Bogotá, Marzo 5 de 2008
NO HAY MISERICORDIA DE DIOS SIN JUSTICIA DIVINA
El Señor me ha dicho: “Escribe, dilo, no lo guardes mas
tiempo”. De inmediato recordé lo manifestado por Santa Catalina de Siena hace muchos años y que nunca pierde vigencia: “BASTA YA DE SILENCIOS, GRITAD CON CIEN MIL LENGUAS, PORQUE POR HABERLO CALLADO EL MUNDO ESTA PODRIDO”.
Sabemos, para nadie es un secreto que pasan muchas cosas al interior de nuestra amada Iglesia Católica, pero hay una en especial que inquieta mi ser de creyente. He tenido que escuchar en las últimas semanas homilías de un diácono de una parroquia al norte de Bogotá que contradicen, y en seguida lo voy a probar, el Evangelio y
la Sagrada Doctrina de la Iglesia.
Quiero pensar que no es mala fe del diácono, sino más bien una deficiente preparación en sus estudios diaconales, que como la Santísima Virgen lo ha manifestado en múltiples oportunidades, están cundidos de errores
doctrinales. El explica lo que deficientemente aprendió. Pero gracias a Dios y a su Santo Espíritu existimos muchas personas que de manera autodidácta conocemos la Doctrina y, por pura gracia de Dios, identificamos los errores que tanto daño hacen a la grey.
Desde hace años se dice en voz baja que los cursos de diaconado, en su mayoría, los pagan padrinos porque los estudiantes no cuentan con los recursos; y que esos padrinos hacen parte de organizaciones secretas muy poderosas cuyo
único interés es promover en las homilías una doctrina distinta a la que profesamos en el Credo. Eso mismo lo saben quienes los preparan en una falsa doctrina. Si tu lo conoces, puedo decirte que esta practica hace parte del Masterplan.
Por eso los sacerdotes y la mayoría de los diáconos nunca hablan de los novicimos: muerte, juicio particular y juicio final, Cielo, infierno, purgatorio, etc) Estos, que son dogmas de fe que profesamos en el Credo, no existen para ellos.
Nuestro diácono afirma que: “Dios no lleva cuenta en una libreta de nuestros pecados, porque El es solo misericordia”. Lo lamento querido diácono pero la Palabra de Dios, que es inerrancia, que es plena verdad y que no se contradice con la doctrina de la Santa Iglesia Católica afirma claramente en el capítulo 28 del libro del Eclesiástico: “Del vengativo se vengará el Señor; Dios llevará cuenta estricta de sus pecados”.
El numeral 2032 del Catecismo de la Iglesia Católica afirma retomando a 1 Timoteo 3, 15 que la Iglesia es “columna y fundamento de la verdad”. El 2037 asegura que: “Los fieles, por tanto, tienen el derecho (CIC 213) de ser instruídos en los preceptos divinos salvíficos que purifican el juicio.....”. Y sucede que en las homilías de los diáconos estamos, los católicos, siendo asaltados en
nuestra buena fe.
El numeral 2486 de nuestro Catecismo afirma: “la mentira, por ser una violación de la virtud de la veracidad, es una verdadera violencia hecha a los demás”. Cuando se calla la verdad, se miente.
Los numerales 668 al 682 del Catecismo se refieren al juicio final. Entonces ¿por qué negarlo? ¿Por qué esconder esta realidad? ¿por qué disfrazar esta gran verdad?
Los canónes 1021 y 1022 del Catecismo Católico advierten sobre el juicio particular y el posterior paso, de acuerdo con nuestra vida, al infierno, al cielo o al purgatorio. Puedes leer hasta el numeral 1037. y del 1038 al 1041 encontrarás la Sagrada
Doctrina sobre el juicio final. Son verdades de fe que no podemos negar so pena de asumir lo que dice el mismo Catecismo Católico en el 1792:
“El desconocimiento de Cristo y de su Evangelio, los malos ejemplos recibidos de otros, la servidumbre de las pasiones, la pretensión de una mal entendida autonomía de la conciencia, el rechazo de la autoridad de la Iglesia y de su enseñanza, la falta de conversión y de caridad pueden conducir a desviaciones del juicio en la conducta moral.
Los invito a consultar los siguientes textos bíblicos: 2 Corintios 5,8;
Filipenses 1,23; Hebreos 9,27 y 12,23; Mateo 5: 17 al 30; Mateo 16,26.
Y es que la Misericordia de Dios, Trino y Uno, incluye la única y verdadera justicia. Misericordia sin justicia no es misericordia. La misericordia sin justicia que quieren “vendernos” algunos sacerdotes y diáconos es una especie de falsa paz, es un mensaje soterrado de: “pequen tranquilos que Dios todo lo perdona”. Esa no es la verdad de la Doctrina Católica.
En el libro “Tu sabes que yo te amo”, Tomo I de la colección “Confidencias de Jesús a un sacerdote” Monseñor Octavio Michelini, encontramos varias referencias a esta situación.
