*****QUE CESE LA SALVAJE REPRESION DEL MAJZEN *****
***** CAMPAÑA INTERNACIONAL PARA LA LIBERACION DE AMINETU HAIDAR Y
TODOS LOS PRESOS POLITICOS SAHARAUIS *****
http://www.arso.org/aminatoucamp.htm
*****INTIFADA SAHARAUI*****
http://www.arso.org/intifada2005.htm
*****ACCIÓN: CARTA AL PRESIDENTE ESPAÑOL********
http://www.umdraiga.com/acciones/cartazpintifada_particular.asp
http://www.umdraiga.com/acciones/cartazpintifada_organizacion.asp
S U M A R I O
1. SAHARA-ESPAÑA-MARRUECOS-TRIGÉSIMO ANIVERSARIO DE UNA TRAGEDIA-REPERCUSIÓN
- ACTUALIDAD TERRA: Conmemoran 30 años Marcha Verde con conflicto
Sahara sin resolver
- EL PAIS: El Sáhara Occidental, hace 30 años
- EUROPA PRESS: Hoy se cumplen 30 años de la 'Marcha Verde', la
invasión del Sáhara Occidental organizada por Hassan II
- ABC: «La Marcha Verde» 30 años después
- ABC: Treinta años de fracaso- LUIS DE VEGA
- EL PERIODICO: Marruecos intenta pacificar el Sáhara con inversión
pública- JOSEP SAURÍ
- EL MUNDO: Mohamed VI celebra el 30º aniversario de la Marcha Verde
- EL MUNDO: ANIVERSARIO / 30 AÑOS DE LA MARCHA VERDE
- EL MUNDO: ANIVERSARIO / 30 AÑOS DE LA MARCHA VERDE
- LA VOZ DE GALICIA: Historia de un chantaje y una traición
- LA VANGUARDIA: 'Marcha verde' o 'marcha negra'- CARLA FIBLA
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SÁHARA-INFO EN FRANCÉS Y EN ESPAÑOL:
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1. SAHARA-ESPAÑA-MARRUECOS-TRIGÉSIMO ANIVERSARIO DE UNA TRAGEDIA-REPERCUSIÓN
http://actualidad.terra.es/nacional/articulo/conmemoran_marcha_verde_sahara_5806\
00.htm
Conmemoran 30 años Marcha Verde con conflicto Sahara sin resolver
06-11-2005
Marruecos conmemora hoy el trigésimo aniversario de la Marcha Verde
sin que se pueda vislumbrar todavía una solución al contencioso del
Sahara Occidental, donde han vuelto a celebrarse manifestaciones a
favor de la independencia.
Al acto conmemorativo oficial celebrado en El Aaiún, la capital
administrativa de la antigua colonia española, acudieron poco más de
200 personas, en su mayoría notables de la ciudad, autoridades locales
y mandos de las numerosas fuerzas de seguridad y del ejército
desplegadas en esta ciudad saharaui.
El acto estuvo presidido por el 'wali' (gobernador) de El Aaiún,
Caharqui Draiss, y se celebró en la extensa explanada de la plaza del
Mechuar, donde los escasos presentes formaron un rectángulo alrededor
del asta en el que fue izada después una bandera de Marruecos al son
de marchas militares.
Algunos de los notables ataviados con las tradicionales túnicas y
turbantes saharauis lanzaron al terminar el acto vivas al rey de
Marruecos, Mohamed VI.
Con motivo de la conmemoración de la Marcha Verde, serán inauguradas
hoy en la capital saharaui algunas infraestructuras de carreteras, una
red de alumbrado y una plaza.
Marruecos conmemora hoy el 6 de noviembre de 1975, cuando bajo el
reinado de Hasán II en Marruecos y en plena agonía del régimen
franquista en España alrededor de 350.000 marroquíes iniciaron una
marcha pacífica hacia el Sahara Occidental, en lo que supuso el
comienzo de la anexión del territorio por parte del reino alauí.
Desde entonces, y tras una guerra que terminó con el alto el fuego de
1991, Marruecos y el movimiento independentista Frente Polisario se
disputan la soberanía de este territorio semidesértico de 266.000
kilómetros cuadrados, sin que la mediación de la ONU haya podido hasta
ahora propiciar una solución al contencioso.
Durante los días previos a esta conmemoración se sucedieron en la
capital saharaui manifestaciones a favor de la independencia duramente
reprimidas por las fuerzas de seguridad, que realizaron varias
detenciones.
El pasado mes de mayo empezaron a celebrarse en el Aaiún
manifestaciones independentistas que se han cobrado ya una víctima así
como numerosos heridos y decenas de detenidos.
Las fuerzas de seguridad marroquíes reprimieron anoche con dureza una
manifestación independentista que tuvo lugar en el barrio de Matallah
y detuvo a varios jóvenes, según pudo constatar Efe.
Este barrio, en el que se registraron violentos incidentes el pasado
mes de mayo, estaba fuertemente controlado por efectivos de las
Fuerzas Auxiliares (policía antidisturbios) y de los Grupos Urbanos de
Seguridad (GUS) de Marruecos.
Los incidentes comenzaron poco después de que dos jóvenes saharauis se
acercaran al lugar donde se encontraban varios periodistas
extranjeros, mayoritariamente españoles.
La policía golpeo violentamente a los dos jóvenes e intentó impedir
que los cámaras de televisión y fotógrafos presentes pudieran grabar
imágenes o tomar fotografías de los hechos.
En ese momento, por dos calles que confluían en ese lugar aparecieron
pequeños grupos de jóvenes que lanzaron piedras contra las fuerzas de
seguridad marroquíes, que iniciaron inmediatamente su persecución por
los callejones de este barrio popular.
Algunos policías se mostraron agresivos con los periodistas españoles
y varios de ellos les espetaron: 'vosotros sois los terroristas'.
Las fuerzas antidisturbios marroquíes habían tomado horas antes otro
barrio de El Aaiún en el que vive la familia del saharaui que falleció
hace una semana tras una manifestación independentista, Hamdi
Lembarki, de 31 años.
Agentes de las Fuerzas Auxiliares provistos de material antidisturbios
controlaban todas las calles del barrio de Colominas, en donde se
encuentra la vivienda familiar de Lembarki.
La hermana del saharaui fallecido, Salam Lembarki, reiteró ayer que
todos los testimonios que han recogido aseguran que su hermano murió
tras recibir una paliza por parte de la policía.
La primera autopsia realizada indicaba que el joven había muerto como
consecuencia de un traumatismo craneal, pero la familia ha reclamado
una segunda autopsia cuyos resultados esperan conocer la semana
próxima.
La policía marroquí sostiene que el joven recibió una pedrada en la
cabeza en el transcurso de los enfrentamientos que se produjeron entre
los manifestantes independentistas saharauis y las fuerzas del orden.
Como cada 6 de noviembre, el rey Mohamed VI dirigirá esta noche un
discurso a la nación a través de las cadenas de radio y de televisión
para conmemorar la Marcha Verde, la gesta sobre la que se sustenta la
anexión del Sahara Occidental diseñada por su padre, Hasán II.
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http://www.elpais.es/articulo/elpporint/20051106elpepuint_2/Tes/Sáhara/Occidenta\
l/hace/años
El Sáhara Occidental, hace 30 años
Hoy se cumplen tres décadas desde la Marcha Verde
ELPAIS.es / AGENCIAS - Madrid / El Aaiún
ELPAIS.es - Internacional - 06-11-2005 - 04:49
Fotografía de archivo, tomada el 6 de noviembre de 1975, de los
manifestantes marroquíes en la Marcha Verde portando ejemplares del
Corán. (EFE)
Hoy, 6 de noviembre de 2005, se cumplen 30 años de la organización de
la llamada Marcha Verde por parte de Hassan II de Marruecos sobre el
entonces Sáhara español, un acontecimiento que aceleró la irregular
descolonización de este territorio de 266.000 kilómetros cuadrados
cuyo conflicto aún está lejos de terminar.
