Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
revista-de-prensa-sahara-occidental · Revista de prensa Sahara
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes buscar mensajes antiguos en un grupo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Especial: Entrevista de Mohamed VI a "El País"   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #272 de 1534 |
*********CAMPAÑA CONTRA KERR MCGEE*******
*********Coalición Internacional para la Protección de los Recursos Naturales
del Sáhara Occidental*******
*********http://www.arso.org/KerrMG05.htm*********


S U M A R I O

1. SAHARA-ESPAÑA-MARRUECOS-ESCÁNDALOSAS DECLARACIONES DE MOJAMÉ SEXTO
- EL PAÍS: ENTREVISTA: Mohamed VI Rey de Marruecos: "Se ha restablecido el
respeto mutuo entre España y Marruecos"



=========================================================
SÁHARA-INFO EN FRANCÉS Y EN ESPAÑOL:
http://es.groups.yahoo.com/group/sahara-info/

SAHARA-INFO SÓLO EN ESPAÑOL:
http://es.groups.yahoo.com/group/revista-de-prensa-sahara-occidental/

SAHARA-INFO SEULEMENT EN FRANÇAIS:
http://fr.groups.yahoo.com/group/revue-de-presse-sahara-occidental/
=========================================================

1. SAHARA-ESPAÑA-MARRUECOS-ESCÁNDALOSAS DECLARACIONES DE MOJAMÉ SEXTO
http://www.elpais.es/articuloCompleto.html?d_date=&xref=20050116elpepiint_1&type\
=Tes&anchor=elpporint


ENTREVISTA: Mohamed VI Rey de Marruecos
"Se ha restablecido el respeto mutuo entre España y Marruecos"
De pronto, en medio del pedregal que rodea Ouarzazate, la ciudad llamada
"puerta del desierto", aparece como un espejismo una residencia real, de
reducido tamaño para los usos locales, con vistas a un lago que embalsa
las aguas de la vertiente sur del Atlas y junto a un improbable campo de
golf. Es allí, a 225 kilómetros de Marraquech, donde el rey Mohamed VI,
que preside unas jornadas sobre turismo, ha citado a EL PAÍS para su
primera entrevista con la prensa española desde que accedió al trono. La
inminente visita de Estado de los Reyes de España a Marruecos, que se
inicia mañana, y la imagen dañada por la participación de algunos de sus
súbditos en graves atentados cometidos en Europa, el más sangriento de
ellos en Madrid, el pasado 11 de marzo, han incitado al monarca, según
reconoce él mismo, a recibir a este periódico. Mohamed VI, de 41 años,
fue entronizado en julio de 1999. El primer lustro de su reinado estuvo
marcado, entre otras cosas, por una grave crisis diplomática con España
que duró 20 meses. Ambos países rozaron el enfrentamiento armado cuando
estalló la disputa sobre el islote de Perejil (Turah en la denominación
marroquí). La cumbre de Marraquech, en diciembre de 2003, siendo aún
presidente José María Aznar, mejoró algo la relación. La victoria
electoral socialista, en marzo pasado, creó un nuevo clima entre Madrid
y Rabat. Pasada la hilera de antiguos esclavos, ahora servidores reales,
en las puertas de la residencia, el director y los periodistas de EL
PAÍS esperan al soberano en un discreto salón, en compañía de sus más
íntimos colaboradores. Allí están Fuad Alí Himma, ministro adjunto de
Interior y antiguo director del Gabinete real; Fadel Benyaich, de madre
granadina, asesor real para asuntos relacionados con España, y Mohamed
Rochdi Chraibi, jefe del gabinete del monarca. Son los antiguos
compañeros de Mohamed VI en el colegio real de Rabat y figuran ahora
entre los hombres más influyentes de Marruecos. De sopetón los tres se
levantan. Falsa alarma. Es el príncipe Mulay Rachid, hermano del Rey,
que irrumpe en el salón para saludar a los huéspedes. Minutos después
llegará, puntual y sin ningún protocolo, Mohamed VI. Hasta en eso el
nuevo Rey se diferencia de su padre, Hassan II, que hacía esperar días
hasta recibir a los que había dado cita si es que la audiencia no era
finalmente cancelada. Mohamed VI habla un castellano fluido. No en balde
su padre se empeñó en que él y su hermano tuvieran una niñera española.
Pero sus idiomas de trabajo son el francés y el árabe. De ahí que salude
a sus huéspedes en castellano, pero opta por el francés en la
entrevista, con alguna breve incursión al español. Sentado en un sofá de
mimbre, en el porche de la residencia, contesta a todo el cuestionario
remitido por este periódico. Sólo rehúsa responder a una pregunta sobre
Ceuta y Melilla. Mohamed VI no quiere, por cortesía, en vísperas de la
visita real española, poner en aprietos a su "tío" don Juan Carlos
reiterando la histórica reivindicación marroquí sobre ambas ciudades. El
soberano se sale del cuestionario para hacer un encendido elogio del ex
presidente Felipe González, al que describe como un "auténtico amigo" de
Marruecos. En su opinión, es él quien ha ayudado a José Luis Rodríguez
Zapatero a comprender a Marruecos. "Le admiro mucho y con él", recalca,
"nos unen fuertes lazos de amistad".
JESÚS CEBERIO / IGNACIO CEMBRERO
EL PAÍS - Internacional - 16-01-2005

