Año 1981.
Les escribo con el fin de llamar la atención sobre algunas cuestiones
urgentes.
La tierra tiene, probablemente, dos mil millones de años de vida, y
sabemos que dentro de unos cinco mil millones de años, la vida va a
ser imposible en la tierra, porque el sol se va a expandir y va a
quemarlo todo. Por lo tanto, estamos a mitad del camino de nuestra
vida en este planeta.
Las cosas cambian, por supuesto. El mundo no es lo que era. Tenemos
que planear a largo plazo. En consecuencia, para salvar a nuestros
lejanos niños, debemos establecer cuatro prioridades. La primera es
la paz, y no dejar esta responsabilidad en manos de los gobiernos. La
segunda es estar atentos a la explosión demográfica. La tercera es la
educación, porque la ignorancia conduce a la destrucción del
ecosistema, y la cuarta es el medio ambiente. Sé bien que los
poderosos no se preocupan por estas cosas, pero creo que por medio de
la acción, la fe, y la esperanza podremos conseguir algo.