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El 15 de septiembre, todos a la marcha: Por una revolución educativa
Tema Nacionales
Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo-->• O educación
socialista o ignorancia capitalista
• Los problemas los conocemos todos
• La “Nueva” Ley de Educación de Kirchner
• La “Oposición” y los dirigentes sindicales
• La timidez reformista de la izquierda
• Nuestra propuesta socialista
• Por un Congreso Nacional Constituyente de la Educación con delegados
democráticamente elegidos de estudiantes, padres y trabajadores de la educación
• Organizar la movilización, la organización y un plan de lucha
Por Camilo Cienpasos
Filmus-Kirchner-Yaski
a marcha contra el gobierno de Kirchner y su Nueva ley de Educación aparece aun
con un perfil desdibujado. Muchos concuerdan que debería transformarse en el
primer día de un plan de lucha, pero no existe un plan para el mismo.
La CTERA, CONADUS, y todos los sindicatos docentes y no docentes del país
deberían romper con el gobierno y llamar a luchar. En su lugar, insisten en una
propuesta miope de pequeños ajustes salariales y genuflexión ante el poder.
La izquierda, la FUBA, los centros de estudiantes y seccionales docentes que
dirigen deberían levantar una alternativa socialista y la realización de un
Congreso Nacional Constituyente de la educación con delegados de base
democráticamente elegidos entre los trabajadores de la educación, estudiantes y
padres. En su lugar, proponen una marcha y un congreso de tinte pedagógico.
Se contentan con ponerse un poco a la izquierda de la burocracia sindical.
La marcha es la oportunidad de revertir el proceso, si se hace un llamado a
todos los maestros para que convoquen a asambleas de padres para iniciar junto a
los docentes y los estudiantes, medidas de acción directa. Lo mismo deberían
hacer los docentes y centros de estudiantes en las universidades.
Ante el planteo capitalista y de clase de una educación en ruinas, asentada en
un abstracto “ser nacional” de sexo burgués, dirigida por maestros y profesores
marginados y en edificios en ruinas, los socialistas y la izquierda deberían
enarbolar la bandera de la revolución educativa y una propuesta de educación
socialista.
Los problemas los conocemos todos
La educación, en la Argentina, está en ruinas. Los edificios se caen a pedazos,
las aulas atestadas de alumnos, los maestros y profesores pocos y mal pagos, la
inseguridad enorme. Los alumnos con hambre que no pueden aprender, la comida
escasa y mala, los horarios desquiciados que conspiran contra los padres que
trabajan…
Los planes de estudio desde la primaria a la facultades, digitados para
producir mano de obra barata para una burguesía “nacional” estrecha de
imaginación y carente de empleos dignos y para multinacionales de la
importación, las comidas rápidas y los antros del empleo en negro y tercerizado.
El capitalismo regentea con la misma incompetencia que la economía, la
educación de los trabajadores y el pueblo. La educación obligatoria, universal y
gratuita es un recuerdo. Ahí están las estadísticas de la propia burguesía para
probarlo: 50% de deserción escolar y 70% que nunca se recibe en las
universidades.
La mayoría de los pocos que, por talento y sacrificio se destacan, se van del
país o tienen que optar por empleos miserables con título. En la primaria no se
prepara para ingresar a la educación secundaria y en esta no existe transición
hacia la terciaria. Los planes de estudio hablan de una historia irreal, de una
geografía deformada, de ciencias atrasadas y sin recursos… el arte y los
deportes son minimalistas, en las aulas se reproduce la descomposición social,
el lumpenismo, el reinado de la mediocridad y la ignorancia, la genuflexión a
los poderosos y a los futuros empleadores, el arbitrio de reglas obsoletas.
Nada es gratis. Lo que no se paga en dinero, se paga en recursos humanos
desperdiciados, en presupuestos desbaratados, en transportes en ruinas, en
tiempo de trabajo y en frustraciones. La semi-privatización aumenta a pasos
acelerados y cada vez son más los recursos para la educación privada y religiosa
en todos los niveles en forma de subsidios que se arrancan de los fondos de la
educación pública. El objetivo es claro, dejar que la educación pública se
derrumbe e ir reemplazándola con instituciones privadas.
Cada vez son más los padres que, apoyando la educación pública se ven
obligados a enviar sus hijos a escuelas y universidades pagas, lo que implica un
verdadero impuesto a la educación.
