el
aborto a otra joven violada con discapacidad mental en Mendoza, terminó por
instalar a nivel nacional la discusión acerca de la legalización de la práctica
del aborto, tanto que obligó a varios políticos burgueses a pronunciarse en
contra, como Chiche Duhalde, los referentes del partido de Macri y Elisa Carrió;
mientras que otros optaron por el silencio.
En ese sentido, los gestos y declaraciones del gobernador Solá,
del Ministro de Salud Ginés García, de los diputados/as kirchneristas y los
escraches que realizaron los piqueteros oficialistas de Barrios de Pie y FTV a
la jueza de menores Siro, no fueron más que actos demagógicos para engañar al
electorado y a las mujeres que reclaman el derecho al aborto legal, evitando de
esa manera que la “justicia” de los ricos sea puesta en tela de juicio.
Por eso, estando al frente del estado y teniendo todos los
recursos a su disposición, no cumplieron con sus deberes de funcionarios
públicos, para que se garantice un derecho que autoriza el propio Código Penal
que ellos defienden. Se lavaron las manos dejando en el peor de los desamparos a
quien por su condición de absoluta indefensión (por ser menor, mujer, deficiente
mental, pobre y víctima de una violación) no le quedó otro camino que recurrir a
la protección de las instituciones oficiales, de las que solo obtuvo un subsidio
por alimentos y declaraciones a “favor” de la despenalización.
Este hecho sirve para juzgar el verdadero rol y contenido de clase
de las acciones de un gobierno, que en nombre de la “independencia de poderes” y
la “libertad de conciencia” permite la injerencia de la Iglesia Católica en las
decisiones de Estado, violando incluso sus propias leyes.
Ya nadie puede negar que en nuestro país - a pesar de la
penalización - se realizan 700.000 abortos clandestinos por año y que debido a
las condiciones de precariedad en que se hacen mueren (también anualmente) más
de 500 mujeres pobres y de la clase trabajadora, mientras que otras miles sufren
graves secuelas físicas por infecciones, pudiendo además ser encarceladas si se
las denuncia.
Mientras tanto en las clínicas privadas, las mujeres de las clases
acomodadas pueden interrumpir su embarazo en las mejores condiciones y con la
seguridad de que ni la moral hipócrita ni las leyes de los funcionarios, curas,
jueces y miembros de la corporación médica, las alcanzará.
En el marco del colapso de la Salud y Educación Pública, la pose
“progresista” del gobierno y sus medidas paliativas, como el Programa de Salud
Sexual y Reproductiva, la Ley que permite la ligadura de trompas y la vasectomía
(o la media sanción de la Ley de Educación Sexual en las escuelas primarias y
secundarias) no evitarán las muertes ni resolverán ninguno de los problemas
generados por la prohibición del aborto.
Las organizaciones feministas independientes, que junto a la CTA
llaman a confiar en esta política y en la via parlamentaria para avanzar en las
reivindicaciones de la mujer, le capitulan al gobierno de Kirchner, que
arrodillado ante los jerarcas de la Iglesia Católica y su cruzada
ultra-reaccionaria, promueve cambios limitados para que nada cambie, negando el
derecho humano elemental de todas las mujeres a decidir si quieren tener hijos o
no, en qué momento hacerlo y cuantos tener.
La Iglesia, sostén ideológico de la explotación capitalista,
defensora de curas abusadores, responsable y cómplice de los mayores crímenes
cometidos contra la humanidad, se erige en autoridad moral para obligar a las
mujeres a ser madres a toda costa, castigando con un criterio de clase a las que
intentan romper ese mandato.
Kirchner y su esposa reconocen esa autoridad, por eso se
comprometieron ante el Papa Ratzinger a mantener la penalización y a seguir
sosteniendo con fondos públicos los sueldos de los curas y los subsidios para
los colegios, fundaciones y universidades católicas.
En estas escuelas, la jerarquía oscurantista se propone formar
los/as militantes fundamentalistas dispuestos a organizar una verdadera caza de
brujas, como lo demuestran las manifestaciones, amenazas y atentados que
hicieron en Mendoza y que se intensificarán en la medida en que el movimiento de
mujeres, la izquierda, los sectores obreros combativos y todos los que se
reivindican democráticos, no se organicen para aplastarlos antes que se
fortalezcan como una moderna fuerza de choque al servicio de la reacción.
No se puede esperar nada del Estado y sus instituciones. Por eso
fueron las mujeres organizadas quienes garantizaron el derecho a abortar a la
chica de Guernica.
La formación de comisiones de mujeres en los barrios, lugares de
trabajo y estudio es una tarea que deberá tomar en sus manos las mujeres
trabajadoras y de la izquierda para imponer con la movilización la verdadera
educación sexual para decidir, la provisión de anticonceptivos para no abortar y
el aborto legal, seguro y gratuito para que no sigan muriendo las mujeres
pobres. Para enfrentar y derrotar a los verdugos del gobierno y la Iglesia el
conjunto de la clase obrera y sus organizaciones tiene que ser parte de esta
lucha.



