
Señor, hoy queremos orar por nuestros hermanos de comunidad. Tú los conoces personalmente: conoces sus nombres y apellidos, sus virtudes y defectos, sus alegrías y penas, sus fortalezas y debilidades; sabes la historia de cada uno, los aceptas como son y los vivificas con tu Espíritu.
DECIR COMUNIDAD…
Decir comunidad es decir camino compartido,
multitud de manos que se unen para, entre todos, hacer la marcha más liviana,
abrazo de miradas que se buscan para buscar, unidas, la mirada
de Aquel que por nosotros dio la vida.
Es compartir, la vida entrelazada, es reunir bajo las mismas esperanzas
las diferencias, que así, no nos separan.
Decir comunidad es hablar de proyecto común,
sueños compartidos, caminos acompañado.
Es pensar en el otro y en lo mejor para el otro y pensar, juntos,
en lo mejor de nosotros para todos los otros.
Decir comunidad es darse fuerzas entre todos.
Es alentarse con la palmada al hombro,
es corregirse sin miedo a los enojos.
Es animarse a crecer juntos poco a poco.
Decir comunidad es hablar de apertura y entrega,
servicio a los demás, aprender a brindarse, generosos.
Es compartir la vida de Dios fuente de vida, de esperanza y amor.
Decir comunidad es común-unidad de criterios verdaderos (los del Evangelio)
de opciones valientes (las de Jesús)
de desafíos audaces (los del Reino en marcha)
Decir comunidad es el encuentro de muchos
que animados y alentados por el Espíritu, buscan clamar a Dios, ¡Abba!
Aqui estamos Señor unidos y en camino
para hacer crecer tu Reino donde pidas.
EVANGELIO
Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu,
así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;
un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.
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