Con una España en pleno marasmo político por la agonía del entonces
jefe del Estado, Francisco Franco, más de 350.000 marroquíes,
convocados por su rey, se concentraron aquel día en la región de
Tarfaya, en el extremo sur de Marruecos, y penetraron pacíficamente y
sin la resistenciadel Ejército español hasta 12 kilómetros en
territorio saharaui, blandiendo banderas rojas y verdes y liderados
por el entonces primer ministro y cuñado del rey, Ahmed Osman.
El actual Rey de Marruecos e hijo de Hassan II, Mohamed VI, dirigirá
hoy un discurso a la nación con motivo de la Marcha Verde, según
anunció un comunicado del Ministerio de la Casa Real, Protocolo y
Cancillería.
El proceso histórico que culminó en la Marcha Verde comenzó con el
ingreso de España en la ONU en 1955, que obligó a nuestro país a
someterse a los principios del organismo en materia de
descolonización. La presión de la ONU a lo largo de los años 60 obligó
a España a aceptar una breve fase de autonomía para su provincia y a
fijar para 1975 la celebración del referéndum de autodeterminación.
Mientras, una parte de los saharauis decidió tomar las armas y
constituir, en mayo de 1973, el Frente para la Liberación de Saguia el
Hamra y Río de Oro (Frente Polisario), liderado por Mustafá Sayed.
El 12 de mayo de 1975, una Comisión de Investigación de la ONU llegaba
al territorio saharaui y comprobaba que "el Polisario es la única
fuerza política dominante en el territorio y que la inmensa mayoría
del pueblo desea la independencia". Pero las circunstancias creadas en
España por la enfermedad de Franco y la confusión del "interregno",
facilitaron, el 6 de noviembre de 1975, la Marcha Verde por parte de
Marruecos, al tiempo que Mauritania lanzaba desde el sur a su Ejército
en un plan organizado para repartirse con Marruecos el territorio.
Control de Marruecos
Tras la tenaza política y militar marroquí y mauritana, se produjo la
huida masiva de población civil saharaui, que fue atacada con napalm y
fósforo blanco por parte de la aviación marroquí, según denunciaron
fuentes próximas al Polisario. El 14 de noviembre de 1975, España
firmó los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los que entregaba el
control territorial a Marruecos y Mauritania. En agosto de 1979,
Marruecos se hizo con la totalidad del territorio tras la renuncia de
Mauritania a su parte.
En la noche de 26 de febrero de 1976, España finalizaba su presencia
colonial en el Sahara. El 27 de febrero de 1976, el Frente Polisario
proclamaba la República Arabe Saharaui Democrática (RASD), reconocida
en noviembre de 1984 por la mayoría de países de la OUA. Durante este
período, comenzó el éxodo de grandes cantidades de refugiados
saharauis que se establecieron en campamentos en la desértica región
argelina de Tinduf, mientras se multiplicaban las violaciones de
Derechos Humanos cometidas por Marruecos contra activistas saharauis.
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http://www.europapress.es/europa2003/noticia.aspx?cod=20051106015520&tabID=1&ch=\
69
Hoy se cumplen 30 años de la 'Marcha Verde', la invasión del Sáhara
Occidental organizada por Hassan II
MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -
Hoy, domingo 6 de noviembre de 2005, se cumplen 30 años de la
organización de la llamada 'Marcha Verde' por parte de Hassan II de
Marruecos sobre el entonces Sáhara español, un acontecimiento que
aceleró la irregular descolonización de este territorio de 266.000
kilómetros cuadrados cuyo conflicto aún está lejos de terminar.
Con una España en pleno marasmo político por la agonía del entonces
jefe del Estado, Francisco Franco, más de 350.000 marroquíes,
convocados por su rey, se concentraron aquel día en la región de
Tarfaya, en el extremo sur de Marruecos, y penetraron pacíficamente y
sin la resistencia del Ejército español hasta 12 kilómetros en
territorio saharaui, blandiendo banderas rojas y verdes y liderados
por el entonces primer ministro y cuñado del rey, Ahmed Osman. El
recuerdo de la 'Marcha Verde' forma parte de la mística nacionalista
marroquí.
El actual Rey de Marruecos e hijo de Hassan II, Mohamed VI, dirigirá
hoy un discurso a la nación con motivo de la 'Marcha Verde', según
anunció un comunicado del Ministerio de la Casa Real, Protocolo y
Cancillería. El discurso real será retransmitido por la radio y la
televisión marroquíes a las 20:00 horas (las 19:00 en la España
peninsular).
El proceso histórico que culminó en la 'Marcha Verde' comenzó con el
ingreso de España en la ONU en 1955, que obligó a nuestro país a
someterse a los principios del organismo en materia de
descolonización.
La presión de la ONU a lo largo de los años 60 obligó a España a
aceptar una breve fase de autonomía para su provincia y a fijar para
1975 la celebración del referéndum de autodeterminación. Mientras, una
parte de los saharauis decidió tomar las armas y constituir, en mayo
de 1973, el Frente para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro
(Frente Polisario), liderado por Mustafá Sayed.
El 12 de mayo de 1975, una Comisión de Investigación de la ONU llegaba
al territorio saharaui y comprobaba que "el Polisario es la única
fuerza política dominante en el territorio y que la inmensa mayoría
del pueblo desea la independencia". Pero las circunstancias creadas en
España por la enfermedad de Franco y la confusión del "interregno",
facilitaron, el 6 de noviembre de 1975, la 'Marcha Verde' por parte de
Marruecos, al tiempo que Mauritania lanzaba desde el sur a su Ejército
en un plan organizado para repartirse con Marruecos el territorio.
Tras la tenaza política y militar marroquí y mauritana, se produjo la
huida masiva de población civil saharaui, que fue atacada con 'napalm'
y fósforo blanco por parte de la aviación marroquí, según denunciaron
fuentes próximas al Polisario. El 14 de noviembre de 1975, España
firmó los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los que entregaba el
control territorial (que no la soberanía) a Marruecos y Mauritania. En
agosto de 1979, Marruecos se hizo con la totalidad del territorio tras
la renuncia de Mauritania a su parte.
En la noche de 26 de febrero de 1976, España finalizaba su presencia
colonial en el Sahara. El 27 de febrero de 1976, el Frente Polisario
proclamaba la República Arabe Saharaui Democrática (RASD), reconocida
en noviembre de 1984 por la mayoría de países de la OUA. Durante este
período, comenzó el éxodo de grandes cantidades de refugiados
saharauis que se establecieron en campamentos en la desértica región
argelina de Tinduf, mientras se multiplicaban las violaciones de
Derechos Humanos cometidas por Marruecos contra activistas saharauis.
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http://www.abc.es/abc/pg051106/prensa/noticias/Opinion/La_Tercera/200511/06/NAC-\
OPI-000.asp
«La Marcha Verde» 30 años después
POR FERNANDO ARIAS-SALGADO EX EMBAJADOR DE ESPAÑA EN MARRUECOS
... Las relaciones entre España y Marruecos y el futuro del Magreb
dependerán en gran medida de que España asuma, de una vez por todas,
la responsabilidad que le corresponde como el país democrático
occidental y europeo con mayores intereses nacionales en esa región
africana...
Domingo, 6 de noviembre de 2005
EL 6 de Noviembre de 1975 el Rey Hassán II de Marruecos decidió
desafiar a las Naciones Unidas y a la legalidad internacional de la
descolonización lanzando una marcha -«la Marcha Verde»- de 350.000
civiles desarmados hacia el Sahara Occidental para recuperar el
territorio. Esta marcha se realizaría bajo la protección del Ejército
Real marroquí. Esta decisión, que había sido anunciada personalmente
por el Monarca el 16 de Octubre de 1975, se basaba en una
interpretación arbitraria del dictamen del Tribunal Internacional de
Justicia (TIJ) sobre el Sahara Occidental hecho público esa misma
fecha. El TIJ, si bien reconocía la existencia de vínculos jurídicos
de «fidelidad» (allégeance) entre el Sultán de Marruecos y ciertas
tribus en el territorio del Sahara Occidental en el pasado, declaraba,
no obstante, en términos inequívocos que no existía ningún vínculo de
soberanía territorial de Marruecos o del conjunto mauritano y el
territorio del Sahara Occidental. En consecuencia, concluía el
Tribunal en el párrafo 162 de su dictamen que la Resolución de la
Asamblea General de las Naciones Unidas 1514 (XV) de 1960 sobre la
concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales era de
aplicación a la descolonización del Sahara Occidental y en particular
añadía «el principio de autodeterminación mediante la expresión libre
y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio».
