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#967 De: Maribel Linares <milr@...>
Fecha: Lun, 5 de Ago, 2002 5:31 am
Asunto: Política/Media españoles/Opinión ( Selección).
milr@...
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...Ante el pronunciamiento de las Naciones Unidas a la cuestión del
Sahara Occidental, lo que está claro es que los españoles
mayoritariamente nos sentimos unidos a las legítimas pretensiones del
Frente Polisario y absolutamente distantes de las maneras imperialistas
del Gobierno marroquí y de su desprecio por un pueblo humillado y
desterrado en un infierno como es la "hamada argelina"...
=======================
*Estrella Digital: Pablo Sebastián ("Respuesta a Marruecos")
*Deia: Jon Viteri ("No molestar al ‘‘presi’’ que está cansado de no
solucionar nada")
*La Vanguardia: J.L. de Villalonga ("CARTA A NUEVA ZELANDA". Moros en la
costa)
*La Vanguardia: Carmelo Barrio ("Yo también soy saharaui".Cartas de
Lectores)
*Estrella Digital: Lorenzo Contreras ("Yagüe, respuesta política")
*La Razón: Luis Solana ("Otras consecuencias de Perejil")
*Estrella digital: Lorenzo Contreras ("Yagüe respuesta política")
*La Razón: Luis Solana ("Otras consecuencias de Perejil" URL)
*El Progreso de Lugo : José Cavero ("Como una piña" URL)
*La Razón: Carlos Castilla del Pino, entrevista ("Solo un necio se
propone en la vida tener
reconocimientos")
=======================
ESTRELLAD IGITAL (5.08.02)
http://www.estrelladigital.es/020805/articulos/opinion/el_manantial.asp
EL MANANTIAL DE LAS ESTRELLAS

Respuesta a Marruecos
Pablo Sebastián

El Gobierno español se debe tomar muy en serio las continuas amenazas
del Rey de Marruecos sobre Ceuta y Melilla. Hace bien en reforzar la
presencia militar en la zona y en estudiar a fondo la crisis, ofreciendo
diálogo a Marruecos. Pero se equivoca en la batalla de la opinión
pública nacional e internacional, que es tan importante como todo lo
demás. En este sector el reino de Marruecos lleva la iniciativa y ha
pretendido convertir su agresión inicial a la isla de Perejil en una
agresión militar española.
El Gobierno de Aznar debe, desde ahora y en previsión de lo que pudiera
ocurrir, hablar con claridad y con firmeza en respuesta a las
bravuconerías del joven dictador alauita. Para empezar, hablando de la
dictadura marroquí y del monarca dictador, y para seguir subrayando que
el único territorio ocupado, como lo ha denunciado las Naciones Unidas,
es el Sahara Occidental. Territorio ocupado por Marruecos en contra de
la legalidad internacional y de las decisiones de la ONU, y que debe ser
devuelto al pueblo saharaui que está representado en el Frente
Polisario.

Si el presidente Aznar y sus ministros no empiezan a utilizar este
vocabulario, y lo mismo debe hacer la oposición para que Zapatero se
quite de encima el sambenito de aliado oculto de Mohamed VI, cuando las
cosas se pongan peor y España tenga que actuar y explicar sus
actuaciones, entonces será demasiado tarde y se creará una cierta
confusión en la opinión pública internacional. Y en especial en nuestro
entorno europeo y atlántico donde algunos aliados de España como Francia
o Estados Unidos no parecen tener muy claro quién es su aliado
preferido, quien tiene razón histórica y legal o qué país es una
dictadura y qué país es una democracia.

Si a la vuelta del verano Marruecos insiste en convertir sus diferencias
con España en un espectáculo internacional de consumo interno y externo
para tapar los desaforos de la dictadura marroquí y los fracasos de su
diplomacia, España entonces deberá actuar en consecuencia y con todas
las consecuencias. Y como lo hizo en Perejil con firmeza y eficacia,
sin dejarse sorprender esta vez como le ocurrió el pasado día 11 de
julio.

La crisis con Marruecos tiene muchos perfiles: político, diplomático,
económico, social, de política interior y de trascendencia
internacional. Por todo ello sería muy bueno que la diplomacia española
y los portavoces del Gobierno dejaran muy clara ante la opinión pública
europea la posición de España y los abusos y las contradicciones de la
dictadura marroquí.

No tenemos que remontarnos a las Malvinas sino basta ver lo ocurrido en
Afganistán o lo que pasa en Irak para entender cómo actúan los países
democráticos frente a las dictaduras desafiantes que rompen la legalidad
internacional.

