El 1º de octubre de cada año se celebra el día internacional de las personas de edad declarado así por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1990 para recaudar dinero para el Fondo Fiduciario de ese organismo para el Envejecimiento. Este Fondo fue creado como parte del Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento aprobado en 1982.
El objetivo del día internacional de las personas de edad es el de apoyar proyectos que comprendan la ancianidad en los países en desarrollo.
En 1991 las Naciones Unidas adoptaron los Principios a favor de las personas de edad de acuerdo a las necesidades y desafíos de la realidad mundial. Educación, investigación y capacitación sobre el envejecimiento; creación de estadísticas confiables; seguimiento e información veraz; adopción de medidas nacionales e internacionales; estas fueron algunas de las conclusiones.
El día internacional de las personas de edad es una fecha con la que se pretende el compromiso de todos los estados del planeta para que las ventajas de las que gozan los ancianos en los países poderosos sean también disfrutadas por los que menos tienen. Es reconocer la realidad de estos países que carecen de medicina y alimentos suficientes para un pasar digno y saludable. Actualmente la ciencia ha extendido el promedio de vida general aunque paradójicamente sea de menor calidad y dignidad. La población de más de sesenta y cinco crece velozmente; en 1950 en los países desarrollados solo el ocho por ciento de sus ciudadanos ocupaban la franja consideradas “de edad” mientras que en estos momentos asciende al catorce por ciento. Son 600 millones y se calcula que para los próximos cincuenta años esta cifra será de 2000 millones, que ya han nacido. Durante la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento los gobiernos coincidieron en la necesidad de integrar al envejecimiento con otros marcos para el desarrollo social y económico y los derechos humanos. El día internacional de las personas de edad está íntimamente vinculado con la familia, pues es en su seno donde encuentran acogida, afecto y protección, además de poder ser referentes y ejemplos para las generaciones más jóvenes. Los ancianos son los que transmiten valores culturales y morales, los que cuidan de los hijos de padres víctimas de desgracias y enfermedades, los que mantienen cohesionada la familia durante los conflictos. A su vez, son los más vulnerables, junto a los niños, a la marginación, la pobreza, el abandono, el hambre y la violencia. El día internacional de las personas de edad es la ocasión ideal para planificar estrategias de preservación de estas personas. Vivir más no puede ser nunca un castigo, la prolongación de una agonía.
Los ancianos somos y tenemos algo de todo: cualidades y defectos, somos inciertos y variables, o firmes y seguros.
Envejecemos de forma individual y distinta con la interacción de factores externos ambientales, con el propio carácter y las propiedades personales.
Sin embargo, siempre podremos modificar y mejorar con el esfuerzo que sea necesario nuestra forma de ser y actuar,
nuestros hábitos y tendencias, para aproximarnos a ese ideal que nos agradaría ser y haber sido.
Nos vale la pena tener un proyecto optimista y “deportivo” de buen envejecer en todas las edades y situaciones.
Las marcas no serán olímpicas en lo físico, ni éxitos clamorosos en lo intelectual-afectivo,
pero podrán llenarnos y ocuparnos de tal forma que nos falte tiempo para cubrir todas las actividades programadas.