El Consejo de Seguridad convocado a instancias del Gobierno español
ante la gravedad de la situación creada por la marcha verde aprobó
tres Resoluciones: la 377 (1975), de 22 de Octubre; la 379 (1975), de
2 de Noviembre, y la 380 (1975) de 6 de Noviembre, esta última el
mismo día que se iniciaba la citada marcha. En esta Resolución, por
unanimidad, el Consejo de Seguridad deploraba la realización de la
marcha y solicitaba la inmediata retirada de todos los participantes.
Todo fue inútil. La marcha verde traspasó ese mismo día la frontera
del territorio no autónomo del Sahara Occidental administrado por
España en violación flagrante de la legalidad internacional de la
descolonización.
El 14 de Noviembre de 1975, el Gobierno español, presidido por el Sr.
Arias Navarro, mientras el general Franco agonizaba, cedió a la
presión marroquí y tras una serie de negociaciones en Agadir y Madrid
firmó una «declaración de principios» en la que se instituía una
Administración temporal en el Sahara Occidental en la que
participarían Marruecos y Mauritania y a la cual serían transmitidos
las responsabilidades y poderes que España tenía sobre dicho
territorio en su calidad de Potencia administradora.
Con esta decisión unilateral española de dudosa legalidad, puesto que
excluía el reconocimiento del derecho de autodeterminación de la
población saharaui que acababa de ser confirmado por el TIJ, se
«maquillaba» la partición del Sahara Occidental y se consumaba el
abandono de la población saharaui a su suerte en manos de Marruecos y
Mauritania. El 26 de Febrero de 1976 España se retiró de la
Administración temporal antes citada, dando por terminada su presencia
civil y militar en el territorio.
Las trágicas consecuencias de esta decisión unilateral son de
conocimiento general. Una guerra de 15 años de duración hasta el alto
el fuego de 6 de Septiembre de 1991 entre Marruecos y el Frente
Polisario, miles de muertos y desaparecidos, millones de dólares
enterrados inútilmente en las arenas del desierto, un muro de 2000
kilómetros minado a ambos lados que divide el territorio de Norte a
Sur, el exilio y la persecución de una gran mayoría de la población
autóctona saharaui y la inestabilidad y el bloqueo político de todo el
Magreb. Treinta años después el conflicto sigue vivo y la solución
política que se propone por el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, conocida como el Plan de Paz Baker II, sigue estancada.
Pensando en el futuro del Magreb y en particular en las relaciones
entre España y Marruecos, me parece oportuno traer a colación aquí
para refrescar la memoria histórica unas declaraciones realizadas por
el Rey Hassán II de Marruecos al periodista francés Erich Laurent,
hace diez años, que reproduce el también periodista Ignace Dalle en su
reciente libro publicado en Francia «Los tres Reyes; la Monarquía
marroquí de la independencia a nuestros días». En estas declaraciones
el Rey Hassán II, según el citado periodista, afirma al hablar de la
marcha verde lo siguiente: «Se trataba de una apuesta (pari)
psicológica. Yo sabía que Franco y su entorno eran militares. Si se
comportaban como verdaderos militares no les veía disparando sobre
350.000 civiles desarmados. En cambio si se trataba de carniceros
(bouchers)...». «Y el Monarca añadía textualmente, según el citado
periodista: «En realidad era un chantaje horroroso (affreux), pero un
chantaje lícito que ninguna ley prohibía».
En el aniversario de estas fechas aciagas en la historia de España en
las que, a mi juicio, se consumó uno de los mayores errores
estratégicos de la política exterior española, conviene sin duda
reflexionar sobre el futuro de nuestras relaciones con el Magreb en
general y con Marruecos en particular. La Marcha Verde contribuyó a
afianzar a la Monarquía marroquí que representaba el Rey Hassán II en
una coyuntura histórica interna e internacional completamente distinta
a la actual, tanto en España como en Marruecos. España pudo entregar
el Sahara Occidental a las Naciones Unidas para su administración
temporal hasta que se hubiera manifestado válidamente la voluntad de
la población saharaui. Esa era la legalidad internacional de la época.
El Gobierno español no la respetó. La opción estratégica que
representó la firma de los acuerdos de Madrid de 14 de Noviembre de
1975 no ha conseguido ni la paz ni la estabilidad ni el desarrollo del
Magreb. Tampoco ha contribuido, en mi opinión, a facilitar la
profundización de los intereses comunes existentes por razones
históricas y geográficas entre España y Marruecos. En el futuro no
tiene necesariamente que ser así. En la nueva coyuntura internacional
e interna de ambos países las soluciones políticas tienen que ser
democráticas y no puede admitirse ningún otro criterio para legitimar
adquisiciones territoriales basadas en pretendidos «derechos
históricos».
Hoy preside el Gobierno democrático de España el Secretario General de
PSOE, el Sr. Rodríguez Zapatero. Quizás ahora sea el momento de
reparar, al menos en parte, el daño causado al pueblo saharaui por el
último Gobierno del régimen de Franco, apoyando no sólo con
declaraciones, sino con hechos, la celebración del referéndum de
autodeterminación pendiente desde 1975 y previsto en todas las
Resoluciones de las Naciones Unidas, y en particular en el Plan de
Arreglo de 1991, aceptado por Marruecos y en su defecto en el Plan de
Paz Baker II que Marruecos todavía sigue sin aceptar como base de
negociaciones en el marco de las Naciones Unidas. Desde mi punto de
vista personal y profesional, por mi experiencia en esta cuestión
desde hace más de treinta años, las relaciones entre España y
Marruecos y el futuro del Magreb dependerán en gran medida de que
España asuma, de una vez por todas, la responsabilidad que le
corresponde como el país democrático occidental y europeo con mayores
intereses nacionales en esa región africana vecina de la que, no lo
olvidemos, geográfica y estratégicamente forma parte. Intelligenti
pauca.
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http://www.abc.es/abc/pg051106/prensa/noticias/Nacional/Nacional/200511/06/NAC-N\
AC-046.asp
Treinta años de fracaso- LUIS DE VEGA
«La tragedia de las vallas nos ha abierto los ojos»
Llegan a las costas de Almería otras dos pateras con 63 inmigrantes a bordo
Las asociaciones de subsaharianos acusan al Gobierno de «una
regularización racista con África»
Domingo, 6 de noviembre de 2005
El orgullo nacional marroquí, que tiene en la unidad territorial uno
de sus pilares, vive hoy una fecha señalada de su calendario: el
treinta aniversario de la Marcha Verde que ocupó el Sahara Occidental.
Pero el orgullo nacional saharaui lo celebra casi como un día de luto,
pues tres décadas después ven cómo el proceso de descolonización es
casi una expresión en el olvido de la comunidad internacional. En la
mañana del 6 de noviembre de 1975, miles de personas, unas 350.000,
traspasaron la línea que hasta entonces separaba la provincia española
del Sahara del Reino alauí.
El Amri El Hafad, uno de esos 350.000, lo recuerda con mucha más pena
que gloria. Tirado sobre una alfombra, único mobiliario de su chabola
del campamento Wahda (unidad, en árabe) de El Aiún, este saharaui de
la tribu de los Ait Lahsen se arrepiente de lo que hizo y llega a
calificarlo de «crimen». «Entonces yo tenía veinte años y no hacía
nada. Fue para mí una especie de aventura. No tenía conciencia para
evaluar lo que era aquello ni las consecuencias que podía tener. La
gran mayoría iba como yo, sin tener nada que ver con la oficialidad».