El caso de Marruecos con España y con el Sahara es otro caso más de un
régimen autoritario que desafía al entorno democrático en el que está. Y
que tomen Francia y Estados Unidos buena nota de todo ello como la deben
tomar la opinión pública europea y la internacional.
------------------------------------
DEIA (5.08.02)
http://www.deia.es/5-8-2002/05BizkaIritz19B.htm

No molestar al ‘‘presi’’ que está cansado de no solucionar nada
Revista de prensa
Jon Viteri

EL FANTASMA de la Marcha Verde planea de nuevo tras las arengas
gubernamentales marroquíes de ‘‘liberar’’ Ceuta y Melilla por
considerarlas suyas. La respuesta de Madrid ha sido la de reafirmarse en
la españolidad de las dos ciudades autónomas y que nunca existirá
negociación alguna al respeto, ya que estamos en época de descanso y el
inquilino de La Moncloa, desde Menorca, ha dejado claro que no tiene el
cuerpo para ruidos porque está ‘‘cansado’’. Pobre hombre, los seis meses
de presidencia europea culminados con una huelga general, que la tenía
bien merecida, le han dejado para el arrastre al neofranquista, pero
está tranquilo porque tiene a sus portavoces mediáticos dispuestos a dar
la cara por él mientras reposa el guerrero. El Mundo toma una par de
cuerpos de ventaja al resto en el tema y dice que el gobierno alauita ha
desarticulado a un grupo integrista responsable de varios crímenes, a
pesar de que el rey «Mohamed VI no sólo ha fracasado en las reformas
democráticas que prometió, sino que además está siendo incapaz de frenar
el ascenso del integrismo islámico en la sociedad marroquí, convertido
en la verdadera oposición al régimen de Rabat», consecuencia inmediata
para considerar, por el diario de Pedro J. , que Marruecos «es hoy una
bomba de relojería que puede estallar con consecuencias desastrosas para
la UE y EE.UU., que pueden lamentar algún día el cheque en blanco
extendido a la monarquía alauí». Jaime Campmany, en ABC, va más directo
a la cuestión y, aparte de llamarle moro al rey alauita, realiza una
defensa a ultranza de Ceuta y Melilla al señalar que los marroquíes
«quieren liberar del bienestar y el progreso a las dos ciudades
españolas, y meterlas en la pobreza, en el paro, en el hambre, en la
esclavitud y en la pateras», y continuando con sus patriotismo a
ultranza afirma que «no sé para qué quiere el moro las Chafarinas. Allí,
antes de que llegaran los españoles, no había marroquíes, había
piratas». La Rarón, por su condición de monárquico, es más partidario de
la calma y la firmeza ante la presunta provocación de Marruecos a pesar
de que «el Gobierno marroquí está incurriendo en una irresponsabilidad
al agitar el problema a su población contra España. Aunque lo haga como
simple propaganda...», ya que con estas formas lo que pretende es lograr
que el Gobierno español «cambie su posición sobre el futuro de Sahara,
yerra Marruecos el método». La realidad dice es que se ha vuelto a la
avalancha de pateras hacia las costas españolas dejando un triste saldo
en los últimos días, cuestión aprovechada por Pilar Cernuda, en La
Razón, para decirle a Mohamed VI, «el rey que mira a los españoles por
encima del hombro, mejor haría en dedicar un minuto de su tiempo a ver
cómo viven los suyos. Porque entre los suyos hay miserables que
mercadean con la desesperación de los demás y que, después de sacarles
hasta el último céntimo ganado en años de duro trabajo, los arrojan al
mar a punta de cuchillo». Ante esta situación, César Lumbreras, desde
las páginas del rotativo de Anson, se se pregunta dónde está Felipe
González porque «han pasado cuatro días de agosto no ha aparecido», y la
razón se debe a que «él, a lo suyo, a cobrar uno de los sueldos sin
hacer nada», ya que el articulista igual le echa en falta porque podría
ser la persona ideal para solucionar el conflicto con Marruecos en vez
de Aznar, ya que éste es incapaz de solucionar algo, ahí está el caso
vasco donde personas de la valentía política del edil socialista Denis
Itxaso prefieren quedarse en Euskadi y continuar trabajando porque «las
diferencias políticas retratan un rompecabezas vasco más complejo. Pero
sé que a pie de calle esas discrepancias son menores», según en un
artículo publicado por El Diario Vasco, y por eso no necesita pasar «la
prueba del algodón de la autenticidad democrática. Por eso me molesta y
me resulta inmoral que se utilice el drama de las víctimas y de los
perseguidos como altavoz propagandístico». Una lección.
------------------------------------------------
LA VANGUARDIA (5.08.02)
http://www.lavanguardia.es/web/20020805/30921663.html
OPINIÓN > CARTAS DE LOS LECTORES

Yo también soy saharaui
LA VANGUARDIA - 03.48 horas - 05/08/2002
Tengo que decir que, además de vasco, español y europeo, me considero un
saharaui más. Ésta no constituye ninguna afirmación de mérito ni de
artificio sentimental y se convierte en una consideración personal que
ahora es, desde mi punto de vista, apropiada y forma parte de un sentir
muy extendido en la sociedad española, aunque sea como granito de arena,
de apoyo a esos musulmanes castellanos que tanto nos necesitan.

