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SABER LLEVAR BIEN LA GESTIÓN DE TENSIONES Y CONFLICTOS
Una premisa importante Las tensiones son inevitables. Los conflictos se pueden evitar.
Las tensiones se originan fundamentalmente cuando uno intenta mantener por encima de todo, la “autenticidad”, aquello que se considera esencial y definidor de sí mismo, lo que uno considera irrenunciable... La “autenticidad”, el afán de ser coherente con uno mismo, puede molestar a los demás, puede molestar a algunas personas del grupo, puede perturbar el “buen clima del grupo” y también puede hacer sentir inseguridad al “poder jerárquico”. Generalmente, las tensiones tienen su origen en una necesidad exagerada de ser reconocido (obviamente necesidad carencial originada en la infancia, y como tal un verdadero “pozo sin fondo”) o en una necesidad desproporcionada de ser amado. Tanto la una como la otra serán fuente de múltiples frustraciones, puesto que ni la una ni la otra son necesidades susceptibles de ser saciadas. Y por lo tanto, igualmente, serán fuente de tensiones y conflictos mientras la persona no cure sus heridas y sus dolores del pasado... A estas
dos causas, importantes, hay que añadir otra: la ambición. Hay dos formas de ambición: - Una legítima, “normal”, que consiste en querer uno existir tal como se siente de fondo. - Otra anormal, desproporcionada, amplificada y con caracteres “compensatorios”. Las ambiciones anormales son propias de individuos que han sido especialmente heridos en su vida y que poseen algunas riquezas, algunos dones especiales en los que se pueden apoyar para afirmarse. Es una carrera hacia “siempre más”, su objetivo es sentirse aprobados, reconocidos, apreciados, queridos. Por supuesto son necesidades enfermizas, por ello su ambición no tiene límites, nunca se sienten satisfechos con lo alcanzado, siempre les queda una sensación de vacío, su necesidad de reconocimiento, aprecio, amor nunca la sienten colmada... Evidentemente en esta clase de ambición está el origen de muchas tensiones y conflictos.
Decía al principio que los conflictos son evitables, lo son si se toman en serio las tensiones, si se las sabe descifrar en clave de aspiraciones y necesidades desmedidas e insatisfechas y acaba sabiendo cuales son las esperanzas legítimas o proporcionadas. En esto de las tensiones y los conflictos más vale prevenir... Es importante que cada integrante del grupo sea respetado, apreciado, y se reconozca su labor... Es también esencial que las responsabilidades de cada cual, así como las de los “subgrupos” si los hubiera, estén bien definidas, de modo que cada uno sepa cual es su territorio de responsabilidad (y el de los demás, ¡ojo!) Otra cuestión, sin duda importante es la de que las “relaciones jerárquicas” estén bien delimitadas y que todos sepan de quienes dependen. Indudablemente es preciso que todos tengan claro cuales son los objetivos del grupo, para que nadie espere del grupo algo que no forma parte de sus objetivos. Es necesario que se definan unas
reglas de funcionamiento, que como poco eviten que nos molestemos, nos boicoteemos, o destruyamos los unos lo que construyen los otros... Y por último, es imprescindible que periódicamente el grupo se reúna par hacer una especie de “catarsis”, o “limpieza general” en la que se aborden las insatisfacciones, se haga balance del trayecto recorrido y se propongan mejoras... Olvidaba decir, por ser de lo más obvio, que no se puede olvidar nunca que el interés, el bien del grupo debe estar siempre por encima del interés personal. Los responsables del grupo han de ser firmes para preservar los objetivos y la identidad del grupo; toda la gente debe tener claro que nadie tiene derecho a desviar al grupo de sus objetivos para orientarlo según sus apetencias y aspiraciones. Si la “adaptación” al grupo resulta especialmente difícil para alguien, puede abandonar el grupo, e incluso puede imponérsele que abandone el grupo por parte del resto de quienes lo integran. Hay quien piensa
que los conflictos son necesarios para que los grupos progresen. Deslizarse hacia esa dinámico es peligroso y falso y por supuesto solo conduce a estrellarse. Los grupos progresan gracias a lo que de bueno ponen todos sus miembros (según sus posibilidades y potencialidades, sin reproches, libremente, sin dar nada por supuesto, con franqueza...) Las tensiones y los conflictos son señal de que las energías del grupo (o de algún miembro) están bloqueadas, si el grupo no goza de salud suficiente puede deteriorarse e incluso romperse o desaparecer. Para que un grupo progrese es preciso que haya paz y armonía, es la única manera de que el grupo sea eficaz.
