21. Es él.
Alex, Alejandro y Sergio llegaron hasta el muelle.
- Aquel debe ser el bote, es como nos lo describió esa mujer.
- ¿Será verdad? ¿No estaría jugando con nosotros?
- Espero que no, y menos a estas horas de la madrugada.
- Vamos allá pues.
Subieron al bote; comenzaron a llamar.
- Luis, ¿estás aquí?
- ¡Luis!
- ¡Hermano!
No hubo respuesta.
- Mira, ese es el camarote.
Empujaron la puerta. Luis dormía profundamente, envuelto en la
sábana; ni una bomba podía despertarlo de tan feliz sueño después de
una noche de placer y cansancio. Alejandro se acercó.
- Es él, es mi hermano Luis; estoy seguro.
- Duerme como una roca.
- Siempre ha dormido así. Hay que saltar en su cama para
despertarlo.
- ¿Y no le habrán dado algo?
- ¿Tú crees?
- ¿Qué hacemos? ¿Esperamos o lo despertamos?
- Pues... mejor esperamos a que amanezca. De todas formas,
ninguno de nosotros creo que pueda dormirse con esta emoción.
- De acuerdo, esperamos.
Mientras afuera comenzaba a amanecer, Luis se sintió zarandeado una y
otra vez. Aún adormilado, respondió.
- Déjame dormir, Pilar...
- Luis, soy yo, tu hermano Alejandro...
¿Alejandro? Abrió los ojos para ver ante él tres hombres jóvenes.
- ¿Quiénes son ustedes?
- Luis, no puede ser que no me recuerdes. Yo soy tu hermanito,
tu compañero de juegos, en quien más confías...
- Yo... no recuerdo.
- La mujer lo dijo, que él no recordaba nada.
- ¿Mujer? ¿Qué mujer? ¿Dónde está Pilar?
Alejandro le habló a Alex.
- Pilar debe ser la que te llamó, Alex...
Luis quiso ponerse de pie, pero Alejandro se sentó a su lado.
- Escúchame, Luis. Sé que esto debe ser confuso para ti si no
recuerdas quiénes somos, pero por favor, confía en que te queremos.
Sergio y yo somos tus hermanos, y acá Alex, es uno de tus mejores
amigos y tu representante...
- Mi representante... artístico...
- ¿Recuerdas eso?
- Recuerdo que me llamo Luis, y que era un cantante, nada más...
- ¿Recuerdas el hospital?
- Sí, y toda esa gente sobre mí, luces, fotos, gritos; tuve que
huir...
- ¿Por qué no pediste ayuda para regresar?
- No quería regresar, no quiero regresar...
- ¿Por qué no?
- Siento que nada bueno me espera. Y aquí tengo algo muy
hermoso. Por favor, tengo que ir a buscar a Pilar.
- ¿ A Pilar? Pero...
Alex le tomó el brazo a Alejandro, a modo de señal.
- Tenemos el auto afuera, Luis. Subes y te llevamos con Pilar...
- ¿Es cierto?
- Te lo juro.
- Es acá cerca.
Lo llevaron hasta la puerta de la casa de Pilar. Luis se bajó y
comenzó a tocar. Nadie contestaba. Empezaba a desesperarse cuando
Alex se le acercó.
- ¿Dónde está? ¿Dónde está?
- Luis, Pilar fue la que nos llamó para que te encontráramos.
Supongo que quería que estuvieras de nuevo con los tuyos.
- No puede ser; ella no puede haberme dejado, no puede haberme
traicionado...
- Te hizo un bien, Luis. Tienes que regresar con tu familia,
curarte, recuperar tu vida... Vamos , ven.
Lleno de desesperanza, Luis fue hasta el auto con Alex. Se sentía
completamente derrotado.
22. México
Desde su llegada a México, Luis estaba en manos de los mejores
especialistas del país. Todas sus giras y presentaciones habían sido
canceladas mientras él permanecía en una clínica de rehabilitación.
Poco a poco, los recuerdos fueron regresando y con ellos la angustia
de sentirse atrapado en un mundo asfixiante. Además, le pesaba haber
cometido la cobardía de intentar quitarse la vida, ¡nada justificaba
eso para él! Se sentía un grandísimo cobarde.
- Luis, ¿crees que ahora podemos hablar de lo que pasó?
- Sí, Alejandro, creo que puedo hablar con claridad de lo que
sentí justo antes de...
- ¿Del accidente?
- No, no fue un accidente. Yo quería morirme, quería escapar
para siempre del infierno en que se había convertido mi vida. Tal vez
por eso tenía la sensación de que debía huir, de que del otro lado
sólo me esperaba el sufrimiento.
- ¿Y ahora? ¿Todavía quieres huir?
- No, ya me di cuenta de que esa no es la solución. Además,
conocí a Pilar, y eso me mostró que la vida aún me guarda muchas
sorpresas hermosas...
- ¿Crees que te enamoraste de ella?
- Creo que sí, pero...después ella huyó, me dejó...
- Tal vez pensó que lo mejor para ti era volver con tu familia
y con tu... esposa...
- ¡Mi esposa! ¿Me crees si te digo que lo que más me ha costado
recordar es por qué me casé con ella?
- Pues te advierto que ella ya no aguanta tu decisión de no
verla hasta recuperar tus recuerdos. En cualquier momento la tendrás
aquí.
- Tendré que recibirla, aunque te juro que es lo que menos
deseo. No podría aguantar sus besos, sus caricias, ya no la deseo
como mujer...
- Bueno, lo importante ahora es que no vuelvas a caer en la
depresión. Ten calma, Luis, confía en que todo se solucionará.
- No te preocupes. ¿Sabes? Yo siempre pensé y dije que los
suicidas eran unos cobardes, y ya ves, yo fui un cobarde de esos, se
me acabó el valor para enfrentar mi vida...
- Mira, si en algo te ayuda, quiero que sepas que a tu oficina
han llegado millones de mensajes de tus fans: esa gente de verdad te
quiere...
- Lo sé, y me siento culpable también ante ellos, porque olvidé
que me debo a su cariño, a mi música. Esa debería ser una buena razón
para estar vivo...
- Sé que lo es para ti.
- Ciertamente, era la única razón que todavía me mantenía
luchando antes de que todo pasara. Pero por un instante no fue
suficiente...