Hace
poco, alguien me ha mandado el artículo que te envio de Pilar Rahola y,
otra vez, desde lo mas profundo de mi corazón me han salido frases como
estas: "¡Qué tía, que bien escribe y habla, Señor, guárdala de todo peligro y, por
favor, levanta en esta generación personas como ella dentro del mundo cristiano (uno y
otro) Personas que hablen de tu "canal" (Israel) y de tu Salvación (Yahoshuah)
Conociendo
como conozco a ese "mundillo", sé que muchos me dirían: "Pero es
feminista, humanista , izquierdista y, lo que es peor, no es
creyente"...
Sí, amigo/a mía, sí. Todo eso es posible que sea así y más , pero la pura verdad está ahí: "Cuando los profetas no ven o hablan, los borricos lo hacen" y eso es lo que vuelve a pasar hoy como pasó cuando escribí el artículo que puedes leer si vas al siguiente enlace:
http://es.groups.yahoo.com/group/shalomsefarad/message/146
Te
sugiero, pues, que los leas y también te animo a que "pongas tu granito de arena" allá
en donde estés sirviendo al Eteno. "No calles en esta hora y actúa, ¡quien sabe
si para esto has venido al Reino" le dijo a Esther su tío. Haz tú lo mismo (lee el libro
que lleva su nombre en la Bilbia).
Recibe
un fuerte abrazo y, adelante, siempre adelante anunciando las buenas
nuevas de redención siendo, al mismo tiempo, luz y sal.
Samuel del Coso Román
(Toledo - Sefarad)
Isaías 62
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La izquierda lunática
Pilar Rahola*
Discurso de Pilar Rahola, ex vicealcaldesa de Barcelona - España, en la Convención AIPAC, Washington, Junio de 2008
"Maten a ese cerdo infiel". Con esa simple orden, enviada
por un imán, la vida de un profesor francés, Robert Redeker, cambió
para siempre el 19 de septiembre de 2006. Internet multiplicó la
amenaza en decenas de webs islámicas, y la dirección de su casa,
sus números de teléfono, los datos de sus hijos, fueron publicados.
Desde ese día, toda su familia vive bajo protección policial, y ha
tenido que abandonar su trabajo, su domicilio y cambiar de vida. Su
crimen, haber escrito un artículo en el diario francés Le Figaro
titulado: "What should the free world do while facing
Islamist intimidation?" (¿Qué debería hacer el mundo libre mientras se emfrenta a la intimidación islámica?).
En ese artículo, Redeker
defendía la libertad de las democracias y alertaba del peligro del
Islam radical. Y por defender la libertad de nuestra sociedad, ha
perdido su propia libertad. En su reciente libro "Atrévete a
vivir", explica su vida en la clandestinidad. Una vida
condenada al exilio interior, en su propio país. Por ejemplo, no ha
podido anunciar la muerte súbita de su padre, por miedo a ser
descubierto. Miembro de la revista de la elite de izquierdas "Le
Temps Modernes", fundada por J. P. Sartre, se ha visto
abandonado por los líderes de izquierda franceses, que han atacado
su crítica al Islam. Y así, como Salman Rushdie, como Talisma
Nasreem, como Ayan Hirsi Ali, también Robert Redeker, ha descubierto
que una parte de la izquierda europea está traicionando a la
libertad.
Él habla de los peligros del fascismo islámico,
que amenaza, aterroriza, esclaviza y mata. Y sus compañeros de la
izquierda, lo acusan de islamofobo y racista. Él denuncia la
pasividad del mundo ante la esclavitud de la mujer, la ablación del
clítoris, el uso de niños bombas, el fanatismo terrorista. Y sus
compañeros de la izquierda, le acusan de no ser respetuoso con otras
culturas. Él, como yo, como muchos, defiende un Islam libre de
fanáticos, dictadores, terroristas y totalitarios. Y nuestros
compañeros de la izquierda nos dejan solos ante esa defensa. Él
asume, pues, la responsabilidad moral de defender la carta de
derechos humanos, ante el acoso del islamismo radical, que es la
nueva ideología totalitaria a la que se enfrenta el mundo. Y los
compañeros de la izquierda, traicionan ese mismo compromiso moral.
Es decir, estamos en un momento de la historia que exige una defensa
firme de la libertad. La izquierda, tendría que liderar esa defensa.
Y sin embargo, desgraciadamente, no está a la altura del momento
histórico que vive la humanidad.