Y ya para finalizar, os propongo que (os) contestéis a las preguntas que a continuación siguen:
¿QUÉ ES LO QUE ME VA BIEN DEL GRUPO, LLÁMALO ASOCIACIÓN, FEDERACIÓN, O COMO QUIERAS...? ¿QUÉ ES LO QUE ME VA MENOS BIEN? ¿CUÁLES SON MIS DESEOS, MIS PROPUESTAS DE MEJORA?
¿QUÉ HACER PARA QUE SALGAMOS DE DONDE ESTÁMOS?
(ME REFIERO A LA ACTUAL “JAULA DE GRILLOS”, QUE ES LO QUE PARECE EL ACTUAL “DEBATE”-DESENCUENTRO ENTRE ASOCIACIONES DE PADRES-MADRES SEPARADOS...)
Claro que primero habría que ver si todos coincidimos en el diagnóstico. Y digo esto porque el asunto depende de “las gafas que uno se ponga”. De todos modos si de algo estoy seguro y es de suponer que coincide casi toda la gente es que la situación es realmente preocupante: POCOS Y MAL AVENIDOS. POCOS Y TIRÁNDONOS LOS TRASTOS A LA CABEZA... (si no tanto, casi) Es posible que nosotros, Custodia Compartida ¡¡ya!! de Extremadura (recién llegados aún) podamos permitirnos tomar cierta distancia que otros no pueden. Y digo esto porque no hemos estado implicados en rencilla de clase alguna, ni conflictos, ni tensiones y por supuesto no hemos ido dejando enemigos en el camino, ni estamos cargados de resentimiento o dolor, ni tampoco nos sentimos heridos con respecto de alguien en grado alguno... Esto a lo que aludimos no son nimiedades. Muy al contrario, si algo observamos en las peleas en las que algunos están enzarzados es un poco, o un mucho, de todo ello. Y desde
ahí poco se puede construir, más bien al contrario. Al paso que vamos, si no se pone un poco de cordura, esa hermosa idea de confluir todos en una Federación de Asociaciones por la Custodia Compartida se irá al traste, o no prosperará, a no mucho tardar. Sería muy largo, extensísimo, expresar todo lo que se me ocurre sobre la actual situación. Pero sí deseo aportar algunas ideas que me parecen premisas esenciales, condiciones imprescindibles (por supuesto a mi entender; nada más lejos de mi intención que insinuar siquiera que estoy en posesión de la verdad) para empezar a avanzar, para progresar y salir de la situación actual de estancamiento, “jaula de grillos”, “gallinero revuelto”... 1.- Es imprescindible comenzar por PERDONAR. Perdonarse y perdonar a los otros. Y eso no quiere decir llegar a una “paz consensuada” en la que se procure no rozarse, en la que se intente la mayor distancia posible para evitar molestar a otros o ser molestado,
conservando el resentimiento o el dolor de peleas pasadas. No. Perdonar es olvidar. Sí olvidar, pues es la única forma de darse a uno mismo y a otros nuevas oportunidades. Si no empezamos por aquí vamos mal encaminados. 2.- También se impone la necesidad de elaborar una plataforma de consenso, aunque sea de mínimos, por supuesto desde la total unanimidad, respetando e integrando a las minorías y a los disidentes. Es imprescindible evitar tomar decisión alguna por procedimientos de mayorías, aunque éstas sean especialmente mayoritarias. 3.- Igualmente es necesario aclararse sobre si se pretende construir un colectivo que reproduzca los mismos errores que llevan a cualquier grupo a estar metidos en disputas y peleas constantes (en lugar de dedicar energías y esfuerzos a emprender acciones en el exterior, a intentar conseguir los objetivos que se supone que pretendemos alcanzar) o, por el contrario, somos coherentes y actuamos buscando el consenso, el mutuo acuerdo que,
