
Página Católica
Edición Nº 554
TIEMPO ORDINARIO
CICLO C
3 de Junio de 2004

SOLEMNIDAD DE
COMENTARIO DE
La solemnidad de
Terminado
el gran ciclo de los tiempos fuertes del año litúrgico, desde el Adviento y
El orden
de las lecturas de los domingos está organizado de manera que, cuando llega
esta fiesta, en el primer año (A) se presta especial atención a la divina
persona del Padre y en el año B se leen textos referentes al Hijo.
En este
tercer ciclo (C), la palabra de Dios nos acerca al misterio del Dios uno y
trino a partir de la persona del Espíritu Santo. El misterio trinitario de Dios
está desde el principio impreso en toda su creación, como se indica en la
primera lectura. Ya antes de las aguas primordiales, existía esta Sabiduría de
Dios que aquí es designada a la manera de un hijo, como su aprendiz, su encanto
cotidiano y que en otros pasajes de los libros sapienciales le ayuda a
proyectar la creación; una Sabiduría que según los sabios de Israel puede
simbolizar tanto al Hijo como al Espíritu Santo, algo divino y a la vez
diferente del Creador paterno, de modo que todas las criaturas llevan impresa
una huella de la entrega y la fecundidad divinas. Cristo y el Espíritu Santo
enviado por él no son simplemente la revelación de un misterio extraño y
totalmente nuevo, sino al mismo tiempo el desvelamiento de que el mundo tiene
un sentido y una razón internas que se pueden resumir en el término Sabiduría.
El
Espíritu santo, revelado por Jesucristo.
Ya en el
Nuevo Testamento, encontramos que la sabiduría y el amor de Dios han sido
derramados en nuestros corazones con el Espíritu Santo. Así lo subraya la
segunda lectura. Nosotros, que hemos tenido acceso a eso amor, somos
confortados en las tribulaciones y perseveramos en la paciencia con la
esperanza de participar en ese mismo amor. Todo esto se convierte en certeza
gracias al Espíritu del amor de Dios, merced al cual quedamos incluidos en la
corriente eternamente fluyente del amor divino.
Tal como
Jesús sigue revelando a su Iglesia: Muchas cosas me quedan por deciros, pero no
podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad,
os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo
que oye y os comunicará lo que está por venir (Jn 16, 12-13) .
De este
modo, en el Evangelio de hoy Jesús promete a sus discípulos el Espíritu Santo,
que los guiará hasta la verdad completa. esta totalidad es el misterio íntimo
de Dios, su esencia, una esencia que sólo él conoce: porque igual que
únicamente el espíritu del hombre conoce la intimidad del hombre, así también y
mucho más aún, la intimidad de Dios nadie la conoce, si él mismo no nos la da a
conocer y no nos hace partícipes de ella. Esta revelación de lo más íntimo de
Dios es entonces también la verdad plena, pues tras ella no puede haber ninguna
otra verdad. Todo esto se refiere finalmente a nosotros. Un simple yo-tú eterno
se agotaría en sí mismo si el encuentro no fuera al mismo tiempo la emanación
de un fruto y lazo de ese amor que, al igual que el niño es el fruto del
encuentro amoroso de sus padres, testimonia el encuentro eterno del Padre y del
Hijo.
Cuando
el Hijo se hace hombre, no puede revelarnos otra cosa que el amor del Padre y
su amor al Padre. pero nosotros sólo podemos comprender este misterio y
participar interiormente en él, si el Espíritu, que es a la vez la reciprocidad
y el fruto de ese amor, se derrama sobre nosotros.
La
vivencia personal de este misterio.
Él me
glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene
el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará (Jn
16, 14). Ante la grandeza del misterio de Dios, que se nos ha revelado tan
generosamente, no podemos menos que exclamar con el Salmo responsorial 8: ¿Qué
es el hombre para quete acuerdes de él? Pero después de la admiración viene el
compromiso del amor a Dios, como respuesta a su amor inicial. Este amor nuestro
hacia Dios no tiene enfrente a una unidad cerrada ni a un YO despótico aunque
paternalista, sino que se dirige a una realidad que vive el amor y la
comunicación como la esencia misma de su ser.