Por fin el capitalismo ha logrado una educación a su imagen dependiente y
subdesarrollada y su objetivo de habitantes ignorantes. Este capitalismo
educacional no puede, ni la nueva Ley de Educación de Kirchner lo propone, ser
reformado. Para educarnos, es necesaria una Revolución Educativa, desde abajo,
que arrase con lo que tenemos y transforme a la educación en uno de los motores
del desarrollo de un país al servicio de los trabajadores y el pueblo.
La “Nueva” Ley de Educación de Kirchner
El Proyecto de Kirchner dice textualmente que “hay que ser realista en los
objetivos” y “que los cambios propuestos deben ser el resultado del consenso”,
siendo la propuesta, una que “represente a todos los sectores de la sociedad”.
Traducido a términos de política esto no es más que el continuismo y el
hundimiento de las nuevas generaciones. “Realismo” significa ensalzar el 6%
adoptado como presupuesto (en realidad menos de un tercio del porcentaje gastado
en los años 40, 50 y 60; o sea seguir administrando la pobreza existente y al
que se alcanzara en… diez anos!)
El “consenso” significa el derecho a decisión de la minoría de la sociedad, es
decir la burguesía y los ricos. “Representar a todos los sectores de la
sociedad” significa diluir en ese consenso a las mayoría obreras y populares.
Kirchner se propone profundizar la política burguesa de abandono del gobierno de
sus responsabilidades federales, aumentando el pase a las provincias y las
municipalidades de la responsabilidad de los presupuestos y, por lo tanto,
condenarlas a más pobreza y a la educación a mayor mediocridad y crisis.
El gobierno, que ya tiene en carpeta y con el visto bueno de la mayoría de los
legisladores, un proyecto de ley, propone hipócritamente, un “debate” con
tiempos brevísimos, y una votación expedita en el Congreso a través de su
mayoría automática en ambas Cámaras.
La “Oposición” y los dirigentes sindicales
La oposición de Macri seguramente se hará oír, basándose en la profundización
del punto de vista capitalista y la defensa de mayores porciones de
privatizaciones. Macri ya ha dicho que la educación privada debe tener no solo
mas influencia, sino ser preponderante y que las empresas y empresarios deben
participar más del diseño de la educación y su implementación.
La oposición de Carrió será en base a la falta de “consulta”. Es decir a la
forma más que a la sustancia. El límite a esta crítica de formas queda clara con
la abstención en la lucha por la democracia en la UBA y con el apoyo a la
“oligarquía de los 600” profesores del sistema que imponen su orden en la
Asamblea Universitaria. La posición de Carrió de defensa de los intereses de la
iglesia la pone, como en la cuestión del aborto y la educación sexual, como
defensora de los aspectos más oscurantistas de la iglesia católica.
Los sindicatos (CTERA-CTA-Conadus) limitan sus posiciones a la exigencia del
reparto de las migajas del 6%. Aceptan negociar, y de hecho lo hacen, con el
gobierno sobre la base de mantener el status quo de semi-privatización,
demandando algunas “reformas” cosméticas la Nueva Ley de Educación y empujando
por algunos aumentos raquíticos de salarios.
Los sindicatos docentes han olvidado el rol social de los maestros que, como
trabajadores de la educación, son formadores de estudiantes y trabajadores del
futuro, sino también deberían ser dirigentes naturales de las comunidades a las
que sirven, como sucede en muchos países.
Incluso aquellos dirigentes sindicales que se reivindican peronistas han
renegado de las conquistas políticas, sindicales y sociales que lograron durante
el primer periodo peronista de 1945 a 1951: clases reducidas, libros gratuitos,
estudiantes bien alimentados y vestidos en las escuelas, prestigio del trabajo
del docente…
Un ejemplo muy claro de esta estrategia es la del SUTECO de Corrientes que ha
decretado un paro total para el 15 de septiembre reclamando el aumento del 19%
que no han recibido y una marcha hacia la capital de la provincia el mismo día.
No hubo esfuerzos de esta dirección por ligarse a los padres y estudiantes, y
movilizarlos, no ha integrado a sus reclamos la oposición frontal a la ley de
Kirchner y no posee una estrategia de unificar su lucha con la Marcha Federal
del mismo día en Buenos Aires.
La demanda de consignas sindicales, como lo expresa la miopía estratégica de
la dirección del SUTECO, sin pelear por la transformación revolucionaria de la
educación, sin la transformación radical de la enseñanza a todos los niveles se
convertirá, en el mejor de los casos, en «pan para hoy, hambre para mañana.»