Ante el pronunciamiento de las Naciones Unidas a la cuestión del Sahara
Occidental, lo que está claro es que los españoles mayoritariamente nos
sentimos unidos a las legítimas pretensiones del Frente Polisario y
absolutamente distantes de las maneras imperialistas del Gobierno
marroquí y de su desprecio por un pueblo humillado y desterrado en un
infierno como es la "hamada argelina".

Tras la nefasta descolonización española, reconocida por todos, la
actual firmeza y entereza del Gobierno de España, haciendo un frente
diplomático común con Argelia y Rusia y siendo fiel valedora del plan de
paz de las Naciones Unidas para el Sahara Occidental y de que cualquier
solución debe darse no por la imposición sino por el acuerdo de las
partes, restablece un tanto la dignidad perdida en 1975. Y por ello esta
actitud deberá ser mantenida en adelante. En estas claves, tanto los
saharauis como el que suscribe apoyaremos al Gobierno de España en su
defensa de una solución justa y del equilibrio.

CARMELO BARRIO
Vitoria (Álava)
---------------------
LA VANGUARDIA (5.08.02)
http://www.lavanguardia.es/web/20020805/30921588.html

¿POR QUÉ DEMONIOS fue a Marruecos Ana Palacio? Hubiese sido más sensato
quedarse en Madrid y recibir explicaciones de Benaissa

CARTA A NUEVA ZELANDA JOSÉ LUIS DE VILALLONGA
Moros en la costa

LA VANGUARDIA - 03.48 horas - 05/08/2002
MESEGUER

Querida Charmion: me parece más que loable el afán de José María Aznar
en nombrar mujeres a la cabeza de algunos importantes ministerios,
aunque desgraciadamente no siempre acierta en su elección. Se equivocó
con la desgreñada Mariscal de Gante, quien afianzó entre la ciudadanía
de a pie la idea de que la justicia española es a veces un verdadero
cachondeo. La inefable Celia Villalobos rebajó la sanidad a una altura
tabernaria recomendando calditos farmacéuticos para apacentar en las
largas colas de espera hospitalarias. La ministra Birulés -bonito nombre
para un baile folklórico- no dejó huella alguna de su paso en el
ministerio tras haber anunciado que llegaba pisando fuerte. En cuanto a
la actual ministra de Educación sigue chocándome lo mal que habla su
lengua vernácula. Dequeísmos aparte, no sabiendo pronunciar la equis,
nos habla de los peligros del "éstasis" y, de no tener coche oficial,
seguiría pidiendo que le busquen "un Tasis".

Pero el colmo de la impericia nos llega de la mano de la señora Palacio,
flamante ministra de Asuntos Exteriores, a la que todo el mundo felicita
-y yo el primero- por haber vencido un cáncer que la ha dejado calva,
envuelta en chales. Pero su innegable valentía ante la enfermedad no es
la garantía de una indispensable sabiduría diplomática. Para esa nueva
carrera recién emprendida era importante que la señora Palacio supiera
apoyarse en buenos consejeros. Obviamente no lo ha hecho. ¿Qué demonios
ha ido a hacer a Marruecos sino a pedir excusas cuando hubiese sido más
sensato quedarse en Madrid para que Benaissa viniera a explicarle por
qué sus gentes habían invadido el islote del Perejil? No contenta con
ser ella la que pasó bajo las horcas caudinas volvió de allí cantando
alabanzas al talante democrático del joven sultán al que nos aprestamos
ahora a ceder el Sahara. En esto del talante democrático de Mohamed VI
lleva razón la señora Palacio. En el reino alauí de hoy, el soberano ya
no ejecuta con propia mano al enemigo vencido, como Hassan II
"suicidando" a tiros al general Oufkir o mandando torturar y asesinar a
Ben Barka en París. Prueba de que las cosas han cambiado en el reino
marroquí es que la ministra haya vuelto sana y salva después de haber
sido vejada y humillada por Benaissa, un hombre que nunca viste chilaba
para que los franceses -nuestros grandes competidores en tierras
africanas- crean que disfrazado de paisano es un europeo más entre
nosotros. De vuelta a Madrid, las explicaciones de la señora Palacio
fueron de lo más confusas. Dicen sus amigos de Bruselas que le cuesta
expresarse claramente porque suele pensar en francés y debe traducirse
luego al castellano. No me vale. Yo también pienso a menudo en francés y
no creo que nadie me pueda reprochar que no hable claro. Cierto es que
la señora Palacio no lo ha tenido fácil. Tras haber pasado por un corto
periodo de patriotismo infantil -como el setenta por ciento de sus
conciudadanos- ha tenido que reducir a sus dimensiones naturales la
victoria militar española sobre los cuatro desaparecidos -¿o eran seis?-
que habían invadido el islote izando una bandera que a lo mejor
significaba que aquel día era peligroso bañarse en el mar.

