México D.F, Viernes 28 de Octubre de 1999
Vanesa acudió a la clínica del Dr. Romero como había prometido. Allí
se realizó unos análisis de sangre, los cuales dejarían de manifiesto
el estado de la joven. Nuevamente Vanesa le hizo prometer al doctor
que no diría nada aún sabiendo cuales eran los resultados de los
análisis.
Vanesa- Usted es medico. Estoy segura que sabrá enmascarar la verdad.
Solo con que diga que se trata de un poco de anemia o algo así es
suficiente. Será una pequeña mentirita.
Dr. Romero- Veo que sabes lo que te ocurre.
Vanesa- Para que nos vamos a seguir engañando. Hace unos días me hice
una prueba de embarazo en una farmacia y dio positivo. Estoy
embarazada, pero todavía no quiero que se sepa nada.
Dr. Romero- Esta bien Vanesa, en ese caso voy a darte la dirección de
un colega mío para que te pongas en sus manos, es un prestigioso
ginecólogo, adjuntaré los resultados de tus análisis en el informe
que te voy a dar para que se lo lleves. Por lo pronto debes seguir
ciertas pautas. No te convienen las emociones fuertes, con la de ayer
tuviste suficiente. Tampoco los disgustos ni los esfuerzos, ¿OK?.
Vanesa- De acuerdo doctor, haré todo lo que me dice.
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Mónica siempre se vestía a puerta cerrada, pero aquel día olvidó
echar el cerrojo de su habitación. Estaba sola. Lupita, la asistenta
limpiaba como de costumbre las habitaciones. Cuando llegó a la de los
señores observó que la puerta no estaba cerrada y fue cuando vio y
escuchó lo que jamás podía imaginar.
Mónica se acicalaba delante del espejo, al tiempo que se acomodaba el
cojín ortopédico de embarazo sobre su vientre. Hasta ahora le había
ido muy bien, pero ya empezaba a cansarse de soportar aquel estorbo.
Mónica- Creo que ya llegó el momento de deshacerme de ti, ¡maldito
cojín!. Y tu también vas a caer Vanesa. Vas a ser la culpable de la
perdida de mi falso bebe. Jajajajajajajaja.
Reía la hiena.
Lupita, absorta, presencio toda aquella escena y tuvo que taparse la
boca para no gritar horrorizada.
Mónica- Hoy mismo voy a ir a verte ¡maldita!, y provocaré el
accidente tan esperado, del que tu Vanesa vas a ser responsable y por
supuesto de mi supuesto aborto.
El teléfono suena.
Mónica- ¡Aló!. Hola Diego, ¿qué quieres?... estoy ocupada, voy a
salir... no tuviste suficiente con la maravillosa noche que pasamos
ayer... ¿que aún quieres mas?... jajajajaja... eres insaciable por
lo que veo... mira cariño, lamento darte una mala noticia, no vamos a
poder vernos en unos días, voy a salir de viaje con mis papas...esta
bien, te llamaré en cuanto regrese... chao amor, chao.
Mónica no había dejado de verse con Diego. Mantenían una relación
amorosa a escondidas de Jose Miguel.
Después de aquella llamada Mónica tomó el teléfono y llamó al Dr.
Santos Muñoz.
Mónica- Este va a ser el último favor. ¿Lo tiene todo preparado para
esta noche?.
Dr. Santos- Si, y espero que con esto termine todo de una vez por
todas.
Mónica- Le recompensaré.
Dr. Santos- Mi única recompensa será el no volver a verla nunca mas.
Mónica- Muy bien, como usted quiera. Espere mi llamada ¿OK?.
Dr. Santos- Estaré esperándola.
Lupita, asustada, corre a la cocina. No sabe que hacer, se debatía
entre salir corriendo, o callar la verdad para no meterse en líos, o
por el contrario contarle toda la verdad al señor Jose Miguel. Las
dudas se apoderaron de ella y finalmente huye de la casa.