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Mi infancia está llena de recuerdos del tren trasandino,
del olor de la cremallera, de la rotonda de Río Blanco,
ya que mi abuelo materno era el ingeniero encargado de
ese tramo y el pobre anciano se murió de pena cuando
cerraron los trenes, especialmente la estación Mapocho
donde trabajaba al fin de su vida activa, falleció a
los pocos meses.
Pero la economía no entiende de sentimientos, el billete
va donde se huele mas billete, y eso está lejos de cambiar...
Es la China que va a salvar el tren. Todos los gurus están
inviertiendo masivamente en las compañías canadienses y estado-unidenses de
trenes, ya que China va a drenar proximamente todos los recursos
del este de América hacia los puertos occidentales.
Para eso se necesita una potente fuerza de transporte, y no hay duda que el tren
que se está electrizando es el mejor medio AHORA.
Se podría interesar algunas firmas privadas de invertir en los
trenes chilenos si es que esto tiene alguna utilidad, pero el problema
es que Chile está organizado de otra manera debido a su geografía.
Desde el centro de producción hasta el puerto en Chile son distancias
cortas, es difícil entonces justificar el tren, digamos comercialmente, habría
que hacer el "business case"...
Saludos desde el Bío-Bío
Almeja
[Sergio en el Clarín]
Triste destino el del tren en un país que fue pionero en este medio de
transporte en el continente.
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