Queda para la historia el "raconto" homérico de nuestro ministro de
Defensa, que hizo hervir la sangre de sus compatriotas. "Me reuní de
madrugada -cuenta el ministro- con los jefes de las tres armas. Tierra,
Mar y Aire. y juntos decidimos recuperar el islote." Se pusieron en
marcha los busques de la Armada -submarino incluido-, los bombarderos,
los cazas y un importante contingente de la Legión. "Horas más tarde
-concluye el ministro- pudimos gritar todos, con lágrimas en los ojos,
un emocionado ¡Viva España!" Por cierto que en sus explicaciones, el
señor Trillo no hace referencia alguna a Su Majestad el Rey, quien
siendo jefe supremo de las Fuerzas Armadas, tenía, creo yo, algo que
decir. Pues, por lo menos oficialmente, no dijo nada. Ya sé que ahora
nos dirán que esa descarada manera de ningunear al Rey obedeció a la
voluntad gubernamental de no inmiscuir al soberano en una aventura que
podía haber salido mal si los invasores de Perejil nos hubiesen repelido
a tiros. Mal conocen ustedes a los moros que sólo atacan, como en el
Barranco del Lobo, cuando disponen de fuerzas infinitamente superiores.
Pobre Palacio -la dama boba, la llama Umbral- cómo debe de echar de
menos las lluviosas tardes de Bruselas, donde los grandes trastornos
internacionales sólo se comentan en francés, una lengua en la que desde
hace mucho no se habla de recuperar islas a cañonazos.

Un apunte final. Una tal señora Ormaolea, que dice haber compartido
conmigo mesa y mantel -no la recuerdo en absoluto, lo que no dice gran
cosa en su favor-, me pregunta en una carta a este periódico si mi
crónica "El silencio de los corderos", en la que digo lo que pienso de
los vascos, no tendrá algo que ver "con la vasca que en su momento fue
tu mujer o a lo mejor es cosa de tu avanzada edad". Pues claro que tiene
que ver. Hasta entonces yo sólo conocía a los vascos de lejos, pero
cuando metí una en mi casa me vi impelido a escribir lo que cuento en el
mencionado artículo. En cuanto a mi edad, a la que tan elegantemente
hace alusión, me ha permitido tener y recordar vivencias que usted no
tendrá nunca. Una pena, créame.
--------------
ESTRELLA DIGITAL (5.08.02)
http://www.estrelladigital.es/020805/articulos/opinion/lcontreras.asp
APUNTE

Yagüe, respuesta política
Lorenzo Contreras

Evidentemente nadie pensará que es casual y rutinario el nombramiento
del hijo del histórico general Yagüe como nuevo comandante general de
Ceuta. Cierto que tenía que cesar en ese cargo el general Fernando López
de Olmedo por pase obligatorio a la reserva. Pero el general Juan Yagüe
Martínez del Campo llevaba sólo siete meses en la comandancia general y
jefatura militar de Baleares. Difícil será creer que en su designación
no ha influido la marcha de las relaciones hispano-marroquíes, agravadas
tras el episodio de Perejil, la reivindicación de Ceuta y Melilla por
Mohamed VI en su último discurso del trono y el anuncio oficial marroquí
de movilización de "todas las fuerzas vivas" del reino alauita para
"liberar" Ceuta y Melilla. El general Yagüe, jefe de la Brigada
Paracaidista española destacada en Bosnia durante los años 92 y 93 tal
vez no hubiese imaginado nunca que la imagen africanista de su padre iba
a ser reencarnada por él mismo en los difíciles momentos que para Ceuta
y Melilla se van perfilando. El hijo de un militar franquista, activo
participante en la guerra civil española, viene a representar así el
triunfo de la profesionalidad por encima de cualquier simpatía
ideológica propia o atribuida.

