Los problemas que padecen los padres separados en la sociedad actual e igualmente muchos de los problemas que se arrastran en torno a la llamada “ violencia doméstica” no pueden ser entendidos ni enfocados correctamente si no se tiene en cuenta la evolución que está sufriendo la familia en la sociedad moderna.
En primer lugar hay que distinguir con claridad el matrimonio de la familia pues una gran parte del maltrato que reciben los niños en los procesos de separación y divorcio tienen su origen en esa indefinición. El matrimonio es un contrato de carácter social que se regula según leyes inherentes a cada cultura. La familia es una realidad de carácter sociobiológico que se estructura en torno a los ascendientes, descendientes, colaterales y afines a un linaje.
El marido y la mujer tienen en el matrimonio los mismos derechos y deberes e igualmente tras la disolución del mismo, según se recoge en nuestro ordenamiento jurídico.
Existen dos formas de matrimonio: el matrimonio perpetuo que define el RAE como unión perpetua de un hombre y una mujer con arreglo a derecho (matrimonio canónico de la Iglesia Católica) y el matrimonio temporal ( matrimonio civil allí donde existe una ley de divorcio) Y a su vez existen dos formas de familia: la familia biparental en que la prole se considera como descendientes tanto del padre como de la madre y la familia monoparental en que la prole se considera descendiente exclusivo de uno de los padres, generalmente en nuestra cultura de la madre, pero en
otras no muy lejanas del padre.
El matrimonio concebido originariamente como intercambio y alianzas entre clanes familiares parece, en un momento dado, organizarse también para superar la familia monoparental del tipo madre-hijos, por el desvalimiento en que pudieren quedar la descendencia de mujeres esclavas. Así se generan el derecho y las obligaciones del “ mater-moneo”, es decir , de aportar sustento a la madre para la crianza de los hijos.
Por otro lado, parece que existe una tendencia, en la sociedad en la que vivimos, a evolucionar desde un tipo de matrimonio perpetuo hacia otro marcadamente temporal. En este sentido si el matrimonio debe seguir concibiéndose como “ una actuación en interés de la familia” (ley 9/1998 de 15 de julio, del Código de Familia) se necesitan cambios conceptuales y sociales para vivir este proceso con normalidad. En este sentido ,el
momento delicado que parece vivir nuestra cultura puede conceptuarse, por un lado, como una necesidad de concebir nuevas formas de familia y, al mismo tiempo, como un tránsito hacia la existencia paritaria de estos dos tipos de matrimonio.
Pero existe otra realidad subyacente. Junto a la disolución del matrimonio perpetuo aparece una tendencia, que conviene analizar detalladamente por su trascendencia social , a “imponer” al mismo tiempo un tránsito de la familia biparental a la familia monoparental del tipo madre-hijos.
Hablamos de imposición porque no estamos ante una opción libre sino , como vamos a demostrar, una opción obligada en los procesos de separación , para cuya coacción se recurre a las instituciones del Estado. En este sentido, podemos hablar de una actitud tan fundamentalista como cualquier otra que saliéndose de los límites de lo privado, trata de utilizar la fuerza del poder del Estado para imponer realidades que sólo son legítimas mientras no trasciendan dichos límites.
El matrimonio perpetuo es una opción válida para aquellos que lo acuerdan, pero constituiría una coacción injustificada tratar de imponerlo , a través de la ley, como si se tratara de la única o la opción más válida.
Hablaremos igualmente de ideología totalitaria si un Estado, a través de una obsoleta ley del divorcio, presiona para que se derive desde la familia biparental a un tipo familia monoparental aprovechando la crisis y disolución del matrimonio. Así pues, observamos que , contra toda justicia, se utiliza al poder judicial, el poder legislativo y el poder ejecutivo para tratar de conseguir una familia monoparental de nuevo cuño.
En la sociedad española actual, fiscales y jueces con la inestimable ayuda de una psicología instrumentalizada y el negocio que supone para letrados y juristas, no hacen sino poner trabas a la concesión de la Custodia Compartida , en los procesos de separación y divorcio . Por otra parte, las custodias monoparentales que se conceden no guardan simetría alguna en la concesión a uno de los progenitores, siendo a favor de la mujer , en un 97%, lo que constituye una clara manifestación , en la práctica, de la inconstitucionalidad de dicha ley.
