Compatriotas...para reflexionar en este año decisivo...Un abrazo.MartínFragmento del discurso de Pérez Roqye que creo interesa especialmente a los venezolanos de hoy ¡A mirarnos en ese brillante espejo!: (adjunto discuros completo):
Ahora, finalmente, yo quisiera decir, Comandante y compañeros, sobre el debate que hemos tenido aquí y sobre el análisis que hemos tenido no solo aquí en estos dos días de Asamblea, porque aquí ha quedado claro que hay un intenso debate en todo el país, especialmente a partir de su discurso en la universidad. Ross dijo que había un intenso debate, y Leonel también habló de eso, en las fábricas, en los colectivos laborales; Lugo habló del debate que están dando en los colectivos campesinos, en las cooperativas, hay todo un debate en las calles, en los colectivos, en los barrios. Es decir que el debate no es solo el de la Asamblea, hay un debate a nivel popular sobre todos esos temas a lo largo y ancho de nuestro país.
A mí me parece que es importante recordar que los yankis apuestan a la idea, no sin cierta razón, de que las revoluciones son eventos cataclísmicos que tienen una energía inicial, pero que después con el tiempo pierden fuerzas, van languideciendo, a partir de la historia de otras revoluciones anteriores y dicen: "Bueno, la que más duró fue la Revolución de Octubre y al cabo de los 70 años logramos derrotarla y todo aquello cambió." Es decir, su idea está basada en la esperanza fallida del cansancio.
Como se dijo aquí hoy -creo que fue Leonel el que habló de ese tema-, el problema es que la Revolución cubana no ha sufrido ese proceso. No propongo llamarle al año que viene el del 80 aniversario, pero sí creo que debemos decir que eso no ha ocurrido, especialmente y en primer orden, por el papel del compañero Fidel, de nuestro Comandante en Jefe. Entonces, la Revolución se renueva. Como dijo una vez Gabriel García Márquez: "La explicación de Cuba es que Fidel es al mismo tiempo el Jefe del gobierno y el líder de la oposición"; es el principal inconforme con lo hecho, el principal crítico de la obra y eso le da una peculiaridad a nuestro proceso. El enemigo apuesta a la idea, entonces, de que la Revolución, como ocurrió antes, porque después de la Revolución Francesa hubo una contrarrevolución victoriosa, y así hay procesos que se perdieron, se cansaron, se desviaron, en el nuestro no ha ocurrido y no ha pasado poco tiempo, han pasado más de cuatro décadas y eso no ha ocurrido. Entonces, esa es la idea.
Hemos llegado hasta aquí. El Comandante decía ayer: "Pero debemos ver lo hecho hasta ahora como punto de partida", frase tremenda, que es no regodearnos en lo hecho, no justificar, no hacer lo que nos falta por hacer hablando de lo anterior o intentando justificar, sino proyectarnos, tomar esto de punto de partida, lo cual es un reto mayor cuando uno no está en el empezar, cuando han pasado 46 años del momento fundacional inicial en que se dijo la frase: "Esta vez sí los mambises entrarán a Santiago."
El hecho de haber resistido todos estos años, como hemos resistido y batallado, no da ya garantía de que pueda ser victorioso el futuro por sí solo, porque nuestros patriotas en las guerras de independencia guerrearon y pelearon 30 años, levantaron la admiración del mundo y de la opinión pública en Estados Unidos, y, al final, desunidos, cansados, desanimados, engañados, terminaron imponiéndoles la Enmienda Platt y nombrándoles un gobernador en Cuba y convirtiendo a Cuba en una neocolonia norteamericana.
Es decir, que la idea de haber resistido todo el tiempo no garantiza la supervivencia de una revolución, y el ejemplo doloroso de la Unión Soviética, un pueblo que luchó de manera ejemplar, que aportó más de 20 millones de hijos en la Segunda Guerra Mundial, que fue capaz de derrotar al fascismo, sin embargo, después fue derrotado y desarmado sin disparar un tiro. La idea de haber logrado los éxitos anteriores en la lucha no justifica la autocomplacencia o la idea de que eso puede ser eterno.