INTERNACIONAL:

CUBA:

Lo que dijo y lo que no dijo Fidel en Córdoba
Los Últimos Rugidos de un León Hervíboro

La situación de crisis provocada por la salud de Fidel Castro, hace que sus
últimas declaraciones (las que hizo en la reunión de presidentes del Mercosur en
Córdoba) cobren particular relevancia. Poco antes de visitar la casa del Che,
reafirmó que para obtener lo que los trabajadores necesitan “no hace falta hacer
una revolución socialista”.

Fidel dijo que el MERCOSUR significaría “un enorme paso
adelante, un genuino espacio de Integración Latinoamericana…” y que este tratado
comercial, según sus palabras “el primero de ese tipo después de la revolución”,
ayudaría a “socavar el bloqueo de Cuba por parte de EEUU.” Castro terminó su
exposición afirmando que Bush y los imperialistas yankys estarían muy
preocupados por esta “integración latinoamericana”.
Es cierto que existe “preocupación” en algunos países poderosos
sobre la reunión del MERCOSUR, ya que todo hombre de negocios que no está
invitado a una reunión de negocios de la competencia, termina preocupándose. Y
también es cierto que el tratado con Cuba socava el bloqueo de EE.UU. contra la
isla . Sin embargo también es cierto que el bloqueo ha sido roto ya hace tiempo
por Canadá, toda Europa, todos los países de Latinoamérica y Asia (China por
comenzar) y por cientos de miles de norteamericanos que visitan Cuba todos los
años. En ese sentido habría que decir que el MERCOSUR se tomó demasiado tiempo
para hacer algo que ya todos hacen, excepto los más recalcitrantes.
Fidel prosiguió luego su discurso (un poco más radical) en un
espacio abierto y ante unos 20.000 asistentes. El acto, organizado por las
Madres de Plaza de Mayo dirigidas por Hebe de Bonafini y grupos piqueteros
Kirchneristas como Barrios de Pie-Libres del Sur-Patria Libre, contó con la
presencia de una enorme mayoría de concurrentes que fueron por su cuenta,
mayormente jóvenes, que querían escuchar y ver tal vez por última vez al anciano
ícono de la revolución latinoamericana.
Lo que dijo ante los presidentes y afirmó frente a la multitud
fueron palabras que uno debería comparar con el discurso del Che en una reunión
de cancilleres en Punta del Este o con el discurso del propio Fidel conocido
como “La Segunda Declaración de la Habana” del 4 de febrero de 1962. Solo así
podría cuantificarse el retroceso político, retórico y de objetivos de Castro y
la revolución Cubana.
Castro alabó y felicitó a los presidentes presentes, pero no tuvo
una sola palabra denunciando las condiciones sociales y políticas en que viven
los trabajadores de esos paises, o al menos una propuesta que trascendiera lo
que los propios presidentes burgueses de ese encuentro acordaron. Fidel era uno
más del “club” que administra el desarrollo capitalista de Latinoamérica.
Castro no habló una sola vez de la Revolución ni el Socialismo.
Para él el imperialismo solo existe en la figura de Bush, razón por la cual no
hizo una sola mención acerca del imperialismo europeo ni sobre el propio Partido
Demócrata yanky. Tampoco habló sobre la presencia de las tropas Argentinas y
Brasileñas en territorio de Haití que están realizando el trabajo sucio del
imperialismo.
Toda la denuncia al capitalismo y los llamados a la lucha
revolucionaria que habían cruzado la “Segunda Declaración de la Habana” en 1961
hace años desaparecieron del arsenal politico y retórico del anciano comandante,
proponiendo ahora la desmovilización de los revolucionarios para apoyar a
gobiernos como el de Lula, Kirchner, Tabare Vázquez, Morales, Chávez y Duarte.
Ni una palabra salió de la boca de Fidel sobre las
tropelías europeas en África y Asia, aprovechando que todos están distraídos
concentrados en las barbaries de EEUU en Irak o Israel en el Líbano. El león ha
cambiado su rugido por un maullido, convirtiéndose en lo que Perón – hablando de
sí mismo – caracterizó como un “león herbívoro».
Inútil fue que Chávez, con su retórica confusa y ecléctica, llamara a
homenajear a Fidel como uno de los más grandes revolucionarios del planeta. La
evidencia está a la vista que, aunque incompleto, Fidel pasará a la historia por
su pasado, el de 1959, el de 1961, hasta el de 1968-69, no por su presente.
Nada queda del internacionalismo forzado de Angola o el foquismo
voluntarista del Che en Bolivia en el arsenal de Castro. Ya no es el
revolucionario, sino el moderador, el traficante de las ideas de la
Socialdemocracia Europea en nuestro continente. Claro, los “izquierdistas” que
apoyan a Kirchner le creen. Después de todo, son ellos quienes lo rodeaban en el
acto de Córdoba. Ellos son los que, como Castro, reducen el antiimperialismo a
la integración burguesa en el MERCOSUR dirigida por las burguesías de nuestros
países y 3/4 del imperialismo mundial.