1) 17 de septiembre de 1975. “¡No es amor, no es caridad el permitir que se difundan los males que llevan a las almas a la perdición!. Se ha abusado exageradamente de la Misericordia de Dios como si con la Misericordia no coexistiese la justicia. No es justo que se abuse del amor de Dios confiando en su Misericordia e ignorando totalmente su Justicia. Se dice que al infierno ya no se va, bien porque se niega su existencia, o bien porque se apoyan en una Misericordia de Dios que no puede mandar a ninguno al infierno. ¡Pero no por éstas herejías y errores dejan de existir el infierno ni la Justicia de Dios! ¡No por eso
muchos impenitentes, aún sacerdotes dejan de ir al infierno!”.
2) 19 de septiembre de 1975: “¿Puede haber engaño más diabólico que el que se ha difundido en estos tiempos por pseudo-maestros que afirman que el infierno no existe y que la Misericordia Divina no podría permitir nunca la condenación eterna de un alma? Estos propaladores de herejías y errores quisieran ver anulada la Justicia Divina , pero han de saber que en Mí, Justicia y Misericordia son indivisibles porque en Mí son una misma y única cosa”.
3) 30 de septiembre de 1975: “Que necios son los que piensan que pueden con terca obstinación burlarse de Dios, también los que piensan que pueden continuar en sus pecados confiando en Su Misericordia olvidando como yá te lo he dicho, que en Dios, Misericordia y Justicia son inseparables porque son una sola cosa”.
“Ella ( la Virgencita ) conoce muy bien la gran crisis que sufre Mi Iglesia y el mundo entero, sordos a toda llamada de Mi Corazón Misericordioso, envueltos en una pavorosa oscuridad que es preludio de que la tempestad está cerca”. ”Ciudades y pueblos sumergidos en un nauseabundo paganismo me rechazan renovando así la inicua condena, hijo: el curso de la Justicia Divina será inexorable e incontenible”. “... quien obstinadamente se cierra a mi Amor, se despertará ante el rigor de la Justicia Divina ”.
4) 8 de octubre de 1975: “Muchos no llegan a convencerse de la eventualidad de un futuro castigo. Muchos lo dudan, otros muchos lo niegan terminantemente y afirman que un gran castigo es de considerarse contrario a la Divina Misericordia ”. “Aquellos que con tanta seguridad afirman que no se necesita hablar de castigos sino solo y siempre de la Misericordia Divina. Yo les respondo enérgicamente afirmando que Misericordia y Justicia en Dios son la misma e indivisible cosa”. “Pobres sacerdotes míos (y diáconos), que miopes están que ignoran y no ven ni comprenden como Dios aún en su Ira es
movido como siempre por un designio de Misericordia...No serán la incredulidad y la necedad las que detengan el Brazo de Dios para no castigar a la humanidad orgullosa y soberbia...”.
5) 12 de octubre de 1975: “El camino de cada hombre se inicia en el seno materno y el punto de llegada es la muerte corporal que determina el juicio sin apelación después del cual el hombre inicia la vida eterna o infeliz según a usado su libre albedrío”. “Han escogido otros caminos que no son el Mío, otras
sendas que no son la Mía. Frecuentemente se acojen a Mi Misericordia; hasta ahora ha sido tiempo de Misericordia pero la hora de la Justicia está por llegar. Terrible será Mi Padre y vuestro también en su Justicia”.
6) 28 de octubre de 1975: “Yo soy el Eterno Sacerdote, Yo soy el Eterno Juez, soy el Eterno Amor y la Eterna Justicia , soy la Eterna Misericordia. A Mi, Juez está reservado el juicio particular de todo hombre, juicio sin apelación, irrevocable que tendrá su conclusión final en el juicio universal y esto es para la humanidad y para la naturaleza evangélica. Yo, el Juez infinitamente justo juzgo a cada hombre con justicia. Ser juez quiere decir absolver o condenar con justicia las culpas de quien ha pecado; cada sacerdote debe ser juez recto, justo e imparcial y este poder no viene de ellos sino de Mí, Eterno Juez”. “Se ayuda a los penitentes a encontrar todas las justificaciones posibles a sus pecados llegando a la conclusión de que la Misericordia de Dios es grande”.
Como podemos ver y leer, es muy claro que, algunos sacerdotes y diáconos mal preparados o mal informados nos están “vendiendo” una falsa misericordia de Dios. Una Misericordia sin Justicia Divina que no es la de Dios Uno y Trino.
Los
invito a estar atentos, a estudiar la sana Sagrada Doctrina (Biblia y Catecismo de la Iglesia Católica ), a no dejarse confundir por falsos profetas con halos de sabiduría y ciencia, por falsos teólogos que deforman la Doctrina. Oremos por ellos para que recapaciten en sus errores doctrinales que tanto daño hacen a la feligresía, pero por sobre todo no callemos.
Recuerde:
NO HAY MISERICORDIA DE DIOS SIN JUSTICIA DIVINA”
Lo contrario es satanismo.
HENRY GOMEZ CASAS
Rosamistica-Colombia
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