"¡Dios bendiga los días y las noches que pasaron!,
nos parecían, al desplegarse, un nenúfar fragante,
cuyas hojas blancas eran los días de bello esplendor,
y su negro centro, la noche que acorta la vida.
Nos divertíamos con la sociedad y la amistad.
Vinieron sin darnos cuenta y del mismo modo se fueron.
Y ha seguido un tiempo que parece, sin duda,
la traición que viene tras el bello pacto de amor”.
“Bendita ha sido la tierra que tú habitas
y benditos los que en ella viven,
porque se instaló la felicidad.
Las piedras son perlas; rosas, los cardos;
Las aguas, miel; el polvo, ámbar gris”.
“Me quedé con ella a solas,
sin más tercero que el vino,
mientras el ala de la tiniebla nocturna
se abría suavemente.
Era una muchacha lejos de la cual, yo, perdería la vida.
¡Ay de tí! ¿Es que es pecado este anhelo de vivir?
Yo, ella, la copa, el vino blanco y la oscuridad
Parecíamos tierra, lluvia, perla, oro y azabache”.
“Desearía rasgar mi corazón con un cuchillo,
meterte adentro y acto seguido volver a cerrar mi pecho,
a fin que allí permaneciéseis y no en ningún otro,
hasta el día de la ressurrección y del juicio;
para que fuera tu morada durante mi vida
y, en mi muerte, ocuparas las entretelas de mi corazón dentro la tiniebla del sepulcro”.
“Un poco de lealtad es estimada en el amado
y no vale de nada mucha lealtad en el amante.
El raro impulso de un cobarde es más valorado
Que las gestas de quién siempre es valiente y decidido”.
“Mi juicio surca todo lo encubierto,
como surcan el cuerpo las venas palpitantes.
Claramente distingo incluso el rostro de las hormigas,
Mientras a ellos se les esconden
los cobijos de los elefantes”
“Tu belleza y hermosura
no necesitan de comparaciones,
como el sol de los cielos no tiene necesidad de alhajas.
Me asombro de cómo mi alma
no ha perecido en su ausencia,
Su repetido rechazo era mi sepultura
y su pérdida el presagio de mi muerte,
Y como mi cuerpo, delicado y frágil,
lo ha derretido esa mano áspera...”.
“Si las gentes hicieran uso del pensamiento
para lo que fueron creadas, ningún viviente reiría”.
“Me aconsejan: -Véte y quizás olvidarás
y acabarás por desear el olvido.
Les digo: -Antes moriré que olvidar.
Quién beberá del veneno como experiencia?”
"Su belleza puede suplir la de las flores,
como mi aliento puede suplir el fuego".
"No habrá para tí ningún otro día
como aquella mañana del "sí",
en bellas contemplaciones y delicias.
Fue aquel día como el trozo de oro nativo en un yermo,
y el ánimo en la flecha equivocada,
o el parir en la estéril.
Era el tiempo cuando el relámpago de la unión
no anunciaba en vano la lluvia
y el jardín del amor no se había agotado,
debido a la doncella cuyos pechos le dicen: "-Adelante"
y cuyos flancos le hacen: "-Atrás"
Unos y otros tiran contrapuestos,
y su mejilla se ve el sonrojo de este toma y daca.
Nada me ha herido más que aquellos ojos,
y nadie en todo el mundo -sino aquéllos- pueden pretender curarme.
Les sucede así como con las víboras:
sólo sus mismos cuerpos pueden sanar la picadura de quién mordieron".
"La buena nueva vino cuando el desespero reinaba,
y se encontraba el corazón dentro los siete terribles pisos (del infierno),
y vistió mis entrañas de verde (esperanza),
hasta entonces vestidas de luto.
La negrura de la pena se me apartó,
como las sombras hacen sitio a la luz del sol.
Y aunque no espero ninguna unión que no sea
la de la firme lealtad con el antiguo afecto:
pues, a veces, es deseada la nube, no por la lluvia,
sino por la fresca sombra que ofreca".
"Me humillé como se humilla el amante dócil;
me sometí como lo hace el locamente enamorado.