Hafad, nacido en 1955 en Ksabi, un pueblo cercano a la ciudad marroquí
de Guelmín, absorbe los pitillos uno tras otro mientras los bichos
corretean a sus anchas por la pared desconchada por la humedad. «Nos
enteramos de lo que estaban preparando por la radio y la televisión.
Las autoridades iban pidiendo a los vecinos que se unieran. Yo estaba
dispuesto a llegar a Suráfrica si hubiera hecho falta», comenta.
«Íbamos entre treinta y cuarenta por camión. Nos dieron comida,
mantas, banderas de Marruecos y hasta fotos del Rey».
Los planes de Hasán II
El Rey entonces era Hasán II, fallecido en 1999 y padre del actual
Monarca, Mohamed VI. Sus planes de hacerse con el control de la
colonia española contaban con importantes apoyos a nivel
internacional, como Estados Unidos o Francia, incluso dentro del
propio Gobierno español. Aunque aquel 6 de noviembre de 1975 España
tenía sus ojos puestos más en la cama en la que se moría Franco que en
el Sahara, la Marcha Verde llevaba ya meses orquestándose. Washington
había destinado un buen puñado de sus funcionarios a preparar la
estrategia y el responsable del Departamento de Estado, Henry
Kissinger, llegó a enviar un telegrama a Rabat en agosto. «Laissa
podrá andar perfectamente dentro de dos meses. Él la ayudará en todo».
Poco más había que añadir.
La suerte estaba ya echada incluso antes de que el Tribunal
Internacional de la Haya dictaminara el 16 de octubre de 1975 que el
Reino de Marruecos no tenía ningún vínculo histórico de soberanía
territorial con el Sahara, al que llegaron los españoles a finales del
siglo XIX. Por eso, ignorando la parte fundamental del informe y
apoyándose en aquella que sí hablaba de ciertos lazos jurídicos, como
los que pueden existir entre cualquier vecino, Hasán II se apresuró a
cantar victoria antes de que Naciones Unidas pudiera reaccionar.
Convocó al país ante la radio y la televisión para anunciar «la
recuperación de nuestro Sahara».
Los trenes, que salieron desde todos los lugares del país, y los
camiones, que acercarían a las masas al desierto, estaban ya listos.
La Marcha Verde era un hecho al que sólo le faltaba el banderazo de
salida. Miles de ciudadanos, casi en exclusiva de las clases más
desfavorecidas, se alistaron para esta nueva causa nacional. Iban
adoctrinados, pues en ningún momento debían emplear la violencia, ni
siquiera en respuesta a los españoles. La Prensa internacional estaba
avisada. La marroquí más aún.
Armados con las banderas, unas cuantas cantimploras, ejemplares del
Corán y retratos del Rey, en la mañana del 6 de noviembre y, tras la
orden del primer ministro Ahmed Osman, los marroquíes bajaron hacia el
sur y cortaron las alambradas que delimitaban territorio español.
Hasán II sigue la operación desde Agadir, unos quinientos kilómetros
más al norte.
«Había un jefe por camión, donde íbamos agrupados los habitantes de
cada pueblo», recuerda Hafad. «Era un convoy enorme, de unos cien
kilómetros, escoltado por militares». Estuvieron acampados varios días
en la playa, pasando frío y con poca comida, hasta que ordenaron la
retirada hacia Guelmín. El Rey de Marruecos había logrado presionar e
impresionar a Madrid, que accedió a entablar negociaciones para
entregar la colonia, que nunca, desde que se organizó la Marcha Verde,
ha visto ni de cerca el proceso de descolonización al que obliga la
legislación internacional.
La «Marcha Roja»
Un saharaui «con DNI español», pero que por seguridad prefiere guardar
su identidad, señala que aquello «fue una Marcha Negra, de la misma
forma que ahora vivimos una Marcha Roja», en referencia a los
disturbios que sacuden la ex colonia desde el mes de mayo.
Rabat puso en marcha un éxodo desde el principio destinado a mezclar a
su población con la autóctona. Pasados treinta años ya hay más
marroquíes que saharauis en el Sahara Occidental. Las autoridades del
Reino alauí han anunciado suculentos planes de desarrollo, pero eso no
ha calmado las ansias independentistas de los antiguos pobladores del
desierto, que siguen viendo con recelo a los denominados colonos.
La Agencia de Desarrollo de las Provincias del Sur espera invertir
hasta el 2008 unos 7.200 millones de dirhams (unos 700 millones de
euros). Anuncian además la exoneración de impuestos para aquellos que
instalen sus empresas en los territorios ocupados, donde la pesca y la
extracción de fosfatos siguen siendo los principales impulsores de la
economía.
La falacia del referéndum
Pero lo cierto es que Hafad lleva años instalado en su chabola del
campamento Wahda, donde vive con su mujer y dos hijos. Entre 1991 y
1998, después de pasar unos años en el Ejército de Marruecos y nueve
meses en la cárcel por desertor, trabajó como responsable de su tribu
para realizar el censo de las personas que tenían que votar en el
referéndum de autodeterminación. Pero esa consulta está cada vez más
lejos de poder realizarse. La comunidad internacional no muestra el
más mínimo interés y las Naciones Unidas no parece que tengan
mecanismos suficientes para hacer valer sus resoluciones y las leyes
internacionales. La Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el
Sahara Occidental (Minurso) está cada vez más desprestigiada entre los
saharauis. Se preguntan una y otra vez porqué se han olvidado de la
«R» de referéndum. «Estos no pintan nada. Son turistas», asegura el
vecino que no quiere dar su nombre.
«España tiene que ayudarnos más. Nos dejaron abandonados en manos de
Marruecos», añade. Esta es una manera de pensar que sigue estando muy
extendida a pesar del paso de los años. Un diplomático español
reconoce que «la realidad de los treinta años es un fracaso
estratégico para España y Marruecos. Y prueba de ello es lo que está
pasando estos días, pues así los marroquíes no van a lograr legalizar
nunca su posición», señala refiriéndose al clima de violencia que se
vive en el Sahara desde hace varios meses. Pero esta misma fuente
reconoce también que «España falló en su obligación de garantizar el
derecho a los saharauis» para abrir el proceso de autodeterminación.
Hafad mantiene, a pesar de todo, intactas sus esperanzas y asegura que
seguirá «luchando junto a mi pueblo para que se celebre el
referéndum». Su supervivencia depende de los 1.350 dirhams (unos 130
euros) que gana al mes realizando diversos trabajos, un sueldo con el
que no cuentan muchas de las familias que malviven en estas
«provincias del sur». Pero su corazón se mantiene «cien por cien
saharaui» a pesar de ser uno de aquellos 350.000 participantes en la
Marcha Verde. «Fue un crimen contra mi pueblo», repite arrepentido.
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=255393&idseccio_PK=8&h=051106
Marruecos intenta pacificar el Sáhara con inversión pública- JOSEP SAURÍ
• El conflicto abierto por la Marcha Verde castiga la actividad económica
• Los saharauis acusan a los ocupantes de discriminación social
Historia de una traición
Marruecos conmemora el 30º aniversario de la 'Marcha Verde' sobre el Sáhara
EL AAIÚN/ Domingo, 6 de noviembre de 2005
Enmarañado en la sorda batalla diplomática sobre el futuro del Sáhara
Occidental y en una gestión política del conflicto marcada por la
represión, Marruecos intenta afirmar su posición en el frente
económico y social con una ingente inversión pública. Los 7.200
millones de dirhams (unos 665 millones de euros) del programa de la
Agencia de Promoción Socioeconómica de las Provincias del Sur del
Reino para el periodo 2005-2008 se suman a los 7.900 millones de
dirhams (unos 730 millones de euros) invertidos desde 1976.
De este modo, las autoridades marroquís se esfuerzan en compensar la
debilidad de la actividad económica generada por la antigua colonia
española e impulsar un desarrollo condicionado por el interminable
conflicto político.
VISIONES ENFRENTADAS
En 1974, cuando aún era colonia española, el Banco Mundial otorgaba
grandes perspectivas de desarrollo al Sáhara Occidental, poseedor del
mayor banco pesquero del mundo, abundantes reservas de fosfatos y
otras riquezas minerales. Por aquel entonces, su nivel de renta era el
más alto de África (2.550 dólares per cápita, cuando el de Marruecos
era de 270). ¿Y en el 2005? Pues, a falta de datos estadísticos
fiables, cada cual cuenta la feria según le va.