¿Por qué? ¿Qué
patologías profundas alejan a la izquierda europea de su compromiso
moral? ¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Londres, o
en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas? ¿Por qué no lo
hacen contra la dictadura birmana? ¿Por qué no hay manifestaciones,
en contra de la esclavitud de millones de mujeres, que viven sin
ningún amparo legal? ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso
de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado?
¿Por qué no ha liderado nunca la lucha a favor de las víctimas de
la terrible dictadura islámica de Sudan? ¿Por qué nunca se ha
conmovido por las víctimas de los actos de terrorismo en Israel?
¿Por qué no considera la lucha contra el fanatismo islámico, una
de sus causas principales? ¿Por qué no defiende el derecho de
Israel a defenderse y a existir? ¿Por qué confunde la defensa de la
causa palestina, con la justificación del terrorismo palestino? Y la
pregunta del millón, ¿por qué la izquierda europea, y globalmente
toda la izquierda, solo está obsesionada en luchar contra dos de las
democracias más sólidas del planeta, Estados Unidos e Israel, y no
contra las peores dictaduras? Las dos democracias más sólidas, y
las que han sufrido los atentados más sangrantes del terrorismo
mundial. Y la izquierda no está preocupada por ello.
Desde
mi perspectiva de librepensadora, vinculada históricamente al
pensamiento de izquierdas racional, me veo obligada a acusar a una
parte de la izquierda, la que hace más ruido en periódicos y
calles, de ser profundamente reaccionaria, antimoderna y
antioccidental. Y, por todo ello, cómplice del avance del
totalitarismo en el mundo. Nuevamente, ¿por qué? Estas son las
patologías del pensamiento que detecto en los intelectuales y
líderes más ruidosos de la izquierda, desde Noam Chomsky hasta José
Saramago, desde Michael Moore, hasta Hugo Chávez o Evo Morales: no
superación de la herencia dogmática estalinista; simplismo
antiamericano; odio exacerbado a Israel; antisemitismo inconsciente.
Es decir, hoy en los periódicos, en las universidades, en algunas
cancillerías y en muchos libros, no tenemos líderes de izquierdas
comprometidos con la libertad. Tenemos líderes
de una izquierda lunática capaz de minimizar al terrorismo,
banalizar a la Shoá, ignorar
el sufrimiento de la mujer y justificar
dictaduras terribles. Esos líderes, y esa corriente de opinión,
explican el odio que hoy sufre Israel en el mundo, y especialmente en
Europa. Un odio que va de la mano del odio que sufre, a su vez,
Estados Unidos.
1.- Permítanme analizar la primera patología, la Herencia
dogmática estalinista y el antiamericanismo. Aunque el muro de
Berlín ha caído, y con él la mayoría de las dictaduras
comunistas, aún no ha caído el muro que muchos militantes de
izquierdas mantienen en su propio cerebro. Así, algunos grandes
dogmas estalinistas están intactos y condicionan los análisis de
sus herederos. No es una casualidad que, durante décadas, el
estalinismo criminalizara a Israel, y la izquierda actual lo continúe
haciendo. No es una casualidad que, durante décadas, se considerara
a las organizaciones palestinas terroristas, como fuerzas de
liberación, y la izquierda actual continúa minimizando el
terrorismo palestino y despreciando a las víctimas judías. No es
una casualidad que, durante décadas, considerara a Estados Unidos
como el paradigma de la maldad política, y la izquierda continúe
obsesionada con Estados Unidos. De hecho, la mayoría de actitudes
antiamericanas se deben a los anteojos con que la izquierda lunática
mira al mundo. Son anteojos furibundamente antiamericanos. De manera
que, si alguien es amigo de USA, es mi enemigo, y si alguien es
enemigo de USA, es mi amigo. Y así, tipos de extrema izquierda
acaban siendo amigos de Irán. Les une el odio a Estados Unidos, el
odio a Israel y el desprecio genético hacia los valores
occidentales. Es decir, les une el desprecio profundo a la libertad.
Sin duda, el paradigma de la imbecilidad de esta izquierda dogmática
se llama Hugo Chávez. Pero en Europa muchos profesores
universitarios, escritores con prestigio y grandes intelectuales,
piensan igual que Chávez. Solo se distinguen por ser más sutiles en
la expresión de sus prejuicios.