El carácter del Estado Cubano y su defensa

Si bien la revolución impuso la nacionalización y la
transformación en propiedad pública de la mayoría de las industrias y el
comercio, así como el desplazamiento físico de la burguesía que abandonó en masa
el país, no llegó a crear organismos “soviéticos” (a través los cuales los
trabajadores movilizados, pudieran deliberar democráticamente y ejercer su
propio poder) Esto no ocurrió, ni durante los levantamientos ni después de la
Revolución.
En vez de estos se adoptaron muchas de las instituciones
burocráticas, los métodos, las formas de gobierno y la retórica, así como la
política internacional de la burocracia de Moscú (que tuvo gran influencia en el
desarrollo postrevolucionario) Esta combinación de factores objetivos y
subjetivos dio lugar a la creación de un estado obrero deformado e incompleto
conducido por un gobierno bonapartista – basado en el poder de las fuerzas
armadas – y un régimen político híbrido donde instituciones que se asemejan a
las de la democracia burguesa (Asamblea) se mezclan con comités locales y
regionales que no gozan de ningún poder (actúan más como órganos consultivos) y
los sindicatos, integrados, subordinados y carentes de toda independencia
respecto del estado.
En ese marco, los limitados, pero importantes logros de la
revolución cubana, como su independencia de los EE.UU., la propiedad pública de
muchos de los elementos de la economía; la asistencia médica y educación
universal y gratuita y la vivienda como un derecho, no un privilegio, así como
la eliminación del sistema de renta de viviendas (entre otros) son verdaderas
conquistas que necesitan ser defendidas contra el imperialismo y los
reaccionarios.
Al mismo tiempo que los trotskistas defendemos estas conquistas
del ataque de la burguesía y el imperialismo, pugnamos por una revolución de
carácter político (no social) para que sea la clase obrera y los oprimidos de
Cuba quienes ejerzan el poder directamente a través de sus propias
instituciones, garantizando de esa manera que que se detenga el retroceso de la
revolución, que viene siendo implementado por el gobierno de Castro, que permite
y alienta el avance de la restauracion capitalista y la diferenciación de
clases.



INTERNACIONAL:

BRASIL

Frente de Izquierda en Brasil

El proceso electoral brasilero ya está en marcha y Lula, que se encuentra en
plena campaña, aparentemente ganará con una gran diferencia de votos. Sin
embargo, lo novedoso del proceso no es esto, como tampoco la presentación de los
candidatos de la derecha, sino la existencia de Frente de Izquierda (Partido del
Socialismo y la Libertad, Partido Socialista de los Trabajadores Unificado y
Partido Comunista Brasilero) que está ganando un espacio electoral importante
entre los trabajadores y el pueblo, tanto que algunas encuestas lo llegaron a
ubicar como la segunda fuerza.
Esta realidad implica (más allá de los límites del frente encabezado por la
dirigenta centrista Heloisa Helena) que en Brasil existen posibilidades para
construir una izquierda revolucionaria consecuente. Los compañeros del CEDS
(Centro de Estudios y Debates Socialistas de Porto Alegre) organización
trotskista con la cual tenemos relaciones fraternales, nos enviaron un texto
relacionado a este proceso, que reproducimos textualmente:

La perspectiva del CEDS para las elecciones y el voto al Frente de Izquierda

No tenemos ningún compromiso con la democracia burguesa, ni
colaboramos para fortalecerla en la conciencia de los trabajadores, ni hacemos
campaña para una mayor participación popular en las elecciones como si esto
fuese un beneficio en sí mismo. Las elecciones no cambian para mejor las
condiciones de vida del pueblo. La comprensión de este problema para los
trabajadores representa un crecimiento de su conciencia política, porque
significa la disminución de la autoridad de la democracia burguesa entre las
masas. En ese sentido, el voto nulo, blanco o abstención, reflejan en alguna
medida el descontento popular con las elecciones y la democracia burguesa.
Las elecciones son el terreno en donde la burguesía tiene la
iniciativa. La participación de los revolucionarios en las mismas, que es una de
las libertades democráticas conquistadas por los trabajadores en los años 80, es
apenas tolerada por el estado burgués. Los revolucionarios tienen que aprovechar
los procesos electorales para propagandizar las luchas de los trabajadores y el
socialismo, teniendo en claro que ese espacio será hegemonizado por los partidos
burgueses o socialdemócratas, que cuentan con los recursos financieros de los
capitalistas y el monopolio de los medios de comunicación.
La democracia burguesa sustenta al sistema capitalista. Nosotros
luchamos por un gobierno de los trabajadores que construya el socialismo. Llamar
al voto nulo es correcto, siempre que no se presente una alternativa para votar
al campo revolucionario, que tenga condiciones para disputar electoralmente y
utilizar el espacio político y los medios de difusión para fortalecer la
conciencia de la clase trabajadora. Por eso, el voto nulo no puede ser una
fórmula para ser aplicada mecánicamente en cualquier circunstancia. En esta
elección, en su primera vuelta, es un error llamar al voto nulo.
Reafirmamos nuestro apoyo a los candidatos del Frente de
Izquierda, pero al mismo tiempo juzgamos necesario explicar que este no es el
Frente de Izquierda Clasista y Socialista que pretendíamos ver constituído para
estas elecciones. El Frente estaría mucho mejor constituído desde el punto de
vista clasista si Zé María (dirigente obrero del PSTu) fuese su candidato a Vice
Presidente, porque su presencia al lado de Heloísa Helena expresaría con más
fuerza las luchas de los trabajadores contra las reformas. Por lo contrario, su
ausencia debilita al Frente de Izquierda.
El PSTU debería haber insistido con la candidatura de Zé Maria
para vice-presidente, incluso abriendo un debate público al respecto. Por eso,
haberle dado apenas 5 minutos a Heloísa Helena para que se manifieste en el
Congreso del Conlutas (CONAT de mayo 2006) realizado en Sumaré, no ayudó para
avanzar en esa perspectiva, en la que faltaron eventos públicos abiertos a la
participación de los trabajadores para que estos discutieran acerca de la
conformación y constitución del Frente. El proceso de formación del Frente y
también las definiciones de sus candidatos, tanto a nivel nacional como estatal,
fue realizado por las cúpulas de los partidos que lo constituyeron en
convenciones cerradas.
El Frente de Izquierda tiene poco de frente para la movilización
de los trabajadores y mucho de simple acuerdo electoral realizado por las
cúpulas. Sin embargo, a pesar de todo eso merece ser apoyado. Es de sectarios
impulsar el voto nulo en la primer vuelta. En pocos meses de campaña conocimos
varios pronunciamientos del frente con los que no coincidimos. Las limitaciones
programáticas son muy grandes, quedando muy bien expresadas en las declaraciones
que hizo César Benjamín (candidato a vice) en la Folha de São Paulo. Advertimos
además dudas a la hora de la cuestión de aceptar o no las contribuciones
financieras de sectores de la burguesía. Heloísa Helena admitió la existencia de
“empresarios honestos” y otro dirigente, Ivan Valente, no pudo esconder una
cierta expectativa en los posibles ingresos de recursos provenientes de
patrones.
En la entrevista del 8/8/2006 en el Jornal Nacional da Rede Globo,
Heloísa Helena decepcionó en tres cuestiones fundamentales:

1) No asumió el programa del partido cuando dijo que no tiene nada
que ver con un “programa de gobierno” y que esos “objetivos estratégicos” (o sea
el programa socialista) son algo para implementar en el término de 30 o 40 años.
2) No está dispuesta a enfrentar el órden jurídico burgués, ya que
dijo que el “programa de gobierno no pude estar distanciado de la legislación
que está en vigencia en el país”
3) Preguntada acerca del Socialismo, explicó que para lo que “hoy
está luchando es para la democracia”
Teniendo en cuenta que Heloisa Helena reivindicó a la Biblia durante la
entrevista, sería adecuado decir que se comportó como San Pedro cuando negó a
Jesús.