Mohamed VI, en el jardín de la residencia de Ouarzazate. (BERNARDO
PÉREZ)
"No hay que trasponer a Marruecos el modelo de las monarquías europeas.
Tenemos especificidades (...) que definen el camino que recorreremos"
"Gentes (...) que han convertido los derechos humanos en su negocio
particular quieren impedir que trabajemos, que progresemos"

Pregunta. ¿Por qué ha tenido que transcurrir un cuarto de siglo para que
los Reyes de España hagan una visita de Estado a Marruecos?

Respuesta. Es verdad que la última visita de Estado, que revistió un
carácter excepcional, tuvo lugar en 1979, pero el Rey y la Reina de
España han viajado a Marruecos en otras ocasiones. Vinieron en 1991; el
Rey acudió solo, en julio de 1999, al cumpleaños de mi padre, que Dios
guarde su alma, y también vino poco después para sus funerales. Con esto
le estoy diciendo que hay una relación, una imbricación, intensa entre
nuestros dos países y entre ambas familias reales. Tengo una auténtica
admiración por la pareja real española, que encarna para mí lo más
positivo de la España actual. Valoro su manera de ser y de actuar, su
sensibilidad humana. El hecho de que sean queridos por todos los
estamentos de la sociedad española demuestra hasta qué punto la
monarquía es popular. He tenido la oportunidad de ir varias veces a
España, privadamente y de forma oficial. Viví en La Zarzuela durante
cinco días y me sentí como en mi propia casa. Mantengo excelentes
relaciones con el príncipe Felipe. Lo único que lamento es no haber
podido acudir a su boda. Coincidió con una cumbre de jefes de Estado en
Túnez. Además, nuestra tradición dinástica no permite al Rey acudir a
bodas ni funerales en el extranjero. Me hubiese gustado, sin embargo,
compartir con la familia real y el pueblo esa celebración.

P. ¿Contribuye esta visita a salvar algunas diferencias que ha habido en
los últimos años?

R. No ha habido tales diferencias. Incluso cuando las cosas no iban bien
entre ambos países, entre ambos gobiernos, nunca se interrumpió mi
contacto con el Rey de España. No sólo para hablar de asuntos
conflictivos, sino para tocar temas más agradables. Cuando sentí la
necesidad, nunca dudé en coger el teléfono y llamarle incluso en
momentos de crisis grave.

P. Tras cinco años de reinado es pronto para hacer un balance. La prensa
internacional ha destacado en su activo la introducción de un nuevo
código de familia que contribuye a equiparar a las mujeres con los
hombres.