"Éste es un buen sitio para vivir. El Aaiún es una ciudad
privilegiada", aseguran Fuad, Tijani y Majid en torno a una mesa del
Café Las Palmas. "Vamos a suponer que eso es cierto. Entonces, ¿por
qué salen cada día pateras llenas de chicos saharauis hacia las
Canarias? Todo el mundo quiere irse del Sáhara, especialmente los
saharauis", dice en cambio Brahim.
Fuad, Tijani y Majid son funcionarios marroquís, llegados a la ciudad
a finales de los años 80. Brahim es como vamos a llamar a un antiguo
empleado saharaui de la fosfatera Fosbucráa, represaliado por los
marroquís, que prefiere ocultar su verdadero nombre. El conflicto
político lo contamina todo en el Sáhara. No es nada fácil que la gente
quiera hablar con la prensa, y si se consigue lo que se revela
imposible es desviar la conversación hacia otros aspectos.
El discurso oficial marroquí rezuma optimismo y orgullo. "La Marcha
Verde fue realmente verde, porque trajo la vida a una región a la que
le faltaba de todo", afirma Hasama Malainín, director del Centro
Regional de Inversión de El Aaiún-Bojador-Saquia El Hamra, para quien
en estos treinta años "el Gobierno marroquí ha hecho un extraordinario
esfuerzo de creación de infraestructuras para afrontar el desafío que
supone un éxodo masivo hacia una ciudad en construcción". Los
saharauis censados en El Aaiún en 1974 eran 28.000; hoy la ciudad
tiene 198.000 habitantes, según las cifras oficiales, como resultado
de la sedentarización y urbanización de la sociedad saharaui --un
proceso que, sin embargo, se desarrolló principalmente en los últimos
años de ocupación española-- y, sobre todo, de la llegada de "familias
saharauis del norte que han venido a recuperar sus vínculos" o
"colonos marroquís", según a quién se pregunte.
"Hemos construido barrios enteros, puertos, carreteras, el nuevo
aeropuerto, dos grandes hospitales, una red de dispensarios,
mezquitas, decenas de escuelas. Un 98% de los niños de El Aaiún están
hoy escolarizados, hay agua y luz en todas las casas. Había que crear
también trabajo para los nuevos sedentarios, y hoy existe una zona
industrial de transformación de la riqueza pesquera, estímulos a la
inversión, programas de formación profesional y ayudas a la creación
de pequeñas empresas. Esto no es una evolución, es una revolución",
afirma Malainín.
El Gobierno marroquí exime totalmente de pagar impuestos a
particulares y empresas y subsidia artículos de primera necesidad como
la harina, el azúcar, el aceite y los combustibles. Todo ello conlleva
"un nivel de vida superior al del resto de Marruecos", según el
responsable del centro de inversión.
OPORTUNIDADES PERDIDAS
"Hombre, en 30 años algo tenían que hacer. Pero sólo han construido
paredes", afirma Brahim. "Hay hospitales, sí, pero tú eres quien
compra los medicamentos, paga al médico y soborna para ser mejor
tratado. En la época española los servicios públicos eran gratuitos e
infinitamente mejores", añade.
El esfuerzo inversor marroquí es innegable, pero, según un politólogo
saharaui que también desea ocultar su identidad y al que llamaremos
Huseín, "la pregunta es a quién beneficia". Y él mismo la responde: "A
los marroquís y a los saharauis promarroquís. Marruecos no ha hecho
nunca una política integradora de los saharauis. Han sido 30 años de
oportunidades perdidas".
"Los planes fabricados desde Rabat no han funcionado bien en El Aaiún.
Marruecos ha construido básicamente infraestructuras ligadas a sus
intereses y ha privilegiado sectores afines. Grandes capas de la
población saharaui, las más desfavorecidas, han sido marginadas",
apunta Huseín, que pone ejemplos: "El sector pesquero está controlado
por la cúpula militar marroquí asociada a algunas familias de notables
saharauis. Sin ninguna duda, no hay igualdad de oportunidades de
acceso al empleo. No hay saharauis trabajando en la explotación de los
fosfatos, ni los hay en puestos de responsabilidad de la
Administración. La gran mayoría de los funcionarios son marroquís. Los
saharauis están lejos de la toma de decisiones. Los únicos
privilegiados son los promarroquís, que perderán sus derechos si
cambian de posición política".
¿Hasta qué punto la no resolución del conflicto político bloquea el
desarrollo económico y social del Sáhara Occidental? Hasama Malainín,
una vez más, ve el vaso medio lleno: "En estos 30 años, Marruecos
nunca ha dejado de apostar por el desarrollo, que es la mejor medida
contra la guerra. Es posible que haya afectado a la atracción de
capital internacional, pero ahora ya hay empresas europeas y
estadounidenses que empiezan a creer en el futuro de esta región". El
director del centro de inversiones admite, sin embargo, "el perjuicio
en clave magrebí". Desde su punto de vista, "la actitud irresponsable
de Argelia frena el progreso del Magreb árabe".
Íñigo Moré, director de la revista Magreb Negocios, apunta que, en
realidad, "el conflicto del Sáhara ha quebrado a Marruecos. Es una
rémora económica de consecuencias terribles. No tanto --aunque
también-- por los gastos militares y la inseguridad de los inversores,
que no van a arriesgar en una zona que no se sabe de quién es, sino
porque ha aislado a Marruecos de Mauritania y Argelia". En opinión de
Moré, "puede responsabilizarse al Sáhara del escaso desarrollo
económico de Marruecos en las últimas décadas".
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http://www.elmundo.es/diario/espana/1883997.html
Mohamed VI celebra el 30º aniversario de la Marcha Verde
MADRID.- El Rey de Marruecos, Mohamed VI, dirigirá hoy un discurso a
la nación con motivo del 30 aniversario de la llamada Marcha Verde por
parte de Hassan II sobre el entonces Sáhara español, según anunció
ayer un comunicado del Ministerio de la Casa Real.El discurso real
será retransmitido por la radio y la televisión marroquíes.
Mañana 6 de noviembre se cumplen tres décadas de la Marcha Verde, un
acontecimiento que aceleró la irregular descolonización de este
territorio cuyo conflicto aún está lejos de terminar.
Por otra parte, la agencia de prensa del Frente Polisario afirmó ayer
en un comunicado que varios periodistas españoles habían sido
detenidos en El Aaiún por parte de las fuerzas del orden marroquíes
junto a 14 saharauis que estaban concentrados junto a la vivienda del
activista fallecido Hamdi Lembarki.
Estos 14 saharauis «permanecen en los locales de la Policía sometidos
desde entonces a la tortura y a los interrogatorios, según varios
testimonios, entre ellos los de periodistas españoles detenidos en la
misma comisaría», hace hincapié la citada agencia aunque no precisa a
qué medios pertenecen.
También en El Aaiún, la Policía marroquí reprimió ayer con dureza una
manifestación independentista que tuvo lugar en el barrio de Matallah,
en la que detuvo a varios jóvenes, informa Efe.
Los incidentes comenzaron cuando varios jóvenes saharauis se
arrodillaron delante de la comisaría donde están retenidos los
periodistas españoles y lanzaron consignas a favor del Frente
Polisario y en contra de Marruecos. La Policía golpeó violentamente a
dos de ellos e intentó impedir que los cámaras de televisión y
fotógrafos presentes en el lugar pudieran grabar imágenes.