Por
ello, todo lo que pensemos o realicemos, habrá de ser desde la situación de
hijos del Padre creador y misericordioso, como hermanos incorporados al Hijo
terno y redentor y como animados por el mismo Espíritu que une al Padre y al
Hijo. Todo el culto de
Jaime
Sancho Andreu
LITURGIA
Moniciones
Primera lectura (Proverbios 8,22-31):
Los sabios del antiguo Israel tuvieron la revelación de una Sabiduría de Dios
que puede simbolizar tanto al Hijo como al Espíritu Santo; algo divino y a la
vez distinto del Creador paterno.
Segunda lectura (Romanos 5,1-5): Con
su pasión y muerte, Jesús ha realizado finalmente el amor de Dios hacia
nosotros. Tenemos la esperanza de participar en este amor gracias al Espíritu
que ha sido derramado en nuestros corazones.
Evangelio de Juan (16,12-15): Si la
revelación del Hijo ha dado a conocer el amor divino hasta el extremo, y este
extremo se alcanza con la muerte y resurrección, lo que comunique el Espíritu
será tan ilimitado como lo que ha enseñado el Hijo, la verdad plena.
Primera lectura
Antes de comenzar la
tierra, la sabiduría fue engendrada
Lectura del libro de los
Proverbios (8, 22-31)
Así dice la sabiduría de Dios:
«El Señor me estableció al principio
de sus tareas,
al comienzo de sus obras
antiquísimas.
En un tiempo remotísimo fui formada,
antes de comenzar la tierra.
Antes de los abismos fui engendrada,
antes de los manantiales de las
aguas.
Todavía no estaban aplomados los
montes,
antes de las montañas fui engendrada.
No había hecho aún la tierra y la
hierba,
ni los primeros terrones del orbe.
Cuando colocaba los cielos, allí
estaba yo;
cuando trazaba la bóveda sobre la faz
del abismo;
cuando sujetaba el cielo en la
altura,
y fijaba las fuentes abismales.
Cuando ponía un limite al mar,
cuyas aguas no traspasan su mandato;
cuando asentaba los cimientos de la
tierra,
yo estaba junto a él, como aprendiz,
yo era su encanto cotidiano,
todo el tiempo jugaba en su
presencia:
jugaba con la bola de la tierra,
gozaba con los hijos de los hombres.
Palabra de Dios
Salmo responsorial
Sal 8, 4-5. 6-7a. 7b-9.
(R/.: 2a)
R/. Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre en
toda la tierra!
Cuando contemplo el cielo, obra de
tus dedos,
la luna y las estrellas que has
creado,
¿qué es el hombre, para que te
acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder? R/.
Lo hiciste poco inferior a los
ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de
tus manos. R/.
Todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros, y hasta
las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del
mar,
que trazan sendas por el mar. R/.
Segunda lectura
A Dios, por medio de
Cristo, en el amor derramado con el Espíritu
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Romanos (5, 1-5)
Hermanos:
Ya que hemos recibido la
justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor
Jesucristo.
Por él hemos obtenido con la fe el
acceso a esta gracia en que estamos; y nos gloriamos, apoyados en la esperanza
de alcanzar la gloria de Dios.
Más aún, hasta nos gloriamos en las
tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia,
virtud probada, la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el
amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que
se nos ha dado.
Palabra de Dios
Aleluya
Ap 1, 8
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene.
EVANGELIO
Todo lo que tiene el Padre
es mío;
el Espíritu tomará de lo
mío y os lo anunciará
Lectura del santo evangelio
según san Juan (16, 12-15)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros,
pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la
verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo:
hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de
mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he
dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.»
Palabra del Señor.
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
Caminando
con Jesús
Ministro
Extraordinario de Eucaristía
Parroquia
Santo Domingo de Guzmán
Santiago
de Chile
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