El general Juan Yagüe, como su progenitor en los tiempos africanos de
Franco, ha de tener ahora bajo su mando a la Legión y los Regulares
instalados en Ceuta. En el fondo y en la forma es una garantía de mando
solvente, por estrictas razones militares, frente a cualquier aventura
de Rabat contra las ciudades africanas de España. En realidad su
nombramiento, su concreta elección para el puesto, es una respuesta
política del Gobierno español cuando más arrecia el desafío alauita. Un
concepto éste que la diplomacia española no baraja, lógicamente, pero
que ningún observador puede ignorar. La política exterior de Rabat
siempre, sobre todo desde que existe el "reino" como sucesor del
sultanato evanescente que cerró Mohamed V con la independencia en 1956,
se ha articulado en función de la mala relación con Madrid y la
inteligencia o entendimiento con París. Y en el momento en el que el rey
alauita alude al riesgo de "balcanizar" el Magreb y hasta "el conjunto
del continente africano", España envía a Ceuta a un general pasado por
los Balcanes. Y además paracaidista o por lo menos experto en el mando
de este tipo de unidades.

Esa ha sido —la del nombramiento del general Yagüe— la verdadera réplica
del Gobierno español a la bravuconada de Marruecos. Lo demás son rizos
verbales del lenguaje diplomático. El vicepresidente primero Mariano
Rajoy insiste en que el verdadero asunto conflictivo entre los dos
países, hoy por hoy, es el drama de la inmigración ilegal y sobre eso es
prioritario hablar o discutir. Pero diálogos sobre tal asunto sólo es
prioritario para nosotros. Para Marruecos forma parte del conflicto de
fondo en el más práctico de los sentidos, ya que estimula la tensión
buscada, constituye una política de distracción irritativa y crea en el
Estrecho una porosidad mortificante al tiempo que alivia la presión
demográfica, social y política del régimen alauita. Crear en España un
estado de opinión antimarroquí, con sus manifestaciones prácticas,
favorece los planes del autócrata Mohamed. El monarca vecino, felicitado
por su "hermano" español, el Rey Juan Carlos, al que viene maltratando
comparativamente, invoca la movilización de unas "fuerzas vivas"
marroquíes cuya naturaleza cabe imaginar por razones de presión
fronteriza sobre las dos ciudades, psicológica por ahora en cuanto tal
presión, y siempre respaldadas por algo que se comenta poco y que es la
"quinta columna" musulmana afincada allí. El general Yagüe,
"parachutado" políticamente sobre Ceuta, tendría asegurado en caso
extremo un papel histórico.
-----------------------------
LA RAZÓN (5.08.02)
http://www.larazon.es/laprimera.htm

Otras consecuencias de «Perejil»
Luis SOLANA

Creo que algunos asuntos relacionados con la Defensa deberían cambiar
después de la crisis «Perejil»(...)
-----------------------
EL PROGRESO DE LUGO (5.08.02)
http://www.grupoelprogreso.com/novo/epd2.asp?edicion=05/08/2002&secc=Opinin&id=1\
11080


José Cavero
Como una piña
-------------------
LA RAZÓN (5.08.02)
http://www.larazon.es/noticias/noti_cul01.htm
«Sólo un necio se propone en la vida tener reconocimientos»
El psiquiatra y escritor Carlos Castilla del Pino, que prepara la
segunda parte de sus memorias, recibe la Medalla de la UIMP
[ENTREVISTA]
¿Cómo valora los últimos acontecimientos en el estrecho de Gibraltar,
desde Perejil hasta los que mueren al caer de las pateras?
Perejil es un pretexto. Lo que Marruecos ha planteado es la soberanía en
los territorios de Ceuta, Melilla y el Sahara. Lo de los inmigrantes es
un problema de mafias y de mercado. Cuando me enteré hace dos días de
que aquellas 13 personas fueron obligadas a tirarse al mar tuve que
dejar de comer. Una tragedia así no puede dejar insensible a cualquier
persona con un mínimo de sentimientos.
(...)
======================================



[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]




#970 De: Maribel Linares <milr@...>
Fecha: Mar, 6 de Ago, 2002 5:08 am
Asunto: Política/Media españoles/Opinión ( Selección).
milr@...
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*La Provincia Las Palmas:Ángel Tristán Pinimenta ("Lecciones de
Perejil")
*La Opinión A Coruña: Luis Arias Argüelles-Meres (“Marruecos”)
*Tribuna de Salamanca: Amador Pérez Viñuela (“Características
estratégicas del Estrecho de Gibraltar”)
*Diario Montañés: “¿Quién está moviendo los hilos en Marruecos?”
===========================
LA PROVINCIA DE LAS PALMAS (6.05.02)
http://www.editorialprensacanaria.es/periodicos/1/2002-08-06/articulo8761.html

Lecciones de Perejil
ÁNGEL TRISTÁN PIMIENTA

La esperpéntica toma del desértico peñón del Perejil por una ‘excursión’
de la gendarmería, quizá como envenenado regalo de bodas de algún
general a su recién casado rey, fue otro serio tropiezo en política
internacional para el gobierno marroquí y, por elevación, del heredero
de Hassan II. En Rabat no se mueve una mosca diplomática si no es con el
conocimiento y la venia del monarca; y si se trata de una ‘sorpresa’ da
lo mismo. La costumbre es ley y Mohamed VI es el vértice de la pirámide.
Pero la insólita escaramuza por el islote, realmente apátrida en la
jurisprudencia, y que gozaba de un statu quo “hasta más ver”, que suelen
decir los gallegos, y los canarios, condujo el conflicto a un callejón
sin salida.