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http://www.elmundo.es/2005/11/06/cronica/1883859.html
ANIVERSARIO / 30 AÑOS DE LA MARCHA VERDE
LA MARCHA, POR FÉLIX Y MOHAMED
HABLA FÉLIX, entonces brigada de la Unidad de Nómadas: «A todos nos
sorprendió verles llegar con una enorme bandera norteamericana al
frente y en relucientes autobuses nuevos. Después supimos que la
Marcha Verde la ideó Kissinger durante un viaje a Jerusalén y que la
pagó Arabia Saudí». Habla Mohamed, entonces aprendiz de enfermero, uno
de los 350.000 marroquíes que se presentaron en el Sáhara: «Me dieron
una medalla con el Corán impreso y una tarjeta con la firma de Hasán
II». Hace ahora 30 años España, con Franco agonizante, vivía momentos
tan tensos con la salida de este territorio como vergonzosos para
muchos españoles
JUAN CARLOS DE LA CAL
COMANDANTE BELTRAN: «Nos enteramos DE QUE VENIAN por LA PRENSA»
Su casa parece un pequeño santuario saharaui en medio de Madrid. Es
una vivienda de una sola planta, construida en un cuartel militar del
barrio de Carabanchel.
Mosaicos árabes, puñales beréberes, fotos de color sepia... Al comandante médico
Félix Beltrán, 59 años, apenas le faltan unos puñados de arena del
desierto y un camello para escenificar los años que estuvo sirviendo
en las unidades nómadas del Ejército español.
Entre sus tesoros de la época conserva todavía la edición de los 100
números del único diario que tuvo el Sáhara español durante la etapa
colonial: La Realidad y que nos sirve de puerta de entrada a una época
no tan lejana. «Realmente, vivir allí era estar prácticamente
desconectado del mundo. Apenas llegaban periódicos, recibíamos el
correo una vez por semana y sólo teníamos la radio para saber lo que
pasaba. Pero fue a través de este periódico como nos enteramos de lo
que se nos venía encima: la marcha verde», recuerda el militar.
Buscamos el número correspondiente al 17 de octubre de 1975 y,
efectivamente, la portada recoge la noticia: «Hasán II convoca una
marcha de 350.000 marroquíes para ¡conquistar el Sahara! y asegura:
"¡Seré el primer voluntario!"».
A su lado, un editorial califica esta marcha de carnavalada mientras
que en las páginas interiores se habla del último éxito musical de la
cantante Donna Hightower, y del actor Telly Savalas con su serie de
televisión Kojac.
En la guía de servicios de El Aaiún aparece el programa del cine Las
Dunas, el único de la ciudad, para ese día: Río Bravo, Tarzán y el
safari perdido, y Cuando los hijos vienen de Marsella... ¿Quién no se
acuerda?
«La organización de esta marcha fue uno de los secretos mejor
guardados de Marruecos en toda su historia. Puedo asegurar que la
mayoría de los militares y funcionarios que nos encontrábamos en el
Sáhara en aquella época nos enteramos por este periódico. Y sin
embargo, se llevaba fraguando desde seis meses antes. A todos nos
sorprendió verles llegar con una enorme bandera norteamericana al
frente y en unos relucientes autobuses nuevos.
Después supimos que la Marcha verde la ideó ese verano Henry Kissinger
durante un viaje a Jerusalén y que la pagó Arabia Saudita», asegura
Beltrán.
Hasta ese momento, la vida en la colonia era más que apacible para los
10.000 civiles y 30.000 militares españoles desplazados, la mayor
parte de ellos por un tiempo no superior a dos años y con la única
motivación del incentivo monetario. Aparte del cine y los tugurios
donde se divertía la soldadesca por las noches, en las pequeñas
ciudades no había mucho más que hacer: intercambio de cenas, partidas
de cartas e interminables charlas bajo el cielo del desierto.
«Sólo en los últimos 15 meses de nuestra presencia allí fue cuando
hicimos algo realmente por mejorar las condiciones de vida. El Aaiún
se transformó totalmente. Incluso estábamos haciendo un zoológico
cuando nos echaron.
Se construyeron nuevos barrios, inauguraron el periódico, arreglaron
el cine, aumentó la comunicación aérea con la Península y, por fin, le
cambiaron el DNI rojo que tenían los saharauis, españoles de segunda,
por uno como el nuestro», recuerda Beltrán.
Coincidiendo con esta etapa de impulso colonial, el comandante pidió
una excedencia temporal del ejército para trabajar como Secretario
Provincial de Educación y organizar un poco el ocio juvenil entre
colonizados y colonizadores. Pero todo se vino abajo con aquella
noticia en el periódico.
SALIDA ANUNCIADA
«De repente el pánico se adueñó de la gente y comenzó una huida
precipitada. Hasán II ya había anunciado un año antes que iría a tomar
el té a El Aaiún y ahora parecía cumplir su amenaza. Los billetes de
Iberia se agotaron rápidamente y los contenedores del puerto se
llenaron de enseres ante una eventual evacuación. Cuando, una semana
después, la vanguardia de la marcha -más de 50.000 civiles- llegó a
Tarfaya, a 100 kilómetros de El Aaiún, cerraron los bancos, se
estableció el toque de queda y el abandono parecía total. No había
dinero en circulación, no se podía comprar nada y los comerciantes
decidieron hacer sus maletas. El ambiente era de derrota», continúa
Beltrán.
Los recuerdos se suceden en la mente del comandante. «Los militares,
más que desmoralizados, estábamos desconcertados porque no sabíamos
que hacer ante tanta ambigüedad. Ya no sabíamos quién era el enemigo y
si nos íbamos o no.
Necesitábamos respuestas concretas. Cuando el 4 de noviembre apareció
el entonces Príncipe Juan Carlos para animar a la tropa parecía que
íbamos a defender aquello. Y sin embargo, se estaban desminando
determinados pasos fronterizos por donde tenía que pasar la marcha
para que no hubiese una carnicería. Mientras, se reprimía a los
saharauis para que no engrosasen las filas del Frente Polisario y se
desarmó a la policía territorial. Más claro, agua».
La pregunta del millón que se le hace a un militar en estas
circunstancias es obligada: ¿Se siente avergonzado de la forma en la
que España salió del Sahara?
«Avergonzado no porque el ejército obedeció las órdenes como siempre
ha hecho. E hicimos una salida digna. Yo pienso que el papel de España
debería de haber sido convocar un referéndum para elegir un Gobierno e
inscribirlo provisionalmente en las Naciones Unidas para que fuesen
ellos quienes decidiesen qué hacer.
Estados Unidos montó esta obra de teatro para evitar que dos de sus
aliados se peleasen. Pero pienso que se equivocaron. Ahora mismo, un
estado independiente en esta parte de Africa hubiese sido un tapón
perfecto frente al integrismo porque los saharauis vivían el Corán de
una manera mucho más relajada.
Porque, tiempo al tiempo, los radicales islamistas van a acabar
tomando el poder en
Marruecos al tener su mejor aliado en los estómagos vacíos del pueblo».
El 9 de noviembre de 1975 Hasán II anunció que la Marcha verde había
«alcanzado sus objetivos». Al día siguiente una delegación marroquí
viajó a Madrid y los marchadores se replegaron de nuevo hasta Tarfaya.
Finalmente, el día 14 se firmaron los Acuerdos de Madrid por los que
España renunciaba definitivamente a los territorios del Sáhara
occidental.
Félix Beltrán no se quedó para ayudar en la Operación Golondrina, como
se bautizó al dispositivo de evacuación de todo el personal español en
los meses siguientes. No pudo soportar ver como las tropas marroquíes
entraban a sangre y fuego en las aldeas ya abandonadas para capturar a
los «independentistas» polisarios, ni quería contemplar como los
30.000 civiles que se quedaron de la marcha verde se hacían con las
casas que hasta no hace muchos días habían pertenecido a sus
compañeros españoles y saharauis.
«Estos últimos no me creían cuando les decía que nos íbamos."¿Y nos
dejáis así?", me preguntaban. Yo no sabía dónde mirar. Los saharauis
son la gente más independiente que conozco. Por eso siguen hablando
español: porque quieren ser diferentes de sus ocupantes marroquíes,
hablar otro idioma, respirar otra cultura».
Félix Beltrán abandonó definitivamente el Sáhara el 20 de noviembre de
1975. Sus compañeros se encargaron de apagar las luces de la última
gran aventura colonial española. Cuando su avión llegó a La Coruña se
enteró de la muerte del dictador.
