Un poco de autocrítica: todo el engranaje de la resolución del problema
fallará irremisiblemente si falla una de las piezas: que el afectado dé
la cara (y no tiene que ser la persona ella sola, sino con el apoyo de
FJI, sindicatos, etc). La chica de Finlandia dio la cara, pero otros
afectados, no tanto...
Si a alguien no le hace caso su director y ni intenta cambiar de
director, si alguien sufre acoso sexual y no lo denuncia, ya podemos
empapelar el rectorado con el problema, que el problema no podrá
resolverse.
Como dice la oración: pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión.
David