R. Los medios de comunicación extranjeros han atribuido importancia al
nuevo código de la familia porque era un tema de actualidad y algunos
círculos occidentales también le han brindado una buena acogida. Pero no
ha sido, ni mucho menos, la única reforma que he emprendido. Las
reformas abarcan desde el código electoral hasta el de trabajo, pasando
por el realce de la cultura bereber o la reestructuración del ámbito
religioso. También quiero decirle que no paso el tiempo recapitulando
las reformas que he llevado a cabo. Son muchas. Creo que una reforma
debe ser desarrollada cuando ha llegado el momento. Es verdad que el
código de familia reviste una importancia particular. La primera vez
que, como Rey de Marruecos, me dirigí a la nación hablé ya de la mujer.
Dije que era aberrante que la mujer, que supone algo más de la mitad de
la población, sea marginada en la sociedad. Es una tarea a la que me
dediqué desde el principio, aunque llevó un cierto tiempo rematarla. Era
importante lograr un consenso en torno al nuevo código. Si hubiese
surgido algún bloqueo, no estaríamos donde estamos. Me agrada que haya
hablado del código de la familia y no del código de la mujer, porque no
hay que poner a la mujer de un lado y al hombre de otro. En una familia
ambos son responsables conjuntamente.

P. Otra iniciativa inédita en el mundo musulmán han sido las
comparecencias públicas, que empezaron en diciembre, de víctimas de la
represión política del periodo 1956-1999. Contaron en directo, ante las
cámaras de televisión, los secuestros y torturas que padecieron. Algunos
han señalado que se corre el riesgo de deslegitimar las instituciones
sobre las que está asentado Marruecos...

R. El objetivo es reconciliar a Marruecos con su pasado. El pasado forma
parte de la historia de Marruecos. Se trata de no olvidarlo. Las
comparecencias públicas se desarrollan con dignidad. Estoy convencido de
que los objetivos de la Instancia Equidad y Reconciliación

[IER, organismo encargado del resarcimiento de las víctimas] son
compartidos por los marroquíes y servirán para labrar el futuro de sus
hijos. Tengo total confianza en las personas que están al frente de la
IER. Sus iniciativas no están entre las que suscitan la desunión, según
dicen algunos, ni provocan resentimiento, como pretenden otros. Sirven
para consolidar la monarquía y la democracia en nuestro país y anclarlo
definitivamente a los principios universales de los derechos humanos.

Este proceso no arrancó de la noche a la mañana. Fue iniciado por mi
padre, que Dios guarde su alma, en 1990 con la creación del Comité
Consultivo de los Derechos Humanos. Hubo después la amnistía general de
1994 y, más tarde, se puso en marcha la indemnización de las víctimas.
El resto, ya lo conoce. Lleva tiempo, pero lo estamos consiguiendo.

P. Otros consideran que la iniciativa es insuficiente porque los
testigos no pueden dar los nombres de sus verdugos.

R. Por supuesto, no estoy de acuerdo. Insisto, no es, en contra de lo
que sostienen algunos, una iniciativa que va a partir en dos a
Marruecos. No hay jueces ni personas juzgadas. No estamos ante un
tribunal. Para nosotros se trata de examinar, sin ningún complejo y sin
vergüenza, esa página de nuestra historia. A partir de ahí podremos
avanzar en mejores condiciones. Gentes que no guardan relación alguna
con el auténtico militantismo, y que han convertido los derechos humanos
en su negocio particular, quieren impedir que trabajemos, que
progresemos y que respondamos a las aspiraciones de los marroquíes. Creo
que ha llegado la hora de cambiar de argumento y decirles: Escuchen,
ahora que este problema está siendo aclarado, no tenemos ya ningún
complejo en este ámbito.

P. Los países que han llevado a cabo una transición democrática han
acabado adoptando una nueva Constitución en la que el poder ejecutivo
responde ante el legislativo. ¿Es previsible que Marruecos se convierta
en una monarquía parlamentaria a la europea?

