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Josué no podía unírseles, tenía trabajo esperándole en la editorial.
Se despidió de Adrián y Lucía en el aeropuerto.
- Diviértanse, ¿sí? Adrián, cuida mucho a tu madre, mira que
me parece que ese... caballero... tiene algunas intenciones con ella.
- No te preocupes, Josué, aquí hay un hombre para defenderla.
- Ja, sí, ya lo sé.
Madre e hijo montaron en el avión con Luis y este despegó. Pero
entonces sonó el celular de Luis.
- Hola.
- ¿Papá?
- ¡Marce! ¡Mi niña! ¡Qué bien que al fin me llamas!
- Papá, estoy en tu casa de Acapulco.
- ¿En mi casa? ¿Pero cómo...?
- Me escapé y mamá anda como loca buscándome. Por supuesto que
ya estuvo aquí, pero no pudo encontrarme. Papá, no quiero volver con
ella, tienes que ayudarme, por favor, te necesito.
- No te preocupes, pronto estaré ahí.
Colgó. Miró a todos, que esperaban una explicación.
- Lucía, Adrián, Andrés, lo siento, pero va a haber cambios en
la ruta del vuelo. Juan, nos vamos hacia Acapulco, ahora mismo.
Leidy