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29. Confesiones

Él se apretaba las manos nerviosamente.


- Sé que...nuestra historia fue poco común pero eso no quiere
decir que no haya sido muy real, al menos para mí. Yo me enamoré de
ti...
- No digas eso, Luis, no puedes haberte enamorado de mí en tan
poco tiempo.
- Lo que yo siento por ti, Pilar, si no es amor, es lo más
parecido que he sentido hasta ahora.
- Pero Luis, tú estás casado. ¿Acaso...
- No estoy enamorado de ella, nunca lo estuve. De hecho, hace
poco le pedí el divorcio.
- Pero si acababan de casarse cuando...
- ¿Cuando el accidente?- Luis le tomó las manos- Voy a
confesarte algo, Pilar: no fue un accidente, fue...intento de
suicidio.
- ¡Luis!
- Quiero que entiendas que no he tenido una vida feliz como
muchos podrían pensar, como quizá tú lo piensas...
- La verdad, yo creía que...
- Creías que amaba a Ileana, ¿no? Pues la verdad es que esa
noche huía del error que cometí al casarme con ella, del error que me
parecía toda mi vida hasta entonces.
- Pero no puede ser... ¡tú tienes tanto por qué vivir!
- Ahora lo sé mejor que nunca, pero lo sé gracias a ti, que me
hiciste recuperar la confianza y la alegría.

Pilar estaba emocionada: sentía que si él decía una palabra más se
echaría a llorar y le diría todo lo que ya había decidido ocultarle.
Pero Luis aún no había terminado de aclarar las cosas.
- Por eso, Pilar, quiero que me digas por qué te fuiste esa
noche sin darme ninguna explicación, por qué te alejaste tan
completamente de mí.
- Tenía que devolverte a tu mundo ¡y yo no cabía en él!-
sollozó- Perdóname si te hice daño, pero pensé que me lo ibas a
agradecer, que ibas a comprenderme cuando volvieras al seno de tu
familia, a tu profesión, al amor de tu público y de...tu esposa.
Yo...no sabía...no sabía que habías sufrido tanto...
- ¡Si supieras cuánto dolor ha habido en mi vida!, pero no
quiero pensar más en eso. Desde que recobré mis recuerdos, me siento
muy cobarde, porque tu ejemplo me enseñó que no se puede perder la
alegría y el deseo de luchar y seguir adelante como lo hiciste tú, a
pesar de los golpes que te dio la vida...

Ya Pilar no podía evitar las lágrimas. ¡Nunca se imaginó cuál era la
verdad de Luis! Ahora descubría por qué lo había hecho feliz ser un
pescador a pesar de las carencias materiales, ahora descubría que era
posible, que tal vez ella sí significaba mucho para él. Lo miró y le
habló tiernamente.
- Haría cualquier cosa por verte feliz. Tú...tienes razón, si
esto no es amor, no sé qué otra cosa puede ser. Tú ganas, Luis, ¡yo
te amo!

Él se lanzó en busca de sus labios, para besarla dulce y lentamente.
Luego la abrazó contra su cuerpo.
- Dime que ya no me vas a dejar, que te quedarás conmigo.

Pilar se sintió confundida. ¿Podía permitirse intentarlo? Sí, sí,
debía darle a Luis la oportunidad de ser feliz si es que él decía que
ella era su felicidad. Si luego se echaba todo a perder, al menos le
quedaría el consuelo de que había hecho lo posible porque aquel sueño
se hiciera realidad. Se alejó un poco de él y lo miró a los ojos.
- Yo...también tengo que confesarte algo: vas a ser papá.
- ¿Qué?- él no sabía cómo reaccionar. Siempre le había temido a
ese momento.
- Estoy embarazada, Luis, pero no quiero exigirte nada, no
pensaba hacerlo, ni siquiera iba a venir a este concierto. Si no
fuera porque Beatriz casi me obligó...
- ¿No ibas a decirme nada?
- Pensé que sólo te iba a molestar, y por tu cara creo que así
es, no te hace ninguna gracia ser padre. Lástima, porque entonces si
que nada puede haber ya entre los dos, porque el hombre que me quiera
a mí, también debe querer a este bebé que crece dentro de mí, y ser
como un verdadero padre para mi Javierito...
- No, espera, espera; yo...quiero intentarlo, por favor déjame
intentarlo...

Pilar sonrió más tranquila.
- Está bien.
- Entonces ahora vente conmigo al hotel.
- No puedo, mi hijito me espera en casa de Beatriz, él está
primero que las ganas que tengo de estar en tus brazos...
- De acuerdo, entonces mañana. Llámame y te paso a buscar a
donde me digas. Pero no vuelvas a escaparte de mí, ¿sí?
- No, ya no lo haré. Hasta mañana.
Antes de que cruzara la puerta, él volvió a apresarla en sus brazos
para darle un largo beso de buenas noches.