R. No. No hay que trasponer el modelo de las monarquías europeas.
Tenemos nuestras especificidades y nuestras obligaciones que definen el
camino que recorreremos en el futuro. Pero nuestra Constitución no está
petrificada. En los últimos 40 años hemos tenido cuatro constituciones y
varias enmiendas.

P. ¿Qué ha cambiado en su reinado con relación al de su padre, el rey
Hassan II?

R. Probablemente el estilo. Mi padre decía refiriéndose a mí: "Él es él
y yo soy yo". Cada uno tiene su estilo, su forma específica de trabajar.
Pero lo importante es el objetivo. Se dónde quiero ir. Mi padre, que
Dios guarde su alma, también lo sabía y sabía hasta dónde quería llegar.
Y ese objetivo sigue siendo el mismo: trabajar para el progreso y el
bienestar de Marruecos.

P. Un partido legal con un referente religioso obtiene excelentes
resultados allí donde se presenta a las elecciones en Marruecos. Un
movimiento islamista, tolerado pero no legal, muestra una gran capacidad
de movilización. ¿Es mayoritaria la sensibilidad islamista en la
sociedad marroquí?

R. Marruecos no es un país laico. Es un reino en el que el islam es la
religión de Estado. Nada de extraño, por tanto, que el conjunto de los
partidos políticos, y no sólo uno de ellos, se apoye en esa referencia,
aunque algunos lo hacen de manera más pronunciada que otros. A lo largo
de los siglos se ha desarrollado aquí un islam tolerante, de apertura y
de respeto al prójimo. Este islam está presente en nuestra vida
cotidiana. Con los poderes que me otorga la Constitución vigilo que sea
perenne. También velo sobre las libertades públicas, de las que soy
garante, para que el ámbito político esté abierto a todas las
sensibilidades siempre que respeten escrupulosamente las reglas
democráticas y los principios fundamentales del país.

P. En algunos países árabes, como en la vecina Argelia, hay grupos
integristas radicales violentos. ¿Teme que pueda suceder algo parecido
en Marruecos?

R. Creo que es una amenaza no sólo para el mundo musulmán. El riesgo es
hoy en día tan elevado en los países europeos como en la orilla
meridional del Mediterráneo. Miren lo que pasó en Madrid en marzo. Los
atentados fueron cometidos por marroquíes de origen, pero, de hecho,
estaban asentados en España desde hace años, tenían papeles, algunos
estaban incluso casados con españolas. En resumen, parecían
perfectamente integrados en la sociedad española. Hablemos también de lo
que sucedió en Holanda [el asesinato, en noviembre, del cineasta Theo
van Gogh por un islamista inmigrante]. El autor es marroquí pero también
holandés porque nació, se crió y se educó en los Países Bajos. Holanda
era citada como uno de los mejores modelos de integración de la
inmigración. Nosotros propusimos a los holandeses enviarles clérigos
para ayudarles a que su población musulmana mantuviese una orientación
religiosa adecuada. Holanda siempre se negó a ello con el argumento de
que, aunque eran marroquíes de origen, se habían convertido en
ciudadanos holandeses. No podían, por tanto, permitir a Marruecos
inmiscuirse en su vida religiosa, cultural, etcétera. Es una decisión
que comprendemos. Respetamos la soberanía holandesa. El terrorismo nos
acecha a todos y debemos cooperar para combatirlo juntos.

Es verdad que Argelia ha sido un país especialmente azotado por el
terrorismo. He de decir que sus autoridades están haciendo frente con
inteligencia a este fenómeno. El problema no está aún enterrado, hay
todavía escaramuzas, pero creo que Argelia está en el buen camino para
vencerlo.

P. ¿Le preocupa el coste que puede tener para la imagen de Marruecos que
personas nacidas en su suelo perpetren atentados?