Por supuesto, la crítica a las
políticas de Estados Unidos o Israel, son legítimas y algunas, muy
necesarias. Pero el fenómeno actual va mucho más allá de las
críticas razonables. Se trata de una brutal criminalización del
derecho de Israel a su existencia y a su defensa, acompañada de una
mirada tierna sobre el terrorismo palestino. Y en el caso de Estados
Unidos, tampoco abunda la crítica razonable. Abunda el prejuicio, el
maniqueísmo y la obsesión. En Europa y América Latina, este
fenómeno es especialmente virulento.
2.- La segunda patología, el Antiisraelismo sin complejos, y el
antisemitismo inconsciente. Sin duda, el odio exacerbado a Israel
marca las pautas de los periódicos del mundo. Ningún otro conflicto
sufre una distorsión informativa como éste; Israel es el único
país del mundo que tiene que pedir perdón por existir, perdón por
defenderse y perdón por no desaparecer. Sus acciones militares son
elevadas a la categoría del horror. Sus víctimas son despreciadas y
sus enemigos son considerados héroes. La clave está en la frase que
dijo el Premio Nóbel Imre Kertesz, judío húngaro que sufrió el
Holocausto: "Cuando veo en la televisión los tanques israelíes,
una idea me atraviesa el alma: Dios mío, que bien que pueda ver la
estrella judía sobre los tanques israelíes y no cosida sobre mi
ropa como en 1944. No soy imparcial ni puedo serlo: dejo la
imparcialidad a los intelectuales europeos que juegan a ese juego de
forma tan malvada..." Así es. Lejos de ser la histórica
víctima judía que se arrastraba por los ghettos, era perseguida
como una rata y era asesinada, hoy el judío eleva un país de la
nada, investiga, inventa, ganas premios internacionales y vence en
todas las guerras que le plantean. Y esa imagen del judío
victorioso, a pesar de siglos de persecución y exterminio, es
insoportable para muchos. El primer pecado de Israel, es no sucumbir.
Esa fuerza que le ha permitido sobrevivir a guerras letales y a
millones de enemigos, es lo que más indigna a la izquierda lunática.
¿Por qué? Porqué es genéticamente antisemita.
Por
supuesto, nadie de esa izquierda reconoce que es antisemita. Hablan
de solidaridad con el pueblo palestino, de crítica racional a
Israel, de compromiso con la libertad. Veamos los conceptos. Primer
concepto: solidaridad, palabra tótem de la izquierda europea e
internacional. Sin embargo, es una solidaridad tuerta, que llora con
un único ojo, solamente por las víctimas palestinas, pero que
aplaude la masacre en una escuela judía, o en un autobús, o en
Universidad Monte Scopus. Y si se solidariza con la causa palestina,
nunca lo ha hecho con la causa judía. Esa izquierda aplaudiría la
desaparición de Israel, y nunca se ha sentido cómoda con su
existencia. Por tanto, no es solidaridad con las víctimas. Es odio
hacia Israel.
Otro concepto: crítica racional. No existe en
la práctica totalidad de los análisis. Lejos de encontrar
reflexiones equilibradas, solo encontramos una reducción extrema y
maniquea del conflicto, que convierte a Israel en un ente malvado, y
a los palestinos, en víctimas puras. Así, durante años la mayoría
de los analistas convirtieron a Arafat en una especie de Che Guevara
árabe, héroe de la lucha de los pueblos. Su corrupción, su
autoritarismo, su violencia nunca fueron objeto de crítica, y a
nadie le interesó saber qué hacían los palestinos con los miles de
millones de dólares que llegan a la autoridad palestina, desde todos
los lugares del mundo. Cada palestino ha recibido, per cápita, el
doble que los europeos por el Plan Marshall. ¡Y hay pobreza! ¿Por
qué? A nadie le ha interesado formular esta pregunta, porqué es más
fácil culpar a Israel de los males palestinos, que intentar saber
qué responsabilidad tienen los palestinos, en su propia miseria.
Y
finalmente, el concepto de compromiso con la libertad. Oigo esa
expresión en todos los foros propalestinos europeos. "¡Estamos
a favor de la libertad de los pueblos!", dicen con ardor. No es
cierto. Nunca les ha preocupado la libertad de los ciudadanos de
Siria, de Irán, del Yemen, de Sudan, etc… Y nunca les ha
preocupado la libertad destruida de los palestinos que viven bajo el
extremismo islámico de Hamás. Solo les preocupa usar el concepto de
libertad palestina, como misil contra la libertad israelí.
