http://www.lavanguardia.es/web/20051207/51204048882.html
Segundas partes y descubrimientos
Isabel Gómez Melenchón
Cornelia Funke y Christopher Paolini se consolidan en un panorama
dominado por la búsqueda del best seller
´Abu Torrelli´ y ´Carta al rey´ destacan por su carácter intimista la
primera y su ritmo narrativo la segunda
I. G. M. - 00:00 horas - 07/12/2005
En un año en que los lectores, pequeños y mayores, hemos celebrado la
publicación por Destino de las celebérrimas Crónicas de Narnia de
CS Lewis, se consolidan ahora los autores que ya nos gustaron el año
pasado, con la llegada de las segundas partes de sus novelas, y saludamos
la aparición de obras interesantes, como la Carta al Rey de Tonke
Dragt, que edita Siruela, o la línea juvenil de Entrelibros. Todo ello
envuelto en lo que parece ser la apuesta de las grandes editoriales: la
búsqueda del best seller juvenil (o incluso infantil), de la misma manera
que se hace con el público adulto. Fórmulas de éxito, una buena
presentación y un gran lanzamiento acompañan estas producciones, dicho
sea sin sentido peyorativo, ya que algunas de ellas, como
Grimpow,de Rafael Ábalos (Montena), o El clan de la loba,
de Maite Carranza (Edebé) se sostienen en pie con mucha dignidad.
Respecto a las Crónicas, sólo queda decir que son imprescindibles.
Respecto a las segundas partes, hemos de decir que, por lo que respecta a
Cornelia Funke y Christopher Paolini, eso de que "nunca fueron
buenas" debe pasar a mejor vida. Vayamos por partes. Sangre de
tinta es la continuación de la trilogía que el pasado año inauguraba
Cornelia Funke con su Corazón de tinta (ambas en Siruela.
Ediciones B publica Obtas de Cornelia Funke, igualmente estupendas, para
un segmento de menor edad). Recordemos que Maggie y su padre, Mo,
restaurador de libros, tienen la capacidad de traer al mundo real a los
personajes de un libro cuando leen en voz alta. Claro que, a cambio, una
persona del mundo real debe entrar en el libro. Así conoceremos al juglar
Dedo Polvoriento, al malvado Basta y a Mortola, vieja y cruel. Con ellos
viajaremos dentro del libro causante de todos los males. Cornelia Funke
podría haber patinado y caer en una recurrencia de la primera parte; sin
embargo, no es así, y sabe enriquecer el argumento gracias a la
construcción del mundo interior del libro. Algo así sucede con
Christopher Paolini y su Eldest, segunda parte de Eragon
(ambas en Roca). Paolini tenía ante sí una difícil tarea: consolidar
el éxito mundial de su primera obra sin repetirse. Y también lo logra y
de la misma manera que Funke, es decir, concéntrandose en lo nuevo.
Resumiendo, Eragon encuentra un huevo que resulta ser el del último
dragón. Por él, se ve metido en una lucha en la tierra de Alagaësia entre
el cruel rey Galbatorix y los rebeldes vardenos. En esta segunda parte
asistiremos a la formación del joven y a las maniobras políticas de la
nueva reina vardena. La suma de acción y la recreación del país de los
elfos confirman a Paolini como un auténtico creador de tierras míticas en
la línea de Tolkien.
Y de una segunda parte a una primera, Transparente y la torre del
destino, obra con la que Ibán Roca arranca su trilogía El domador
de Sueños (RBA-Molino). Roca, con una larga experiencia en el mundo
audiovisual, desarrolla un mundo en el que sueño y realidad tienden a
confundirse, una novela que combina elementos oníricos, mágicos y de
acción: el joven Tom Gramlin es capaz de viajar entre mundos paralelos,
hasta que una extraña herencia le obliga a emprender el viaje definitivo
que cambiará su vida. Original e interesante, como también lo
esAbuTorrellihace sopa (Entrelibros) en un registro muy distinto.
Aquí, una abuela, Abu, y su nieta Rosi, de doce años, conversan al
rededor de una mesa de lo divino y lo humano a raíz de un enfado de Rosi
con su amigo Bruno. Una prosa sencilla y un profundo entendimiento de las
relaciones humanas son las herramientas con las que trabaja Sharon Creech
que, con Katherine Hannigan y su Ida B, conforman un buen dúo de
novelas juveniles de Entrelibros, algo que Siruela también consigue, como
nos tiene habituados, con Carta al Rey, una novela de iniciación y
aventuras galardonada en 2004 con el premio Griffel der Griffel como
mejor libro infantil de los últimos 50 años.
Y un último apunte en la línea de Grimpow: El enigma
Vermeer, de Blue Balliett (Salamandra). Intriga artística e histórica
que se lee de un tirón.
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