México, D.F., viernes 4 de noviembre de 1999
Los días fueron pasando. Vanesa estaba preparando todo para marcharse
de México. Se encontraba en su despacho. Acababa de contactar con una
agencia de viajes. Pensaba en regresar a España, después de unas
pequeñas vacaciones en algún lugar paradisíaco. Necesitaba una
terapia de relajación y su padre le había aconsejado una isla del
Caribe la cual visitaba él cada vez que sentía la necesidad de
reestablecer y nivelar su karma.
Julio- ¿Estas segura de que quieres marcharte?. Piénsalo bien hija.
Vanesa- Ya lo tengo todo preparado y no hay marcha atrás.
Julio- ¿Quieres que tu madre y yo te acompañemos, al menos a la
isla?.
Vanesa- Necesito estar sola y pensar sobre mi futuro, gracias papá,
gracias por todo.
Julio abraza a su hija.
Julio- Es que tengo tanto miedo de volver a perderte.
Vanesa- Eso no va a pasar, papá. Después del Caribe regreso unos días
para despedirme de ti y de mama. Así que pronto me veras.
Julio- Si pero luego estaremos tan lejos. Separados por un mar tan
grande.
Vanesa- Solo es un charquito, papá. Con el Concord recuerda que
estarás en Europa en pocas horas.
Julio sonríe.
Julio- Si, claro.
Vanesa- Voy a la agencia de viajes a por el billete de avión. ¿Me
acompañas?.
Julio- Claro que voy contigo. Vamos.
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Mónica ya estaba en su casa. Jose Miguel por su parte no había parado
de investigar para saber la verdad de lo que había pasado aquel día
del fatídico accidente en casa de Vanesa.
Jose Miguel- ¡Oye ¿y Lupita?!, hace días que no viene por aquí.
Mónica- No tengo ni idea, pero tendrás que localizarla o contratar a
una nueva asistenta, porque yo no puedo con las tareas de la casa.
Jose Miguel- Creo que tengo su teléfono por aquí. Estoy seguro que le
pareció poco el dinero que le dábamos y por eso se marchó. Voy a
llamarla ahora mismo.
Jose Miguel fue a su despacho y a solas llamó a Lupita.
Jose Miguel- ¡¿Lupita?!, ¿qué pasó contigo?, ¿por qué te has
desaparecido sin decirnos nada?.
Lupita- Lo siento señor, pero es que mi mama se enfermó y tuve que
marcharme.
Jose Miguel- No me engañes Lupita. Se lo que te pasa y no tenías que
haberte ido así. Solo con decírmelo era suficiente, yo no me iba a
enfadar. Me parece que fue una falta de lealtad hacia mi.
Lupita comienza a llorar. La joven, confundida se creyó descubierta.
Lupita- ¡Señor, ya se enteró de la verdad!, se lo dijo la señora
Monica, ¿verdad?, es lo mejor que pudo haber hecho. ¿Y usted la ha
perdonado?, la verdad es que no se lo merece, pero, usted es un
angel. ¡Yo tenía tanto miedo de contarle lo que vi y escuché!....
Jose Miguel no entendía nada, pero de lo que estaba seguro es de que
Lupita sabia algo sobre Mónica que él desconocía.
Lupita- ... tiene toda la razón señor Jose Miguel. Fue una falta de
lealtad por mi parte no contarle la verdad.
Jose Miguel- Muy bien, Lupita, ¿qué te parece si voy a recogerte a
donde estés ahora mismo e intentamos aclarar las cosas?.
Lupita- Esta bien señor.
Lupita le indicó el lugar donde se encontraba y Jose Miguel fue a
buscarla.
Mónica- ¿Dónde vas, amor?.
Jose Miguel- Ahora vengo. Voy a aclarar un asunto de negocios que
tengo pendiente.
Mónica- No tardes, ya te empiezo a echar de menos.
Jose Miguel se marcha en busca de Lupita.