El Frente de Izquierda cumpliría un papel importante para los
trabajadores si saliera en defensa de los oprimidos y explotados, denuciando al
pueblo las futuras reformas laborales y sindicales que pretende implementar la
burguesía a través de sus dos candidatos, Lula y Alckmin (oposición de derecha)
para después de los comicios. Esperamos que Heloísa aproveche ese espacio, que
es cada vez mayor en los medios, para salir en defensa de la clase obrera y
ayude a fortalecer la resistencia contra las reformas, colaborando para el
impulso y la organización de las luchas que se vienen.
Pretenderíamos también que Heloísa Helena y el Frente se
comprometiesen con las luchas internacionales de los trabajadores, denunciando
al ALCA y las agresiones imperialistas de los Estados Unidos e Israel contra los
pueblos de Medio Oriente. Heloísa debería denunciar el genocidio sistemático que
están llevando adelante contra los pueblos islámicos, expresado en la
declaración de un general del ejército sionista de ocupación, que dijo que por
cada espacio destruído en Israel, ellos destruirían diez en el Líbano, una meta
comparable con los objetivos de ejército nazi que fusilaba 50 civiles por cada
soldado alemán muerto en la resistencia.Heloísa debe denunciar el silencio de
Lula sobre los bombardeos al Líbano y Palestina y la “neutralidad” en relación
al Medio Oriente, impulsando el repudio efectivo de Brasil contra la política de
Israel.
En los últimos años se expresó en la sociedad un repudio muy
grande a la corrupción que existe en el Congreso y en el propio gobierno de
Lula, lo cual tiene un riesgo muy grande para los de arriba porque golpea la
figura del presidente. Tanto es así que, por lo menos por ahora, la sombra de la
corrupción afectó el liderazo de Lula en las propias encuestas.
Por esa razón la campaña de Lula apunta ahora a ganar votos en los
sectores más atrasados del proletariado, a través de un discurso más populista y
asistencialista. En todo caso, ni el presidente ni Alckmin, divulgarán su
programa de reformas antiobreras, razón por la cual es necesario
desenmascararlos ante los trabajadores y el pueblo. Existe un acuerdo entre el
PT, el PSDB (Alckmin) y la burguesía, que significa que apenas se hagan cargo
del poder, aplicarán esas reformas.
Desde ahora adelantamos que si existe una segunda vuelta, no vamos
a apoyar a ninguno de los candidatos de la burguesía (obviamente si no participa
el Frente de Izquierda) sino que llamaremos al voto nulo. Lamentamos que
sectores del Frente de Izquierda todavía estén vacilando en relación a la
política para esa eventualidad.
Probablemente seremos cuestionados porque nos dirán que no
entendemos las diferencias que existirían entre Lula y Al Alckmin, o entre
Olívio Dutra y Rigotto (en Porto Alegre) y nos dirán que de esa manera
estaríamos abriéndole el camino a la “derecha”. Sin embargo no vemos diferencias
esenciales entre los candidatos del PT y el resto de los partidos burgueses
tradicionales. Desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores no
existen motivos para considerar a Lula o Dutra (candidato del PT en Porto
Alegre) mejores que los demás candidatos burgueses, razón que justifique
apoyarlos en la segunda vuelta. El PT gobierna con un programa burgués y pro
imperialista, identificado con las reformas burguesas de las seguridad social,
los sindicatos y la legislación laboral. Para los trabajadores es fundamental
diferenciarse del PT, uno de los criterios fundamentales para la definición de
su voto.



JUVENTUD

UNIVERSIDAD


Levantamiento de la Toma en la Universidad del Comahue
Con las Manos Vacías...

La toma de la Universidad del Comahue (Neuquén y Río Negro)
que duró más de cien días, fue levantada - según sus dirigentes - para “cambiar
la táctica”, “profundizar el plan de lucha” y “generar un estado de
ingobernabilidad”… Sin embargo esas afirmaciones, realizadas por los estudiantes
del FER (Frente de Estudiantes por la Resistencia) que dirigen la FUC
(Federación Universitaria del Comahue) no son más que excusas para ocultar su
responsabilidad en la derrota.
En primer lugar, porque el programa de lo “posible”, que
impusieron a través de un “Congreso” sin participación de las bases durante el
receso (los “cuatro puntos innegociables”) no apuntaba a imponer una salida de
fondo para los problemas universitarios, sino a negociar una reforma cosmética
de los organismos burgueses de conducción.
Y en segundo término, porque la política de la FUC de no apelar a
la base ni organizar al activismo para responder a cada ataque de la derecha,
terminó fortaleciendo al enemigo, liquidando el conflicto. El pacifismo de los
compañeros fue tal, que cuando los reaccionarios incendiaron el piquete y le
pegaron una paliza a una compañera, se negaron a proponer una respuesta dura a
la altura de estas circunstancias, limitándose a realizar “conferencias de
prensa” o marchitas sin fuerza ni sentido.
Gracias a esa orientación, que según los dirigentes estaba
destinada a “ganar voluntades”, se llegó al extremo de permitirle el ingreso a
las asambleas a los carneros, una política de “manos de seda”, que le facilitó a
la derecha la recuperación de la Facultad de Turismo, que se transformó en su
centro de operaciones.
Lamentablemente no existió durante el tiempo que duró la toma una
dirección capaz de reemplazar a los reformistas para darle otro curso a la
lucha. La responsabilidad de esto recae en las organizaciones estudiantiles de
los principales partidos de la izquierda trotskista (fundamentalmente el PTS y
el PO) que se negaron a poner en pie un frente único para pelear por la
conducción de la toma, levantando una política alternativa.
Para evitar nuevas derrotas hay que reemplazar a los actuales
dirigentes por otros que confíen en las bases, sean capaces de unir la lucha con
los conflictos de la clase obrera y recurrir a los métodos más radicalizados.
Una nueva conducción que pelee, no por lo “posible”, como estos reformistas,
sino por lo que se necesita: el gobierno tripartito de estudiantes docentes y
no-docentes (con representación mayoritaria del estudiantado en lucha) basado en
un funcionamiento asambleario, con mandatos y representantes de base revocables
por estas mismas asambleas.