R. Sí, y es uno de los motivos, junto con la próxima visita de los Reyes
de España, por el que acepté conceder esta entrevista. Quisiera que los
españoles sepan que comprendo perfectamente que la imagen de Marruecos
suscite recelos en la opinión pública después de lo que pasó el 11-M.
Alabo la sabiduría con la que reaccionó la sociedad española. Ha sido
muy comedida en un momento tan brutal y doloroso. Que los turistas
españoles sigan siendo tan numerosos en Marruecos pone de relieve su
gran sensatez. Ni que decir tiene que los marroquíes condenan el
terrorismo, cualquiera que sea la nacionalidad de sus autores. Pero el
hecho de que los atentados fueran perpetrados por personas de origen
marroquí ha supuesto para mí y mis compatriotas un gran golpe moral.

P. Después de los atentados que sufrió Casablanca, en mayo de 2003, más
de 2.000 personas han sido juzgadas en Marruecos por terrorismo, según
el Ministerio de Justicia. Las organizaciones de defensa de los derechos
humanos denuncian que la represión estuvo salpicada de excesos. ¿No fue
desproporcionada la respuesta?

R. Voy a contestar a esta pregunta con cierto distanciamiento. Hay que
comprender que después de lo que sucedió la reacción haya sido un poco
exagerada. Sospecho que incluso en España pudo haber, acaso, una
reacción en cadena [después de los atentados de Madrid]. Volviendo a
Marruecos, no cabe duda de que hubo detenciones arbitrarias. Hemos
detectado una veintena. Estos excesos han sido también señalados por ONG
y por el Comité Consultivo de Derechos Humanos [organismo oficial de
asesoramiento del Ejecutivo]. Ahora estos casos están siendo examinados
por los tribunales. Quiero aprovechar para alabar a las fuerzas de orden
público y a la policía marroquí. Son gentes que trabajan en condiciones
precarias. No poseemos los medios que ustedes tienen en España. A pesar
de esas condiciones, se les ha exigido que estén, después de los
atentados, permanentemente movilizados. Hay que tratar a toda costa de
que no se reproduzcan hechos parecidos.

P. Con la llegada de un nuevo Gobierno al poder, en abril, la diplomacia
española ha modificado su enfoque sobre el contencioso del Sáhara. ¿Qué
opina de ello?

R. Quisiera decir, ante todo, que sé que existe un cierto resentimiento,
en algunos círculos políticos españoles, sobre el Sáhara, pese a que,
quiero también subrayar, el territorio fue recuperado en 1975 de manera
legal y pacífica. Deseo que España, que tuvo presencia en el Sáhara, nos
ayude de manera constructiva, practicando una política de neutralidad
positiva como lo hacen otros países amigos. Es un asunto del que he
hablado en múltiples ocasiones con sucesivos gobiernos españoles. Les he
instado a ser nuestro socio en la búsqueda de una solución para el
problema del Sáhara teniendo en cuenta, eso sí, que el territorio es
marroquí. No hay que olvidar que hay saharauis para los que la
marroquinidad del Sáhara no ofrece dudas. Ni yo ni el pueblo marroquí
aceptaremos nunca ceder la soberanía de Marruecos sobre esas provincias.

P. ¿Qué solución preconiza para el territorio tras la dimisión del
norteamericano James Baker, emisario para el Sáhara Occidental del
secretario general de la ONU?

R. Para nosotros hay que negociar una solución política. Desde 1996
numerosos países han invitado a Marruecos, y a las otras partes
implicadas en el problema, a buscar una vía alternativa al referéndum
convencional previsto en el plan de 1991 y cuya inaplicabilidad era ya
entonces manifiesta. Hemos aceptado, por tanto, la solución política,
que también se llama tercera vía y que consiste en permitir a la
población concernida gestionar sus asuntos en el marco de la soberanía
de Marruecos. Actualmente, con la mejor fe del mundo, buscamos con la
ONU hacer avanzar esa solución política negociada.

