El Atlético mejora su imagen ante un Deportivo frío y apático
ÓSCAR AGUILAR NÚÑEZ
Atlético de Madrid y Deportivo cerraron la jornada con un partido
intenso y emotivo. La tensión la pusieron sobre el césped dos
escuadras muy parecidas, con muchas carencias y que no logran
aprovechar al máximo las virtudes de unos futbolistas que siguen sin
exhibir sus verdaderas cualidades. Los momentos emotivos se
produjeron en los prolegómenos del choque, con la imposición de la
insignia de oro y brillantes a Simeone, un ídolo que abandonará el
equipo rojiblanco en el mercado de invierno.
Con el pitido inicial, sobre el terreno de juego se mostraron
dos 'almas gemelas'. Trataban de mover el balón con velocidad,
quería presionar lo más arriba posible a sus rivales pero no
lograban enlazar más de tres pases seguidos una vez que superaban
los límites de su propio campo. La única diferencia es que los
anfitriones asimilaron la importancia de buscar las bandas y
contaron con la presencia de dos delanteros.
Cada técnico es un mundo y resulta loable que una persona defienda
sus ideas. Pero lo de Jabo Irureta es ya una obsesión. Se resiste a
cambiar un sistema que resulta caduco y conocido de memoria por
todos sus oponentes. A los gallegos no les sale nada. El centro del
campo no genera fútbol, los extremos no desbordan y Valerón no
destaca ya que sólo tiene un jugador por delante y mucho espacio que
recorrer para enlazar con sus compañeros.
Con todos estos ingredientes, no se podía esperar otra cosa del
compromiso. Pese a que ningún equipo sabía qué hacer con el balón en
sus pies, los pupilos de César Ferrando fueron más incisivos en sus
contadas llegadas. El invento de ubicar a Ibagaza y Antonio López
como interiores dio resultados. El argentino aprovechó su calidad
para abrir espacios y permitir las subidas de Velasco mientras que
el canterano penetró una y otra vez por el extremo izquierdo.
Alegría en las gradas
En el minuto 27, tras un aviso de Luque que cortó con mucho acierto
Perea, el Atlético aprovechó uno de sus mejores recursos para
ponerse por delante en el marcador. Fernando Torres recibió un balón
en la banda derecha y realizó una diagonal perfecta con una
dirección bien definida: el área de Molina. Con la cabeza levantada
y haciendo gala de su visión, el delantero metió el balón entre
Andrade y Scaloni para dejar solo a Antonio López. En la izquierda,
y aprovechando el desconcierto de la zaga gallega, el interior no
tuvo problemas para batir por bajo a Molina.
El gol no varió el desarrollo del encuentro. Los rojiblancos movían
el balón con más criterio pero los herculinos se resistían a dejar
escapar la victoria. Antes de llegar al descanso, gozaron de tres
oportunidades para superar a Leo Franco. Primero fue Sergio quien no
llegó a rematar el lanzamiento de una falta en el segundo palo. Poco
después, Moreno Delgado señaló un inexistente fuera de juego cuando
Pandiani se quedaba solo ante el cancerbero argentino. Con el tiempo
cumplido, Víctor cruzó en exceso al recibir un perfecto pase al
primer toque de Valerón. Ahí se acabo el primer tiempo... Ahí se
acabó el Deportivo.
La segunda mitad resultó casi un calco de la anterior.
Los 'colchoneros' tuvieron más tiempo el esférico en su poder,
movieron con algo más de criterio y se esforzaron por llegar con
peligro a la meta de los blanquiazules. Por su parte, los coruñeses
se mostraron más fríos y apáticos y volvieron a exhibir una imagen
que recordó las pésimas actuaciones en la Liga de Campeones.