España no podía hacer como el avestruz: era una débil cortina de humo
tras la que se adivinaba la silueta del aun inconcluso proceso de
descolonización del Sahara y el contencioso de Ceuta y Melilla. Pero
esta iniciativa, que terminó en fenomenal ridículo de los estrategas de
la Corte (tuvieron que aceptar la vuelta a la situación anterior tras la
intervención de una compañía española de operaciones especiales y la
mediación de Colin Powell) no se produjo por generación espontánea.
Surgió en un adecuado caldo de cultivo: la creciente tensión diplomática
desatada por Rabat que tuvo uno de sus epicentros en la retirada del
embajador alauita tras la crisis abierta por la discusión de la mediana
marítima entre las Islas Canarias y la costa saharaui. Otro error de
cálculo porque las autorizaciones de Madrid a Repsol para llevar a cabo
sondeos petrolíferos cerca de Fuerteventura y Lanzarote están
inequívocamente en aguas del Archipiélago... y además fueron objeto de
consultas previas para que no hubiera malentendidos en una zona en la
que también el ejecutivo de Abderramán Youssufi concedía permisos de
búsqueda de crudo.

La ‘guerra del Perejil’ –que algunas cancillerías de la Europa del Norte
tratan con increíble frivolidad y desconocimiento de la complejidad del
Magreb– sigue la pauta psicológica de la ‘marcha verde’, el mayor éxito
político de la historia de Marruecos. Una añagaza –Hassan II reconoce en
una entrevista biográfica publicada en forma de libro que se trató de un
“chantaje”– que logró torcer la voluntad del Consejo de Seguridad para
celebrar un referéndum de autodeterminación en la antigua colonia
española. Y por cierto que el Acuerdo Tripartito, el instrumento que
revistió de cierta legalidad los hechos consumados, pronto se convirtió
en papel mojado: la retirada de Mauritania y el posterior desarrollo de
los acontecimientos podrían incluso justificar un retorno a la situación
anterior: Que el nuevo Plan Baker contemple un mayor compromiso de la
antigua potencia colonial como fórmula de garantizar una neutralidad que
haga posible una salida pactada entre las partes.

El escapista llamamiento de Mohamed VI para que las ‘fuerzas vivas’ de
Marruecos inicien la reivindicación de Ceuta y Melilla –plenamente
españolas antes de que existiera el menor atisbo de unidad política en
el noroeste africano, sigue la equivocada senda de la confrontación.
Además, los tiempos han cambiado, y lo que pudo ser en 1975, con Franco
agonizante y una España aislada políticamente, ya no es ni siquiera
teorizable en 2001 con su impecable y profunda democracia, su avanzado
federalismo autonómico y su integración tanto en la Unión Europea como
en la OTAN. En este contexto tiene pleno sentido la decisión de José
María Aznar –compartida por José Luis Rodríguez Zapatero y la inmensa
mayoría parlamentaria– de ‘visualizar’ con la movilización de destacados
efectivos militares de clara intencionalidad disuasoria la determinación
de defender el modo civilizado de arreglar las diferencias entre
naciones, por muy profundas que estas sean, sin aceptar nuevos trágalas
que en realidad son simples y descaradas intentonas ‘golpistas’. El
‘Perejil’ es ciertamente un islote irrelevante; pero con la piedra más
pequeña se puede hacer palanca. Hay cosas que en su menudencia son, sin
embargo, importantes. Aunque sea como aviso y semáforo.

Una consecuencia que deben analizar los estrategas marroquíes es que ni
EE UU ni Francia, ‘mon amour’, han logrado a) transferir la soberanía
del minúsculo islote a Rabat, y b) que ambos países tampoco han logrado
imponer en el Consejo de Seguridad de la ONU la propuesta de eludir el
referéndum (con una ‘autonomía’) en el Sahara Occidental al margen de un
previo consenso con el Polisario.

Son demasiados frentes abiertos en la delicada transición como para que
Mohamed VI se lance a nuevas aventuras que colmen la paciencia y agoten
la comprensión de Europa. Otra cosa es que el PP siga con su arriesgada
y desde luego poco afortunada política de apagar el fuego con gasolina.
Uno de los consejos de Churchill, nada más derrotada Alemania por los
aliados, fue que los dos grandes enemigos históricos, Francia y la
naciente RFA, tenían que establecer una relación privilegiada, un eje,
que promoviera la confianza mutua y fuera acercando posiciones para
amarrar el futuro.

