Sólo el Atleti es capaz de algo así
· González Vázquez anuló un gol legal a Heitinga con 0-0 · Henry y
Messi castigaron el buen inicio rojiblanco · Forlán acortó distancias
pronto y mantuvo vivo a su equipo · Agüero surgió a tiempo para
empatar y decidir el choque
JUAN JOSÉ ANAUT 01/03/09 - 21:46.
Así es el Atleti. Capaz de lo peor y de lo mejor. En este 2009
pintaban bastos y la visita del líder, que les había sacado los
colores esta temporada, se antojaba que sería la sentencia de un
equipo herido. Pero en esos vaivenes es donde mejor se maneja este
equipo. Cuando parece que se va a comer el mundo, pierde con el
último de la fila; cuando está al borde del precipicio, reacciona
como ninguno.
Y así se tomó el encuentro ante el Barça. Salió a por todas y
encontró su premio... a medias. Primero Agüero avisó estrellando en
el lateral de la red un balón que medio estadio vio dentro. Y luego
un trallazo de Maxi dobló las manos a Valdés y permitió a Heitinga
marcar, pero un error del asistente de González Vázquez invalidó el
tanto del holandés. Fiel a su leyenda de 'Pupas' del 1-0 y el dominio
del partido se pasó al... ¡0-2!
Henry, el mejor de los culés, conectó un espectacular disparo
escorado y fuera del área que se coló como un obús por la escuadra de
Leo Franco, que se estiró todo lo que pudo, pero no llegó al balón.
Lo de siempre, pensó más de uno.
Y más se acrecentó la zozobra rojiblanca cuando a la media hora
apareció Messi, que llevaba varios partidos 'missing', controló un
balón cerca de la frontal, rompió a Assunçao y a Pablo y se metió
como un misil en el área para perforar la meta de un desesperado Leo
Franco.
Sin embargo, un minuto después el Atlético se encontró con el pelín
de fortuna que le faltó hasta entonces, ya que Forlán le metió en el
partido con un obús de zurda que se coló por la escuadra de un
adelantado y sorprendido Valdés.
Messi y Agüero volvieron a aparecer, pero esta vez la batalla la ganó
el 'Kun'
El partido estaba abierto. Era un Atleti-Barça de los de siempre, con
ocasiones y goles. Puro espectáculo. Agüero y Messi volvieron a lucir
y rivalizaron sobre el campo. Así el Kun pudo empatar con un control
prodigioso dentro del área con posterior zurdazo que Valdés desvió a
córner. Y su amigo respondió con una jugada similar a la del gol,
pero que se le fue fuera por poco. El descanso terminó con una
batalla parcial, pero la guerra aún estaba abierta.
El Atlético volvió algo dormido de los vestuarios. El Barça parecía
controlar sin sobresaltos y hasta pudo poner más tierra de por medio
si Etoo hubiera acertado solo ante Leo Franco tras un gran pase de
Gudjohnsen. Pero lo que son las cosas. En la siguiente jugada Márquez
falló estrepitosamente en el despeje, Agüero controló el esférico, se
perfiló y cruzó raso lejos del alcance de Valdés. El Calderón se
venía abajo.
Pero el Atlético no sabe ganar fácil y aún tenía que complicarlo más.
Forlán, por dos ocasiones, rozó el tercero. El uruguayo disparó con
la zurda y se encontró con Valdés. Posteriormente, tras una gran
combinación de Raúl García con Heitinga, el holandés le puso el balón
en bandeja, pero Forlán falló la más fácil de cabeza.
Y dicho y hecho. El Barcelona agradeció el perdón rojiblanco
volviendo a adelantarse. Pablo no hizo bien la salida al fuera de
juego, Gudjohnsen se quedó solo ante Leo Franco y se la puso a Henry
para que muy apurado batiera por tercera vez el marco rojiblanco.
En otras ocasiones los rojiblancos habrían bajado los brazos, pero
este partido era especial y a pesar de que Etoo y Messi, en el
posterior rechace, pudieron sentenciar, Agüero se hizo notar con un
cabezazo al que respondió Valdés con un paradón.
Un centro de Antonio López sobre Sinama acabó en un penalti de Henry
sobre su compatriota que transformó Forlán para empatar a dos
El Atlético estaba herido, pero no muerto y atacaba con todo. Abel
sacó a Sinama por Maxi y el francés salió a por todas. En un centro
sobre el área de Antonio López, el galo buscó el remate, pero Henry
se lo llevó por delante. Aunque González Vázquez tardó en señalar el
penalti, finalmente lo marcó. Forlán, en una gran tarde, no perdonó y
puso las tablas una vez más.
Los rojiblancos estaban crecidos y hasta Pablo se permitió conducir
un balón hasta el centro del campo, perderlo y volver a robarlo para
meter un pase en profundidad al Kun, que se quedó solo ante Valdés,
pero se adelantó demasiado el balón y el meta llegó a tiempo de
despejarlo.
Era sólo el prolegómeno del acto final. Ahí apareció el mejor Agüero
para llevarse por fuerza un balón ante Márquez dentro del área y
batir por bajo a Valdés provocando el delirio en el Calderón.
Ni siquiera la postrera ocasión de Henry, que se encontró con un
enorme Leo Franco, alteró la fiesta rojiblanca. Una celebración que
tuvo una emotiva dedicatoria hacia Diego Alcalá, ese alevín
rojiblanco que perdía la vida esta semana, pero que condujo al equipo
de sus amores a la victoria desde el Cielo.