Podemos llegar a entender que se opte, en el ámbito de lo privado, por una familia monoparental recurriendo a la fecundación in vitro, (aunque en base a los derechos de los hijos se esta elaborando en Europa una legislación que otorgue a los mismos la posibilidad de conocer al padre biológico) , pero consideramos aberrante que una familia que, pasando o no por un matrimonio, ha recibido el respaldo legal y social de su biparentalidad , sea reducida, por amputación de uno de sus miembros, a la monoparentalidad.
Contra todo sentido común, en los procesos de separación y divorcio en España, se priva a los hijos del derecho a seguir teniendo padre y madre en igualdad de condiciones a como se ha tenido y ejercido ese derecho durante el matrimonio.
Recientemente el Tribunal del Derechos Humanos de Estrasburgo ha condenado al Estado Alemán por conculcar tal derecho y son ya muchos los países que han modificado su legislación y su código civil para hacer posible la única forma viable de tránsito de una concepción social que consideraba la exclusividad del matrimonio perpetuo a una concepción más abierta que contempla igualmente el matrimonio temporal como una opción válida que no es necesario ni culpabilizar ni criminalizar.
Se trata de la CUSTODIA ALTERNATIVA de los hijos tras la disolución del matrimonio o CUSTODIA COMPARTIDA, también llamada COPARENTALIDAD.
La custodia compartida de los hijos es, a nuestro entender, la única fórmula que permite la disolución del matrimonio sin que se conculque ningún derecho tanto de los hijos como de los padres. La custodia monoparental es un caso particular que se incluye dentro del derecho a la custodia compartida, si así se entiende que lo exige el “ bien del menor” establecido por los padres de mutuo acuerdo y sancionado por el juez. Asociar el bien del menor , de forma infundada, como se hace en España a favor de uno delos progenitores constituye un foco de violencia continua.
Diferentes informes algunos de los cuales están recogidos en INFORME REENCUENTRO, que puede encontrar el lector en las paginas de internet relacionadas con los temas de separación y divorcio, muestra con claridad este hecho.
Los datos son tan claramente demostrativos a favor de la custodia compartida de los hijos tras el proceso de separación y divorcio que conviene analizar profundamente porqué en España se ha evolucionado en sentido contrario , tratando de obstaculizar la custodia compartida y presionando a través de la justicia a favor de la custodia monoparental.
Los argumentos utilizados para la custodia a favor de uno de los progenitores , como hemos indicado, mayoritariamente a favor de la mujer, no se sustentan.
En primer lugar está el que afirma que el cambio temporal de domicilio es negativo para los hijos. Este argumento no se basa dato científico alguno. Más aún, cuando se ha tratado de demostrar experimentalmente este supuesto, se ha encontrado que los resultados apoyaban claramente el contrario: que los hijos de familias que han planteado y obtenido ( en contra de las actuaciones de fiscales y gabinetes psicosociales) la custodia compartida han tenido un mejor desarrollo social , una menor tendencia a la delincuencia y la marginalidad y una autoestima significativamente mayor que la de los hijos de divorciados a los que se les ha “obligado” a crecer en una estructura familiar monoparental..
El segundo argumento consistente en afirmar que la custodia compartida no es necesaria porque al separarse los padres optan por “ un mutuo acuerdo” suficiente para la educación de los hijos separados, es claramente tendencioso y se fundamenta en la mentira. No existe tal mutuo acuerdo sino el chantaje hacia el progenitor no custodio. Se le hace creer que no existe otra posibilidad que no sea la custodia monoparental a favor de la madre y que si no acepta el “mutuo acuerdo” la pérdida del derecho a mantener una relación de igualdad con la madre respecto de sus hijos, será verá aumentada hasta perder todo derecho a las visitas y que las cargas económicas serán mayores pues los jueces castigaran la actitud del padre al negarse a un convenio de separación redactado en tales términos.