La timidez reformista de la izquierda
En el país existen miles de maestros y estudiantes de izquierda o que se dicen
socialistas. La izquierda, en sus diferentes denominaciones, dirige sindicatos y
seccionales docentes, centenares de escuelas, centros de estudiantes secundarios
y universitarios y hasta federaciones como la FUBA.
Si en algún lugar de la sociedad podría la izquierda ser una alternativa de
dirección es en la comunidad educativa y es allí donde también podrían presentar
una alternativa socialista a los planteos del capitalismo decadente que
administra Kirchner. De hecho, la izquierda es la columna vertebral de la Marcha
Federal por la Educación del 15 de septiembre y la impulsora de los congresos,
de tinte pedagógico, convocados a nivel regional y uno nacional para octubre.
La razón de ser de existir de la izquierda y los partidos socialistas es
ofrecer una alternativa a la sociedad de clases dominada por la burguesía,
regida por sus necesidades e intereses. No existe un aspecto de la sociedad
donde esto no se perciba más claramente como una prioridad, donde las
contradicciones de clase se expresan mas claramente, que en el área de la
educación. Allí se concentra el núcleo de la dominación ideológica de la clase
en el poder – y sus necesidades basadas en la base material de su sistema de
ganancias - y como estas chocan violentamente con los intereses de los
explotados y oprimidos.
La educación no deber ser vista sino como una expresión aguda de la intensa
lucha de clases que libra, todos los días, la burguesía en defensa de sus
intereses y contra los trabajadores. Comienza por tímidamente oponerse a decir
con claridad que el tipo de educación que existe no sirve para nada y cual es la
educación que ellos propondrían en su lugar.
Claro esta que muchos en la izquierda organizan sus cátedras paralelas, sus
conferencias y charlas sobre el socialismo, pero nunca se les ha ocurrido hacer
de esos objetivos el núcleo central de la educación de los trabajadores. Es
decir, se auto marginaliza del debate publico y la organización política para
lograr esos objetivos y esa sociedad que proclama.
Coinciden cuando son presionados en decir casi al unísono “claro que estamos
de acuerdo, pero eso es para después de tomar el poder.” Como si la lucha por el
poder, en este caso de los trabajadores, se redujera a un cambio de personal en
el que las propuestas concretas – que los trabajadores perciben como razonables
pero la burguesía es incapaz y esta totalmente en contra de conceder – no fueran
su aspecto fundamental.
En ocasiones anteriores, algunos dirigentes de izquierda se han mostrado
ofendidos cuando decimos que se han “socialdemocratizado”—es decir han comenzado
un proceso de adaptación paulatina al régimen democrático burgués. Creo que les
sorprendería saber que sus posiciones actuales en relación a la educación – y
sus objeciones a los planteos socialistas – son casi un calco de las del padre
de la “social democratización” de la izquierda revolucionaria de principios del
Siglo XX: Eduard Bernstein.
La izquierda en su mayor parte, sin embargo, no vislumbra ninguna estrategia
más allá de las simples demandas sindicales un poco a la izquierda de las de la
burocracia sindical. Detrás de frases vacías sobre la defensa de la educación
publica (que no se atreve a decir como seria logrado) y del pedido de un aumento
del presupuesto educativo (que no dice quien debería pagarlo), la Marcha Federal
o el Congreso pedagógico no son organizados como los disparadores de un plan de
lucha, sino como una protesta una y un foro de debate el otro.
¿Cuántos maestros socialistas y de izquierda, por ejemplo, han invitado a
todos los padres de sus estudiantes asambleas o reuniones amplias para
plantearles que clase de educación quieren para sus hijos, que tipos de escuelas
y como los padres podrían plegarse a un movimiento para revolucionar la
educación?
¿Cuántos maestros socialistas y de izquierda han logrado establecer alianzas
con padres y estudiantes para tomar escuelas primarias y secundarias en forma
conjunta para exigirle al gobierno la educación que proponen?
¿Cuantos maestros y profesores socialistas, o dirigentes estudiantiles
socialistas y de izquierda, han impulsado la elección de delegados de padres y
estudiantes por grado, por aula, por curso en la universidad, y de trabajadores
docentes y no-docentes por lugar de trabajo para la transformación del Congreso
de Octubre en un congreso de lanzamiento de un plan de lucha nacional y un
proyecto alternativo de educación para los trabajadores y el pueblo?