Su vida, ni la de España, volverían a ser la misma.
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http://www.elmundo.es/2005/11/06/cronica/1883860.html
ANIVERSARIO / 30 AÑOS DE LA MARCHA VERDE
MOHAMED FSATHI: «ESTABA TODO MUY BIEN ORGANIZADO»
Mohamed Fsathi apenas tenía 18 años cuando, aquella mañana de
principios del mes de octubre de 1975, le citaron a las puertas del
puesto de la Media Luna Roja de
Nador, en el norte de Marruecos, donde trabajaba como aprendiz de
enfermero. El joven, que era boxeador aficionado, también trabajaba
como masajista en el equipo de fútbol local, el Fath.
«Nos reunieron a unos cuantos chavales relacionados con el sector
sanitario. Llegó entonces un representante del Gobernador y nos dijo
que necesitaban voluntarios para atender a los participantes de una
enorme manifestación que se iba a organizar al sur del país. Explicó
que era para algo bueno, que sería una experiencia inolvidable en
nuestras vidas y que prestaríamos un gran servicio a nuestro país»,
explica Mohamed sin entrar en detalles políticos.
Al joven le dieron unas horas para preparar su atillo. Por la tarde
embarcó en dos coches grandes, junto a una docena de compañeros, con
destino a Rabat donde se encontró con varios centenares de enfermeros
y masajistas llegados de todo Marruecos.
«Allí ampliaron la información y nos dijeron que íbamos a ayudar a
nuestros hermanos saharauis a recuperar sus tierras de forma pacífica,
y que nuestra misión era ayudar en la parte sanitaria. Entonces nos
metieron en unos autobuses nuevecitos y nos llevaron hasta Tisnit, una
ciudad pequeña a 91 kilómetros de Agadir donde nos tuvieron ocho días
preparándonos. Éramos unos 600, la mitad chicas, y la mayoría muy
jóvenes. Nos dieron cursillos acelerados de primeros auxilios y
atención hospitalaria», recuerda Mohamed.
Tras estar en ese campamento, los enfermeros fueron trasladados de
nuevo en autobús hasta la localidad de Gulimim, más conocida como la
Puerta del Desierto, donde esperaron varios días la llegada de los
primeros marchadores.
«Esa zona era una especie de área de descanso donde atendíamos a todos
los que llegaban en camiones o autobuses. Había muchas mujeres
embarazadas.
Pero las condiciones sanitarias eran buenas. Lo único que atendimos
fueron catarros. Nos quedamos allí una semana más viendo pasar miles y
miles de personas.
Llegaban en grupos compactos y bien organizados desde cada provincia:
venían dirigidos por sus propios policías y traían sus médicos, su
intendencia, su comida y su agua en camiones cisterna. Fue increíble.
Nunca vi nada igual».
Las afirmaciones de Mohamed demuestran, una vez más, como la
organización de la Marcha Verde fue una operación de gran calado, con
medios y anticipación suficiente para movilizar a 350.000 personas,
durante tres semanas a cientos de kilómetros de sus hogares y que
contó con un presupuesto extra procedente de otros países.
Según los cálculos realizados por los cronistas oficiales de la época,
el costo total de la operación ascendió a más de 300 millones de
dólares de entonces, aunque estimaciones realizadas por observadores
internacionales aseguraban que Marruecos se gastó el equivalente a su
PNB de un año en esta marcha.
Para asegurar su financiación, se había abierto una suscripción en el
Banco Popular de Marruecos a la que se invitó a la burguesía a
participar, puesto que su presencia en la marcha fue prácticamente
nula. Muchas empresas también fueron obligadas a contribuir con
impuestos extras.
En cualquier caso, la financiación interior fue relativamente reducida
con respecto a las ayudas exteriores. Arabia Saudí pagó los flamantes
camiones nuevos de los que habla Mohamed -de la marca Volvo o Berliet-
mientras que los otros países del Golfo Pérsico se encargaron de
aportar gratis el combustible necesario para todo este transporte
humano.
«La mayor parte de los manifestantes eran parados y gente ignorante
del medio rural. También fueron muchos marginados de los arrabales de
las grandes ciudades: prostitutas y ex presidiarios. Siempre se dijo
que las enfermedades venéreas corrieron por la Marcha como una gripe»,
asegura el comandante Beltrán.
Una cosa sí es cierta: en Marruecos no es difícil encontrar a mujeres
que se llamen Massra (Marcha), en alusión a los cientos de bebés que
nacieron durante aquella travesía. «Las que llegaban a tiempo parían
en unos modernos quirófanos móviles que teníamos», recuerda Mohamed.
«Nosotros estuvimos allí hasta el final porque luego esperamos la
vuelta de la marcha. Todo el mundo volvía encantado.
Mucha gente quiso ir pero no había sitio para ellos. Cuando regresé a
Nador, me dieron una medalla donde estaba impreso un Corán bajo un
sol, y una tarjeta con la firma de Hasán II», añade mostrando
orgulloso su documento.
Pero la Marcha Verde tuvo otra consecuencia a más largo plazo. En los
campos cuadriculados de Tarfaya se hizo una selección de 30.000
marroquíes que ocuparían los edificios evacuados por los españoles y
serían los nuevos colonos del Sáhara, los encargados de gritar aquello
de «¡Yeyia-el-Malik!» («¡Viva el rey!») en las calles de El Aaiun,
cuando Hasán II cumplió su promesa y, meses después, consiguió tomarse
aquel prometido té.
Muchos tuvieron que volver después porque, a pesar de las promesas,
apenas había forma de sobrevivir en medio del desierto. Las
explotaciones de fosfatos y las pesquerías dejadas por los españoles
se deterioraron por la falta de repuestos y los hijos de aquella
generación, continúan hoy esperando.
Con información de Nabila Hadsi
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http://www.lavozdegalicia.es/se_espania/noticia.jsp?CAT=103&TEXTO=4226438
Historia de un chantaje y una traición
Hassan II aprovechó la agonía de Franco y la debilidad de Arias
Navarro para lograr la anexión del Sáhara con la ayuda de Kissinger y
el respaldo de Giscard
Domingo, 6 de Noviembre de 2005
«Fue una apuesta psicológica. En realidad, fue un chantaje horrible,
pero un chantaje lícito». Con esta cínica crudeza, Hasán II se refirió
a la Marcha Verde al ser preguntado por Eric Laurent casi 20 años
después. El hábil, taimado y audaz monarca alauí contaba con que los
militares españoles no serían capaces de disparar contra una masa de
350.000 civiles marroquíes desarmados. Lo que no se supo hasta mucho
después es que Estados Unidos le había ayudado a preparar la invasión.
La entrega de la que era la 53 provincia española es la historia de
una traición al pueblo saharaui, que quedó abandonado a su triste
suerte. Fue perpetrada por un atemorizado e incapaz Carlos Arias
Navarro, entonces presidente del Gobierno, con un Franco agonizante y
un país paralizado, pendiente de los partes del «equipo médico
habitual».
Hoy hace treinta años que Hasán II dio comienzo a aquella genialidad
diabólica que había diseñado con la ayuda de Kissinger y el respaldo
de Giscard. Una turba de desheredados, que portaban banderas
marroquíes -incluso algunas estadounidenses-, retratos de su rey y
ejemplares del Corán, se lanzaron sobre la colonia española. Los
acompañaban militares disfrazados de campesinos y contaban con la
cobertura de su Ejército.
«La Marcha Verde es pacífica. Si te encuentras con un español, civil o
militar, intercambia con él el saludo e invítale a compartir la comida
bajo la tienda. Si dispara contra ti, continúa la marcha armado
únicamente con tu fe, que nada podrá quebrantar». De esta forma arengó
a su pueblo el rey lobo que se había puesto la piel de cordero, pero
que estaba dispuesto a sacrificar las vidas de 300.000 compatriotas
para lograr su objetivo. Aquella «grandiosa comedia mediática», como
se la ha llamado, pudo convertirse en tragedia.