El tercer argumento, consistente en afirmar que el padre en España pierde la custodia compartida pero no la patria potestad y consecuentemente no se le está presionando en la pérdida de sus derechos y la de sus hijos, es claramente malicioso ya que, en rigor jurídico, la custodia es un atributo inherente a la patria potestad ( Extraído de la página web de la Rama Judicial de Puerto Rico . Ex parte 87 JTS 19)
De todo ello se sigue que desde el inicio del planteamiento de la separación y el divorcio en España se está actuando anticonstitucionalmente. La ley del divorcio de 1981 fue modificada en 1986 por incluir un artículo que otorgaba la custodia automática de los hijos menores de siete años a la madre, pero la situación de hecho no ha cambiado y que siguen recibiendo esa custodia las madres en una proporción igual.
La anticonstitucionalidad de una ley se prueba también a través de su aplicación y los resultados y estos son exactamente los mismos que se daban antes de la reforma de la ley de divorcio por anticonstitucional en 1986. Efectivamente para que una ley de divorcio no vaya en contra del art. 14 de la constitución española sólo tiene dos caminos o repartir la custodia monoparental equitativamente entre los dos sexos u optar por la custodia alternativa o custodia compartida.
Pero ambos presupuestos encuentran resistencia desde un feminismo mal entendido o feminismo radical que aboga por la familia monoparental tras la disolución del matrimonio, no como una opción reducida al ámbito de lo privado, sino como una opción que debe ser apoyada por el Estado. Así pues, hay que concluir que la opción a favor de la familia monoparental tras la disolución del matrimonio, no es una opción neutra sino una opción defendida desde una ideología totalitaria.
Los padres e hijos que han sufrido los procesos de separación y divorcio en España, son relegados al estatus social de los que “ pierden un derecho sin haber cometido delito alguno” , es decir a un estatus de ciudadanos de segunda clase. Pero, contrariamente, se convierten en observadores privilegiados del peligro que puede suponer el avance de este tipo de ideologías fundamentalistas y totalitarias en nuestra sociedad.
El feminismo igualitario ha sabido mantener los principios de sus fundadoras que busca la igualdad de la mujer y el hombre en la sociedad moderna y con el que los padres y madres separados se identifican en su mayor parte. Pero existe otro tipo de feminismo, que llamaremos radical, que adolece de los mismos defectos que atribuye al hombre.
En el análisis de la violencia doméstica hay que incluir la variable correspondiente a la desigualdad practicada en los procesos de separación y divorcio, ya que si bien es cierto que mentes psicópatas puedan llegar a concebir la relación personal como una relación de propiedad y los celos como una justificación para la violencia. Esta situación sólo explica una parte de la violencia . Parte , precisamente que no hay justificación alguna para atribuir de forma diferente a hombres y mujeres a no ser que se quiera argumentar que la psicopatía es un atributo del sexo masculino. El 73% restante , que el propio Ministerio de Justicia relaciona con los procesos de separación, tienen claramente un componente social. Efectivamente, a pesar de las apariencias, ni la violencia ni su correlato de odio es atributo de un sexo. Los mujeres y hombres maltratadores se caracterizan por una manera maniquea de entender la vida y creerse poseedores exclusivos de la verdad y la razón. El hombre o la mujer que odia considera al ser odiado inferior y no dudará , si encuentra justificación, en destruir a su oponente.
En la violencia doméstica hay que estudiar las causas del odio destructor del hombre hacia la mujer y viceversa. Para ello hay que ser honrados en las estadísticas y no partir de presupuestos o definiciones de violencia diferentes que darán resultados o datos diferentes que puedan ser usados demagógicamente.
Los niños no votan y consecuentemente difícilmente pueden ser oídos, pero es claro y meridiano que cuando sus padres se separan desean seguir teniendo padre y madre en igualdad de condiciones porque los quieren por igual. No desean que se criminalice ni a uno ni a otro.
