El escándalo de las farmacias y todos los recientes
escandalos de los robos millonarios de los dirigentes de las compañías
privadas en EEUU nos indica que la corrupción no es una característica
del sector público.
Como en el estado omnipresente de los ex paises socalistas,
la elite administrativa de las grandes empresas se las arreglan para hacer
arreglines, hacer contabilidad creativa para robar el capital de los
inversionistas,
trabajadores y clientes.
Por lo tanto llegamos a un momento donde hay que exigir un mejor control de
estas élites, y que la era del presidente-general-rey-dios está obsoleta, y que
este tipo de acciones deben ser reprimidas con años de prisión, con desposeción
de bienes adquiridos ilícitamente incluyendo cuentas suizas, negocios en
alguna isla caribeña o regalos generosos a amigos y miembros de la familia.
Hay que llegar a este estado de contro y de transparencia si es que queremos
que exista un estado de derecho, sea este mas estatista que liberal o
inversamente,
no es posible hoy en día que se castigue quien roba un pedazo de pan para
subsistir
y se premien a rateros con corbata que vacían años de esfuerzos de accionistas,
inversionistas, trabajadores y empresarios honestos.
Saludos desde el Nilo
Almeja