Centroizquierda- centroderecha
por Gabriel Fernandez
Nación - antinación, industria - renta, distribución - concentración
La canción sigue siendo la misma...
La reducción de las opciones electorales al esquema chileno de centroderecha -
centroizquierda dejó fuera de la campaña los temas centrales de la vida
ciudadana y nacional. Se debatieron estilos y derechos, lo cual nunca está
demás, pero se obviaron las propuestas que promuevan soluciones.
por Gabriel Fernández
El gobierno argentino optó por construir una fuerza propia, por asentarse en un
distrito difícil, antes que por vencer en el mismo. Puede no ser una mala
táctica. Un espacio antimacrista vasto habría dado batalla más intensa en la
segunda vuelta; pero sus componentes hubieran resultado díscolos y
cuestionadores, algo que no parece agradar a las jefaturas kirchneristas.
En esa perspectiva, es posible afirmar que la elección del oficialismo en la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue satisfactoria: una zona hostil al peronismo,
con fuertes racismos cruzados, permitió el emerger de una fuerza que se planta
hacia octubre con un caudal atractivo y ciertos enlaces con realidades
provinciales.
Al mismo tiempo, es previsible que el macrismo, pese a su desenvoltura
capitalina, tenga un borde en su capacidad expansiva tierras adentro. En el
futuro mediato, contará con un presupuesto importante y con los resortes
adecuados para hacer pingues negociados, pero también con una oposición intensa
y profunda.
Sin embargo no es esto lo que nos preocupa: tal vez lo más grave del panorama
registrado en las elecciones porteñas sea la delineación de un perfil bifronte
de la política, en el cual se discute cualquier cosa, menos los temas
trascendentes que pueden ofrecer soluciones claras y contundentes a los
problemas populares.
Desde el oscuro gabinete nacional y desde las usinas de pensamiento que lo
rodean, se ha concretado el primer globo de ensayo hacia la configuración de un
panorama hegemonizado por dos opciones: la centroizquierda y la centroderecha.
En este plano, los que se presentan como técnicos eficaces y buenos
administradores, llevan las de ganar, mientras que quienes priorizan la
desprestigiada "política" suelen ser víctimas de las broncas colectivas.
Al pretender instaurar ese modelo de alternancia comicial, se está echando a la
basura lo mejor de la tradición política argentina, plasmada históricamente en
polos más complejos y potentes como el interés nacional - popular confrontando
con las fuerzas antinacionales y antisociales.
De esas disyuntivas históricas --que deben incluir otras, relacionadas con
derechos y garantías, pero que no pueden ser anuladas por estas-- surgen
opciones tales como industria frente a parasitismo financiero, producción frente
a renta improductiva, distribución justa del ingreso ante la salvaje
concentración económica.
Aunque el electorado no lo formule de ese modo, al no debatirse en torno de
tales asuntos, muchos porteños se han sentido (y muchos argentinos se sienten),
alejados de un proceso electoral en el cual se discuten modos de comportamiento,
estilos de reorganización ciudadana, salidas para las consecuencias, pero ningún
asunto sustancial que contemple los desafíos de fondo.
Hubo dos pensadores, entre otros, que plantearon de diferente manera el asunto y
no fueron escuchados: Carlos Chino Fernández, del Centro de Estudios
Estratétgicos Suramericanos, indicó que "Todo proceso electoral es de alguna
manera un enfrentamiento. En este caso es de hecho, un enfrentamiento espurio,
no atribuible a un encuentro de fuerzas sociales esencialmente antagónicas, sino
a una compulsa ideológica teñido de falsas antinomias."
Por su parte, Julio Godio, el conocido sociólogo que hoy participa de intentos
por rediseñar la vida orgánica del movimiento obrero, advirtió que el macrismo
no es apenas el menemismo, sino una nueva derecha surgida de la falta de
opciones nacionales posteriores a las jornadas del 2001.
Y aquí vamos en la misma dirección, pero desde otro perfil. La elección porteña
del 24 de junio de 2007 ratificó que hay grandes fajas de la población porteña
que prefieren seguir siendo oprimidas o desplazadas antes que respaldar
cualquier cosa que tenga aroma peronista, involucrando en ese olorcito a
dirigentes populares, militantes sociales, piqueteros y sindicalistas. Padecen
como negros, piensan como el diario La Nación.
Bueno, en esa dimensión vale recordar a don Arturo Jauretche: no vale de nada
hacerles caras lindas. De hecho, y temiendo una reacción de esa naturaleza, pero
también acentuando su proyecto bifronte centroizquierda - centroderecha, el
gobierno escondió durante la campaña a la fértil militancia popular, social,
sindical y se abocó a mostrar candidatos que pudieran aparecer en TVR --el
programa más hipócrita de la televisión nacional-- sin ser burlados.
En su afán civilista, el kirchnerismo barrió bajo la alfombra el nacionalismo
popular latente en su propia composición y puso a la consideración pública a
aquellos muñecos que manejan códigos y estilos que cuesta identificar con un
movimiento popular, se distancian del chavismo, se olvidan del peronismo, y no
trepidan en alabar las virtudes de un capitalismo que, en realidad, Macri maneja
con más soltura y sentido de la oportunidad.
Por eso, y finalmente, quizás lo más preocupante de esta contienda electoral
resulten las enrevesadas interpretaciones de los militantes populares pensantes:
ellos también, a la hora de analizar, hablan de cualquier cosa como factor de
"contrucción de la derrota" en lugar de meter el dedo en la llaga, tornarse
incómodos y profundos, y poner sobre la mesa una verdad directa pero complicada.
Las viejas antinomias, renovadas, mantienen vigor en la estructura profunda del
país.
No habrá derechos ni garantías en un país sin industria, sin justicia social,
sin soberanía integral en lo político y en lo económico. Si esto no lo plantean
los candidatos populares ¿quién lo hará?
Director Gabriel Fernandez
Director Periodístico
Revista Question Latinoamérica
MEDIOS
Esta nota es totalmente concordante con el pensamiento de Puerta de Hierro
expresado en una nota titulada "Peronismo Bipartidista". VER ARTICULO EN :
http://malvinas.foros.ws/viewtopic.php?t=1860&sid=16171e73c763282eabc1f06f691a59\
2c
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EL AFIANZAMIENTO DEL SER NACIONAL
Por Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
alfredo@...
Investigadores y analistas políticos como David Easton y posteriormente Gabriel
Almond y muchos otros, utilizaron un nuevo tipo de enfoque teórico para el
análisis de la vida política al que llamaron análisis sistémico. Concretamente,
una nueva forma de investigar los fenómenos políticos.
En una forma muy elemental trataremos este tema en forma muy esquemática, para
luego tener la base para explicar una gravísima falencia de este gobierno.
Gravísima falencia que puede llegar a comprometer la seguridad y la existencia
misma de nuestra Nación.
El análisis sistémico tan utilizado por los economistas, encara un enfoque
analítico en el que el proceso político de una nación se desarrolla en una
especie de “Caja negra” en la cual por un extremo de la misma se introducen
determinada información y por la otra sale un determinado producto.
El “input” , de la “caja negra” son básicamente apoyos y demandas al sistema
político y en el “output”, sale el producto elaborado dentro de la misma.
Se le denomina “caja negra” porque el proceso que se desarrolla dentro de la
misma, el producto, es diferente para todos sistemas políticos e inclusive entre
los de un mismo sistema.
Como un simple ejemplo, en los sistemas presidencialistas, el proceso en el
interior de la “caja negra” difiere en todos los países, ya que depende tanto de
causas internas como externas, y de otros factores característicos de cada país.
Entre estos podemos nombrar la cultura política, el nivel socio económico, el
educacional, el funcionamiento de las instituciones, la ideología, etc.
Siguiendo con el ejemplo, nuestro país tiene un sistema presidencialista, pero
en nuestra “caja negra” el producto se elabora en forma diferente que en Chile,
Brasil, Uruguay o EE.UU. que también utilizan el mismo sistema de gobierno. No
hay país que sea igual a otro, porque cada uno tiene sus propias
particularidades.
Ahora bien, ¿cual es el producto que se elabora en la “caja negra”? Por un lado,
como ya hemos expresado, entran apoyos y demandas y por el otro sale lo
elaborado en la “caja negra”, que no son ni más ni menos que las políticas
públicas y decisiones de gobierno. Estas a su vez retroalimentan el sistema,
Hasta aquí una muy sintética y elemental explicación para entender adecuadamente
el tema.
CONTINUA EL ARICULO EN : http://malvinas.foros.ws/viewtopic.php?p=2073#2073
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