Pero atención, una vez rota la familia, por el proceso de otorgar la monoparentalidad a uno de los padres, los hijos fácilmente se inclinan hacia posturas maximalistas, que pueden acabar en el odio a los padres, a su padre porque se sienten abandonados y a su madre porque se sienten manipulados. Lo que no se puede aceptar es la amputación de uno de los miembros de la familia de forma general , porque una vez hecho esto el siguiente paso consiste en convencer a la sociedad de que la persona separada de la crianza de los hijos es la menos idónea. Lo que supone una profunda
injusticia.
Y quien crea que la custodia alternativa o compartida no es viable no tiene sino conocer la legislación sueca, francesa, etc.,países que han solucionado con claridad y elegancia este problema manteniendo el mismo derecho a la custodia compartida de los hijos que nadie ha discutido a esos mismos padres y madres mientras ha durado el matrimonio y cuyo respeto lleva a escoger, en caso de disolución del mismo, entre alguna de
las muchas fórmulas que hay de alternancia.
Existe un enfoque, que es propio de un feminismo radical, que mezcla cualquier tipo de violencia que pueda ejercer un hombre, pero que tiene gran cuidado de separar en el caso que la ejerza una mujer. Esto no nos parece justo. Las claves de la violencia no hay que buscarlas en rasgos biológicos o genéticos. El machismo hay que analizarlo desde las relaciones de y con el poder. Del mismo modo dentro de poco podremos estar hablando también de hembrismo si no evitamos análisis como los que asocian cualquier conflicto con el otro sexo a un conflicto con todo un género, sea este masculino o femenino. Es decir, si al sustantivo género le atribuimos de forma interesada el significado parcial del adjetivo “ femenino” o “masculino”.
En este caso, la pregunta que necesariamente habría que hacerse es ¿ a qué propósito se sirve?
Rafael Rodrigo Navarro es licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Psicología
DNI: 07778353-Y
IDEOLOGIA DE GÈNERE I CUSTÒDIA COMPARTIDA
Els problemes que pateixen els pares separats en la societat actual i igualment molts dels problemes que s'arrosseguen entorn de l’anemenada violència domèstica no poden ser entesos ni enfocats correctament si no tenim en compte l'evolució que està patint la família en la societat moderna.
En primer lloc val a distingir amb claredat el matrimoni de la família perquè una gran part del maltractament que reben els nens en els processos de separació i divorci tenen l’origen en aquesta indefinició.
El matrimoni és un contracte de caràcter social que es regula segons lleis inherents a cada cultura. La família és una realitat de caràcter sociobiològic estructurada al voltant dels ascendents, descendents, col·laterals i afins a un llinatge.
El marit i la dona tenen en el matrimoni els mateixos drets i deures i igualment després de la dissolució del contracte, segons ve recollit als ordenaments jurídics.
Existeixen dues formes de matrimoni: el matrimoni perpetu que defineix el RAU com a unió perpètua d'un home i una dona segons dret (matrimoni canònic de l'Església Catòlica) i el matrimoni temporal (matrimoni civil allí on existeix una llei de divorci). I al seu torn existeixen dues formes de família: la família biparental on els fills es consideren com a descendents tant del pare com de la mare i la família monoparental on es consideren descendents exclusius d'un dels pares, generalment en la nostra cultura de la mare, però en unes altres no pas gaire llunyanes del pare.
El matrimoni concebut originàriament com a intercanvi i aliances entre clans familiars sembla, en un moment donat, organitzar-se també per a superar la família monoparental del tipus mare-fills, pel desvaliment en què poguessin quedar la descendència de dones esclaves. Així es generen el dret i les obligacions de el “mater-moneo”, és a dir, d'aportar manutenció a la mare per a la criança dels fills. D'altra banda, sembla que existeix una tendència, en la societat en la qual vivim, a evolucionar des d'un tipus de matrimoni perpetu cap a un altre marcadament temporal. En aquest sentit si el matrimoni deu seguir essent concebut com a “una actuació en interès de la família” (llei 9/1998 de 15 de juliol, del Codi de Família) són menester canvis conceptuals i socials per a viure aquest procés amb normalitat. En aquest sentit, el moment delicat que
sembla viure la nostra cultura pot ser descrit d'una banda, com una necessitat de concebre noves formes de família i, alhora, com un trànsit cap a l'existència paritària d'aquests dos tipus de matrimoni.