30. Días y noches.

Todo lo relacionado con Luis, algo nuevo que aprender sobre él, sobre
sus costumbres, su forma de ser, era importantísimo para Pilar. Debía
acostumbrarse a ese Luis que no conocía por completo y saber si era
capaz de estar para siempre con él, amándolo con la misma fuerza con
que lo amaba ahora. El amor de los dos estaba aún comenzando a
crecer, a pesar de que había nacido tan rápidamente, y lo que sí
sabían, los dos, era que podía llegar a ser inmensamente grande. Todo
dependía de sus ganas de luchar porque así fuera y porque nada ajeno
a ellos mismos pudiera interponerse. Por eso, los días que llevaba
junto a él, conociendo cada momento de su vida, de sus angustias, de
su trabajo, de sus amigos y la forma en que él se portaba con ellos,
le habían sido preciosos. No le importaba ya tanto el hecho de haber
dejado atrás su antiguo estilo de vida, porque comprendía que nada le
daría alegría si no estaba junto a Luis, el hombre que le había
enseñado un amor sin límites ni fronteras. Fue por eso que una vez
pensó alejarse de él, porque su amor no conocía el egoísmo y la hacía
capaz de apartarse para verlo feliz. Sin embargo, ahora que sabía
podía ser ella la causa de su felicidad, no se sentía con fuerzas
para negarle nada. Pensaba a veces en lo extraño de su destino,
pensaba que si le hubieran dicho cuando vivía junto a Javier que un
día conocería a un cantante de moda, uno que ella misma y Javier
escuchaban, que se enamoraría de ese hombre como nunca antes y, sobre
todo, que él le correspondería, jamás lo hubiera creído.
A Luis, la novedad de tener a Pilar a su lado lo tenía eufórico y
lleno de ganas. Todos los que lo conocían bien decían que estaba
cambiado, que ya casi nunca le veían en la mirada esa melancolía que
antes a cada rato lo dominaba. Poco a poco, incluso había ido
relacionándose con el pequeño Javier, e incluso disfrutaba jugar con
él. Cierta vez que Pilar lo vio así, riéndose con el pequeño, él le
comentó lo que le estaba pasando.
- Pude disfrutar poco de mi infancia, tuve que crecer aprisa;
Javierito me hace recuperar esa sensación que tanto extraño, la de
sentirme de nuevo un niño.
- Mi amor..., eso que dices es tan tierno...

Se le acercó, y él se abrazó a su cintura.
- Estoy empezando a sentirme ansioso por tener mi propio hijo,
¿sabías?
- ¿De veras? Ay, Luis, eso es lo único que faltaba para que
pudiéramos amarnos sin reservas, que quisieras de veras ser padre...
- Pues ya lo ves, sólo necesitaba tiempo para acostumbrarme a
la idea...

Ella sintió ganas de besarlo. Luego, con cuidado, se sentó junto a
los dos hombres de su vida para unirse al juego.

Mientras ellos así veían pasar sus días y sus noches, sintiéndose
cada vez más unidos, Ileana se dejaba invadir por la furia y el
despecho. Ella no sabía quién era esa mujer que todos comentaban no
se separaba de Luis, no sabía cómo él la había conocido, lo único que
sabía era que no le iba a permitir a él cambiarla por la primera que
apareciera, al menos no sin vengarse. Los periodistas la acosaban,
ironizaban con que su relación iba peor que la del personaje que
caracterizaba en la telenovela, le preguntaban casi a diario si el
divorcio ya se había hecho efectivo. Visiblemente furiosa, trataba de
escapar a esos comentarios cambiando de tema o terminando la
entrevista, pero un día se le acabó la paciencia.

- Está bien, les voy a contar la verdad, les voy a contar el
calvario que he vivido con Luis, todo el daño que me ha hecho.
- ¿Se refiere al hecho de que él la está engañando con otra
mujer?
- ¿Otra mujer? Ja, habría que ver cuánto le pagan a esa para
que se haga pasar por su nueva conquista...
- ¿Qué quiere decir?
- Que todos piensan que Luis es un macho conquistador, cuando
es todo lo contrario.
- ¿Cómo?
- Que a él no le gustan las mujeres.

Los periodistas no pudieron evitar reírse. Una periodista, mujer,
irónicamente le hizo la pregunta que todos esperaban.
- ¿Usted sabía eso cuando se casó con él?
- Pues... por supuesto que no, él me engañó - entonces comenzó
a llorar, histriónica - abusó de mi ingenuidad, de mi amor, ahora lo
sé, para que no se descubriera su verdad ante el público. Tienen que
saber que ni siquiera hemos consumado muestro matrimonio...
- ¡Oh!
- Y ahora quiere deshacerme de mí para volver a sus andanzas
con total libertad...
- Pero a Luis siempre se le ha visto con mujeres...
- Mujeres a las que él les paga para que salgan con él y finjan
ser sus romances, o a las que les conviene por publicidad que las
asocien con un artista de su talla...
- La verdad, Ileana, esto es algo difícil de creer, pero si tú
lo dices...
- Sólo quiero desenmascararlo ante sus admiradoras, que sepan
que él es un mentiroso fingidor y que no merece su cariño.






Vie, 13 de Jun, 2003 1:40 pm

leidy_vidal
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29. Confesiones Él se apretaba las manos nerviosamente. - Sé que...nuestra historia fue poco común pero eso no quiere decir que no haya sido muy real, al...
Leidy
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13 de Jun, 2003
1:40 pm
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