Jesús habla con sus discípulos del ansia de poder (1ª parte).
Hoy quiero compartir con vosotros una serie de reflexiones basadas en un conocido (pero no muy entendido) pasaje de la Biblia.
Van ha ser un poco "atrevidas". Si. Pero espero de vosotros un poco de comprensión y paciencia. Así que no me "prendáis fuego como hereje" hasta no haber terminado.
Querido diario:
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El deseo de poder o de estar situado en un estado superior al de los demás no es algo novedoso en la historia del ser humano. Pero aún lo es menos en la historia de la Iglesia.
El tremendo deseo de poseer, de aspirar a tener más que el vecino, de ocupar lugares de preferencia, de ser alguien importante, admirado entre el resto de los mortales, ha sido el sueño y la ambición del ser humano en la tierra donde viva y en el tiempo que haya vivido.
No quiero, querido diario, que me veas como una persona cargada de un trágico pesimismo. Ya sabes que no lo soy. Pero tampoco quiero que el optimismo tape aquello que es evidente.
Ser cristiano conduce a una vida de esperanza muy positiva. Pero eso no quiere decir que tenga que cerrar los ojos a la realidad. Porque encontrar la diferencia entre lo que será y lo que es, es fundamental en la vida cristiana.
El ansia de poder está en el mundo desde su principio. Pero en la Iglesia, paradójicamente, apareció incluso antes de su "principio". ¿Quieres ver un ejemplo?
Aún estaba mi Señor Jesucristo enseñando a sus discípulos cómo sería condenado a muerte por los principales de Jerusalén cuando ocurrió esto:
Mateo 20:17-21
Cuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y por el camino les dijo: He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para burlarse de El, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará. Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante El y pidiéndole algo. Y El le dijo: ¿Qué deseas? Ella le dijo: Ordena que en tu reino
estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.[1]
¡Qué pasada!
Para aquellos que estamos familiarizados con la lectura de este texto no nos es tan fuerte. Pero si lo leemos como si fuera la primera vez, tenemos que preguntarnos:
¿Realmente estaban escuchando lo que decía Jesús?
¿Qué les importaba más, su futuro, o el inminente final de su maestro?
¿Qué les llamó más la atención, que fuera azotado y crucificado por los "representantes legales de Dios" en este mundo…o que iba a traer un nuevo reino con nuevos cargos y ministerios disponibles?
Y… ¡pero bueno!... ¿Quién se cree que es esta señora para intervenir de esa manera y pedir algo así a Jesús?
¿Sabes qué…? voy a contar hasta cien y seguimos mañana. [1]La Biblia de las Américas, (La Habra, California 90631: The Lockman Foundation) 1986, 1995, 1997. ----------------------------- Es posible que a algunos les sorprenda mi particular forma de analizar la Biblia. Como me dice Amauri A. desde Cuba: "...me gustaría saber que Biblia utilizas para decir esas cosas..." jajajaja...Pues la misma que tú hermano. Como en muchas cosas...no se trata de la Biblia que usas, sino de la predisposició n con la que nos acercamos a leerla. Mi reflexión no es con el texto, sino con su interpretació n. Un fuerte abrazo y que Dios os bendiga.
Querido diario: http://personal. telefonica. terra.es/ web/diariolocura /
Con la lectura de ayer, podríamos llegar a pensar que fue la madre de Jacobo y Juan la incitadora a que sus hijos ocuparan un lugar preferente en el nuevo Reino. Pero mirando los pasajes paralelos en los otros evangelios vemos que no. ¡Mira!
Marcos 9:33-34 Y llegaron a Capernaúm; y estando ya en la casa, les preguntaba: ¿Qué discutíais por el camino? Pero ellos guardaron silencio, porque en el camino habían discutido entre sí quién de ellos era el mayor. Marcos 10:35-37 Y se le acercaron Jacobo y Juan, los dos hijos de Zebedeo, diciéndole: Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos. Y El les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Lucas 9:46 Y se suscitó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor. Lucas 22:24 Se suscitó también entre ellos un altercado, sobre cuál de ellos debería ser considerado como el mayor. Curioso ¿verdad? Pues así es el corazón del ser humano. Absorbido por el deseo engañoso del poder, queda ciego y sordo ante las palabras de Jesús y no solo no comprende el significado de su enseñanza, sino que con su actitud toma una dirección totalmente contraria.
No sería nada extraño que la madre de Juan y Jacobo (Santiago), acudiera ante Jesús con aquella petición más a instancias de ellos mismos que por iniciativa propia. De haber sido así, es posible que pensaran que Jesús cedería más fácilmente ante la petición de aquella madre. De hecho…podrían pensar que ya había un antecedente. En la boda de Caná. ¿Recuerdas?
Juan 2:3-5 Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Y Jesús le dijo: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí en esto? Todavía no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que El os diga.[1]
No me es original que alguien utilice técnicas diferentes para conseguir un único objetivo. Cuando mis hijos no consiguen lo que quieren de su madre…corren rápidamente a ver si lo consiguen de mí. ¿Verdad que os suena familiar? [1]La Biblia de las Américas, (La Habra, California 90631: The Lockman Foundation) 1986, 1995, 1997.
Al oír esto, los diez se indignaron contra los dos hermanos.[1]
¡Vaya par de oportunistas! Esperaron un descuido para solicitar un puesto de privilegio. Y además utilizan a su madre para conseguirlo. No se lo que hubiera pasado si eso me ocurriera a mí. Pero te aseguro, querido diario, que esos dos hubieran ido a parar al río vestidos y todo. ¡Tendrán poca vergüenza! Hoy diríamos que sería actuar con nocturnidad y alevosía.
Este tipo de cosas siempre producen consecuencias negativas. Una actitud de este tipo siempre produce el rechazo por un lado y la actitud de una defensa agresiva por otro.
Cuando una persona se siente igual a otra no es fácil ni tampoco justo, que la otra se ponga por encima mostrando un poder y un privilegio que no le ha sido dado.
No es la primera vez que alguien ha pretendido ocupar un puesto de liderazgo o algo por el estilo de esta manera. Y el resultado siempre ha sido la separación en lugar de la unidad. De este tipo de cosas, aquellos que llevamos años en la comunidad tenemos sobradas experiencias de esta desagradable y poco edificante actitud en el seno de la iglesia.
Pero mi Señor Jesús, aun y estando en su condición de hombre, estaba muy por encima de aquella situación. Y después de hacerles entender lo absurdo e irracional de su petición, les conduce a una nueva visión del Reino de los Cielos. O mejor dicho, a que vean con unos nuevos ojos. Los ojos de la fe. Aquella nueva visión que solo el Espíritu Santo les puede conducir. Una nueva visión que no sería nada fácil entender en un mundo donde del poder y la preeminencia ante los demás era signo de bendición divina y de éxito social.
Nuestro Señor cambia una situación bastante embarazosa, en una enseñanza que nunca olvidarían. Da un giro completo a las pretensiones de sus discípulos. Porque tanto la aptitud de los dos discípulos como de los otros diez, indica que deseaban tener un puesto de importancia. Un puesto que nuestro Señor les va a explicar cómo conseguirlo. Y ahora, ya que al parecer no han estado muy atentos a sus enseñanzas, llama la atención de ellos ofreciéndoles un puesto de grandeza y poder en el nuevo reino. [1]La Biblia de las Américas, (La Habra, California 90631: The Lockman Foundation) 1986, 1995, 1997. |
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