Però existeix altra realitat subjacent. Al costat de la dissolució del matrimoni perpetu apareix una tendència, que convé analitzar detalladament per la seva transcendència social, per “imposar” al mateix temps un trànsit de la família biparental a la família monoparental del tipus mare-fills. Parlem d'imposició perquè no estem davant una opció lliure sinó, com tot seguit demostraré, davant una opció obligada en els processos de separació, per a la coacció de la qual es recorre a les institucions de l'Estat. En aquest sentit, podem parlar d'una actitud tan fonamentalista com qualsevol altra que en sortir-se’n dels límits del privat, tracta d'utilitzar la força del poder de l'Estat per a imposar realitats que sols són legítimes mentre no transcendeixin aquests límits. El matrimoni perpetu és una opció vàlida per a aquells que ho acorden, però
constituiria una coacció injustificada tractar d'imposar-lo, a través de la llei, com si es tractés de l'única o l'opció més vàlida. Parlarem igualment d'ideologia totalitària si un Estat, a través d'una obsoleta llei del divorci, pressiona perquè es derivi des de la família biparental a un tipus família monoparental tot aprofitant la crisi i dissolució del matrimoni. Així doncs, vam observar que, contra tota justícia, el poder judicial, el poder legislatiu i el poder executiu són utilitzats per a tractar d'aconseguir una família monoparental de nou encuny. En la societat espanyola actual, fiscals i jutges amb la inestimable ajuda d'una psicologia instrumentalitzada i el negoci que suposa per a lletrats i juristes, no fan sinó posar traves a la concessió de la Custòdia Compartida en els processos de separació i divorci .
Per una altra banda, les custòdies monoparentals que es concedeixen no guarden cap simetria en la concessió a un dels progenitors, ja que a favor de la dona constitueix un 97%, és a dir, una clara manifestació, en la pràctica, de la inconstitucionalitat d'aquesta llei. Podem arribar a entendre que optin, en l'àmbit del privat, per una família monoparental recorrent a la fecundació in vitro (encara que sobre la base dels drets dels fills s'està elaborant a Europa una legislació que els atorgui la possibilitat de conèixer al pare biològic), però considerem aberrant que una família que, passant o no pel matrimoni, ha rebut el respatller legal i social de la seva biparentalitat , sigui reduïda, per amputació d'un dels seus membres, a la monoparentalitat. Contra tot sentit comú, en els processos de separació i divorci a l’Estat espanyol, els fills són
privats del dret a seguir tenint pare i mare en igualtat de condicions a com s'ha tingut i exercit aquest dret durant el matrimoni.
Recentment el Tribunal del Drets Humans d'Estrasburg ha condemnat l'Estat Alemany per faltar a tal dret, i són ja molts els països que han modificat les respectives legislació i el codi civil per a fer possible l'única forma viable de trànsit d'una concepció social que considerava l'exclusivitat del matrimoni perpetu a una concepció més oberta que contempla igualment el matrimoni temporal com a una opció vàlida que no cal ni culpabilizar ni criminalitzar. Es tracta de la CUSTÒDIA ALTERNATIVA dels fills després de la dissolució del matrimoni o CUSTÒDIA COMPARTIDA, també dita COPARENTALITAT.
La custòdia compartida dels fills és, al nostre entendre, l'única fórmula que permet la dissolució del matrimoni sense que cap dret -tant dels fills com dels progenitors- sigui violat. La custòdia monoparental és un cas particular que ve inclós dins el dret a la custòdia compartida, si així s'entén que ho exigeix el “bé del menor” establert pels progenitors de mutu acord i sancionat pel jutge. Associar el bé del menor, de forma infundada, com es fa l’Estat espanyol, a favor d'un dels progenitors constitueix un focus de violència contínua.