P. ¿A qué se debe el incremento de la tensión entre Marruecos y Argelia
desde el pasado verano?

R. A grandes rasgos tenemos una buena relación bilateral con Argelia.
Hay que tener muy presente que la seguridad de Argelia es primordial
para Marruecos. En lo que concierne, por ejemplo, a la vigilancia de las
fronteras siempre hemos trabajado conjuntamente para evitar que grupos
armados argelinos puedan encontrar cobijo en Marruecos. La relación
personal entre el presidente Buteflika y yo es excelente. Dicho esto,
hay una gran diferencia entre lo que dice Argelia y lo que hace. No se
puede, por un lado, afirmar como un simple miembro de la ONU su apego a
posiciones de principio, como la autodeterminación, y, por otro, llevar
a cabo una virulenta campaña contra Marruecos siendo parte involucrada
en el conflicto. Lo primero es normal, lo segundo no lo puedo
comprender. Buteflika, en tanto que presidente de Argelia, y yo mismo,
como Rey de Marruecos, debemos trabajar para limar asperezas y tratar de
que la relación sea más fluida.

P. ¿Qué tipo de autonomía está dispuesto a aplicar en el Sáhara?

R. Es un tema que estamos negociando con Naciones Unidas y, con tal
propósito, he recibido a Álvaro de Soto [representante especial del
secretario general de la ONU]. Creo, sin embargo, que es acaso un poco
pronto para contarlo a la prensa.

P. ¿Los esfuerzos llevados a cabo en el Sáhara han supuesto un lastre
para el progreso económico del resto de Marruecos?

R. Han sido una carga, pero no un lastre. Cuando recuperamos el Sáhara
nos dimos cuenta de que no había infraestructuras. Hubo que hacer un
esfuerzo especial por razones económicas y, por supuesto, políticas.
Algunas provincias del sur han experimentado en pocos años un desarrollo
fulgurante, superior al de otras regiones. La economía marroquí en su
conjunto ha llevado a cabo un gran esfuerzo para propiciar ese
desarrollo. No nos arrepentimos porque era imprescindible hacerlo. Pese
a esta dedicación al Sáhara, hemos podido impulsar otras zonas. Hay
otros muchos grandes proyectos realizados o en vías de serlo como, por
ejemplo, el puerto de Tánger-Mediterráneo [entre Tánger y Ceuta], la red
de autopistas, las infraestructuras turísticas, la creación de zonas
francas, etcétera.

P. Las detenciones de inmigrantes clandestinos en las costas canarias y
andaluzas han caído un 18% en 2004 con relación al año anterior. ¿Cuál
es su balance en la lucha contra la inmigración ilegal?

R. Siempre hubo una voluntad de hacer frente a ese problema. La manera
de enfocarlo ha evolucionado, en cambio, en los últimos meses. Somos
conscientes de que esta inmigración constituye una fuente de
preocupación para España. También lo es para Marruecos, porque la mitad
de los aspirantes subsaharianos a emigrar ilegalmente se acaban quedando
en Marruecos. Es algo que la opinión pública española debería saber. Los
diferentes gobiernos españoles han pedido siempre a Marruecos que dé a
este asunto la importancia que requiere. Siempre lo hemos hecho.
Intentamos, no obstante, actuar con creciente eficacia. Hemos pasado por
diversas etapas. La primera ha consistido en incrementar los efectivos
de los que disponemos para esa tarea incorporando más fuerzas. La
segunda consistió en pasar revista a los diversos dispositivos
desplegados y tratar de coordinarlos mejor. Por eso se creó una nueva
dirección en el Ministerio del Interior que se ocupa exclusivamente de
la inmigración clandestina y los tráficos que lleva aparejados, de
personas, droga, etcétera.

P. Las medidas adoptadas han tenido éxito en el norte pero mucho menos
frente a Canarias.

R. Es verdad que empezamos por tomar medidas en el Estrecho de
Gibraltar, que, hasta hace poco, era la mayor preocupación de los
españoles. Ahora la presión migratoria se ha trasladado hacia el sur, en
dirección a las Canarias. Hace unas semanas di instrucciones para que el
dispositivo en el sur sea tan estanco como en el norte.