Pero ven a mí, amor, legalmente,
porque no me place la unión de los caminos prohibidos".
"Se fue y siguió la bella paciencia del amante
pero las lágrimas declaran aquello que su pecho calla.
Enfebrecido estaba su cuerpo; su corazón quemaba; cuando la separación vino, cuánto dolor.
No pude quedarme en casa ni descansar,
no llegué nunca a calentar la cama.
Parece hecho de esas nubes que el huracán
no cesa de empujar hacia otros cielos.
Es como el monoteísmo a las almas de los infieles
que no pueden comprenderlo
y lo rehusan tal y como les viene,
o como la cometa fugaz que atraviesa el horizonte
y que, a lo largo de su vuelo,
a veces se esconde o se deja ver...".
“Cuando me haces reproches,
soy el más vil de los condenados a muerte,
la falsa monedilla que rechaza la mano del cambista.
Pero, además, hallo placer en morir por tu amor.
¡Qué maravilla la de un condenado
a muerte que se alegra!”.
“Quien conoce a Dios como es debido
se propone buenos fines
y descansa su corazón en el temor de Dios.
Quien tiene un reino efímero
no es como quien tiene uno que es eterno;
no es como quien el adultera,
ni el hombre benigno como el depravado;
el lenguaje sincero no es como la mentira,
y aunque nos encontráramos resguardados
del castigo divino,
y no temiéramos la ira espantosa de Dios,
ni nos aterrorizase su infierno,
creado para todo quien peca
y falta a su palabra,
aun así tendríamos el forzoso deber de obedecerlo, de rehusar las embajadas de la pasión,
de renunciar sinceramente a una vida que no es eterna.
Vemos que Fortuna obra con los suyos
como la llama con la leña de dónde brota...”
“Quien conoce a ciencia cierta el fin que persigue tiene por estupidez aquello que todo el mundo posee,
y quien conoce al Misericordioso,
no infringe su mandato ni que le diesen
todos los reinos del mundo.
El sendero del temor de Dios y la devoción
es el mejor camino, y quien lo sigue es prudente y buen caminante,
mientras que aquel quien se aparta
no se libra de problemas,
porque no lleva vida feliz quien no tiene autocontrol.
¡Bienaventuradas las gentes que se dirigen
hacia este sendero, con el ánimo dichoso y mansa condición!
Libres se ven de afán en sus almas
y disfrutan allí de la gloria de los sultanes
y de la tranquilidad de los mendigos.
Como quieren viven; mueren como suspiran,
y consiguen, en la casa de la Eternidad,
las sedes más anchas”
“Abandonó sus desvaríos y placeres,
casto se ha hecho en las amores y fiestas.
Su deseo ya no es el de beber vino,
ni va en pos de desvirgar jóvenes gacelas.
Ya era tiempo que el corazón despertara
y se arrancara los velos que lo tapaban...
Esfuerzate, alma, prepárate,
deja de seguir la pasión, con sus locuras...”
(“Tawq al-haâna / El collar de la paloma” (sobre el amor y los amantes), melancólica y finísima obra cumbre de la literatura andalusí, escrita en su exilio en Xàtiva al-Jamila, 1022, en el momento de la descomposición en taifas del Khalifat, por Abû Mwhâmmad ‘Alî ibn Ahmad ibn Sa’îd ibn Hazm al-Andalusí al-Zahirí, llamado Ibn Hazm "de Córdoba”, *994, Córdoba-+1063, Huelva; conspirador del fin del Khalifat, poeta, historiador, jurisconsulto, polígrafo).
Nosotros q vivimos en campos de concentración podemos recordar a los hombres que iban por las barracas consolando a otros, mientras les regalaban el último pedazo de pan. Debieron ser pocos en número, pero ofrecen la prueba suficiente de q todo puede ser quitado a un hombre excepto una cosa:la última de las libertades humanas -escoger la propia actitud en un conjunto dado de circunstancias -escoger la propia manera de actuar(V.Frankl). www.fespinal.com/espinal/castellano/visua/es44.htm
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