Nada cambia
Los minutos pasaban y el Deportivo no conseguía reaccionar. Para
colmo, Irureta no quiso renunciar a su esquema y, pese a sus
sustituciones, no varió nada. ¿De qué sirve meter a Tristán si quien
abandona el campo es Pandiani? ¿Para qué entra Munitis si Víctor es
el que deja el terreno de juego? El equipo necesitaba cambios pero
no los que realizó el técnico.
En unos momentos de locura, Salva, Ibagaza y Torres pisaron con
peligro el área de Molina. El segundo tanto de los anfitriones
parecía cada vez más cercano debido a la inoperancia colectiva del
cuadro gallego. Valerón apenás entró en contacto con el balón en
este período, Luque multiplicaba sus esfuerzos y sólo Munitis ponía
dosis de velocidad y dinamismo en el ataque de los visitantes.
Cuando todo parecía decidido, un cabezazo de Pablo, que sacó bajo
palos Scaloni, dio paso a un final inesperado.
Tras dormitar durante 80 minutos, los herculinos volvieron a repetir
el eléctrico final que ya protagonizaron en la primera parte. Pablo
tuvo que emplearse a fondo para meter la pierna y despejar dentro
del área una internada de Luque. Más tarde, Perea frenó con su
cuerpo una penetración de Munitis que pudo ser castigada con
penalti. Instantes después, el propio colombiano tuvo que lanzarse
al suelo para meter la pierna y cortar otra peligrosa acción de
Luque.
Por qué esperar hasta el final
En el Calderón parecen abonados al sufrimiento. Y en esta ocasión,
los rojiblancos volvieron a demostrar que son fieles a sus
tradiciones. En el tiempo añadido, los blanquiazules gozaron de una
triple oportunidad que puso el corazón en un puño a todos los
presentes en las gradas. Tras un balón colgado al área, Valerón
cabeceó al segundo palo. Tristán no se lanzó para remachar y Munitis
llegó muy forzado. El cántabro no pudo disparar con precisión pero
devolvió la pelota al centro del área. Sin que nadie despejase,
Valerón se encontró con la bola en sus pies y lanzó para que Pablo
salvase en la misma línea. El posterior rechace lo cabeceó fuera
Tristán... Qué manera de sufrir.
Con el pitido final, los anfitriones se retiraron del terreno de
juego con la sensación del deber cumplido. Siguen sin brillar pero
han conseguido hacer de su feudo un escenario ideal para sumar de
tres en tres. En una Liga como ésta, se trata de un argumento
suficiente para aspirar a competiciones europeas.
Por su parte, los futbolistas del Deportivo abandonaron el césped
con la preocupación reflejada en sus rostros. Han pasado muchos
meses y siguen sin encontrar la identidad perdida. El final de un
ciclo parece consumado y es hora de mirar al futuro con la intención
de devolver a este equipo a la elite del balompié nacional.
oaguilar@...
Ficha técnica
1. At. de Madrid: Franco; Velasco (Aguilera, m.67), Perea, Pablo,
Sergi; Ibagaza (Jorge, m.88), Sosa, Luccin, Antonio García; Salva
(Paunovic, m. 73) y Torres.
0. Deportivo de La Coruña: Molina; Scaloni, Andrade, César, Romero;
Víctor (Munitis, m.57), Mauro Silva, Sergio (Fran, m.75), Valerón,
Luque; y Pandiani (Tristán, m.58).
Goles: 1-0, m.27: Antonio López.
Árbitro: Xavier Moreno Delgado, del Comité Catalán. Mostró tarjeta
amarilla a Sergio (m.52), César (m.54), en el Deportivo.
Incidencias: Partido de la decimosexta jornada del Campeonato
Nacional de Liga, disputado en el estadio Vicente Calderón ante
40.000 espectadores. Antes del comienzo del partido el jugador
argentino del Atlético de Madrid Diego Simeone, que deja el club
para jugar en el Racing de Avellaneda de su país, recibió la
insignia de oro y brillantes de manos de su presidente, Enrique
Cerezo, y el homenaje del público puesto en pie que coreó su nombre