P. ¿Qué pueden hacer España y Europa frente a este fenómeno?

R. Hay que trabajar conjuntamente. Desde hace años, mucho antes de que
en 2004 se anunciara la creación de las patrullas mixtas, la Guardia
Civil, la Gendarmería marroquí y la Marina Real ponían ya en común sus
energías. Esta colaboración no se hizo pública, pero dio resultados
bastante estimulantes. Hemos pedido siempre a España, y a la Unión
Europea en su conjunto, que nos proporcionen los medios necesarios para
combatir esa plaga. Ahora carecemos de ellos. Tengo constancia de que
actualmente España es un buen abogado de nuestra causa en Europa.
Después de todo, es el país mejor colocado para dar a conocer la
gravedad de este asunto.

P. Italia propugna crear campos de emigrantes en el Norte de África y
Libia se ha prestado a ello. ¿Qué le parece la idea?

R. El problema entre Libia e Italia no se plantea en los mismos términos
que entre Marruecos y España. Los flujos migratorios de Libia hacia la
costa sur de Europa son menores. Además, entre Libia y la isla italiana
de Pantelleria hay entre 50 y 60 kilómetros de mar. Entre nuestros dos
países hay 14 kilómetros. Eso significa que el 90% de los aspirantes se
sienten primero atraídos por Marruecos. Estamos dispuestos a resolver
este problema entre Marruecos y España. Pero en lo que concierne a esos
campamentos no creo que contribuyan a solucionar el problema.

P. En octubre de 2001 el embajador de Marruecos en España fue llamado a
consultas. ¿Por qué tomó esta decisión?

R. Nuestra relación bilateral con España se deterioró bruscamente entre
abril y octubre de 2001. Registramos entonces declaraciones, actitudes y
tomas de posición en diversos foros francamente hostiles a la política,
la economía y la seguridad de Marruecos. Esta cascada de hechos me
incitó a llamar a consultas al embajador en Madrid para atraer la
atención del Gobierno español sobre su actitud negativa. En lugar de
tener en cuenta que los marroquíes acabábamos de tirar del timbre de
alarma, las autoridades españolas fingieron estar sorprendidas y
continuaron por la misma senda hasta el estallido del conflicto del
islote de Turah [que los españoles llaman Perejil].

P. ¿Por qué decidió Marruecos en julio de 2002 tener una presencia
militar permanente en el islote?

R. Se llegó a decir en España que Marruecos había invadido un territorio
español. La retrocesión a Marruecos de las provincias del norte empezó
en 1956 y duró hasta 1959. Los españoles se fueron entonces y también
salieron del islote. Turah no formaba parte del contencioso histórico
sobre Ceuta y Melilla. En los años sesenta hubo incluso fuerzas
marroquíes instaladas en Turah y Franco no se inmutó. ¿Es Aznar más
franquista que Franco? ¿Por qué volvimos a enviar fuerzas al islote?
Porque se nos estaba acusando de no hacer bastantes esfuerzos para
acabar con la inmigración clandestina.

Antes de que las tropas españolas invadiesen el islote hubo
conversaciones a todos los niveles. La diplomacia española nos garantizó
entonces que no se llegaría al conflicto entre nuestros dos países y que
se alcanzaría una solución sin recurrir a la fuerza. Marruecos se sintió
abofeteado al ver, poco después, cómo había sido tratado. Marruecos se
sintió insultado cuando aparecen buques de guerra españoles,
helicópteros que cercan y toman por asalto una roca situada a tan sólo
50 metros de la costa para apresar a 11 personas, esposarlas,
trasladarlas a Ceuta y devolverlas a las autoridades marroquíes a través
de Bab Sebta. Pero quisiera rendir homenaje a Ana Palacio. En general la
diplomacia y los cañones no son compatibles hoy en día. La ministra
lidió, durante un tiempo, con un asunto muy delicado y que se le
escapaba. El tema no estaba en manos de la diplomacia española.

P. ¿Qué ha cambiado para Marruecos entre el anterior y el actual
Gobierno español?

R. Lo resumiré en una palabra: confianza. El presidente Zapatero y su
Gobierno confían en la seriedad de Marruecos como interlocutor, socio y
vecino. Ahora, entre nosotros, se ha restablecido el respeto mutuo.

