El Atlético no puede con un Barça que acabó con nueve
JAVIER G. MATALLANAS. Madrid
Nunca en toda la historia de la Liga habían empatado el Atlético y el
Barça a cero con los rojiblancos de locales. Ayer empataron a
mediocridad. Lo que eran siempre partidos espectaculares se han
convertido en vulgares. El Barça está muy crudo y el empate fue un
mal menor. Jugó en inferioridad más de media hora y se defendió bien.
El Atlético no pudo ni contra diez... ni contra nueve.
Manzano suspendió en un ejercicio de ataque estático con superioridad
durante 34 minutos. Su inflexibilidad táctica posibilitó el empate
final. El árbitro anuló un gol legal al Atlético y debió expulsar a
Reiziger. Pero no valen excusas para un Atlético que sigue sin
trasmitir nada de nada. Sólo la conexión Torres-Ibagaza puede darle
algo positivo.
Miedo a perder
Con miedo a perder se presentaron Barcelona y Atlético. Los jugadores
fueron la prolongación de los temores de sus entrenadores y empezaron
el partido atenazados y encorsetados. Más el Atlético... Rijkaard
planteó un 4-4-1-1 reservón, sin extremos y con Ronaldinho, pero sin
referentes en bandas y en punta. Pero el brasileño lideró los buenos
20 minutos iniciales que cuajó el equipo azulgrana. Ronaldinho dio
una lección de lo que consiste jugar de mediapunta. Se metió detrás
de De los Santos e hilvanó jugadas, oxigenó, distribuyó y llegó en
posición franca al remate. Ahí se encontró con un Burgos sobrio que
le neutralizó dos ocasiones claras, igual que otra a Luis Enrique.
El Atlético esperaba al Barça sin casi presionarle y mostrando las
vergüenzas del 4-1-4-1, el sistema en el que insiste Manzano, que le
hizo ganar la Copa, pero que en este Atlético no funciona. Primero,
porque encorseta la creatividad de Ibagaza; segundo, porque no hay
juego por las bandas; y, sobre todo, porque con él no crea ni una
maldita ocasión de gol en jugada. Andaba el Atlético grogui cuando
apareció Daudén. El aragonés, que no había visto una mano en el área
del Atlético, anuló injustamente un gol en propia meta de Márquez y
no expulsó a Reiziger. Estos errores bucearon en el subconsciente de
los 50.000 del Calderón y metieron al Atleti en el partido. Apareció
Ibagaza en dos toques geniales, pero los colchoneros sólo le pegaron
a puerta a balón parado y en jugadas trabadas con tiros lejanos.
¡Creó ocasiones!
La segunda parte llegó con buenas noticias para el Atlético. Hasta
dos ocasiones creó antes de que el Barça se quedara con diez por la
expulsión de Cocu. Valdés se las paró a Santi y Torres, que al fin
recibió un balón en un desmarque diagonal y se inventó un remate.
Toda la segunda mitad fue un monólogo rojiblanco. Manzano no cambió
el dibujo y mostró ser un tipo de principios y sin cintura táctica en
una situación de manual de entrenador. El Barça se quedó con nueve
tras la rigurosa amarilla de Motta. Rjikaard metió a Márquez de
pivote y se encomendó a su defensa y a un Valdés cada vez más maduro.
Y Manzano no metió un segundo punta hasta que no quedaban siete
minutos. Dio aire en la banda izquierda sacando a Nano. Tarde. El
propio Nano tuvo el gol de la victoria. Y Torres y Javi Moreno. Pero
no les entró y el proyecto Manzano sigue tambaleándose.