(tristan@...)
----------------------
LA OPINIÓN A CORUÑA (5.08.02)
http://www.laopinioncoruna.com/corhoy020805/opinion/3opinion.html
Marruecos
Luis Arias Argüelles-Meres.
Lágrimas regias hubo al morir el anterior rey del vecino país. Episodios
dignos de la historia universal de la infamia protagonizó aquella España
franquista con el dictador agonizando al entregar el Sáhara al rey
Hassan, sin pensar por un solo instante en la población de aquel lugar
tan rico en fosfatos. Pasan los años, y en lugar de sostener una postura
beligerante a favor del respeto a su población, todo actitudes
pusilánimes, todo silencios que rayan la traición.
Marruecos, país vecino, sometido a la tiranía y al hambre, que nunca se
condena desde aquí por su atropello a los derechos humanos, sino por
otros asuntos mucho más sórdidos. El joven monarca, con un ritmo
atropellado, reclama Ceuta y Melilla y rechaza la acción militar sobre
Perejil. Aquí no tardaremos en ver que más de uno se rasgue las
vestiduras por ello, pero no por las condiciones de vida de sus
habitantes, lo que provoca, entre otras cosas, esos viajes suicidas
desde la miseria hacia España.
Marruecos, escenario de películas inolvidables, destino turístico de
muchos españoles, país que fascina a escritores enamorados del Islam
como Goytisolo. País que, sea como sea, tiene bula del mundo occidental
a la hora de no pronunciarse nunca sobre su desigualdad social ni
tampoco sobre la casi nula existencia de derechos democráticos por parte
de sus ciudadanos. Marruecos, David, España/ Europa, Goliat. Es la
apariencia de una realidad que, si rascamos, encontramos un Goliat en
América y a un David disperso obediente y temeroso.
Sea como fuere, es la historia de un contencioso que nunca se terminará,
por mucho que desde las cúspides monárquicas de ambos estados haya
afecto, haya grandes sentimientos que parecen familiares. Sea como
fuere, a los políticos españoles en su mayoría les duele mucho más la
falta de democracia en Cuba, que indudablemente la hay, que la carencia
de eso mismo en el vecino país.
No podemos saber lo que dará de sí este joven monarca a quien Alá no
quiso darle el don de la retórica. Tampoco es el único que adolece de
semejante cosa. Pero es difícil hacerse ilusiones acerca de sus
presuntas veleidades democráticas, que hasta ahora no rompieron
demasiadas costuras.
La pesca y las dos ciudades seguirán siendo vivero de conflictos. Y el
segundo de estos contenciosos no genera grandes debates en torno a quién
tiene la razón histórica sobre ello, puesto que parece fuera de toda
duda. Lo que sí sucede, a la hora de compararlo con Gibraltar es que sus
ciudadanos, y no hablo de los funcionarios españoles, acaso son muy
conscientes de que viven mejor, a pesar de todo, en manos de dirigentes
infieles de Occidente que bajo la tutela de la joven Majestad que ahora
rige sus destinos.
Lo que siempre me ha dolido de los Gobiernos de España desde la
transición a esta parte es su tibieza a la hora de pronunciarse sobre la
falta de democracia en ese país. Y eso seguirá ocurriendo en los años
venideros.
Además de todo esto, España y Marruecos se necesitan. El contencioso de
Perejil sirvió para que se acallaran las voces críticas contra la mala
nota obtenida por Aznar en el último debate parlamentario. Y le sirvió
también al nuevo monarca vecino para que un pueblo famélico que se ve
obligado a emigrar masivamente hiciese causa común con él contra el
enemigo del Norte. Es más fácil tomar un peñón ocupado por cabras que
reformar un país y renunciar a privilegios. Es más fácil también reducir
a unos pocos soldados de Marruecos, con Trillo como extático cronista de
guerra, que convencer al Parlamento y a la sociedad.
Marruecos, un pretexto. Marruecos, al sur, con mucho sol, con mucho
exotismo, con mucha historia en común, historia llena de sangre, de
corrupción y de despilfarro.
Pero a nadie parece importarle lo que sucede en ese país. Y a nadie le
inquieta lo que está sufriendo el pueblo del Sáhara que parece que no
existe para la opinión publicada.
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TRIBUNA DE SALAMANCA (5.08.02)
http://www.iconoce.com/iconoce/index.html?24aef6b051140346faf8728a406aaaceece6b6\
9754321ea7a5404c0941ac5e3278e14b30a0cdded309b43d33ffbf13ff812fa4611f237eeb8624ac\
8356aadb8aa59bec86bd7f71beb8df1c336838a5767ee62274314847b6Caracter
ísticas
estratégicas del Estrecho de Gibraltar