EDUCACION:

Todos a la Marcha Federal del 15 de Setiembre
Contra la Ley Kirchner-Filmus-Yasky


El 15 de setiembre se realizará una movilización a Plaza de
Mayo contra la Ley de Educación que promueven el gobierno y los dirigentes de
CTERA, cuyo Secretario General, Hugo Yasky la aprobó en una reunión junto a
Kirchner en la Casa Rosada. Los trabajadores de la educación y estudiantes de
Convergencia Socialista marcharemos y convocamos a hacerlo, ya que consideramos
que la unidad de acción lograda (entre los sindicatos y agrupaciones docentes
opositores, centros de estudiantes, FUBA, Conadu Histórica, etc.) es un paso
progresivo.
Pero también estamos convencidos que no basta con marchar a la
sede del Poder Ejecutivo. Es necesario ir también al lugar en donde se
encuentran los otros promotores de la ley, la sede de CTERA, para exigirle a
Hugo Yasky y demás dirigentes que rompan los acuerdos con Kircher y se pongan a
la cabeza de la lucha contra esta y por el salario. Así lo
decidieron los docentes del SUTEBA de Lomas de Zamora, que votaron a favor de
esta propuesta. La lucha contra la Ley debe imponer un aumento sustancial del
presupuesto educativo, que signifique, además de mayor inversión para la
infraestructura, becas, etc., un aumento en los salarios de todos los
trabajadores de la educación.
Este es un primer paso. Sin embargo para derrotar esta
política habrá que ir mucho más allá, organizando un Plan de Lucha Nacional (con
huelgas, movilizaciones, cortes de ruta, etc.) que involucre a los docentes,
trabajadores no docentes, estudiantes, padres, etc. Este Plan de Lucha tiene que
empezar a discutirse y a resolverse inmediatamente (en asambleas y plenarios de
delegados) en los sindicatos docentes y centros de estudiantes que están en
manos de las agrupaciones de izquierda o combativas. En ese sentido es
importante resaltar la resolución votada por los docentes de Suteba y auxiliares
de la educación (organizados en ATE) de Lomas de Zamora, que decidieron la
realización de asambleas conjuntas para pelear por esos objetivos.
Desde C.S. adherimos a la marcha, proponemos la movilización a
CTERA y la necesidad de poner en pie un Congreso Nacional Constituyente de la
Educación, en el cual los delegados elegidos por la base de los docentes,
auxiliares, estudiantes y demás componentes de la comunidad educativa, resuelvan
que tipo de educación le opondremos a la educación capitalista que nos imponen
desde el gobierno (ver página 19)