habitualmente, proclamamos que es el único marco de referencia para una separación matrimonial “constructiva”... Y decimos esto porque me da la impresión que son muchos los que piensan de otra manera. Yo particularmente, estoy en la idea de construir otro modelo de grupo, de otras formas de actuación, de otras estrategias... 4.- Otra cuestión importante es el binomio AUTENTICIDAD (léase también coherencia)- ADAPTACIÓN (léase lealtad y fidelidad al grupo, a sus objetivos, a su filosofía, a sus acuerdos, etc. y posibles alianzas con otros grupos del entorno, etc.) 5.- Tampoco hay que olvidar la necesidad de “bajarse de los principios” (nada mas lejos de mis intenciones que sugerir que se abandone, por llamarlo de algún modo, “la ideología de la coparentalidad”), de las consignas, de las grandes frases, y descender a la realidad, “a la realidad de la gente corriente”, conectar con sus aspiraciones y sus necesidades, y por supuesto integrar todo ello en las acciones que se
emprendan. Y por descontado, integrar en la Federación de Asociaciones por la Custodia Compartida a la gente que coincide (sin grandes diferencias ni matices) tanto en el diagnóstico de la situación como en los objetivos. 6.- Se hace necesario entrar en un proceso de HUMILDAD, de GENEROSIDAD y de TOLERANCIA. Sí, dejando a un lado la soberbia intelectual, las posiciones dogmáticas, si queremos avanzar. Humildad también para aceptar las críticas de los otros. 7.- También hay que procurar funcionar en la resolución de conflictos, crisis, tensiones, desde el consenso, desde la no-violencia, desde la idea de que si alguien nos ofende, en la mayoría de los casos (también nosotros, ojo) lo suele hacer de forma inconsciente, nadie es tan malvado como para que sea de otro modo, y también ese “sentirnos ofendidos, agraviados” en la mayoría de los casos suele ser que el otro está hurgando sin proponérselo en alguna herida nuestra, que aún está por cicatrizar. 8.- Procurar “no
hacer un problema del problema”, quiero decir que es necesario procurar evitar el causar un problema mayor con las soluciones que adoptemos. 9.- Partir de que no hay fórmulas mágicas, ni milagros, como tampoco es posible dar pasos de gigante. Y otra cosa: sólo se frustran los que le piden peras al olmo, y los olmos no dan peras ni siquiera con injertos. 10.- Son muchísimas más las cosas que nos unen que las que nos separan, desde ahí es posible establecer nuevas formas de relación entre quienes estamos en esta aventura. Claro que esas nuevas formas deben estar basadas en la CONFIANZA, en el bien-pensar respecto de los otros, en un profundo respeto por los otros, sus ideas, sus acciones. Se impone el retomar la COMUNICACIÓN SIN TAPUJOS, con plena franqueza, sin prejuicios ni etiquetas, escuchando de forma receptiva, sin “sobrentendidos”.
Si estamos convencidos y proclamamos que son posibles otras maneras de relación, incluso en los casos de separación matrimonial como habitualmente decimos, una nueva forma de vida, en la que las relaciones no sean competitivas, ni violentas, una nueva forma de relacionarse con los hijos y el o la ex cónyuge, en la que las relaciones no estén basadas en la “obligación y sanción”... Si proclamamos que esto es posible, que hay que tener esperanza, no nos dejemos arrastrar por el pesimismo, no nos conduzcamos desde una visión pesimista de los demás, no establezcamos relaciones “a la defensiva”, arriesguémonos, procuremos ser coherentes y comencemos a practicar todo esto en nuestros grupos (también en los foros) parémonos lo suficiente para discernir y actuar con la lucidez y la madurez necesarias, con fidelidad a nuestras conciencias y sin perder de vista nuestros objetivos.
Carlos Aurelio Caldito Aunión Custodia Compartida ¡¡ya!! Asociación de Padres y Madres Separados de Extremadura. |