Caracteísitcas estratégicas del Estrecho de Gibraltar
- Amador Pérez Viñuela -

En la política de escape y disuasión interna que practicó el difunto
Hassan II, Ceuta y Melilla, y de vez en cuando, las islas Canarias
constituían uno de los dos pilares fundamentales en las campañas de
marroquización; el otro se basaba en la religión y los mitos de sus
antepasados. El monarca actual se muestra menos hábil que su padre. De
geoestrategia parece que no conoce más que cuatro conceptos mal
explicados del valor estratégico del Estrecho. El Estrecho es una de las
zonas focales de tráfico marítimo más importantes del mundo, es la vía
de comunicación entre el Atlántico y el Mediterráneo, además proporciona
la derrota más corta entre América, Oriente Medio y los países del
Océano Índico, es decir, todos los yacimientos petrolíferos más
importantes en la actualidad. Más de 200 buques lo cruzan diariamente,
que transportan unos 900 millones de toneladas de carga. El petrolero es
la carga más común. En esta zona el tráfico marítimo está potencialmente
amenazado por el dominio que se puede hacer desde su entorno geográfico.
Si España mostrara alguna debilidad en las pretensiones de Marruecos, lo
más probable es que fuéramos presionados por los países occidentales
para mantener el predominio del control desde ambas orillas, ya que un
monarca tan atolondrado como el marroquí, irascible y fácilmente
irritable, a nadie le conviene tenerlo de invitado de honor. La gran
densidad de tráfico marítimo ha obligado a promulgar unas normas de
navegación en la zona. Los buques que van del Atlántico al Mediterráneo
cruzan el Estrecho por el canal Sur y los que lo hacen en sentido
contrario, por el canal Norte. Todo este tráfico se regula desde el
Centro de Control de Tarifa y depende de la Marina Mercante. A través
del Estrecho se facilita todo la intendencia a la VI Flota
Norteamericana y se apoya a las naciones de la OTAN. Mientras el Reino
Unido mantenga su base aeronaval en Gibraltar, bien sea por razones de
prestigio, intereses nacionales o de política exterior, Francia su flota
dividida entre el Atlántico y el Mediterráneo y la VI flota de Estados
Unidos controlando todo lo que se mueve en ambas orillas no parece
verosímil que se ponga del lado marroquí. Marruecos tiene una situación
estratégica similar a la española, en cuanto a que posee costas en el
Mediterráneo y el Atlántico, pero sólo dispone del puerto de Tánger y la
base naval de Alhucemas, «su fuerza naval es insignificante» pero la
aérea tiene sus bases cercanas a la costa Norte y la posibilidad de
artillar sus costas, y esto en manos de un tipo que sueña con el ‘gran
Marruecos’ (por el sur hasta el río Senegal, por el norte no se ha
definido) es preocupante, apoyarle en sus pretensiones de anexionarse la
parte española en la orilla, es un riesgo innecesario. De cuando en vez,
a este moro atolondrado habrá que darle un sopapo en ‘tol morro’ para
recordarle quiénes somos.
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EL DIARIO MONTAÑÉS (5.08.02)
http://www.eldiariomontanes.es/edicion/prensa/noticias/Opinion/200208/05/DMO-OPI\
-148.html


OPINIÓN
El Anfiteatro

¿Quién está moviendo los hilos en Marruecos?

El régimen marroquí no es homogéneo ni homologable con las democracias
europeas, por lo que a veces nos falta capacidad de análisis para
valorar y ponderar las decisiones del vecino del Sur. Ayer, Bernabé
López catedrático de Historia del lslam contemporáneo, planteaba algunas
preguntas inquietantes, y entre ellas la de quién había ideado y puesto
en práctica la invasión inamistosa de la isla del Perejil, precisamente
en la fecha en el que Monarca comenzaba su ceremonia nupcial. ¿Fue acaso
el Ejército, que parece recuperar poder tras haberlo perdido en tiempos
de Hassan ll? ¿Quizá fueron los partidos de mayor ascendente lslámico?
¿Por ventura el propio Monarca es quien está urdiendo personalmente
semejante contencioso? En definitiva, el tratamiento del problema
hispano marroquí requiere grandes dosis de sutileza para ser abordado
con la precisión que reclama la complejidad del régimen hachemita.
Nuestro país tiene la obligación de favorecer la emergencia en Marruecos
de las fuerzas moderadas, y debe frustrar las exigencias de las más
radicales. En otras palabras, ha de apostar por la democratización del
sistema.

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