Nosotros tenemos un reto. Desde el año 1990, en que se puede decir que empezaron los primeros momentos del período especial, los jóvenes que tenían 10 años en aquel momento, eran niños de 10 años en el año 1990 -un millón y medio por lo menos de muchachos cubanos tenía en el año 1990 más o menos 10 años-, se han hecho adultos en estos 15 años, conociendo un país distinto que el que la Revolución construyó y el que el pueblo pudo desarrollar hasta el momento en que comenzó el período especial, que no fue el que queríamos, sino el que pudimos hacer, venciendo todas las dificultades que ya conocemos. Ese millón y medio de jóvenes está acompañado de otro millón de jóvenes que en los últimos 10 años fue llegando ya a edades de la adolescencia y se han criado en una sociedad en la que se desarrollaron estos vicios, estas tendencias negativas que el compañero Fidel denunció en la universidad; no se criaron en un país en el que cada cual ha estado recibiendo según su trabajo, han conocido la época en la que en nuestro país se desarrollaron tendencias al individualismo, al sálvese quien pueda, tendencias, eso no quita el ejemplo y no le quita brillo a la resistencia colectiva, al haber resistido aquí como pueblo, cuando desapareció el 35% de nuestro Producto Interno Bruto en apenas cuatro años, cuando nuestras importaciones decrecieron de 8 500 millones de dólares anuales a 1 500, cuando nuestra ingesta calórica cayó de 3 000 a menos de 2 000 calorías diarias; cuando nuestro país tuvo que enfrentar esos años que son una proeza que está por escribir y contar, y que no podrá ser olvidada jamás en la historia de nuestro pueblo y de este hemisferio.
Cuando todo eso pasó, sin embargo, se entronizaron esos vicios, esas prácticas, muchas de estas cosas que el compañero Fidel denunció en la universidad y nos llamó a enfrentarlas.
Por lo tanto, nosotros tenemos un reto, esos jóvenes que tienen más información y más expectativas de consumo que los jóvenes que al principio de la Revolución fueron a alfabetizar; porque al principio de la Revolución ir a una escuela o recibir por primera vez gratuitamente asistencia médica, era un privilegio incomparable con la vida anterior; pero para estos jóvenes de hoy esos son derechos conquistados sobre los que no se pregunta de dónde vienen y cómo son posibles, y sobre los que, además, a veces, estoy seguro de que a muchas compañeras y compañeros, cuando han hablado de eso, les dicen: "Oye, pero no vengas aquí ahora con el mismo discurso de siempre, que si la salud y la educación."
Lo que más cuesta en el mundo, lo que más añoran en otros países; con cuánta gente uno habla en el mundo que la familia ahorra para ver si el hijo puede estudiar, o la familia pide ayuda a Cuba porque se va a morir el familiar y no pueden pagar la operación.
¿Por qué en Venezuela, un país con esos recursos inmensos, un país que diariamente exporta 3 millones de barriles de petróleo, nosotros hemos operado en un año y medio a más de 170 000 venezolanos de la vista? ¿Por qué este año vinieron a Cuba a recuperar la visión más de 150 000 venezolanos, en un país tan rico, donde sobran los recursos, el dinero? ¿Cómo es posible que tengamos que proponernos operar de la vista a millones de ciegos latinoamericanos?
En Cuba, generaciones completas, porque hay que recordar que 7 de cada 10 cubanos nacieron después de que el bloqueo ya estaba impuesto, han visto eso como algo normal.
Usted oye en otros países la gente diciendo: "Estamos ahorrando a ver si podemos pagarle al muchacho los estudios, porque la universidad..."; pero aquí no, los estudios universitarios, la vivienda... Es verdad que tenemos problemas de vivienda, pero los que la tienen son dueños o pagan poco por ellas; en el mundo entero es la mitad de los ingresos, lograr pagar los alquileres, la ilusión siempre de lograr ser dueño de la vivienda, como era en Cuba antes de la Revolución. Pero, ¿qué ocurre?, que esas cosas a veces se olvidan, no se discuten, no se ponen sobre la mesa en el debate.
Nosotros tenemos un reto aquí, que es el hecho de que cierta memoria histórica se ha perdido, cierta comparación e información con lo que pasa en el mundo se ha perdido.
Ahora, en las reuniones que hicimos con muchas escuelas, centros escolares, en muchos jóvenes se aprecia desconocimiento; claro, no solo en los jóvenes, en todas las generaciones; pero, bueno, los jóvenes han tenido menos experiencia en la vida y pueden tener menos información sobre esto, menos información para comparar qué fue Cuba antes del período especial.
Pero periodistas amigos de Cuba, gente de izquierda que ha venido a Cuba nos han dicho que se asombran del nivel de ingenuidad que encuentran en alguna gente en Cuba que se hacen ilusiones con el capitalismo, gente que cree que uno emigra y llega allí y ya; y que creen que a Cuba le toca, el día que los yankis entren a sangre y fuego aquí, el capitalismo de un país desarrollado europeo, y ellos no se dan cuenta de que a Cuba le toca Haití, República Dominicana, un país pobre del Tercer Mundo que Estados Unidos convertiría en una neocolonia; para no hablar de los que en Miami todavía hoy piden que de todas maneras hay que dar primero tres días de licencia para matar, porque piensan que será un paseo con las tropas yankis, y porque no captan la idea de que aquí va a haber que venirnos a buscar, a cada uno de nosotros, por la punta del cañón del fusil, a ver si es verdad que ellos van a hacer en Cuba una transición hacia una colonia norteamericana.
Creo que debemos prestar toda la atención a ese llamado hecho por Fidel en la universidad, a esa frase no pronunciada públicamente antes en la historia de la Revolución: La Revolución puede ser reversible y no por el enemigo que ha hecho todo lo posible por lograrlo, sino por nuestros errores, si nosotros no somos capaces de enfrentar, combatir victoriosamente contra errores, peligros internos.
Nosotros no debemos ignorar y no debemos subestimar que también entre nuestras filas, en las filas de nuestro pueblo, hay simulación, hay apatía, hay modorra, y ahorita cuando el Presidente de la FEU decía: Tenemos que detenernos a pensar cómo no hay rechazo muchas veces a lo mal hecho, al delito; cómo ha habido cierta impunidad y cierta amplitud, al menos en la convivencia con cosas cuyo origen ha sido delictivo y todo eso; hay un grupo de factores, que pasan no solo por las carencias que hemos vivido, pasan también por la falta de convicciones; porque, bueno, preparando el Moncada se pasó hambre, se andaba con los zapatos rotos, y había dinero en los bolsillos y no se usaba el dinero ni siquiera para comprar una medicina a un hijo.
Entonces, hay lecciones de ética. Martí preparó la Guerra necesaria y se negaba a que le compraran unos zapatos para reponer sus zapatos rotos.
Tenemos muchos ejemplos, y todos los días tenemos ejemplos en nuestro pueblo, y el ejemplo mayor es el resultado colectivo de poder estar aquí discutiendo estas cosas y proyectando y soñando hacia el futuro. Pero no debemos olvidar que el socialismo desapareció en países de Europa del Este, donde había altos niveles de vida material y fue derrotado de un día para otro.
Hoy leí un cable que decía que Hungría llegará este año al nivel de vida que tenía en 1972, todo eso recibiendo ya dinero europeo, que le han prometido, creo, como 3 000 millones por año a partir de ahora.
Este ha sido un año tremendo, victorioso. Estoy seguro de que muchos de nosotros no olvidaremos nunca estos días en que hemos disfrutado todo esto y, sobre todo, cuando soñamos y les damos vueltas en nuestra imaginación a lo que viene, a las cosas que podemos hacer, que no son sueños utópicos, que son realidades, cuando dicen: "Y todo eso está ya contratado, todos esos hierros están viniendo y todo eso está almacenado"; es decir, la idea de que nosotros vamos a dar un cambio enorme a muchas de las cosas que hemos hecho, que mejorará nuestro nivel de vida, que mejorará las condiciones de este pueblo que ha resistido aquí ejemplarmente todos estos años de bloqueo, de lucha.
Al principio de los noventa, en Naciones Unidas los diplomáticos se empezaron a despedir de los nuestros y a darles el pésame: "Bueno, ya sabemos que ustedes van abajo también como ocurrió en los demás" y se despedían con admiración, con dolor, y de pronto la islita les siguió flameando la bandera ahí y no hubo manera de derrotarla ni de ahogarla por hambre ni enfermedades.
Este ha sido un debate aleccionador, en el que tendremos que seguir pensando.
Hemos alcanzado la invulnerabilidad militar, se ha dicho con toda la autoridad de los que lo pueden decir.
Alcanzaremos la invulnerabilidad económica. Anoche se hicieron reflexiones aquí de qué implica alcanzar la invulnerabilidad económica, e incluso si siguiéramos bloqueados.
Debemos luchar también -creo yo, modestamente- por conservar la invulnerabilidad ideológica y política, que no es ahora un problema, ahora la tenemos, porque ahora tenemos a la generación que hizo la Revolución, tenemos a Fidel y a Raúl.
Hasta el enemigo reconoce en sus planes que no es posible con ellos, que no hay arreglo; pero basa su ilusión en la idea de que a los que vengan después sí los podrán confundir, derrotar, dividir, comprar o imponer.
La invulnerabilidad militar es meta alcanzada; la invulnerabilidad económica es meta por alcanzar, pero claramente posible, se ha demostrado aquí; la invulnerabilidad en lo ideológico y lo político ahora está, pero después hay que conservarla cuando no exista la voz que llame cuando los demás no se dieron cuenta, los que ven antes de que los demás hayamos podido ver, los que prevean -que es como decía Martí la política, es prever-, los que encarnen la idea de que es posible la victoria, porque si no se cree no se puede alcanzar.
El año que viene, por estos días, estaremos conmemorando el desembarco del Granma; en estos meses en que estamos ahora, hace 50 años, eran un grupo de hombres en México, pasando hambre, perseguidos y preparándose tras la conquista de un sueño.
Ahora somos pueblo en el poder, Revolución victoriosa, pero que no puede garantizar el socialismo en este país sobre la base de que lo proclamó en la Constitución. En la Constitución se proclamó una convicción, pero en los hechos prácticos hay que defenderla todos los días, porque en la Unión Soviética se aprobó un referendo, donde el 85% dijo que estaba de acuerdo en no desintegrar el país, ¡ochenta y cinco por ciento!, y seis meses después un grupo de hombres decidieron ahí -en una noche tormentosa dicen- desintegrarlo, y ocurrió lo que ocurrió. Y nosotros nos quedamos solos y estamos aquí.
Debemos saber que preservar la Revolución victoriosa en el futuro, cuando esté el hueco que nadie puede llenar y que tendremos que llenar entre todos como pueblo, porque no es repetible en la historia de los pueblos que ocurran eventos de esa naturaleza y porque hay un papel de la personalidad en la historia, que no es solo la suma de los cambios cuantitativos que después van a los cualitativos, está también el papel del liderazgo que ve más que los demás, que cataliza, que contribuye a crear las condiciones sobre la base de audacia y más audacia, porque un análisis conservador decía que en Cuba no se podía dar una Revolución, pero el asalto al Moncada y la muerte generosa de decenas de jóvenes puros crearon las condiciones, con el liderazgo y la aparición de una nueva generación, y el Granma, derrota militar a la llegada, no presagiaba precisamente un triunfo dos años después de un pequeño ejército de aquellos mismos jóvenes, campesinos, trabajadores y gente de pueblo que después se sumó.
Por tanto, un tema de fondo aquí -que ha estado planeando en esta Asamblea- es que el enemigo a lo que apuesta su esperanza no es a la derrota ahora, es después; es la idea de que no puede con la generación histórica.
Es un momento de celebración del aniversario de la Revolución, fin de año, estos días tremendos, históricos para nuestro pueblo y para nuestra Asamblea, no son para evocar noticias tristes, ni temas a los que se rechaza nada más de pensar en ellos; pero nosotros todos debemos saber que los planes que el enemigo alienta y que nosotros hoy no solo hemos rechazado sino que le hemos dicho en su cara otra vez, nuestra Asamblea, que no los puede cumplir, son planes reales, no son solo propaganda, son planes que el enemigo quisiera ejecutar si pudiera; lo que pasa es que no ha podido, pero intentaría hacerlo y probablemente intentará hacerlo.
Por lo tanto, hay tres premisas que considero básicas: la primera, esta Revolución no puede ser derrotada, si los que la dirijan lo hacen a partir de la autoridad de su ejemplo como ocurre hoy, como ha ocurrido siempre. La Revolución llegó hasta aquí, en primer lugar, por la autoridad moral de su liderazgo. Se puede tener el poder y no tener autoridad, es lo que le pasa a Bush en su régimen, porque la autoridad no viene de las atribuciones escritas, viene de la ejemplaridad de los actos. Nosotros, la manera en que entendemos esa autoridad es esta: "Yo no lo entiendo bien, pero si Fidel lo dijo, yo estoy seguro de que eso es así."
Cuánta gente en el pueblo encontramos que dice: "Si Fidel lo dijo, él sabe, ya entenderemos." Ese valor, ese tesoro, esa confianza, o esta otra: "Si Fidel lo dijo, es porque es así, porque Fidel le habla claro al pueblo." ¿Cuántas veces nosotros hemos visto eso y nos han dicho eso? Ese tesoro no se puede perder: la autoridad que viene del ejemplo.
Por eso Fidel dijo en la rectificación, que quedó trunca lastimosamente, porque venía con estos objetivos cuando comenzó el período especial y muchas de aquellas cosas no pudieron realizarse en aquel momento, "el socialismo es la ciencia del ejemplo".
Sin embargo, cuando veo que en esta Asamblea hablamos de que el año que viene haremos 100 000 nuevas viviendas, pese al bloqueo y todos los obstáculos, veo que rescatamos muchos de aquellos planes, ahora con más experiencia y sobre bases más sólidas y mejores.
Legitimidad basada en la autoridad, autoridad basada en el ejemplo.
Mientras este país tenga un liderazgo basado en el ejemplo, en la autoridad que emana de la conducta austera, de la dedicación al trabajo, de que nuestro pueblo sepa que los que dirigen no tienen privilegios sino el de servir más y el de sacrificarse más, que sus familias no viven distinto que el pueblo, que sus hijos se educan como los hijos de los trabajadores, que en nuestro país no se permite y se combate, y se combate más duro cuanto más alto está el que comete el error o el que se relaja o el que traiciona y se corrompe; mientras este país tenga ese tesoro que ha tenido hasta hoy y que hizo encolumnarse a un pueblo entero tras la epopeya de resistir al imperio por más de cuatro décadas, será invencible; hay ahí una premisa.
La segunda, mientras nosotros conservemos el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo, como lo tenemos hoy, no sobre la base del consumo material, sino sobre la base de las ideas y las convicciones. Porque ya dije cómo los pueblos fueron desarmados y no salieron a las calles y no pelearon en los países socialistas cuando les desmantelaban el futuro y, sin embargo, vimos al pueblo pobre de Venezuela salir a las calles a defender el regreso de Chávez cuando le dieron el golpe oligárquico y militar organizado por los yankis. Aquellos que no tenían nada se lanzaron a la calle, y la mayoría de los que se incorporaron al Ejército Rebelde no tenían nada, eran los campesinos y los trabajadores pobres; es decir, tienen que ser las ideas y las convicciones, y no la idea de que la gente nos va a apoyar más, porque tenga más.
Claro que ha habido un desgaste, porque tenemos la gente que dice: "Pero han pasado todos estos años, ya yo tengo tal edad, lo que me queda es tanto, ¿esto siempre va a ser aquí el apagón, el transporte?" Está el que se rinde, está el que se cansa, está el que emigra, dice: "Bueno, me voy, imagínate." Peor, está el que traiciona, el que se presenta al enemigo a contarle, a mentir, a decir lo que le piden que diga. Pero está simplemente el que abandona el esfuerzo colectivo, abandona la epopeya, imperan sobre él otros intereses; y está -porque no debemos equivocarnos- el que piensa eso mismo aunque no lo ha hecho y simula, pero no es la mayoría. Nosotros tenemos la inmensa mayoría del pueblo, y si no la tuviéramos no podríamos estar aquí, no habríamos podido resistir al imperio. Tener el apoyo de la inmensa mayoría significa que la inmensa mayoría comparta, como ha hecho hasta hoy, las convicciones y las ideas del proyecto. Es una batalla en el terreno de las ideas.
La Revolución no se puede sostener sin el apoyo del pueblo, lo que no quiere decir que no habría que empezarla otra vez; pero sería duro que fuera derrotada la Revolución que ha podido preservarse y que logró hacer la proeza histórica de preservarse aquí, como todos estamos convencidos y le hemos ratificado hoy al Jefe de la Revolución que la defenderemos.
Por último, la tercera premisa que creo clave es que no podemos caer en ingenuidades. Al final, el tema decisivo es quién recibe el ingreso, si las mayorías y el pueblo, o la minoría oligárquica, transnacional y proyanki. Al final, el tema es de quién es la propiedad, si del pueblo, las mayorías, o si es de la minoría corrupta y plegada a los intereses del único gendarme en el mundo que podría garantizar esos privilegios en Cuba: el imperialismo yanki.
En Cuba no puede haber una burguesía nacional patriótica como realidades en otros países tuvieron; en Cuba la burguesía fue siempre, y sería otra vez, si la dejamos salir, proyanki, protransnacional y necesitaría la guardia rural, el ejército de Batista y los marines yankis para reprimir e imponerse al pueblo.
Al final, ¿quién garantiza únicamente que la mayoría sea la que disfrute de la mayor parte del ingreso y que la mayoría sea la dueña de la mayor parte de la propiedad? El Estado socialista.
Y el día que en Cuba el enemigo lograra -que no lo logrará- desmantelar el Estado socialista derrotando a la Revolución, aquí se pierde -como se dijo bien ayer- no solo la Revolución y el Estado, aquí se pierde la nación, porque Cuba sería absorbida, Cuba sería convertida en un municipio de Miami.
Eso es lo que dice el plan de Bush, eso es lo que enfrenta nuestro pueblo: la disyuntiva histórica, otra vez ante su historia, de preservar su triunfo, perfeccionar su socialismo, cambiar lo que haya que cambiar dentro de las ideas del socialismo y de la fidelidad a esos principios, y el otro es el camino que hizo que otros no pudieran un día como hoy proclamar que viven en un país libre. Imperfecto como toda obra humana, perfectible con el esfuerzo de todos; pero un país en el que se siente orgullo de vivir; un país que cuando se proclama que se es de ese país se recibe una frase de aliento y admiración; un país que no obliga a sus hijos a andar por el mundo con la cabeza baja, que no obliga a sus diplomáticos a tener que explicar crímenes o ideas no basadas en los principios, que no ha puesto jamás a un diplomático cubano en la disyuntiva de tener que explicar una idea con la que no comulga, que no comparte; un país donde teoría, principio y práctica son la misma cosa.
Eso tiene un gran valor, porque eso no ha ocurrido sino pocas veces, y siempre por períodos limitados, en la historia de otros pueblos. Eso es lo que se juega nuestro pueblo.
Y si se necesitaban -que no necesitamos los que estamos aquí- más argumentos, más convicciones para defender con pasión esas ideas y para estar dispuestos a batirse y morirse por ellas, creo que estos días que arrancaron con el discurso en la universidad, y antes, de manera más callada, pero ahora con mucho más conocimiento en nuestro pueblo, estos días nos han dado todavía más razones y más convicciones para sentirnos orgullosos de acompañar, modestamente, desde nuestros lugares, al compañero Fidel, al compañero Raúl, a la generación histórica de la Revolución, a nuestros jefes, admirados, queridos, sobre la base de su historia personal y de su contribución a la Revolución en todos estos años, y estamos seguros de que nuestro pueblo tendrá la madurez, las ideas, la moral, la unidad y la fuerza para preservar la obra de la Revolución y legarles a nuestros hijos un país mejor todavía que el que ellos han defendido y preservado para nosotros.
----------- Mensaje Original --------------
De: Hindu Anderi [hinduanderi@...]
Para: _Red_Simón_Bolívar [redial_s_bolivar@...], hinduanderi@... [hinduanderi@...]
Cc:
Asunto: UNAS REFLEXIONES DE FIN DE AÑO...
Fecha: 31/12/2005 12:03:32
Mensaje:SALUDOS Y UN APRETON FUERTE A TODOS...A unas horas de partir el año 2005 al que no olvidaremos porque como lo dice la vieja canción"me ha dejado cosas muy buenas" me atrevo a compartir con ustedes unas pequeñas reflexiones.Hemos vivido un año de muchos cambios a nivel institucional, cambios que si bien no han sido lo profundos que muchos aspiramos, han permitido reforzar políticas que debemos profundizar en el año 2006. Un año además de grandes retos.Este ha sido un año de confrontaciones las cuales sin duda no cesarán -lo lógico es que continúen- pues en el país, en el continente y en el mundo se han profundizado las luchas de los pueblos por romper las cadenas que nos han atado a la esclavitud física y mental; a la tiranía, a la pobreza, a la marginalidad y principalmente cadenas que nos han impedido conocernos para amarnos.La solidaridad, consagrada en nuestra Constitución, debe pasar de ser una hermosa palabra a una realidad cotidiana. La comprensión y aplicación de este valor es urgente en nuestra sociedad para consolidar la renovada República por la cual estamos trabajando. No podemos ser revolucionarios si no somos solidarios con el compatriota que tenemos más próximo o con el que ni siquiera conocemos.El trabajo colectivo no debe ser un discurso y entenderse más allá de las diferencias racionales y válidas que existen en el proceso, para dar forma a otra necesidad apremiante: la organización.El pueblo habla de ejercer la contraloría social, pero no sabe cómo hacerlo. Le urge contribuir en el proceso de saneamiento de las instituciones para combatir la corrupción y el burocratismo, tal y como lo ha solicitado hasta la saciedad el Presidente Hugo Chávez, pero no sabe cuáles son los pasos, para que no se quede en mera intención un elemento al cual algunos temen porque desconocen cuán beneficioso puede ser para lograr la estabilidad institucional, cohesión y como lo dijo El Libertador, reforzar el débil sistema democrático y evitar un estado anárquico.Quienes le temen al pueblo no se sienten parte de él. Se consideran superiores a esas masas de las cuales formaron parte un día y a las cuales les deben estar donde ahora se encuentran. “Para estar cerca del pueblo hay que sentirse pueblo”. No es mía esta frase, es más o menos parte de un pensamiento de Ernesto Ché Guevara, quien no tuvo mayor compromiso en su vida que el de servirle a los más débiles.Este año 2006 son muchas las responsabilidades y tareas que tenemos, una de ellas es revolucionar nuestras mentes, nuestra manera de vivir, nuestra relación con el otro, el de al lado, no con “el de abajo”, ni con el “que menos sabe” o “menos entiende”. Nuestra conciencia nos debe llevar a mantener una relación de iguales con el resto. El concepto de igualdad es letra muerta si no estoy convencida o convencido que el otro tiene el mismo derecho que yo.¡FELIZ AÑO 2006!
Hindu...__________________________________________________
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