¿Qué pasaría en el país si decenas de miles de padres, alumnos y trabajadores
de la educación tomaran centenares de escuelas y universidades del país
reclamando una verdadera revolución educativa?
La indignación de los padres, la frustración de los estudiantes y las
necesidades de los trabajadores de la educación son las pre-condiciones
necesarias y están dadas. ¿Por qué la izquierda se limita a la protesta si puede
ir más allá?
Por otro lado, la izquierda, como ya dijimos, ignora a los padres de los
alumnos primarios y secundarios de los primeros anos que son fundamentales en
una lucha por la revolución educativa. Por el otro, las distintas organizaciones
socialistas, las oposiciones que dirigen seccionales docentes y la FUBA y
centros de estudiantes universitarios y secundarios de izquierda no tienen una
programa para forzar a las organizaciones sindicales para que rompan con el
gobierno y se sumen a la luchan.
Ni siquiera han planteado que la marcha del 15 pase por los sindicatos como
CTERA para obligar a la burocracia sindical a retroceder en su entrega al
gobierno.
Nuestra propuesta socialista
Discutiendo con maestros socialistas y de izquierda y con muchos padres de
familia, nosotros hemos elaborado una propuesta para construir un movimiento de
masas para luchar contra la Ley de Kirchner, pero desarrollando al mismo tiempo
la movilización por una Revolución Educativa que, como punto de partida, se
plantee.
1 Establecimiento de una educación nacional, bajo responsabilidad única del
estado nacional, con un presupuesto y normativas centralizadas, salarios y
condiciones de trabajo nacionales. Revertir todas las municipalizaciones y
provincializaciones de la educación. Derogación, para tal efecto, de toda la
compleja trama de legislación educativa, rechazo de la propuesta Nueva Ley de
Educación y su reemplazo por las decisiones de un Congreso Nacional
Constituyente de la Educación.
2 Establecimiento de un presupuesto no menor al 20% de forma inmediata,
transfiriendo los fondos actualmente destinados a las Fuerzas Armadas a la
educación e imponiendo impuestos progresivos a las grandes empresas nacionales,
duplicado para las multinacionales con el mismo destino.
3 La primera inversión masiva debería ser para construir suficientes escuelas
y universidades en un exceso de 20% a las necesidades actuales en los próximos
cuatro anos y la formación de 250.000 nuevos maestros y profesores en el mismo
lapso.
4 Salarios para maestros y profesores que sean el equivalente a por lo menos
el 80% del sueldo de un diputado nacional y ajustables al ritmo de la inflación.
5 Establecimiento del sistema de jornada completa para los estudiantes
primarios y secundarios, obligatoriedad de la educación para los mismos y
provisión de tres comidas diarias de calidad. Pago de ropa y útiles escolares
para todos los estudiantes primarios, secundarios y terciarios y subsidios para
los estudiantes mayores de 16 años para asegurar su dedicación de tiempo
completo.
6 La garantía de que las clases no contarán con más de 20 alumnos y que se
realizará un plan de emergencia para duplicar primero, y satisfacer en exceso
luego la demanda de maestros y profesores. Estos nuevos docentes deberían estar
listos a la finalización de las obras de infraestructura.
7 Subsidios de viviendas y gastos de manutención para todos los estudiantes
universitarios, con dedicación de tiempo completo y notas suficientes, para
garantizar que los números de aquellos que se diploman se triplique en los
próximos cinco años y se triplique en la próxima década.
8 Obligatoriedad de servir en áreas sociales, de educación y de
infraestructura y desarrollo económico de industrias y proyectos sociales del
estado a todos los egresados de universidades durante un lapso entre tres y
cinco años. Este servicio sería con sueldos equivalentes a los del sector
privado y con derechos sindicales plenos y en las áreas de experiencia de los
egresados. La racionalidad de este aspecto de la educación es el de la defensa y
pago con esfuerzo (no dinero) de los beneficios recibidos y el vuelco de la
capacidad profesional al servicio de los trabajadores y el pueblo que lo
hicieron posible.
9 La inviolabilidad de la plena autonomía de las escuelas y universidades del
país, donde gobiernos de padres, alumnos, maestros y trabajadores no docentes en
las primeras y de estudiantes, docentes y no-docentes en las segundas, serían
encargados de desarrollar los planes de estudio y determinar la administración.
10 Expropiación sin pago y puesta bajo la dirección de co-gobiernos como los
descriptos de todas las universidades y escuelas privadas. Los subsidios pagados
a estos sectores durante décadas han sobrepasados sus inversiones en las
mayorías de los casos.