Una
terrible consecuencia se deriva de estas dos patologías ideológicas:
la Manipulación periodística. Finalmente, no es menor el daño que
hace la mayoría de la prensa internacional. Sobre el conflicto
árabo-isaelí NO SE INFORMA, SE HACE PROPAGANDA. La mayoría de la
prensa, cuando informa sobre Israel, vulnera todos los principios del
código deontológico del periodismo. Y así, cualquier acto de
defensa de Israel se convierte en una masacre y cualquier
enfrentamiento, en un genocidio. Se han dicho tantas barbaridades,
que a Israel ya no se la puede acusar de nada peor. En paralelo, esa
misma prensa nunca habla de la ingerencia de Irán o Siria a favor de
la violencia contra Israel; de la inculcación del fanatismo en los
niños; de la corrupción generalizada en Palestina. Y cuando habla
de víctimas, eleva a la categoría de tragedia a cualquier víctima
palestina, y camufla, esconde o desprecia a las víctimas judías.
Acabo con un apunte sobre la izquierda española. Muchos son
los ejemplos que ilustran el antiisraelismo y el antiamericanismo que
definen el ADN de la izquierda global española. Por ejemplo, un
partido de izquierdas acaba de expulsar a un militante, porqué ha
creado una web de defensa de Israel. Cito frases de la expulsión:
"Nuestros amigos son los pueblos de Irán, Libia y Venezuela,
oprimidos por el imperialismo. Y no un estado nazi como el de
Israel". Otro ejemplo, la alcaldesa socialista de Ciempozuelos
cambió el día de la Shoá, por el día de la Nakba palestina,
despreciando, así, a más de 6 millones de europeos judíos
asesinados. O en mi ciudad, Barcelona, el ayuntamiento socialista ha
decidido celebrar, durante el 60 aniversario del Estado de Israel,
una semana de "solidaridad con el pueblo palestino". Para
ilustrarlo, invitó a Leila Khaled, famosa terrorista de los años
70, actual líder del Frente de Liberación de Palestina, que es una
organización considerada terrorista por la Unión Europea, y que
defiende el uso de las bombas contra Israel. Y etcétera. Este
pensamiento global, que forma parte de lo políticamente correcto,
impregna también el discurso del presidente Zapatero. Su política
exterior cae en todos los tópicos de la izquierda lunática y,
respecto a Oriente Medio, su actitud es inequívocamente pro-árabe.
Estoy en condiciones de asegurar que, en privado, Zapatero considera
a Israel culpable del conflicto, y la política del ministro
Moratinos va en esa dirección. El hecho de que el presidente se
pusiera una Kefia palestina, en plena guerra del Líbano, no es una
casualidad. Es un símbolo. España ha sufrido el atentado islamista
más grave de Europa, y "Al Andalús" está en el punto de
mira de todo el terrorismo islámico. Como escribí hace tiempo, "nos
mataron con celulares vía satélite, conectados con la Edad Media".
Y, sin embargo, la izquierda española está entre las más
antiisraelíes del planeta. ¡Y dice ser antiisraelí por
solidaridad! Esta es la locura que quiero denunciar con esta
conferencia.
CONCLUSIÓN
No soy judía, estoy vinculada ideológicamente a la izquierda y soy
periodista. ¿Por qué no soy antiisraelí, como la mayoría de mis
colegas? Porqué, como no judía, tengo la responsabilidad histórica
de luchar contra el odio a los judíos, y, en la actualidad, contra
el odio a su patria, Israel. La lucha contra el antisemitismo no es
cosa de judíos, es obligación de los no judíos. Como periodista,
estoy obligada a buscar la verdad, más allá de los prejuicios, las
mentiras y las manipulaciones. Y sobre Israel no se dice la verdad. Y
como persona de izquierdas, que ama el progreso, estoy obligada a
defender la libertad, la cultura, la convivencia, la educación
cívica de los niños, todos los principios que las Tablas de La Ley
convirtieron en principios universales. Principios que el islamismo
fundamentalista destruye sistemáticamente. Es decir, como no judía,
periodista y de izquierdas tengo un triple compromiso moral con
Israel. Porqué, si Israel fuera derrotada, serían derrotadas la
modernidad, la cultura y la libertad.
La lucha de Israel,
aunque el mundo no quiera saberlo, es la lucha del mundo.
AM ISRAEL JAIM. AMÉN.
[*] Link: http://www.pilarrahola.com/