P. ¿No guarda un buen recuerdo de José María Aznar?

R. No puedo decir eso. Sería demasiado simplista. Cada uno de nosotros
trabaja para su país. Es verdad que la relación hubiese podido ser
mejor. Es verdad, incluso, que no guardo un recuerdo especialmente
agradable. Tuve la oportunidad de reunirme con él antes del conflicto
que nos alejó de España. Debo reconocer que entonces tuvimos una
relación bastante correcta. Lo que pasó después ensombreció mucho la
relación. Quedé profundamente decepcionado por la falta de confianza
hacia Marruecos.

P. ¿Perjudicó esta crisis a la cooperación antiterrorista?

R. No. Afortunadamente, los intereses superiores de Marruecos y de
España siempre fueron preservados. En lo referente a la seguridad, y más
concretamente al terrorismo, la cooperación entre nuestros respectivos
servicios nunca resultó alterada.

P. Marruecos ha fortalecido su relación con EE UU mediante un acuerdo de
libre comercio. ¿Es compatible con una relación privilegiada con la UE?

R. Por su especificidad geográfica y geopolítica Marruecos no puede
estrechar sólo lazos con sus vecinos del norte o del este. Además,
Europa se está ampliando al norte y al este. Los marroquíes estamos
obligados a no poner todos los huevos en la misma cesta. España, a
diferencia de otros países, no se ha pronunciado sobre este acuerdo
porque considera que se trata de un asunto de soberanía marroquí. He
observado también con agrado que algunas empresas españolas están
teniendo un excelente reflejo. Están invirtiendo en Marruecos y
utilizando el país como un trampolín para acceder al mercado
norteamericano. Qué duda cabe, sin embargo, de que la cultura marroquí
es mucho más mediterránea que anglosajona. Por eso no entiendo que
algunos círculos en Europa se sorprendan negativamente por este acuerdo
con EE UU. Es una iniciativa que complementa, no que sustituye, los
anteriores acuerdos suscritos por Marruecos con la UE. Somos un país
específico muy comprometido con el Proceso de Barcelona. Después de
todo, estamos a 14 kilómetros de la costa de Europa.

P. El presidente Bush ha lanzado un proyecto de democratización del
mundo árabe al que llama Iniciativa del Gran Oriente Próximo. ¿Se
convertirá Marruecos, como algunos desean abiertamente en Washington, en
el alumno modelo de ese proyecto?

R. Recibí, en marzo, al secretario de Estado adjunto, Marc Grossman, en
Alhucemas. Vino a exponerme ese plan. Le dije, primero, que no
formábamos parte del Gran Oriente Próximo, que no había que meter a todo
el mundo árabe en el mismo saco, que Marruecos estaba en el Magreb, en
África del Norte. Compartimos muchas cosas con nuestros amigos del Golfo
o de Oriente Próximo, pero no estamos confrontados a las mismas
realidades. Le dije después que su plan conlleva reformas, pero que
nosotros no habíamos esperado a su llegada para emprender aquellas que
considerábamos necesarias. Es más, ya hemos hecho muchas y sin su
asesoramiento. Le dije, por último, que ese plan no debe ocultar otros
problemas. Insta a los países a evolucionar, pero muchos de ellos no
pueden hacerlo mientras subsistan conflictos como el palestino y ahora
el de Irak. Sería un error tratar de imponer un modelo. Dicho esto,
tenemos una excelente relación con EE UU, país amigo. Pero no por ser
amigos se debe evitar decir las cosas con claridad.



Do, 16 de Ene, 2005 5:27 pm

ruizmi2004
Sin conexión Sin conexión
Enviar mensaje Enviar mensaje

Reenviar Mensaje #272 de 1534 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

*********CAMPAÑA CONTRA KERR MCGEE******* *********Coalición Internacional para la Protección de los Recursos Naturales del Sáhara Occidental******* ...
Carlos Ruiz Miguel
ruizmi2004
Sin conexión Enviar mensaje
16 de Ene, 2005
5:27 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda