el_mundo
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OPINION
EDITORIAL
Una sentencia con freno y marcha atrás
POR SI FALTARA alguna prueba de la trascendencia del informe Iglesias que
mañana mismo aparecerá en las librerías, el vicedirector de EL MUNDO Casimiro
García-Abadillo revela en el prólogo del libro que el juez Gómez Bermúdez estuvo
a punto de proponer a sus compañeros una sentencia que hubiera sido muy acorde
con las principales conclusiones de este químico: en los trenes no estalló Goma
2 ECO sino Titadyn y la Policía manipuló la investigación. Resulta que apenas
una semana antes de la presentación pública de la sentencia, el a la vez
presidente de la sala y ponente comunicó a un magistrado amigo suyo no sólo que
quedarían absueltos los supuestos cerebros de la trama -como así ocurrió- sino
que, además, Trashorras sólo sería condenado por tráfico de explosivos y habría
deducción de testimonios contra mandos de los cuerpos de seguridad.
EL MUNDO conoció esta información y se comprometió a mantenerla en secreto
hasta que se consumara, y así lo hizo. Ahora García-Abadillo ha reconstruido y
corroborado los hechos con el interlocutor del juez. No hablamos, pues, a lomos
de un mero rumor.
Es obvio que la absolución de Trashorras como autor de la masacre hubiera
desmontado no sólo el tejado de la versión oficial, como pasó con los autores
intelectuales, sino sus propios cimientos. Todo el edificio se hubiera
desmoronado con estrépito y el comando de Leganés habría quedado flotando en el
vacío, sin suministradores de explosivos conocidos. Si además uno o varios
policías -el candidato más obvio era Sánchez Manzano- hubieran ido «caminito de
Jerez» como el propio Bermúdez había pronosticado ante diversos testigos, el
escándalo político habría sido mayúsculo y las circunstancias de la victoria del
PSOE en el 2004 habría sido puesta en entredicho. ¿Por qué durante esa semana
decisiva el juez Bermúdez primero echó el freno a esos afanes justicieros y
luego dio marcha atrás en dos de sus tres propósitos? ¿Recibió presiones del
Gobierno? ¿Tuvo en cuenta la precariedad de su recurrido puesto al frente de la
Sala de lo Penal de la Audiencia? ¿Ponderó el efecto que una sentencia así
habría tenido en la acogida al polémico libro de su esposa? La prueba de que, en
todo caso, sus consideraciones fueron políticas está en el inaudito formato con
que presentó la sentencia: enfatizando todo aquello que avalaba al Gobierno
frente a las dudas y pesquisas de nuestro periódico y camuflando la propia
absolución de los «cerebros».
Esta secuencia de acontecimientos adquiere ahora un gran relieve porque en
definitiva viene a demostrar que Bermúdez, hombre sin duda perspicaz e
inteligente, ya se dio cuenta de lo que Antonio Iglesias demuestra al repasar
los análisis de los explosivos: que la química refutaba la versión de la «Goma 2
ECO y vale ya». Por eso se cubrió con la añagaza de que podía haber un segundo
explosivo, fingiendo ignorar que en los trenes de lo que no había rastro era del
primero.
Así las cosas, creemos que la Justicia debe darse una segunda oportunidad
para averiguar lo que ocurrió el 11-M. Podría llegar a través de los flecos que
aún investiga el juez Velasco, sucesor del nefasto Del Olmo -por ejemplo la
detención en Marruecos del supuesto alquilador del piso de Leganés- pero nadie
percibe el impulso suficiente en esa vía. Más factible sería que alguno de los
condenados pidiera la revisión de la sentencia a partir de un hecho nuevo como
el informe Iglesias o que las víctimas se querellaran contra el entonces jefe de
los Tedax y otros policías. La memoria de los muertos y la dignidad de los vivos
requieren que alguien levante en sede judicial el freno político que, según
todos los indicios, Gómez Bermúdez aplicó sobre su inteligencia y su conciencia
en octubre de 2007.
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Lunes, 25 de mayo de 2009. Año XXI. Número: 7.098.
ESPAÑA
11-M, LA INVESTIGACIÓN / Nuevas revelaciones
Bermúdez cambió en el último momento la sentencia del 11-M
Una semana antes de notificarla dijo a un magistrado que sólo condenaría a
Trashorras por tráfico de explosivos y que iba a deducir testimonio contra
mandos policiales
Madrid
El revés que para la versión oficial del 11-M supuso la sentencia de la
Audiencia Nacional estuvo a punto de resultar, en realidad, un cataclismo. Una
semana antes de hacer público el fallo, el presidente del tribunal, Javier Gómez
Bermúdez, rectificó dos elementos esenciales que hubieran hecho tambalear la
versión presentada por la Fiscalía.
A finales de octubre de 2007, el presidente de la Sala de lo Penal
transmitió confidencialmente a un magistrado tres aspectos clave del fallo
referidos a la autoría intelectual, los explosivos y la posible responsabilidad
penal de algunos funcionarios. Pero lo que salió adelante fue un plan B donde
sólo sobrevivió la ausencia de autores intelectuales.
Por el contrario, un minero asturiano y su explosivo cargaron con los
muertos del 11-M y ningún miembro de las Fuerzas de Seguridad tuvo que afrontar
investigación alguna.
Las confidencias incumplidas del presidente del tribunal constan en
Titadyn (La Esfera de los Libros), en el que el vicedirector de este diario,
Casimiro García-Abadillo, prologa el macroinforme sobre los explosivos del 11-M
elaborado por uno de los peritos que actuó para el tribunal, el químico Antonio
Iglesias.
«Una semana antes de que se comunicara públicamente la sentencia, Gómez
Bermúdez le transmitió confidencialmente a un magistrado tres conclusiones de la
misma: 1. No se establecería la autoría intelectual del atentado, en contra de
lo que sostenía la Fiscalía. 2. Habría deducciones de testimonio para algunos
mandos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. 3. El minero Suárez
Trashorras no sería condenado como responsable de los atentados, sino sólo por
tráfico de explosivos».
«Esta información», prosigue, «se la hizo llegar al director de EL MUNDO
una tercera persona, que nos pidió mantenerla en secreto hasta el día 31 de
octubre. Así lo hicimos. Posteriormente yo mismo he tenido la ocasión de
comprobar con la fuente que, en efecto, ésa era la intención del ponente a tan
sólo una semana de hacer pública la sentencia».
Sin embargo, sólo uno de esos puntos, el de los autores intelectuales,
sobrevivió a las intensas jornadas que precedieron a la presentación pública de
la sentencia. Las otras dos no se cumplieron. Lo cierto es que si hubieran
recibido la rúbrica del tribunal -completado por Alfonso Guevara y Fernando
García Nicolás-, el revolcón a la teoría mantenida por el Ministerio Público
habría sido mayúsculo.
«Al menos dos de esas conclusiones (la segunda y la tercera), que hubiesen
supuesto un varapalo fundamental para el escrito de conclusiones de la Fiscalía
y que habrían puesto en tela de juicio la labor de investigación de destacados
mandos policiales, tenían que ver con los explosivos».
«Si el explosivo utilizado por los terroristas no queda demostrado que
fuera Goma 2 ECO, el papel de Suárez Trashorras quedaba reducido al de mero
proveedor del mismo a la banda de El Chino. Eso habría permitido su condena por
tráfico y no por asesinato múltiple».
En cuanto a las deducciones de testimonio, el propio desarrollo del juicio
pareció hacerlas inevitables. Sin embargo, el tribunal hizo mutis por el Supremo
y se las sacudió de encima alegando que antes de ponerse a ello hacía falta
esperar a ver qué daba por probado el Alto Tribunal. El Supremo se pronunció,
pero el tribunal de la Audiencia Nacional no volvió a hacerlo.
Las víctimas, decepcionadas, han recordado en muchas ocasiones que Gómez
Bermúdez les había asegurado que algunos testigos irían «caminito de Jerez». Es
decir, procesar a destacados mandos por delitos como falsedad en documento
público, falso testimonio, ocultación o manipulación de pruebas, etcétera. «Yo
mismo he oído al juez Gómez Bermúdez pronunciar esa frase y no me cabe ninguna
duda de que ésa era su voluntad», añade García-Abadillo en Titadyn. La lista de
nombres tenía claros candidatos: el ex jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez
Manzano; la químico que hizo los primeros análisis; el coronel de la UCO Félix
Hernando y el subordinado que era el contacto del confidente Zouhier; el jefe de
la UCAO, Domingo Castaño, y el instructor de las diligencias policiales sobre el
11-M. Así lo reclamaban las acusaciones.
Pero hubo sentencia y no hubo nada. Emilio Suárez Trashorras y su
explosivo asturiano se llevaron 40.000 años de prisión y ningún mando policial
encontró su nombre en el fallo.
Entonces, ¿qué pasó? García-Abadillo ofrece dos explicaciones: la malévola
y la probable. La primera sostiene «que el Gobierno, primer interesado en una
sentencia que se pareciera lo más posible a las conclusiones de la Fiscalía, le
ofreciera algo relacionado con su carrera profesional. ¿Tal vez el apoyo ante
nuevos recursos para arrebatarle la presidencia de la Sala de lo Penal? ¿Quizás
la presidencia de la Audiencia? No creo que Gómez Bermúdez se haya dejado
comprar tan burdamente, a pesar de que su esposa, Elisa Beni, en su libro La
soledad del juzgador, deja entrever diversas presiones y mensajes más o menos
sugerentes».
Sin embargo, la respuesta más verosímil es otra. «El juez, probablemente,
actuó a sabiendas de que su sentencia, tal y como la redactó, sería bien
recibida por el Gobierno. Gómez Bermúdez parece que mantuvo contactos con
Rubalcaba, pero que su relación con él no era fluida. Sin embargo, sí lo era con
la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, con
la que mantuvo diversas conversaciones. Beni, en el libro ya mencionado, cita un
encendido halago de Fernández de la Vega a su marido».
En cualquier caso, ambas interpretaciones se desarrollan en el mismo
escenario. «Es duro ir contra las tesis que han justificado lo injustificable.
Era, en efecto, muy duro cuestionar un relato de los hechos que ha sustentado la
verdad oficial sobre el 11-M, y habría sido aún más duro sentar en el banquillo
a algunos de los que hicieron posible una compleja operación de encubrimiento
sobre lo ocurrido».
El presidente del tribunal no sólo reculó en dos encrucijadas de la
sentencia, sino que aprovechó la inercia de su presentación televisada para
arremeter contra algunas de las informaciones publicadas en este diario. «Si la
sentencia fue un jarro de agua fría para los que esperábamos un veredicto más
acorde con el desarrollo de la vista oral, la presentación que hizo el propio
Gómez Bermúdez de la misma fue una agresión injustificada y sin precedentes a un
medio de comunicación (EL MUNDO), justo el que más había defendido la actuación
del magistrado frente a los ataques de los que le veían demasiado remiso a
aceptar el relato y las teorías creativas de la Fiscalía».
Esa inaudita presentación fue, además, cosecha exclusiva del propio
Bermúdez: «El escrito que leyó el ponente ante los periodistas, en el que se
daba una visión subjetiva y sesgada del fallo del tribunal, ni siquiera fue
consensuado con los otros dos miembros de la Sala. Con posterioridad tuve la
oportunidad de preguntarle a Alfonso Guevara si Gómez Bermúdez les había
enseñado a él y a Fernando García Nicolás el escrito que leyó ante los medios.
'No. Para mí fue una sorpresa. Nos dijo que iba a leer unas conclusiones, pero
no nos enseñó el escrito'».
Un magistrado que conoce bien al presidente de la Sala de lo Penal
interpreta así lo ocurrido: «'Lo que hizo con su incomprensible presentación
pública fue buscar el apoyo de los medios que él sabía que iban a aplaudir las
críticas implícitas a EL MUNDO para que no le machacaran a él por una sentencia
incómoda para las tesis oficiales. De alguna forma, utilizó a EL MUNDO como
parapeto frente a esas críticas'».
Contando con el margen de discrecionalidad que proporciona el derecho,
otra persona que lo conoce bien considera que el magistrado actuó «teniendo en
cuenta sus intereses». «Es decir, no creo que hiciera nada que él creyera
contrario a sus convicciones, pero pensó en la repercusión de la sentencia y
actuó en consecuencia», añade.
El caso es que el resultado de lo sucedido en aquel final de octubre fue
que «el hombre que había despertado las mayores expectativas respecto al
conocimiento de la verdad sobre el 11-M no sólo avaló una sentencia que
traicionaba su propio criterio (expresado, como ya se ha dicho, días antes de
manera confidencial), sino que utilizaba el día de su presentación para atacar
al medio que más había trabajado para aportar nuevos datos a la investigación».
Con ser llamativo, la repercusión sobre el trabajo de este periódico no
era lo más relevante. «Con su cambio de posición, Gómez Bermúdez no sólo
traicionó a los que esperábamos una actitud más valiente: ha dejado a las
víctimas sin amparo en su justo deseo de conocer la verdad y, sobre todo, se ha
traicionado a sí mismo».
Es ahí donde adquiere su sentido la decisión del perito Antonio Iglesias
de revisar todos los datos y análisis reunidos en los tres meses y medio de
macropericial. «Abre una nueva esperanza para conocer la verdad. Utilizo las
propias palabras de Gómez Bermúdez recogidas en una reveladora entrevista que le
hizo Esther Esteban en octubre de 2006: 'Todavía hay algún asunto del GAL
coleando. Y lo mismo ocurrirá con el 11-M. Siempre que aparezca un hecho nuevo,
con independencia de que aparezca antes, durante o después del juicio, se podrá
abrir una nueva investigación. Ése es el sistema procesal español. Estoy seguro
de que se descubrirá la verdad, se tarden más o menos años'. Que así sea».
Búsqueda genuina de la verdad
El malabarismo final con el quita y pon de la sentencia llegó tras 57
jornadas de juicio que merecieron el elogios unánimes para el presidente. «Gómez
Bermúdez actuó desde el principio como un auténtico director de orquesta»,
afirma García-Abadillo en 'Titadyn'. «Dio muestras de conocerse el sumario mejor
que nadie. Manejó con autoridad los interrogatorios. Cortó a la fiscal Sánchez
cuando creyó que se estaba sobrepasando, generando momentos de gran tensión en
la sala, siempre atestada de gente».
Al menos en esa fase de juicio oral -antes de ponerse a rumiar todas las
teclas de la sentencia y lo que desataría cada una de ellas-, la intención
parecía encomiable. «Creo honestamente que Gómez Bermúdez llevó a cabo una labor
difícil de superar durante la vista oral. No es nada fácil mantenerse siempre
atento a todo durante muchas horas y días seguidos, sin perder la calma,
sabiendo mantenerse siempre en su sitio, sin abusos, sin perder la compostura. Y
creo que su forma de dirigir la vista oral implicaba un deseo genuino de saber
la verdad, dentro de los límites lógicos en los que se podía mover y que venían
marcados por un sumario lleno de lagunas».
Todo ello, además, en unas circunstancias que nunca se habían producido.
Fue un juicio televisado durante el que Gómez Bermúdez estuvo abierto a hablar
con todos los medios, incluidos los que poco antes habían arremetido contra él
por sugerir que podía haber una sentencia «abierta». «Estábamos ante un
comportamiento insólito. Ciertamente, con habilidad y saber hacer, Gómez
Bermúdez se convirtió en una estrella mucho más luminosa que el hasta entonces
único astro de nuestro universo judicial, Baltasar Garzón».
Un cargo tambaleante
Gómez Bermúdez llegó al primer día de juicio del 11-M con su cargo «en
precario», como recuerda García-Abadillo. Sobre su nombramiento como presidente
de la Sala de lo Penal pendía la amenaza de una nueva anulación -para entonces
ya llevaba dos-, que sin bien no hubiera afectado al juicio sí hubiera creado
una situación delicada. De hecho, Gómez Bermúdez presidió el tribunal del 11-M
sencillamente porque él mismo, como presidente de la Sala, quiso hacerlo, y no
porque le correspondiera.
El libro de su esposa recoge una protesta al respecto. «¿Y no se podrá,
alguna vez, trabajar rodeado de la serenidad necesaria? ¿No será posible...?»,
dijo cuando supo en mayo de 2007, en pleno juicio, que el fiscal apoyaba la
anulación de su nombramiento.
La primera anulación fue consecuencia del recurso de otro candidato de la
Audiencia, el magistrado José Ricardo de Prada. La segunda se debió a un recurso
presentado por su también compañero de sede judicial Baltasar Garzón, que
aspiraba al puesto. El tercer nombramiento volvió a ser recurrido por De Prada
por dos vías, una de las cuales contó con el apoyo fiscal. El ciclo de
nombramiento-recurso sólo se cerró en enero de 2008, cuando ya se había dictado
la sentencia del 11-M.
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Lunes, 25 de mayo de 2009. Año XXI. Número: 7.098.
ESPAÑA
11-M, LA INVESTIGACIÓN / Nuevas revelaciones
Bofetada a jueces y víctimas
El libro de la esposa de Bermúdez recibió reproches unánimes
Madrid
Para asombro de todos, tres semanas después de la sentencia sobre la
masacre vio la luz un libro sobre el juicio escrito por la propia esposa del
presidente, Elisa Beni. La soledad del juzgador (Temas de Hoy) no recibió ningún
elogio y sí un aluvión de críticas del mundo judicial y de las propias víctimas.
La respuesta más dura al presidente del tribunal llegó de quien durante
todo el juicio estuvo sentado a su diestra. El magistrado Alfonso Guevara
consideró que Gómez Bermúdez había actuado con «deslealtad como amigo, como
compañero y como presidente» y calificó de «lacerantes» algunos comentarios del
libro, de cuya preparación no había tenido noticia. No era el único magistrado
que salía perdiendo en comparación con la más acertada actuación del esposo de
la autora. La lista de damnificados incluía igualmente a Juan del Olmo,
instructor del 11-M, y Baltasar Garzón, rival de Bermúdez a la Presidencia de la
Sala.
Sólo dos de los 18 compañeros de Gómez Bermúdez en la Sala de lo Penal
aceptaron la invitación del presidente para asistir a la presentación del libro,
celebrada en un ambiente de funeral. Unos días después, en una reunión del
Pleno, los magistrados de la Audiencia Nacional también mostraron su
disconformidad con la obra. De acuerdo con fuentes judiciales, el propio
presidente de la Audiencia, Carlos Dívar, lamentó el daño que la obra podía
hacer a la imagen del tribunal.
A todo ello se sumó la protesta de las víctimas, encabezada por Pilar
Manjón, que amenazó con una denuncia contra Bermúdez. También el CGPJ llegó a
estudiar si el contenido del libro suponía que el presidente del tribunal había
cometido alguna irregularidad.
La última mala noticia sobre el libro llegó el pasado febrero. Un juzgado
de Madrid condenó a Beni por intromisión en el derecho al honor de un abogado
del 11-M y ordenó rectificar dos capítulos de la obra. Anteriormente, la
publicación ya le había costado a Beni su despido como jefa de prensa del
Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
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Domingo, 24 de mayo de 2009.
ESPAÑA
EL MARTES SE PUBLICA EL LIBRO CON LAS CONCLUSIONES DEL QUÍMICO ANTONIO
IGLESIAS
El informe que debería reabrir el caso del 11-M
POR CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO
Conocí a Antonio Iglesias (Madrid, 1940) en la primavera de 2007, cuando
el autor del informe que tienen en sus manos ya había concluido su trabajo como
perito para el tribunal que juzgó el atentado terrorista del 11-M. Desde el
primer momento me llamó la atención su manera pausada de hablar, su precisión en
el lenguaje y, sobre todo, su prudencia a la hora de emitir juicios de valor.
[...] Un año después de que se emitiera la sentencia, en el otoño de 2008,
durante el curso de un almuerzo, Iglesias me comentó que estaba a punto de
concluir un trabajo al que había dedicado casi un año y que suponía una revisión
del informe que en su día se presentó ante el tribunal.
Las andanzas del ex jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano dejaron
muchas abolladuras en el sumario del 11-M y condenaron al tribunal a lo
inevitable: ordenar una nueva pericial. Las cosas no mejoraron. Los cuatro
expertos oficiales se mostraron más dispuestos a proteger la versión oficial que
a asumir con asepsia científica los sorprendentes datos que iban surgiendo. Lo
sucedido levantó tantas suspicacias entre los cuatro peritos independientes que
uno de ellos, Antonio Iglesias, decidió repasar con sosiego todo el material
llegado a la pericia y volcarlo en un nuevo macroinforme. Ese trabajo ve este
martes la luz en 'Titadyn' (La Esfera de los Libros), que se abre con un extenso
prólogo en el que el vicedirector de EL MUNDO, Casimiro García-Abadillo,
reconstruye el increíble itinerario político-científico-penal de la
investigación ligada a los explosivos. Éste es un extracto de esas páginas.
No hay nada más obstinado que un hombre de ciencia. Iglesias había
revisado una por una todas las pruebas que se llevaron a cabo en el laboratorio
de la Policía Científica durante los más de cien días que duró la pericia
ordenada por el tribunal.
Cuando le pregunté sobre los motivos que le habían llevado a indagar de
nuevo en aquel arduo trabajo me contestó sin dudarlo: «Me gusta hacer las cosas
con lógica, precisión y sosiego. La cantidad de irregularidades que se
produjeron durante la realización de la prueba, así como las dificultades que
tuvimos para exponer nuestro criterio durante la vista oral, me llevaron a
ponerme manos a la obra. Era una obligación moral conmigo mismo, con la
profesión química y, sobre todo, con las víctimas».
DOS NUEVAS CLAVES
[...] Posteriormente entraremos en profundidad en cada uno de los aspectos
de esta investigación, pero como adelanto de lo que contiene este estudio
científico, al que llamaremos Informe Iglesias, y que ha sido visado por el
Colegio Oficial de Químicos de Madrid, resaltaré dos de sus más esclarecedoras
conclusiones. La primera, que es «altamente probable» que al menos en el foco
número 3 de la estación de El Pozo estallara Titadyn. En ningún caso en ese foco
estalló Goma 2 ECO. La segunda, que las muestras M-2 (resto de explosivo hallado
en la furgoneta Renault Kangoo) y M-3 (la muestra patrón de dinamita Goma 2 ECO
utilizada para cotejo con la anterior) «provienen del mismo cartucho».
La primera de estas conclusiones (el «altamente probable», para un
científico, significa estar en el umbral de la certeza absoluta) es de por sí lo
suficientemente trascendental como para replantearse de forma completa el relato
oficial de los hechos. [...]
La segunda de las conclusiones antes apuntada arroja luz sobre una
sospecha latente durante todo el proceso: la comisaría de los Tedax, al mando de
Juan Jesús Sánchez Manzano, pudo manipular las pruebas para orientar la
investigación hacia un único explosivo y, por tanto, hacia una autoría concreta.
[...]
MANZANO METE LA PATA
El asunto de los explosivos no habría despertado ninguna polémica si no
hubiera sido por la torpeza del propio Sánchez Manzano. Efectivamente, el
comisario jefe de los Tedax, en su comparecencia ante la Comisión de
Investigación del 11-M, que tuvo lugar el 7 de julio de 2004, respondió: «He
dicho que los restos de los focos de las explosiones llegan a la unidad a las
12.30; se inicia su análisis y se obtienen los primeros resultados en torno a
las 14.00 horas [del 11 de marzo]. En algunos casos (en concreto en ocho de los
10 focos), no en todos, cuando se hace el análisis de los restos del foco de la
explosión logramos encontrar restos de nitroglicerina, y la nitroglicerina es el
componente de todas las dinamitas». [...]
Sin embargo, dos años más tarde, en julio de 2006, fue precisamente un
miembro de los Tedax quien me llamó la atención sobre un detalle al que nadie
había prestado atención:
[...] -¿Qué fue lo que estalló en los trenes?- volvió a la carga.
a.. Goma 2 ECO, el explosivo que les vendió Suárez Trashorras -contesté
con la misma seguridad que si me hubiese preguntado que si tras la noche viene
el día.
b.. Ah, o sea, que Goma 2 ECO. Pues mira en los informes de la Policía
que están incorporados al sumario a ver si te aparece la nitroglicerina como un
compuesto de la Goma 2 ECO. Si es así te invito a lo que quieras.- Y colgó.
Con la excitación propia de quien está a punto de descubrir un dato que
podía dar un vuelco a la investigación me puse a revisar toda la documentación
[...] En ninguno de los informes remitidos al juez instructor en el sumario
20/2004 se mencionada la nitroglicerina como compuesto de la Goma 2 ECO.
[...] El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, mantuvo por
aquellos días varias conversaciones con el director de EL MUNDO, Pedro J.
Ramírez, en las que intentó excusar al jefe de los Tedax, al que definió como
«un buen profesional al que no nombramos nosotros, sino el PP». «Fue una
confusión -argumentó el ministro-. Mira, yo que soy químico te puedo decir que
es fácil confundirse, sobre todo con un compuesto que forma parte de las
dinamitas. No le deis más vueltas».
[...] Sánchez Manzano acudió a declarar ante Del Olmo. ¿Qué le dijo
nuestro comisario jefe al juez? [...] Por un lado, Manzano dice que confundió
dinamita con nitroglicerina y, por otro, afirma que al comparecer en la Comisión
del 11-M no se refirió a dicho atentado, sino a «cualquier atentado». [...]
Mi fuente, un Tedax de gran experiencia, había logrado su objetivo. No
sólo nos había puesto sobre una pista que hacía tambalearse lo que hasta esa
fecha era una verdad incontestable (que los terroristas habían utilizado Goma 2
ECO), sino que nos orientó hacia las inauditas circunstancias en las que se
había producido la investigación sobre un elemento fundamental: el arma del
delito.
LA TUMBA DE ACEBES
El 11 de marzo, el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, convocó
en la sede del Ministerio una reunión de toda la cúpula policial antiterrorista
[...] Se debatió en profundidad sobre la posible autoría del atentado. Los
máximos responsables de los cuerpos de seguridad tenían muchas dudas. [...]
Sin embargo, poco antes de que concluyera la reunión, sobre las dos de la
tarde, Díaz Pintado recibió una llamada del comisario de Seguridad Ciudadana,
Santiago Cuadro Jaén, en la que éste le informó de que, según los Tedax, el tipo
de explosivo utilizado por los terroristas era «Titadyn con cordón detonante».
Decir Titadyn era como afirmar que la autoría era de ETA. [...]
Ese dato fue también el que llevó a Ángel Acebes a apuntar sin duda como
responsable a ETA en una rueda de prensa que se celebró sobre las tres de la
tarde del 11 de marzo.
[...] A las cinco de la tarde, antes de dar comienzo una nueva reunión de
los mandos policiales en el despacho de Díaz de Mera, Santiago Cuadro le dijo a
Díaz Pintado que el explosivo utilizado era una dinamita, no Titadyn. El
subdirector operativo de la Policía montó en cólera, porque esa información era
justo lo contrario de lo que le había dicho unas horas antes. [...] Lo más
increíble de todo es que quien le había dado esa información a Cuadro Jaén no
era otro que Sánchez Manzano, el mismo que le había transmitido, según Díaz
Pintado, que el explosivo era «Titadyn con cordón detonante» justo tres horas
antes.
EMBARGO INFORMATIVO
A las cinco de la tarde, Sánchez Manzano remitió al laboratorio de la
Policía Científica tres muestras para analizar: la M-1 (el polvo de extintor);
la M-2 (el resto de explosivo hallado en la Kangoo) y la M-3 (una supuesta
muestra patrón de Goma 2 ECO). Según la propia versión de Manzano ante el juez
instructor y ante el tribunal, con los primeros análisis, los que se hicieron en
el laboratorio de los Tedax entre el mediodía y las dos de la tarde, no se había
podido determinar el tipo de dinamita. [...]
Los técnicos de la Policía Científica no concluyeron sus análisis sobre
las tres muestras hasta las siete de la tarde. De forma inaudita, el comisario
jefe de la Policía Científica, Carlos Corrales, que tuvo los resultados en sus
manos desde las siete de la tarde, no permitió que se remitieran al ministro
hasta las diez de la noche. Es decir, durante tres horas Corrales supo que el
explosivo de la Kangoo era Goma 2 ECO (con el añadido de la metenamina) y no
permitió que la información siguiera los cauces reglamentarios.
A las ocho y cuarto de la tarde Acebes dio una nueva rueda de prensa en la
que informó sobre el hallazgo de la Renault Kangoo y en la que volvió a insistir
en que, según la Policía, el explosivo utilizado por los terroristas era el
«habitualmente usado por ETA». ¿Informó Corrales a alguien del resultado de los
análisis de los explosivos entre las siete y las diez? Desde luego, a Acebes
parece que no.
El caso es que no fue hasta las diez de la noche, hora a la que Corrales
autorizó que el resultado de los análisis de la Policía Científica se
transmitiera al Ministerio del Interior, cuando se descartó definitivamente el
Titadyn y se dio por hecho que el explosivo utilizado había sido Goma 2 ECO: La
tesis de la autoría de ETA, mantenida por el Gobierno, comenzaba a desinflarse.
¿Chapuza u ocultación de pruebas?
El comisario Sánchez Manzano hizo los primeros análisis del 11-M y acabó
destituido
Mi fuente en los Tedax nos había situado sobre una pista de mucho
recorrido. De repente, los explosivos se convirtieron en el aspecto más
interesante de la investigación periodística sobre el atentado. [...]
Sánchez Manzano había remitido dos informes sobre explosivos al juez Del
Olmo. El primero, con fecha 12 de marzo, incluía los análisis de la Policía
Científica correspondientes a la M-1, la M-2, la M-3 y la M-4. Como recordarán,
en la madrugada del día 12 de marzo se había desactivado la mochila de Vallecas,
cuyo contenido también examinaron los peritos de la Policía Científica (esa
muestra es la M-4). Los componentes eran los de la Goma 2 ECO, pero sin
metenamina, claro. Y así lo hicieron constar los peritos de la Policía
Científica en su informe. Uno de los peritos que participó en dichos análisis me
confesó posteriormente: «El explosivo de la Kangoo, de la muestra patrón y el de
la mochila de Vallecas eran diferentes. Saltaba a la vista».
Para que todo cuadrase, en el informe que remitió al juez, Sánchez Manzano
introdujo el componente metenamina también en el explosivo de la bolsa de
Vallecas. De esa forma llevó al juez Del Olmo a cometer un error de bulto. Sin
embargo, Sánchez Manzano no se molestó en sacarle de su error. Al fin y al cabo,
debió de pensar, ¿quién se iba a poner a investigar cuáles eran los componentes
de la Goma 2 ECO?
PILLADO
El malentendido no se corrigió hasta el mes de abril del año siguiente. Y
fue por casualidad. [La juez Teresa Palacios] remitió al juez Del Olmo un
escrito en el que, a petición de la Guardia Civil, le solicitaba que indicara
«si en todas las muestras obtenidas [...] se ha localizado la sustancia conocida
como metenamina». Esta pregunta, realizada por los expertos de la Guardia Civil,
era un aldabonazo a la credibilidad del comisario jefe de los Tedax [...].
La contestación que dio Sánchez Manzano al juez [...] nos hizo comprobar,
una vez más, la inagotable capacidad creativa del jefe de los Tedax. Sánchez
Manzano atribuyó a «un error de transcripción» la mención de la metenamina como
componente del explosivo recuperado en la comisaría de Puente de Vallecas.
Respecto a la presencia de la misma sustancia entre los restos del papel
parafinado de la Kangoo y en la muestra patrón de Goma 2 ECO, la justificación
que dio fue la «contaminación».
NADA EN LOS FOCOS
Con ser escandalosa la manipulación de los informes y las justificaciones
ideadas por el jefe de los Tedax, mi fuente insistía una y otra vez en otra
cuestión: «la clave de la investigación está en el análisis de los focos de las
explosiones», me advirtió [...].
Lo que descubrimos en ambos informes es que del análisis de los restos de
10 de los focos la perito químico de los Tedax sólo pudo determinar la
existencia de «componentes de la dinamita», pero en los mismos no se mencionaba
ninguno de ellos. [...] Insisto una vez más: el Titadyn y la Goma 2 ECO son
dinamitas. ¿Cómo el jefe de los Tedax adivinó que se trataba de Goma 2 ECO?
[...] Cuando lo hicimos público en EL MUNDO, nadie, ni químicos ni expertos en
explosivos ni, por supuesto, nuestras fuentes en los Tedax, dieron crédito a esa
afirmación imposible. No se puede afirmar que hay una sustancia sin conocer los
componentes de la misma. Es así de sencillo. La lógica, a veces, es más útil que
la verborrea pseudocientífica [...].
Mi amigo el Tedax, que utilizaba como correo un nombre que tiene que ver
mucho con la investigación, pero que por razones obvias no puedo desvelar, dio
un paso más y me sugirió por correo electrónico: «¿No os habéis preguntado por
qué los análisis de los focos se hicieron en el laboratorio de los Tedax y no en
el de la Policía Científica?». A veces me ponía furioso, porque yo estaba seguro
de que él ya sabía las respuestas a sus preguntas. Sí, realmente era extraño.
[...] Les añadiré que el único laboratorio homologado oficialmente para
realizar los análisis de los explosivos es el de la Policía Científica, no el de
los Tedax.
[...] ¿Por qué Sánchez Manzano se guardó los restos de explosivo hallados
en los focos de los trenes?
Durante su declaración ante el tribunal, que se produjo el 14 de marzo de
2007, [...] volvió a sorprender a la concurrencia con una nueva teoría: el
laboratorio de los Tedax examinaba en exclusiva los «restos no pesables»,
mientras que el laboratorio de la Policía Científica se encargaba de analizar
los «restos pesables». [...] Cuando compareció ante el tribunal el perito de la
Policía Científica Manuel Escribano (que analizó las muestras el día 11 de
marzo) y le preguntaron si se habían realizado análisis de restos de explosiones
en su laboratorio, respondió que el 83% de los que él personalmente había
llevado a cabo en más de 30 años de servicio se correspondían precisamente con
lo que Sánchez Manzano llamaba restos no pesables. [...]
AHORA SÍ
Sin embargo, quedaba aún una duda ¿Se hizo algún informe por escrito?
¿Realmente no se pudo determinar ningún componente? La perito [...] dio otra
gran sorpresa durante su declaración. [...] Ese día alguna luz le alumbró la
mente porque, para asombro de todo el mundo, contestó: «Nitroglicol y nitrato
amónico». Increíble. Tres años después del atentado, la perito de los Tedax
confesaba que ella en sus análisis detectó esas sustancias que, como ustedes ya
se imaginan, son tan componentes de la Goma 2 ECO como del Titadyn. [...]
LA CAÍDA
No sabemos cómo se debió de sentir Sánchez Manzano, después de haber
asegurado por activa y por pasiva que era imposible saber qué componentes había
en el explosivo [...]. Las informaciones que publicó EL MUNDO a partir de julio
de 2006 y la consiguiente presión de todos los sindicatos policiales sin
excepción, llevaron al comisario jefe de Información, Miguel Valverde, a
destituirle de su cargo en diciembre de ese mismo año. Es decir, un par de meses
antes de que comenzara la vista oral. Interior no se quería pillar los dedos con
un tipo tan imaginativo como Sánchez Manzano.
Garzón señala a ETA y 'despista' a Del Olmo
Según una fuente de toda solvencia, el mismísimo juez Garzón estaba seguro
de esa misma tesis [de que había sido ETA] hasta bien entrada la tarde del día
11. Por la mañana, según declaró ante la comisión de investigación
parlamentaria, cuando se encontraba en la estación de Atocha, un oficial de los
Tedax le dijo que el explosivo utilizado había sido Titadyn. A las 16.45 horas
de ese mismo día, Garzón llamó por teléfono a Juan del Olmo, que ya se había
hecho cargo de la investigación. Del Olmo se encontraba en esos momentos en uno
de los pabellones de Ifema que fue utilizado para depositar los cadáveres.
Garzón le aseguró al juez instructor que la autora de la matanza era ETA.
Conociendo los contactos de Garzón con la Policía, esa afirmación era casi como
una garantía de veracidad.
El mismo explosivo
Las páginas de 'Titadyn' recogen los análisis más relevantes de la
pericial. La imagen de la izquierda ofrece el cromatograma de la muestra patrón
de Titadyn, incautada a ETA dos semanas antes del 11-M. La de la derecha
responde al mismo análisis de la muestra más importante de los focos, un polvo
de extintor encontrado en El Pozo designado como M-1. De acuerdo con la opinión
de los peritos independientes, la enorme similitud entre los elementos
detectados -nitroglicol (EGDN), nitroglicerina (NG), dinotrotolueno (DNT) y
ftalatos- apunta que estalló Titadyn, y no Goma 2 ECO, que carece de dos de esos
elementos (nitroglicerina y DNT).
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