Diferents informes alguns dels quals estan recollits en INFORME REENCUENTRO, que pot trobar el lector en les pàgines d'internet relacionades amb els temes de separació i divorci, mostra amb claredat aquest fet. Les dades són tan clarament demostratives a favor de la custòdia compartida dels fills després del procés de separació i divorci que convé analitzar profundament perquè a ca nostra l’evolució ha anat en sentit contrari, tot tractant d'obstaculitzar la custòdia compartida i pressionant a través de la justícia a favor de la custòdia monoparental. Els arguments utilitzats per a la custòdia a favor d'un dels progenitors, com hem indicat, majoritàriament a favor de la dona, no es mantenen drets.
En primer lloc està el que afirma que el canvi temporal de domicili és negatiu per als fills. Aquest argument no es basa en cap dada científica. Más encara, quan s'ha tractat de demostrar experimentalment aquest supòsit, s'ha trobat que els resultats donaven suport clarament el contrari: que els fills de famílies que han plantejat i obtingut (en contra de les actuacions de fiscals i gabinets psicosociales) la custòdia compartida han tingut un millor desenvolupament social, una menor tendència a la delinqüència i la marginalitat i una autoestima significativament major que la dels fills de divorciats als quals han “obligat” a créixer en una estructura familiar monoparental..
El segon argument consistent a afirmar que la custòdia compartida no és menester perquè, en separar-se els pares opten per “un mutu acord” suficient per a l'educació dels fills separats, és clarament tendenciós i es fonamenta en la mentida. No existeix tal mutu acord sinó el xantatge cap al progenitor no custodi: Li fan creure que no existeix cap altra possibilitat que no sigui la custòdia monoparental a favor de la mare i que si no accepta el “mutu acord” la pèrdua del dret a mantenir una relació d'igualtat amb la mare respecte dels seus fills, es veurà augmentada fins a perdre tot dret a les visites i que les càrregues econòmiques seran majors perquè els jutges castigarien l'actitud del pare en negar-se a un conveni de separació redactat en tals termes.
El tercer argument consisteix a afirmar que el pare a Espanya perd la custòdia compartida però no la pàtria potestat i conseqüentment no està essent pressionat amb la pèrdua dels seus drets i la dels seus fills. Argument clarament maliciós perquè, en rigor jurídic, la custòdia és un atribut inherent a la pàtria potestat (Extret de la pàgina web de la Branca Judicial de Porto Rico. Ex part 87 JTS 19). De tot això se’n deriva que d’ençà l'inici del plantejament de la separació i el divorci a Espanya hi ha actuacions anticonstitucionals.
La llei del divorci de 1981 va ser modificada en 1986 per incloure un article que atorgava la custòdia automàtica dels fills menors de set anys a la mare, però la situació de fet no ha canviat i segueixen rebent aquesta custòdia les mares en una proporció igual. La anticonstitucionalitat d'una llei es prova també a través de la seva aplicació i dels resultats i aquests són exactament els mateixos que es donaven abans de la reforma de la llei de divorci per anticonstitucional en 1986. Efectivament perquè una llei de divorci no vagi en contra de l'art. 14 de la constitució espanyola només té dos camins o repartir la custòdia monoparental equitativament entre els dos sexes o optar per la custòdia alternativa o custòdia compartida. Però ambdós pressupostos troben resistència des d'un feminisme mal entès o feminisme radical que advoca per la família
monoparental després de la dissolució del matrimoni, no com a una opció reduïda a l'àmbit del privat, sinó com una opció que deu ser donada suport per l'Estat.
Així doncs, és menester de concloure que l'opció a favor de la família monoparental després de la dissolució del matrimoni, no és una opció neutra sinó una opció defensada des d'una ideologia totalitària. Els pares i fills que han sofert els processos de separació i divorci a Espanya, són relegats a l'estatus social dels quals “perden un dret sense haver comès cap delicte”, és a dir a un estatus de ciutadans de segona classe. Però, contràriament, es converteixen en observadors privilegiats del perill que pot suposar l'avanç d'aquest tipus d'ideologies fonamentalistes i totalitàries en la nostra societat.
El feminisme igualitari ha sabut mantenir els principis de les seves fundadores que cerca la igualtat de la dona i l'home en la societat moderna i amb el qual els pares i mares separats s'identifiquen en la seva major part. Però existeix un altre tipus de feminisme, que anomenarem radical, que emmalalteix dels mateixos defectes que atribueix a l'home.