11 La educación religiosa será respetada fuera de los horarios destinados a la
educación pública, laica, gratuita y obligatoria y no contara ni con subsidios
gubernamentales ni podrá enseñarse en ningún edificio público.
12 Separación estricta de la iglesia y el estado en todas su manifestaciones.
13 Dotar a las escuelas y universidades de todos los adelantos técnicos,
digitales, laboratorios e industriales de última generación para capacitar a una
clase trabajadora y profesionales de primer nivel.
14 Atraer al país a los mejores pedagogos y profesores en las distintas áreas
y socializar todos los adelantos y conocimientos de las escuelas y universidades
de punta, tanto del país como del exterior.
15 Establecimiento de una enseñanza de defensa de los intereses nacionales
frente al imperialismo; de debate y estudio de la realidad política, económica y
social basada en la lucha de clases a nivel internacional; reemplazando el
abstracto dogma burgués del “ser nacional” -- por el que reivindica un concepto
de clase de los trabajadores y el internacionalismo. La adecuación de los planes
de estudio al servicio de la sociedad y no de las multinacionales y
corporaciones.
16 Establecimiento de materias y estudios de Derechos Humanos, diversidad
étnica y de defensa de los derechos de las mujeres y todas las preferencias
sexuales desde la primaria.
17 La enseñanza bilingüe y trilingüe obligatoria (incorporando donde sea
necesario los idiomas de pueblos originarios) que reemplace el anodino y
mediocre aprendizaje de lenguas por hora. La formación educativa debe ser en una
totalidad y por el sistema de inmersión multilingüe.
18 La obligatoriedad del reconocimiento por las autoridades municipales,
provinciales y nacionales de los gobiernos democráticos de los centros de
estudio y el derecho irrestricto de los estudiantes, profesores y maestros y
personal no-docente al debate, la organización sindical y política en los
centros educativos. Plena autonomía y derechos a los centros y organizaciones
sindicales.
Organizar la movilización, la organización y un plan de lucha
No planteamos la prosecución de estos objetivos iniciales de ninguna otra
forma que no sea la movilización, organización y lucha de los maestros y
profesores, de los estudiantes de todos los niveles, de los trabajadores
no-docentes y de los padres.
La Marcha que se lleva a cabo el 15 de septiembre, organizada por organismos
sindicales y estudiantiles y la izquierda debería ser un primer paso para
desencadenar movilizaciones regionales y locales.
Esta movilización debería tener como objetivos derrotar la Ley de Educación de
Kirchner y crear las bases para el llamado a un Congreso Nacional Constituyente
de la Educación formado por delegados electos democráticamente por curso en cada
escuela y universidad entre los estudiantes, y cada centro de trabajo en el caso
de profesores, maestros y trabajadores no-docentes y por clase en el caso de los
padres de familia de los estudiantes de primaria y primeros anos de la
secundaria.
Este Congreso Constituyente de la Educación podría ser realizado en la fecha
y lugar fijados para el Congreso de tipo pedagógico del mes de octubre. Debería,
en nuestra opinión estar precedido por la agitación en las aulas, escuelas y
universidades del país y en el marco de acciones directas tomadas por padres,
estudiantes y trabajadores de la educación en la forma de ocupaciones, asambleas
permanentes y movilizaciones locales y regionales.
Para aquellos que se pregunten de donde surgen estas ideas, es necesario
responder que son las iniciativas del socialismo para la educación. La izquierda
debe agitar y propagandizar – y donde se pueda acompañarlas con acciones
concretas -- estas propuestas y crear las bases pasa un movimiento de masas. A
la ignorancia pregonada e institucionalizada por la burguesía y su gobierno,
debemos enfrentarle la propuesta de una educación socialista.
Para ello es necesario exigirle a las organizaciones sindicales de maestros,
profesores y no docentes, a los centros y federaciones estudiantiles que se
pongan a la cabeza de la lucha y presenten ante los trabajadores, estudiantes y
el pueblo cuales son sus propuestas y como estas difieren de las del gobierno y
las nuestras. Para ello es necesario que los padres se organicen y participen en
lo que, en definitiva, es de interés vital para sus hijos.
El curso de esta lucha determinará, en definitiva, qué dirección y qué
programa deberán tener los maestros, profesores, estudiantes, los padres y los
trabajadores en general, pero también expresara en forma concentrada que tipo de
sociedad queremos. En ello, los socialistas debemos jugar un papel de primer
orden.
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