El Atleti se pone en el lugar del Valencia
· Una decisión injusta de Mejuto y la pillería de Agüero fabricaron un gol que
no debió subir al marcador · El Valencia pierde su lugar de privilegio en
beneficio del imprevisible equipo del Manzanares
Todo lo que pasa en el Vicente Calderón se escapa de la lógica. Ni los tópicos
se cumplen en un estadio sentimental que está locamente enamorado de su Atlético
de Madrid. Los de Abel perdonaron la vida al Valencia; pero, pisoteando el
destino al que parecía encaminarse el partido, no lo pagaron. Las oportunidades
tiradas a la basura se quedarán en el olvido gracias a un gol de penalti de
Forlán, fabricado por la invención de Mejuto y la pillería de Agüero.
El nuevo crimen cometido por el uruguayo infalible, uno de los pistoleros más
insaciables del planeta, aúpa a los rojiblancos a una cuarta plaza arrebatada al
Valencia, derrotado en la batalla del Manzanares por la Champions. El Calderón
respiró con el pitido final después del perdón sin castigo que protagonizó su
Atleti.
César nunca olvidó la jugarreta de Agüero, la que también engañó a Mejuto
González
La final de la Champions a orillas del Manzanares se la llevó el Atlético por
cabezonería. Los de las rayas de los colchones quieren su sitio en la Liga de
Campeones para regresar y responder. El Atleti se olvidó de sus serios problemas
en la creación para originar el peligro por insistencia. Con Forlán y Agüero
arriba todo es más fácil, incluso saltándose el protocolo del centro del campo.
El Valencia, mientras, perdió su sello y lo pagó.
A la media hora de partido el origen de la opción nació dentro del área y en la
cabeza de Agüero, colaborando el silbato de Mejuto González. El 'Kun' recortó a
César y se fue al suelo, actuando y engañando a un árbitro asturiano que cayó en
la trampa. Forlán, un seguro de vida, no desperdició la ocasión desde los once
metros. El uruguayo juega con ventaja, tiene dos pistolas igual de mortales.
Esta vez, la derecha fue la que hizo el trabajo sucio. César adivinó la
intención del charrúa, pero el balón destrozó las redes.
Perdón y más perdón. Al Atleti no se le podrá recriminar que es rencoroso
El gol del Atleti originó un correcalles que siempre favorece a los rojiblancos.
Con espacios, en su salsa, se cansaron de perdonar el segundo. Unas veces fue
producto de la noche gris en la definición; otras, contó con la colaboración de
César, que sacó un par de manos de santo con genio. En el descanso, no se había
olvidado de la jugarreta que le hizo el listo del barrio del Manzanares. El
'Kun' se marchó sonriendo por el engaño perfecto.
El segundo asalto del combate directo siguió por la misma ruta. Perdonó Simao,
se lamentó Agüero y el Valencia no respondió. El Atlético siguió perdiendo
delante de César con el miedo al fracaso en el horizonte. Los de Emery no
respondieron en el cuerpo a cuerpo, esperando una ocasión que no llegó y que le
sobraron al Atleti.