En l'anàlisi de la violència domèstica cal incloure la variable corresponent a la desigualtat practicada en els processos de separació i divorci, perquè si bé és cert que ments psicòpates puguin arribar a concebre la relació personal com una relació de propietat i la gelosia com a una justificació per a la violència, aquesta situació sols explica una part de la violència . Part, precisament, que no justifica de cap manera atribuir de manera diferent a homes i dones, llevat que vulguin argumentar que la psicopatia és un atribut del sexe masculí.
El 73% restant, que el propi Ministeri de Justícia relaciona amb els processos de separació, tenen clarament un component social. Efectivament, a pesar de les aparences, ni la violència ni el seu correlat d'odi és atribut d'un sexe. Els dones i homes maltratadors es caracteritzen per una manera maniquea d'entendre la vida i creure's posseïdors exclusius de la veritat i la raó. L'home o la dona que odia considera l’ésser odiat inferior i no dubtarà, si troba justificació, a destruir l’oponent. En la violència domèstica és menester d’estudiar les causes de l'odi destructor de l'home cap a la dona i viceversa. Per a això cal ser honrats en les estadístiques i no partir de pressupostos o definicions de violència diferents que donaran resultats o dades diferents que puguin ser usats demagògicament.
Els nens no voten i conseqüentment difícilment poden ser escoltats, però és clar com el sol del migdia que quan els progenitors se separen desitgen continuar tenint pare i mare en igualtat de condicions perquè els estimen per igual. No desitgen que es criminalitzi ni l’un ni l’altre. Però compte, una vegada trencada la família, pel procés d'atorgar la monoparentalitat a un dels progenitors, els fills fàcilment s'inclinen cap a postures maximalistes, que poden acabar en l'odi al pare perquè se senten abandonats i a la mare perquè se senten manipulats. No és acceptable l’amputació d'un dels membres de la família de forma general, perquè una vegada fet això el següent pas consisteix a convèncer la societat que la persona separada de la criança dels fills és la menys idònia. Això suposa una profunda injustícia. I qui cregui que la custòdia alternativa o
compartida no és viable no té sinó conèixer la legislació sueca, francesa, etc., països que han solucionat amb claredat i elegància aquest problema mantenint el mateix dret a la custòdia compartida dels fills que ningú no ha discutit a aquests mateixos pares i mares mentre ha durat el matrimoni i el respecte del qual duu a escollir, en cas de dissolució del mateix, entre alguna de les moltes fórmules que hi ha d'alternança.
Existeix un enfocament, que és propi d'un feminisme radical, que mescla qualsevol tipus de violència que pugui exercir un home, però que té gran cura de separar en el cas que l'exerceixi una dona. Això no ens sembla just. Les claus de la violència no cal buscar-les en trets biològics o genètics. El masclisme ha de ser analitzat des de les relacions de / amb el poder. De la mateixa manera abans de poc temps podrem estar parlant també de femellisme, si no evitem anàlisis com els que associen qualsevol conflicte amb l'altre sexe a un conflicte amb tot un gènere, sigui aquest masculí o femení. És a dir, si al substantiu gènere li atribuïm de forma interessada el significat parcial de l'adjectiu “femení” o “masculí”. En aquest cas, la pregunta que necessàriament caldria fer-se és a quin propòsit està servint?
Rafael Rodrigo Navarro és llicenciat en Filosofia i Lletres i doctor en Psicologia DNI: 07778353-I
De la liberacion de la mujer esperabamos grandes politicas, grandes abogadas, grandes sindicalistas, grandes intelectuales... pero hasta ahora solo hemos tenido grandes folladoras (Paco Umbral).
Les mentides són simples, les veritats complexes (Anònim).
Estilo masculino: http://www.protocolo.org/gest_web/proto_Seccion.pl?rfID=183&arefid=313 Si diésemos audiencia cuatro días, serían de españoles todos cuantos se entrasen a quejar (Cervantes).
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