Este monarca «autoritario y cruel», como lo califica el especialista
Ignace Dalle, había recurrido a la vieja treta de unir a la práctica
totalidad de sus súbditos agitando el furor nacionalista cuando estaba
en la cuerda floja tras sufrir un intento de golpe de Estado y dos
atentados.
A las 10.47 horas, los primeros manifestantes cortaron las alambradas
de la frontera y se introdujeron en territorio español. Pese a que
había prometido ir a la cabeza, Hasán II prefirió quedarse en su
palacio de Agadir.
La marcha se internó 10 kilómetros en el Sáhara. Parecía que no iba a
pasar de allí, ya que Madrid y Rabat habían pactado que se quedaría 48
horas y luego se retiraría. No fue así. Marruecos advirtió a España de
que la marcha seguiría adelante si no negociaba de inmediato la
transferencia de la colonia. Al día siguiente, 100.000 marroquíes
cruzaron la frontera y abrieron un nuevo frente en el este.
Hasán II gana el pulso
Arias Navarro envió inmediatamente a Rabat, el día 8 por la mañana, al
ministro de la Presidencia, Antonio Carro, para que diera garantías al
rey de que España estaba dispuesta a claudicar. El día 10, la marcha
se replegó. Hasán II había ganado el pulso. El destino del Sáhara
quedó sentenciado en los Acuerdos de Madrid firmados el 14 de
noviembre. Las tropas marroquíes entraban a sangre y fuego en el
territorio y bombardeaban con napalm y fósforo blanco a la población
civil, la mayoría ancianos, mujeres y niños.
¿Cómo se había llegado hasta allí? En enero de 1974, Franco seguía
asegurando que estaba dispuesto a ir a la guerra para defender la
colonia. Pero el 9 de julio era hospitalizado por una tromboflebitis.
Hasán II comprendió que había llegado el momento de pasar a la acción.
Pero sufrió un grave contratiempo. Arias Navarro se dejó convencer por
el ministro de Exteriores, Pedro Cortina, para celebrar un referéndum
de autodeterminación, y se elaboró un censo de votantes.
Era justamente lo contrario de lo que quería Hasán II, porque sabía
que lo perdería. Estaba contra las cuerdas, pues toda su estrategia
estaba a punto de desmoronarse. Pero aún le quedaba otra carta por
utilizar. Pidió al Tribunal Internacional de La Haya que se
pronunciase. Pero, para entonces, según ha revelado Tomás Bárbulo en
Historia prohibida del Sáhara español (Destino, 2002), Marruecos ya
había diseñado una estrategia conjunta con Washington y al margen de
la ONU.
Agentes estadounidenses estaban asesorando a un grupo reducido de
marroquíes para llevar a cabo un proyecto secreto que se denominó
Marcha Blanca. Casi dos meses antes de que la Corte de La Haya se
pronunciara sobre el asunto, Kissinger ya había cerrado la entrega del
Sáhara a Marruecos con un telegrama que decía: «Laissa podrá andar
perfectamente dentro de dos meses. Él la ayudará en todo». Laissa era
el nombre en clave de la Marcha Blanca -que al final fue verde- y Él
era Estados Unidos.
El Tribunal de La Haya falló el 16 de octubre de 1975 a favor del
derecho de autodeterminación del Sáhara, lo que era un serio revés
para Hasán II. Pero éste reaccionó. Se dirigió por radio y televisión
a su país, tergiversó la resolución, diciendo que le daba la razón, y
anunció que él mismo encabezaría una marcha pacífica sobre el
territorio.
Operación Golondrina
Al día siguiente se reunió el Consejo de Ministros en el Pardo, bajo
la presidencia de un Franco muy mermado y vigilado, desde la
habitación contigua, por un equipo médico. El Caudillo sufrió una
alteración cardíaca cuando se comenzó a hablar del Sáhara. Arias tomó
el control y puso en marcha la operación Golondrina para que las
tropas españolas abandonaran la colonia a partir del 10 de noviembre.
Por la torpeza y la mala fe de Arias Navarro, España quedó en
evidencia. Por un lado, José Solís, «la sonrisa del régimen»,
negociaba en secreto la entrega con el monarca alauí. Por otra, el
embajador en la ONU, Jaime de Piniés, ajeno a esos trapicheos, seguía
diciendo que España nunca cedería el territorio.
«El Sáhara era víctima de una cadena de mentiras. Estados Unidos
engañaba a Madrid ayudando en secreto a Marruecos a preparar la
invasión. Madrid engañaba a la ONU y al Ejército de África negociando
en secreto la entrega del territorio a los marroquíes». Así resume
Bárbulo la situación. «La traición se había consumado», concluye.
Hasta hoy.
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http://www.lavanguardia.es/web/20051106/51196972932.html
'Marcha verde' o 'marcha negra'- CARLA FIBLA
Treinta años después, el Sahara Occidental se mantiene entre el
estancamiento político y la tensión social
Aaiún. Servicio especial/ Domingo 6 de noviembre 2005
Hace treinta años la fiebre nacionalista hacía vibrar a los
marroquíes. El Sahara era una esperanza, la patria, un futuro. Hoy, en
la época de la mundialización, del paro de los licenciados, de la
inmigración clandestina hacia Occidente, la fiebre del nacionalismo de
los marroquíes hace aguas. "¿Acaso vibra aparte de ciertos partidos de
fútbol?", inquirió en un análisis recientemente publicado en el
semanario independiente Le Journal Hebdomadaire el historiador Mustafa
Buaziz.
La marcha verde, meticulosamente estudiada por el difunto rey Hassan
II durante dos meses y gestada con el apoyo de Estados Unidos en
Londres, fue lanzada el 16 de octubre de 1975. La Corte Internacional
de Justicia de La Haya publicó un aviso consultivo respecto al
problema de la pertenencia del Sahara Occidental, tras haber recibido
en diciembre de 1974 un informe de la Asamblea General de la ONU. En
la comunicación se respondió que no había lazos de soberanía con
Marruecos ni con Mauritania sobre el territorio, aunque se admitió que
existían lazos de unión con los sultanes de Marruecos mediante las
tribus que llegaban en sus nomadeos hasta el territorio marroquí. Por
lo que nada impedía la autodeterminación saharaui.
Pero, tal y como ha ocurrido reiteradamente durante los últimos 30
años, las interpretaciones con relación a este contencioso llevaron en
1975 a Hassan II a considerar que la respuesta de la Corte
Internacional de Justicia "abría las puertas jurídicamente" a
Marruecos y que "reconocía que el Sahara nos pertenecía", y en el 2005
su sucesor, el rey Mohamed VI, estudia una amplia autonomía para
resolver definitivamente el conflicto en la que se respete la
soberanía y la integridad del territorio marroquí.
Al grito de "sólo nos queda ir hacia nuestro territorio" y la perfecta
organización de camiones con 350.000 hombres y mujeres equipados con
el Corán, fotografías del rey Hassan II y banderas marroquíes, la
marcha verde partió de Tarfaya (situada 100 kilómetros al norte de El
Aaiún), en una demostración de que el sistema puso en marcha todo su
arsenal.
El himno nacional de Al Masira (que en árabe significa la marcha) es
una reliquia del pasado en las calles del actual Sahara. Apenas tres
días antes de la celebración, operarios de la Administración decoraron
con banderas nuevas las avenidas principales y envolvieron edificios
oficiales con largas tiras verdes con el símbolo de la corona real.
Desde que Mohamed VI subió al trono, en 1999, ya no se celebran
desfiles ni se muestra de forma ostentosa esta celebración, que para
una parte de la población del Sahara fue el principio de la marcha
negra.
Además, la histórica unión de los líderes políticos del nacionalismo
en 1975, Allal El Fasi y Abderrahim Buabid, quienes concretaron con
Hassan II el "consenso nacional" sobre el Sahara Occidental marroquí,
tiene en la poco creíble clase política actual un tibio reflejo que
apenas ha logrado renovarse en este trigésimo aniversario de los
hechos.
Pero quizás el mayor fracaso de estas tres últimas décadas en el
territorio ha sido el constante engaño a la población sobre que un día
se celebraría un referéndum de autodeterminación.