RAFAEL RIBÓ PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN 'OJOS DEL MUNDO'
«Miles de ciegos que viven en países empobrecidos pueden curarse y ver»
Junto con el oftalmólogo Borja Corcóstegui presenta hoy en Donostia los
trabajos de la fundación
El viaje que el político catalán Rafael Ribó hizo en 1991 junto al
oftalmólogo Borja Corcóstegui a los campamentos de Naciones Unidas en el
Sáhara Occidental cambió la vida de ambos. Hoy son presidente y
vicepresidente de la Fundación Ojos del Mundo, que ha logrado salvar de
la ceguera evitable a numerosas personas de países empobrecidos. Ambos
presentarán su proyecto hoy a las 19,30 horas en el palacio de Miramar
de Donostia, en un acto abierto al público. Informarán de sus
actividades y serán receptivos a los que deseen cooperar.
¿En qué va a consistir la presentación en Donostia?
Presentaremos las actividades de la fundación y se proyectará un vídeo
sobre los trabajos realizados en 2003 en Bolivia. Antes estaremos en
Vitoria con el lehendakari para presentarle los programas que tenemos
abiertos en Bolivia, Mozambique, Sáhara y Palestina, en los que
participan numerosos profesionales vascos.
¿Es la comunidad vasca solidaria con sus proyectos?
Empezamos como Ulls del Món en Barcelona y ahora tenemos bases en otros
puntos de Cataluña, Madrid, Andalucía, Valencia y Lisboa. Queremos
empezar a trabajar en Galicia y estamos trabajando para que el núcleo de
profesionales del País Vasco tenga una sede en Donostia.
¿Por qué es importante dar a conocer los proyectos de Ojos del Mundo?
Porque así se contribuye a abrir los ojos al mundo, en una tarea de
doble dirección. Nuestros profesionales, con un trabajo voluntario y
gratuíto, abren centenares de ojos en países donde no hay acceso a las
tecnologías. Miles y miles de ciegos llevan años sin ver y son
perfectamente curables con técnicas habituales en Donostia, Bilbao o
Barcelona. Pero además los ojos de quienes colaboran se abren a
realidades muy contundentes que demuestran las desigualdades del
planeta.
Principios del 2001. ¿Por qué Rafael Ribó y Borja Corcóstegui viajan a
los campamentos de refugiados saharahuis?
A mí me curó de la retina Borja Corcóstegui, uno de los cinco mejores
retinólogos del mundo. Cuando le dije que iba a viajar al Sáhara
Occidental para el referéndum de Naciones Unidas, decidió acompañarme.
Junto a la doctora Isabel Nieto, realizó 80 operaciones de ojos en cinco
días. Aquello nos dejó atónitos. Hoy el proyecto se ha extendido a la
práctica totalidad de campamentos saharahuis; a dos áreas de Mozambique,
un país con 18 millones de habitantes, donde sólo hay un oftalmólogo
nativo y dos residentes en curso de acabar sus estudios, y a Bolivia,
donde formamos oftalmólogos y trabajamos en El Alto, una ciudad de un
millón de habitantes, donde no existían los servicios de oftalmología.
Queremos recuperar el programa de Gaza, en Palestina, que quedó aparcado
por motivos políticos.
¿Cuáles son los objetivos de la fundación?
Nos orientamos cada vez más a la formación, dado el número de casos que
existen en el mundo. Esas operaciones tan milagrosas son como gotas de
agua en el océano. Queremos dotar de medios y formar a profesionales,
empezando por el enfermero que no distingue entre una conjuntivitis y
una catarata.
Ayudar, ¿engancha?
Te emborracha de humanidad. Crees que das mucho, pero recibes diez veces
más. Nuestros oftalmólogos y sanitarios tienen el mono de regresar.
¿Tenemos mucha suerte en el primer mundo?
Tenemos mucha suerte y vivimos demasiado satisfechos. Nos olvidamos de
que una parte de nuestro bienestar se debe a la insatisfacción del resto
del planeta. El foro de Davos, nada sospechoso de izquierdoso, ha
anunciado que el divorcio entre países ricos y pobres se va ensanchando.
Vivimos bien, pero vamos mucho al psicólogo...
No digo que la alternativa al psicólogo sea Ulls del Món, pero desde
luego, ayuda.
¿Se notan los resultados del esfuerzo?
Sí. Además del número de intervenciones realizadas, comprobamos que
quien va vuelve contento por la cantidad de energía humana desplegada a
partir de unos hechos sencillos. Estamos abiertos a la colaboración de
personal oftalmológico y sanitario, de empresas privadas y del donante
individual.
¿Es fácil quedarse ciego fuera del primer mundo?
Desde la más tierna edad. Hay cantidad de niños que llevan tracoma en
sus ojos, una enfermedad que en nuestra sociedad está completamente
erradicada y es fácil de curar. Pero si no se cura, a los diez años esos
niños se quedan ciegos. Hay cataratas como piedras, glaucomas, retinas
caídas por diabetes, y numerosos problemas por malnutrición, falta de
higiene o secuelas bélicas.
OJOS PARA EL MUNDO
La fundación nació en 2001 y trabaja en el Sáhara, Mozambique, Bolivia y
Gaza (Palestina).
Estudia iniciar tareas en Brasil, Togo, Sudán, Méjico, Timor, Sao Tomé y
Nepal.
Recibe aportaciones en la cuenta 00810193860001231726 del Banco
Sabadell.
Donostia puede ser la nueva sede de Ojos del Mundo en el País Vasco, la
séptima en la península.
Su página web es Fundación Ulls del Mon – Fundación Ojos del Mundo:
www.ullsdelmon.org
fundacio@...
Diario Vasco, 16 de junio de 2004