EDUCACION:
Educación Socialista o Ignorancia Capitalista


La educación, en la Argentina, está en ruinas. Los edificios se
caen a pedazos, las aulas atestadas de alumnos, los maestros y profesores pocos
y mal pagos, la inseguridad enorme. Los alumnos con hambre que no pueden
aprender, la comida escasa y mala, los horarios desquiciados que conspiran
contra los padres que trabajan…
Los planes de estudio desde la primaria a la facultades, digitados
para producir mano de obra barata para una burguesía “nacional” estrecha de
imaginación y carente de empleos dignos y para multinacionales de la
importación, las comidas rápidas y los antros del empleo en negro y tercerizado.
El capitalismo regentea con la misma incompetencia que la economía, la educación
de los trabajadores y el pueblo. La educación obligatoria, universal y gratuita
es un recuerdo. Ahí están las estadísticas de la propia burguesía para probarlo:
50% de deserción escolar y 70% que nunca se recibe en las universidades.
La mayoría de los pocos que, por talento y sacrificio se destacan,
se van del país o tienen que optar por empleos miserables con título. En la
primaria no se prepara para ingresar a la educación secundaria y en esta no
existe transición hacia la terciaria. Los planes de estudio hablan de una
historia irreal, de una geografía deformada, de ciencias atrasadas y sin
recursos… el arte y los deportes son minimalistas, en las aulas se reproduce la
descomposición social, el lumpenismo, el reinado de la mediocridad y la
ignorancia, la genuflexión a los poderosos y a los futuros empleadores, el
arbitrio de reglas obsoletas.
Nada es gratis. Lo que no se paga en dinero, se paga en recursos
humanos desperdiciados, en presupuestos desbaratados, en transportes en ruinas,
en tiempo de trabajo y en frustraciones. La semi-privatización aumenta a pasos
acelerados y cada vez son más los recursos para la educación privada y religiosa
en todos los niveles en forma de subsidios que se arrancan de los fondos de la
educación publica.
Cada vez son más los padres que, apoyando la educación pública se
ven obligados a enviar sus hijos a escuelas y universidades pagas, lo que
implica un verdadero impuesto a la educación. Por fin el capitalismo ha logrado
una educación a su imagen dependiente y subdesarrollada y su objetivo de
habitantes ignorantes. Este capitalismo educacional no puede, ni la nueva Ley de
Educación de Kirchner lo propone, ser reformado. Para educarnos, es necesaria
una Revolución Educativa, desde abajo, que arrase con lo que tenemos y
transforme a la educación en uno de los motores del desarrollo de un país al
servicio de los trabajadores y el pueblo.
El Proyecto de Kirchner dice textualmente que “hay que ser
realista en los objetivos” y “que los cambios propuestos deben ser el resultado
del consenso”, siendo la propuesta, una que “represente a todos los sectores de
la sociedad”. Traducido a términos de política esto no es más que el continuismo
y el hundimiento de las nuevas generaciones. “Realismo” significa ensalzar el 6%
adoptado como presupuesto (en realidad menos de un tercio del porcentaje gastado
en los años 40, 50 y 60; o sea seguir administrando la pobreza existente.
El “consenso” significa el derecho a decisión de la minoría de la
sociedad, es decir la burguesía y los ricos. “Representar a todos los sectores
de la sociedad” significa diluir en ese consenso a las mayoría obreras y
populares. Kirchner se propone profundizar la política burguesa de abandono del
gobierno de sus responsabilidades federales, aumentando el pase a las provincias
y las municipalidades de la responsabilidad de los presupuestos y, por lo tanto,
condenarlas a más pobreza y a la educación a mayor mediocridad y crisis.
El gobierno, que ya tiene en carpeta y con el visto bueno de la
mayoría de los legisladores, un proyecto de ley, propone hipócritamente, un
“debate” con tiempos brevísimos, y una votación expedita en el Congreso a través
de su mayoría automática en ambas Cámaras. La oposición de Macri seguramente se
opondrá, basándose en la profundización del punto de vista capitalista y la
defensa de mayores porciones de privatizaciones. La oposición de Carrió será en
base a la falta de “consulta”. Es decir a la forma más que a la sustancia.
El límite a esta crítica de formas queda clara con la abstención
en la lucha por la democracia en la UBA y con el apoyo a la “oligarquía de los
600” profesores del sistema que imponen su orden en la Asamblea Universitaria.
Los sindicatos (CTERA-CTA-Conadus) limitan sus posiciones a la exigencia del
reparto de las migajas del 6%.
La demanda de consignas sindicales, sin pelear por la
transformación revolucionaria de la educación, se convertirá, en el mejor de los
casos, en «pan para hoy, hambre para mañana.» Nosotros proponemos lo opuesto,
luchar contra la Ley, pero a favor de una Revolución Educativa que, como punto
de partida, se plantee:

* Establecimiento de un presupuesto no menor al 20%, transfiriendo los fondos
actualmente destinados a las Fuerzas Armadas a la educación e imposición de
impuestos progresivos a las grandes empresas nacionales, duplicado para las
multinacionales.
* La primera inversión masiva debería ser para construir suficientes escuelas
y universidades en un exceso de 20% a las necesidades actuales.
* Salarios para maestros y profesores que sean el equivalente, como primer
paso, a por lo menos el 80% del sueldo de un diputado nacional.
* Establecimiento del sistema de jornada completa para los estudiantes
primarios y secundarios, obligatoriedad de la educación para los mismos y
provisión de tres comidas diarias de calidad. Pago de ropa y útiles escolares y
subsidios para los estudiantes mayores de 16 años para asegurar su dedicación de
tiempo completa.
* La garantía de que las clases no contarán con más de 20 alumnos y que se
realizará un plan de emergencia para duplicar primero, y satisfacer en exceso
luego la demanda de maestros y profesores. Estos nuevos docentes deberían estar
listos a la finalización de las obras de infraestructura.
* Subsidios de viviendas y gastos de manutención para todos los estudiantes
universitarios con dedicación de tiempo completo y notas suficientes para
garantizar que los números de aquellos que se diploman se triplique en los
próximos cinco años y se quintuplique en la próxima década.
* Obligatoriedad de servir en áreas sociales, de educación y de
infraestructura y desarrollo económico de industrias y proyectos sociales del
estado a todos los egresados de universidades durante un lapso entre tres y
cinco años. Este servicio sería con sueldos equivalentes a los del sector
privado y con derechos sindicales plenos y en las áreas de experiencia de los
egresados. La racionalidad de este aspecto de la educación es el de la defensa y
pago con esfuerzo (no dinero) de los beneficios recibidos y el vuelco de la
capacidad profesional al servicio de los trabajadores y el pueblo que lo
hicieron posible.
* La inviolabilidad de la plena autonomía de las escuelas y universidades del
país, donde gobiernos de padres, alumnos, maestros y trabajadores no docentes en
las primeras y de estudiantes, docentes y no-docentes en las segundas, serían
encargados de desarrollar los planes de estudio y determinar la administración.
* Expropiación sin pago y puesta bajo la dirección de co-gobiernos como los
descriptos de todas las universidades y escuelas privadas. Los subsidios pagados
a estos sectores durante décadas han sobrepasados sus inversiones en las
mayorías de los casos.
* Dotar a las escuelas y universidades de todos los adelantos técnicos,
digitales, laboratorios e industriales de última generación para capacitar a una
clase trabajadora y profesionales de primer nivel.
* Atraer al país a los mejores pedagogos y profesores en las distintas áreas y
socializar todos los adelantos y conocimientos de las escuelas y universidades
de punta.
* Establecimiento de una enseñanza de defensa de los intereses nacionales
frente al imperialismo; de debate y estudio de la realidad política, económica y
social basada en la lucha de clases a nivel internacional; reemplazando el
abstracto y dogma burgés del “ser nacional” por el que reivindica un concepto de
clase de los trabajadores e internacionalismo. La adecuación de los planes de
estudio al servicio de la sociedad y no de las multinacionales y corporaciones.
* Establecimiento de materias y estudios de Derechos Humanos, diversidad
étnica y de defensa de los derechos de las mujeres y todas las preferencias
sexuales desde la primaria.
* La enseñanza bilingüe y trilingüe obligatoria (incorporando donde sea
necesario los idiomas de pueblos originarios) que reemplace el anodino y
mediocre aprendizaje de lenguas por hora. La formación educativa debe ser en una
totalidad, multilingüe.
* La obligatoriedad del reconocimiento por las autoridades municipales,
provinciales y nacionales de los gobiernos democráticos de los centros de
estudio y el derecho irrestricto de los estudiantes, profesores y maestros y
personal no-docente al debate, la organización sindical y política en los
centros educativos. Plena autonomía y derechos a los centros y organizaciones
sindicales.

No planteamos la prosecución de estos objetivos iniciales de
ninguna otra forma que no sea la movilización, organización y lucha de los
maestros y profesores, de los estudiantes de todos los niveles y de los
trabajadores no-docentes. La Marcha que se llevará a cabo el 15 de septiembre,
organizada por organismos sindicales y estudiantiles y la izquierda debería ser
un primer paso para desencadenar movilizaciones regionales y locales.
Esta movilización debería tener como objetivos derrotar la Ley de
Educación de Kirchner y crear las bases para el llamado a un Congreso Nacional
Constituyente de la Educación formado por delegados electos democráticamente por
curso en cada escuela y universidad entre los estudiantes, y cada centro de
trabajo en el caso de profesores, maestros y trabajadores no-docentes. Para
aquellos que se pregunten de donde surgen estas ideas, es necesario responder
que son las iniciativas del socialismo para la educación. La izquierda debe
agitar y propagandizar estas propuestas y crear las bases pasa un movimiento de
masas.
Para ello es necesario exigirle a las organizaciones sindicales de
maestros, profesores y no docentes, y a los centros de estudiantes que se pongan
a la cabeza. El curso de esta lucha determinará, en definitiva, qué dirección y
qué programa deberán tener los maestros, profesores, estudiantes y los
trabajadores.




Un grupo de camaradas de C.S. se dirigirá a la Plaza de Mayo para llevarle su
punto de vista a todos los que se acerquen a repudiar a la derecha movilizada
por Blumberg. Los compañeros llevarán el megáfnno , un par de banderas y el
siguiente volante: Contra la represión que propone Blumberg y contra la que
aplica Kirchner
Los trabajadores deben movilizarse para enfrentar al gobierno, que más allá de
su populismo, impone los planes de los monopolios, aplicando políticas
antiobreras cada vez más represivas, pero también a los derechistas, que por
fuera del gobierno pretenden profundizar estas políticas represivas.
Hay que oponerle a Blumberg y al Gobierno propuestas que sirvan para acabar
con la «inseguridad» más importante, la que proviene del estado burgués y las
patronales, planteando, entre otras cuestiones, la disolución de las Fuerzas
Armadas y la organización de piquetes obreros para enfrentar la represión
policial en los conflictos y de vecinos en los barrios humildes, para defenderse
de la delincuencia marginal.
No habrá ninguna seguridad para los trabajadores y el pueblo sin derrotar el
plan político, económicoy represivo del gobierno y sin liquidar de manera
revolucionaria a este sistema capitalista, reemplazándolo por el gobierno de los
trabajadores y el pueblo.

CONVERGENCIA SOCIALISTA
31 de agosto 2006


www.convergenciasocialista.org
www.izquierda.info
www.leftparty.org


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