Vanesa no podía creer aquella historia tan abstracta.
Vanesa- Todo me parece tan surrealista, que no puedo dar crédito a
las historias que acabo de escuchar. Me siento tan... tan...
absurda... ¡vacía!. Toda mi vida ha estado basada en una mentira.
Victoria- Tienes que creernos, Vanesa.
Vanesa- ¡Lo intento!, pero no me vais a negar que todo parece sacado
de una novela.
Julio- Tienes razón hija. Esto que nos sucedió no es algo que ocurra
habitualmente. No parece real, pero todo pasó tal y como te contamos.
Vanesa piensa, trata de encontrar la lógica a algo que parecía no
tenerlo.
Vanesa- Julio, entiendo que tu vida no fue nada fácil. Sin recuerdos,
sin familia y sin pasado. Pero Victoria, tu vida fue distinta, tu si
sabías que yo existía y no viniste a por mi.
Victoria- Tienes razón hija, ¡y no sabes como me arrepiento!. Sé que
debí correr tras de ti... y no me faltaron ganas, tienes que
creerme... pero por otro lado mi lealtad hacia Eduard me retenía. Yo
jamás le había contado de tu existencia y temí perderlo si le contaba
la verdad. No puedes imaginar como he sufrido todos estos años
sabiendo que me perdí tantas cosas de ti... y luego llegó Frederic.
Con él me consolaba. Sus caricias, sus abrazos, sus primeras
palabras... yo... yo cerraba los ojos e intentaba imaginar que eras
tu. A veces se me escapaban lagrimas de emoción y de impotencia al
mismo tiempo, pero no podía dar marcha atrás. Cuando quise darme
cuenta ya eras una mujercita y tenía miedo de aparecer en tu vida...
de que me rechazaras. Perdóname hija, perdóname...
Victoria no puede reprimir las lagrimas.
Victoria- ... No sabes lo que daría por volver al pasado y corregir
mi error. Te sacrifiqué por un matrimonio que ahora esta roto... fue
una mala inversión. Perdí.
Vanesa apenada se acerca a su madre y la abraza.
Vanesa- Ya vale "mama". No te atormentes mas.
Victoria la mira y le ruega emocionada...
Victoria- Repítemelo otra vez.
Vanesa- "Mama" ya vale... ahora sé que tu vida tampoco fue un valle
de rosas.
Ambas se abrazan con amor de madre e hija. Vanesa tampoco pudo evitar
que dos lagrimas recorrieran sus mejillas, pero rápidamente trata de
reponerse.
Vanesa- ¡Bueno, creo que perdimos demasiado tiempo separados y es
hora de recuperarlo ¿no os parece?!.
Se seca las lagrimas y toma a sus padres por la manos.
Vanesa- Papá, mama, solo espero que a partir de ahora seamos la
familia que nunca fuimos.
Julio, también emocionado porque su hija le había llamado por primera
vez "papá", abrazó a las mujeres con fuerza y jura...
Julio- Jamás volveré a separarme de vosotras, lo juro por Dios,
¡jamás!.